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El sentido del arte en la escuela

Por Sandra Patricia Ariza Toloza
Magisterio
25/09/2017 - 11:30
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Foto de bedneyimages. Tomada de Freepik

Entusiasmarse equivale a verse inmerso en una realidad que ofrece posibilidades tan valiosas de acción que, al acogerlas activamente, se ve uno elevado a lo mejor de sí mismo, aunado en todas sus potencias, integrado, dotado de plena identidad personal”. (López Quintas. p. 21.)

 

 

Ese estado de entusiasmarse es al cual el arte debe apuntar al interior del ámbito educativo o lo educativo llevado a través del arte; así mismo de lo institucional de la escuela y del contexto de comunidad.

 

+Lea: De la educación artística a la pedagogía artística en la educación inicial

 

Durante el acontecer de la historia de la humanidad, ha tenido el arte a través de sus expresiones diversas un papel relevante en la construcción de identidad del individuo para consigo mismo y para con su entorno. De hecho, ha sido un elemento educativo y formativo como aspecto cultural inmerso en el contexto en el cual el ser humano se ha constituído como persona. Es allí, en esta vivencia cotidiana, que el arte ha contribuido a establecer la plataforma de conocimientos que le ha llevado a construir columnas pedagógicas que soporten su actuar en la educación.

 

Las artes han venido dinamizando su presencia en la educación mediante diversas posturas filosóficas que le han permitido orientarse en la concepción de ser humano como persona susceptible de cambio, aprensible, formado, sensible, productivo, transformador, creativo. Desde la condición de ser humano que se concibe como persona única, irrepetible, singular, dotada de particularidades que le permiten desarrollarse, capacitarse, reconocerse, valorarse, crearse así mismo desde la interacción con lo que le rodea, lo que vive, lo que experimenta.

 

Es así, como su relación con la realidad que vive y realidades ajenas pero al mismo tiempo suyas, le permiten abrirse a nuevas posibilidades guiadas por la creatividad, donde “Formarse significa entrar en el juego de la creatividad, de la creación de vínculos fecundos con las realidades del entorno que son capaces de suscitar y co-realizar encuentros.”. (López Quintas. p. 12.)

 

Estos encuentros se hacen posible, se construyen y se crean mediante el lenguaje; donde el cuerpo humano se presenta como campo de expresión y comunicación, de experiencia estética entre lo cotidiano y su posibilidad creadora de cambio, transformación, desde dentro de sí, desde fuera de sí, sin perder la esencia que le hace particular como persona desde su individualidad y autonomía que se construye desde lo colectivo.

 

De esta manera el cómo me concibo y el cómo concibo a los otros con quienes interactúo en y desde mi propia realidad y las realidades circundantes, determinan las acciones creadoras, dinamizadoras o por lo contrario estáticas que posibilitan o no encuentros de transformación y formación integral.

 

El lenguaje, lo expresivo, lo comunicativo, la experiencia, lo estético, lo cotidiano, lo creador, lo formativo, lo integral, entre otros ámbitos, hace posible ver lo artístico como educativo y lo educativo como artístico, confluyen el arte y la educación como campo dinámico, sensible, vivo, posibilitador de encuentros con diversas realidades, de descubrir al artista que se haya dentro de sí, concebido como un ser contemplador.

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+Conozca el libro La expresión artística en el preescolar

 

Cuando el artista está vivo en una persona, sea cual sea su tipo de trabajo, se convierte en un ser inventivo, indagador, osado, expresivo. Se hace interesante para los demás. Perturba, molesta, ilumina y abre caminos para una mejor comprensión. Allí donde los que no son artistas intentan cerrar el libro, él lo abre y demuestra que aún hay más páginas posibles. (Henri, Robert. p. 12.). 

 

Se necesita despertar esta sensibilidad hacia la vida, la propia y la de los demás, en medio del ir y venir inquietante, acelerado, ruidoso, distorsionado, indiferente, ajeno, solitario, individualista, comercializado y consumista.

 

El arte, en algunos contextos institucionales permanece aún escondido, ajeno a las diversas realidades incluyendo la propia dentro del ambiente escolar con el cual se entra en juego, permanecen en el sótano de lo pedagógico y educativo, que sólo es sacado para mostrarse muchas veces, en lo productivo no como el proceso sino como el resultado, como muestra de “éxito” tangible, en ocasiones para lo que el espectador quiere ver y aceptar como válido.

 

Lo cultural, en el ambiente institucional y de comunidad visto no únicamente como productos artísticos de expresión tradicional sino visualizado como expresiones estéticas y de convivencia que caracterizan su cuerpo comunitario, incide en la interacción y relaciones establecidas entre los sujetos-agentes de dicho contexto.

 

Es de allí, que surge la necesidad urgente porque las artes no desaparezcan del ámbito educativo y se fortalezcan desde los supuestos teóricos pedagógicos y educativos con miras a reevaluar, retroalimentar y de-construir, las prácticas de docentes artísticos, desde sus propias propuestas cotidianas en vínculo con lo cultural estético-artístico y convivencial particular de su realidad y realidades circundantes.

 

Una mirada al contexto institucional inmediato de manera general con relación a las practicas docentes, permite entrever el desconocimiento que se tiene del significado de lo estético y lo artístico en educación, se liga a lo lúdico relacionando este término con lo recreativo y a la elaboración de formas estereotipadas y esquemáticas que en su mayoría es el docente quien las realiza para que el estudiante las coloree y decore, siendo ajenos al valor que la propia expresión artística, en este caso, grafico-plástica, posee el estudiante.

 

La educación artística se mira desde lo motriz, como destreza y habilidad manual, como actividad “creativa” que es guía paso a paso para la elaboración de un modelo, dando por hecho que el profesor de educación artística debe enseñar, específicamente en plástica, a colorear, a recortar, a dibujar; se concibe en términos externos tangibles y poco en términos internos que aluden al espíritu mediante la sensibilidad y la expresión.

 

Concebida la educación artística como acto puramente técnico y al referirme a la plástica ligado al concepto de manualidad y del hacer, del adiestramiento y destreza manual, como instrucción, se deja de lado el conocer y promover las posibilidades de formación integral que concibe al ser humano como persona singular, única e irrepetible, dinamizando mediante lo artístico las potencialidades cognitivas, físicas, ontológicas, psicológicas, axiológicas, dimensiones y demás que lo o la determinan como persona.

 

Al concebirse lo artístico como parte del proceso y formación educativa y presentarlo como Arte Educación al interior del contexto institucional particular que es propio a un entorno específico, se establece que las condiciones de la misma surgen en concordancia con el saber pedagógico y el saber educativo, considerándose así que “la educación integral sería aquella que le permita a cada individuo acercarse al desarrollo total de sus potencialidades, permitiéndole además conocer y reconocer sus propias limitaciones, asumiéndolas y asumiéndose a sí mismo.” . (Rivera Bernal, Leonardo. 1998., p. 9.).

 

La educación artística se constituye en un lenguaje propio y particular; como todo lenguaje posee un código que debe ser conocido tanto por el artista y/ o profesor como por el espectador y/o educando. En el lenguaje plástico la necesidad de expresar se hace evidente y con ella la de comunicar e investigar, no simplemente en el conocimiento de una técnica o el desarrollo de cualquier otra habilidad o destreza. manual, corporal.

 

 

+Conozca la Revista Arte y educación

 

Por lo tanto, que se requiera conocerle para comprender el mensaje que la obra expresiva artística emite. La idea surge en la mente de la persona que frente a una situación específica busca encontrar y dar solución(es) al problema que enfrenta; en el caso de lo artístico-plástico esta idea lo remite al uso de técnicas y materiales que son aptos y adecuados para que su idea(s) se haga realidad, entonces dichos elementos se constituyen en parte de ese lenguaje y mensaje a transmitir. En medio de todo ello surge el pensamiento divergente, lateral o creativo, espacial, técnico, estético, crítico, entre otros, como una de las prioridades del desarrollo del pensamiento en la educación plástica y visual, donde surgen múltiples caminos de respuesta y se une lo útil y lo material con lo sensible, que sólo es posible mediante el arte.

 

De ésta manera, se hace necesario en el educando tanto el desarrollo de actitudes como de aptitudes, donde “El aprendizaje artístico aborda el desarrollo de capacidades necesarias para crear formas artísticas, el desarrollo de capacidades para la percepción estética y la capacidad de comprender el arte como fenómeno cultural”. (Eisner. p.59). Las actividades artísticas al ser revalorizadas requieren del discernir a partir de la capacidad que tenemos y tienen los educandos para pensar y generar pensamiento, expresado en procesos artísticos para la producción de obras personales/colectivas, lo cual implica ser considerados desde el juicio de valor individual y a su vez colectivo.

 

Es imprescindible el cultivar la sensibilidad estética, el desarrollo de las capacidades visuales y creadoras y el conocimiento del contexto histórico y cultural donde nacen las obras de arte. Todo esto sujeto al conocimiento de las etapas de evolución gráfico-plástica del niño con el fin de no plantear objetivos excesivamente altos o bajos para la edad e incurrir en el manejo de técnicas y materiales inadecuadas que lleven al niño al fracaso en sus producciones o trabajos muy pobres y poco expresivos.

 

Los educandos tienen muchas expectativas con la clase de artes plásticas, por lo cual el educador debe conocer qué es lo que les gusta y qué temas en ese momento les atrae e interesa, con el fin de no defraudar la motivación inicial que traen. Las experiencias directas han de ser aprovechadas al máximo como fuente inagotable de ideas, desarrollo de la percepción, investigación, experimentación, comunicación, emoción, y el placer de expresarse.

 

Los niños son capaces de expresar plásticamente todo lo que les gusta y también lo que les disgusta, plasman en sus pinturas sus relaciones emocionales con el mundo que los rodea y muestran a través del color y los elementos plásticos sus emociones internas, es decir sus sentimientos. (Pérez Ulloa. p. 15.).

 

Las relaciones emocionales se manifiestan en las producciones artísticas que el niño desarrolla; de esta manera el niño expresa y da a conocer lo que siente y piensa que de otra manera no lo diría, frente a lo cual el educador ha de ser sensible para detectar cualquier problema de índole emocional y actuar ante ello. Específicamente el dibujo se convierte en medio de canalización de sus emociones. Todas las actividades creadoras logran que las personas se vuelvan más sensibles y conocedoras de sí mismas. La creación favorece la salud mental y es usada, en muchas oportunidades, como terapia; pero, no hay que confundirse, esta última no es la función del arte en la escuela. (Pérez Ulloa. p. 16.).

 

El arte en la escuela debe evidenciarse a través de la proyección de cada persona hacia fines particulares, individuales y colectivos al interior del contexto de comunidad con el cual interacciona cotidianamente, en la apertura a encuentros de vida que le permitan afectar, invadir, transformar, crear, sembrar, cosechar frutos mediante acciones que le lleven a valorar y valorarse hacia la construcción de su proyecto de vida.

 

La educación artística vista como la oportunidad para fomentar el crecimiento, la madurez, el cultivo de los modos de expresión, el desarrollo de todas las facultades del pensamiento, la opción para generar formas de vida.

 

La finalidad de la educación, entonces, sólo puede ser desarrollar, al mismo tiempo que la singularidad, la conciencia o reciprocidad sociales del individuo. Como resultado de las infinitas permutaciones de la herencia, el individuo será inevitablemente único, y esta singularidad, por ser algo que no posee ningún otro individuo, será de valor para la comunidad. Puede ser sólo una manera singular de hablar o de sonreír, pero eso contribuye a la variedad de la vida. (Read, Herbert. p. 31.).

 

 

Referencias

EISNER. Educar la visión artística. Paidós., p. 59.
LÓPEZ QUINTAS, La experiencia estética y su poder formativo. p. 21.
PÉREZ ULLOA, Iris. Didáctica de la educación plástica en la EGB, p. 15
ENRI, Robert. The Art Spirit en PÉREZ ULLOA, Iris. Didáctica de la educación plástica en
la EGB, p. 12.READ, Herbert. Educación por el arte. Paidós., p. 31.
RIVERA BERNAL, Leonardo. Didáctica y Educación Artística. Aspectos de base para
abordar una educación plástica y visual. Universidad de la Sabana. Santafé de Bogotá, D.C., 1998., p. 9.
 

 

Este artículo se publica gracias a la alianza de contenidos de Blog libreta de bocetos y Editorial Magisterio

 

Foto de bedneyimages. Tomada de Freepik