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El TDAH y su relación con el rendimiento académico

Por Antoni Badia Garganté y otros , Por Gemma Alsina Masmitjà , Por Juan Antonio Amador Campos
Magisterio
18/05/2018 - 12:00
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Foto de João Rafael on Unsplash

Las dificultades para concentrarse y mantener la atención, los déficits en la velocidad de procesamiento de la información y en la memoria de trabajo, la desorganización, los problemas para manejar el tiempo, el dejar de hacer las cosas, o retrasar las excesivamente, las técnicas de estudio escasas y deficitarias, y las dificultades para inhibir y controlar los impulsos tienen una repercusión negativa sobre el trabajo escolar. Son muchos los estudios que indican que los niños con TDAH presentan peor rendimiento académico, más repeticiones de curso, reciben más clases de recuperación, se les coloca, con más frecuencia,en clases de educación especial y presentan mayor tasa de abandono de los estudios que los que no tienen el trastorno (Fried, Petty, Faraone, Hyder, Day y Biederman, 2013).

+Lea: Spinners y TDAH en el aula

Los síntomas de desatención están más relacionados con el bajo rendimiento académico que los de hiperactividad-impulsividad (Frazier, Youngstrom, Glutting y Watkins, 2007; Polderman, Boomsma, Bartels, Verhulst y Huizink, 2010). En cuanto a la edad, los niños con TDAH obtienen, en general, peores resultados académicos que los adolescentes. Esto se debe a que durante la educación primaria (EP) y la educación secundaria obligatoria (ESO), las demandas de organización y de planificación aumentan progresivamente y, paralelamente, aumentan las dificultades de las personas con TDAH.

Los trastornos del aprendizaje

Se considera que un niño presenta un trastorno del aprendizaje (TA) cuando no ha adquirido las habilidades instrumentales escolares apropiadas para su edad, a pesar de poseer una capacidad para aprender normal y haber tenido oportunidades adecuadas para aprender. No se habla de TA cuando las dificultades son consecuencia de capacidad cognitiva limitada o deficiencia mental, déficits sensoriales, alteraciones neurológicas,  trastornos emocionales, métodos pedagógicos inadecuados o ausencia de escolarización, por ejemplo. En el DSM-IV-TR (APA, 2002) se proponen los siguientes criterios diagnósticos para los TA:

1. El rendimiento en lectura, cálculo o expresión escrita es sustancialmente inferior (dos desviaciones típicas) al esperado por edad, escolarización y nivel de inteligencia, evaluado a través de pruebas normativas.

2. Los problemas de aprendizaje interfieren significativamente en el rendimiento académico o en las actividades de la vida cotidiana que requieren lectura, cálculo o escritura.

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3. Los trastornos del aprendizaje deben diferenciarse de variaciones en el rendimiento escolar o de dificultades debidas a falta de oportunidades educativas, escolarización o métodos de enseñanza deficientes o factores culturales. Si hay presencia de déficits auditivos, visuales, retraso mental, trastorno generalizado del desarrollo o trastorno de la comunicación,se diagnostica trastorno del aprendizaje si el rendimiento académico
es significativamente inferior al que se espera, según el trastorno presente.

+Lea: Cómo evaluar a los estudiantes con déficit de atención e hiperactividad

+Conozca el libro ¿Podemos hablar acerca del TDAH?

Referencias
Fried, Petty, Faraone, Hyder, Day y Biederman, 2013.
Frazier, Youngstrom, Glutting y Watkins, 2007
Polderman, Boomsma, Bartels, Verhulst y Huizink, 2010

Título tomado del libro: Convivencia escolar, déficits de atención y trastornos de conducta. Autores:  Gemma Alsina Masmitjà, Juan Antonio Amador Campos, Àngels Arroyo Rodríguez, Antoni Badia Garganté, Mar Badia Martín, Claudia Contreras Contreras, Blanca Mas Salsench, Beatriz Mena Pujol, Laia Salat Foix i Carme Saumell Mir. pp. 78-79

 João Rafael on Unsplash