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El teatro como herramienta pedagógica

Por Nelson Garzón
Magisterio
30/10/2018 - 11:45
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Foto tomada de Flickr

El potencial educativo en el teatro se puede apreciar desde sus orígenes, desde la enseñanza del mito religioso  las tradiciones orales. Así, lo evidenciamos al revisar las obras de los dramaturgos griegos o las representaciones orientales de China, India y el Tíbet con una gran carga religiosa e ideológica. Lo mismo sucede en la edad media donde el teatro cumple una función didáctica envuelto en imágenes místicas para transmitir la doctrina de la iglesia a un pueblo que en su mayoría era analfabeto. La misa se concibió como una puesta en escena, con actores y una gran cantidad de público asistente. “Surgió así con el drama litúrgico una nueva corriente teatral que se mantuvo a lo largo de los siglos hasta el presente” (Mane, 1977).

De esta misma forma se manifiesta el teatro en Venezuela y otros países latinoamericanos durante el periodo de colonización, con representaciones del Corpus Christi, los Reyes Magos y algunos autos sacramentales. En una investigación que realizó Enrique Suarez, del departamento de teatro infantil de la Universidad Central de Venezuela, consta que desde 1671 se realizaban obras de títeres, de lo que se deduce que esta actividad iba dirigida a los niños con fines didácticos. De esta fecha hay documentos en los que la Iglesia prohíbe las actividades profanas, como la representación de títeres. Estas evidencias afirman la vinculación del hecho teatral con el hecho educativo desde la historia antigua.

+Descargue: Cómo enseñar teatro en la escuela. Descargue el primer capítulo

Un antecedente importante que remite a la acción del teatro como herramienta pedagógica directamente en la escuela, corresponde a Caldwell Cook en Cambridge (Inglaterra), quien implementó la representación de cuentos y fábulas como estrategias de enseñanza aprendizaje. En su libro The Play Way (1917), plantea la utilización del teatro como medio lúdico y educativo para el estudio de las diferentes asignaturas de la escuela. Para ello, se sustenta en los métodos heurísticos de Dewey, “aprender haciendo”, cuyos postulados toman gran fuerza a lo largo del siglo XX y se implementan en los sistemas educativos de todos los países.

La experiencia es puesta en práctica por otros maestros al finalizar la segunda guerra mundial y la adoptan otras agrupaciones que visitan escuelas llevando coloridos espectáculos. Es muy reconocida la trayectoria del Belgrade Theatre que se convierte en una referencia importante del movimiento del Teatro en la Educación en Europa y occidente.
En los años sesenta con el avance de nuevas teorías educativas la pedagogía teatral toma mayor fuerza, y en nuestro continente se adoptan estas experiencias con la finalidad de propiciar transformaciones educativas.

En Brasil el teatro es incorporado al sistema educativo para cumplir diversas funciones propias de los estatutos de la contemporaneidad en la cual se activan alarmas por la pérdida de valores, la mecanización de la cotidianidad, el individualismo, la transculturización y el desarraigo por el Teatro como herramienta pedagógica entorno. En este contexto el teatro se aparta de la industria del espectáculo y se integra a la escuela como un modelo de trabajo cooperativo, como un espacio de encuentro y comunicación. Como un elemento para despertar consciencias.

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Para el sistema educativo del Brasil, el teatro en la escuela permite dar importancia al yo, a su cuerpo y mente, que permite al estudiante identificarse con su comunidad y con sus valores. Involucra no solo a los niños, sino también a las personas de tercera edad, a los trabajadores, a los empresarios, a los vecinos. “En la pedagogía teatral contemporánea esa función irá a dispersarse al pretender la transformación del ser humano por medio de la práctica teatral: una especie de inversión del proyecto Stanislavskiano” (Icle, 2010). Este maestro del teatro ruso propone un análisis crítico del actor, centrado en una disciplina y ejercicio constante del mismo, desde la perspectiva de la pedagogía teatral, y separando el teatro como espectáculo, del teatro como disciplina para la transformación del ser humano.

Título tomado del libro: Cómo enseñar teatro en la escuela. Autor:Nelson Garzón. pp. 25-27.

Foto tomada de Flickr