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Emprendimiento juvenil, una experiencia pedagógica

Magisterio
23/09/2015 - 11:15
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Foto de Junta Granada Informa. Tomada de Flickr

Marta Mizgier 

Directora de Emprendimiento, Centro Innovum de Fundación Chile, Chile

 

Antecedentes

Desde hace años nuestro país, Chile, está intentando identificar cómo diseñar una educación para el siglo XXI. Las palabras que intentan ensamblarse en el lego, son: igualdad de oportunidades, competencias actitudinales, globalización, competitividad, movilidad social, inclusión, tecnología, empleabilidad, entre otras. Pero, las piezas del rompecabezas no encajan. No sabemos si empezar por la formación inicial docente, por rediseño curricular, articulación entre el sector productivo y formativo, mejores sistemas de evaluación, menos carga de contenidos, más autonomía institucional, liderazgo en la gestión directiva. Nos decimos que se requiere una revolución sistémica. Estamos seguros de que así debe ser.

 

Sin embargo, vaya el relato de una experiencia que, sin hacerse cargo de tamaño desafío, está logrando mejorar oportunidades a través de aprendizajes significativos, valorados por los jóvenes. 

 

Presentación de un caso

Corre el año 2009 e iniciamos un Programa de Desarrollo de Competencias de Emprendimiento en varios liceos técnicos, de jóvenes con altos índices de vulneración, muchos kilómetros alejados de la capital, con resultados también distantes de la media-país (obviamente por debajo). Invitamos a los directores, luego a los profesores y, finalmente, a los estudiantes. ¿Emprendimiento? ¿Hacer empresas? Nos huele a lucro y esa palabra a abuso y de abusos ya estamos hartos. Nos dijeron en un primer momento. Replicamos que nos referíamos a programas que desarrollan capacidades de autogestión, en cualquier plano. Y las resistencias se fueron ablandando. Pero, si les permitimos trabajar dentro del establecimiento, ¿nos apoyarán durante la implementación o nos dejarán prontamente botados? “Transferiremos capacidades, con apoyo decreciente, en la medida del progreso de los resultados”, comprometimos.

 

+Lea: Emprendimiento, creatividad y TIC. Tres retos del docente del siglo XXI, una relación inseparable

 

Empezamos organizando mesas técnicas que validaran el modelo de competencias existente en varios países, a partir del concepto amplio de emprendimiento. Dialogamos con profesores, con emprendedores sociales, con empresarios, con autoridades, con jóvenes y llegamos a establecer la siguiente definición y el siguiente modelo de competencias:

 

  • Identificar oportunidades
  • Traducir ideas en un plan de acción
  • Persuadir y negocias
  • Implementar un proyecto
  • Orientarse a resultados
  • Actuar en forma autónoma
  • Enfrentar riesgosy desafíos
  • Trabajar colaborativamente en redes

 

Concepto amplio de Emprendimiento (Unión Europea)

Se considera el espíritu emprendedor como una actitud general que puede resultar útil en todas las actividades laborales y en la vida cotidiana. Por tanto, entre los objetivos de la educación estará el fomentar en los jóvenes las cualidades personales que constituyen la base del espíritu emprendedor, a saber la creatividad, la iniciativa, la responsabilidad, la capacidad de afrontar riesgos y la independencia (Unión Europea, 2006). 

 

Modelo de Competencias de Emprendimiento

Se identificaron 8 competencias, con sus correspondientes actividades clave e indicadores conductuales.

 

 Puede apreciarse que estas capacidades, entre otras, son competencias transversales que todo joven debe tener para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Definidas cuáles serían las capacidades que debería desarrollar un futuro emprendedor, nos dimos a la tarea de idear una didáctica que facilitara el objetivo. Digamos que teníamos el qué lograr y había que idear el cómo lograrlo. 

 

+Conozca el libro Cómo formar niños y niñas con espíritu emprendedor

 

Nos apoyamos en el constructivismo, en la andragogía, heutagogía, en Paulo Freire, Carl Roger, Jean Piaget, en Marlene Scardamalia, entre otros, para diseñar un conjunto de estrategias de enseñanza-aprendizaje que conjugaran un rol activo y desafiante tanto de los profesores como de los estudiantes. El modelo de intervención consideró componentes como: materiales didácticos, capacitación a profesores, talleres en aula, implementación de proyectos, mentorías, ferias de proyectos, charlas y seminarios, visitas a organizaciones y campamentos.

 

Comentaremos brevemente cada uno de los componentes:

 

1. Materiales didácticos

Diseñamos un conjunto de actividades lúdicas, al servicio de cada una de las competencias, definiendo los aprendizajes esperados relacionados. Cada actividad de aprendizaje propuso una motivación inicial que activara intereses y conocimientos previos, un desarrollo de trabajo grupal, una socialización de la experiencia y una reflexión de cierre.

El conjunto de actividades de aprendizajes estuvieron contenidas en una carpeta metodológica que propuso una estrategia de evaluación, por logro de competencias.

Las carpetas metodológicas fueron diseñadas según tramos etarios.

 

2. Capacitación a profesores

Entendiendo que los profesores son una piedra angular del proceso de enseñanza-aprendizaje y que ellos están, mayoritariamente, “atrapados” en un régimen de “hacer clases” y “pasar materia” para que los jóvenes “sepan más”, nos preocupamos por favorecer un rol facilitador del proceso de desarrollo de habilidades y actitudes. Así, en jornadas dinámicas, ellos fueron viviendo en escenarios simulados la pedagogía del aprender haciendo. Se diseñaron clínicas de retroalimentación, se filmaron prácticas pedagógicas y se entregaron los materiales que permitieran la puesta en obra de los talleres en aula.

Complementariamente, la capacitación consideró asistencia técnica durante los procesos de implementación de los talleres, en los que se retroalimentó individualmente a cada uno, a la vez que se hicieron sesiones de socialización de buenas prácticas.

 

3. Talleres en aula

Los profesores, habiendo realizado previamente una planificación curricular, facilitaron el proceso de enseñanza-aprendizaje incentivando el desarrollo de competencias emprendedoras en los jóvenes. Las sesiones semanales de trabajo, de 90 minutos aproximadamente, se basaron en las actividades de aprendizaje de la carpeta metodológica. Los estudiantes “vivieron” situaciones de autoconocimiento, de toma de riesgo, creatividad, entre otras. Ellos desarrollaron un rol activo en el que se combinaron el humor con la reflexión, el trabajo grupal con el individual, la colaboración con el manejo de frustración, los errores con los aciertos, el sano bullicio con el silencio activo. Las relaciones profesor-estudiante estuvieron basadas en la confianza y respeto mutuo. Cada sesión representó un desafío para el estudiante.

 

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4. Implementación de proyectos

Cada programa anual de desarrollo de capacidades contempló la creación de proyectos de emprendimiento, que fueron implementados grupalmente. Estos proyectos, que también fueron apoyados desde los materiales didácticos, se situaron en ámbitos económicos, sociales, artísticos, culturales, escolares, etc.

El valor pedagógico que representó la implementación de proyectos estuvo dado por la oportunidad que tuvieron los jóvenes de contactarse con sus propios intereses, de identificar oportunidades de mejoras, de tomar decisiones, de ejercer distintos roles, de organizar un plan de trabajo, de administrar distintos tipos de recursos, de tomar riesgos, de trabajar colaborativamente, de errar, de superar dificultades, de materializar logros y, en definitiva, de generar autoconfianza en sus propias capacidades.

 

5. Mentorías

Bajo la convicción de que el profesor no puede saber todo, que los estudiantes se motivan cuando reciben apoyo de personas ajenas a la cotidianidad del ambiente escolar, que la realidad de las instituciones que están insertas en la comunidad del entorno socio-productivo debe ser parte del ambiente formativo, es como se incorporó el rol de mentores que apoyaron la implementación de los proyectos emprendedores.

Estos voluntarios fueron jefes de línea de empresas, líderes sociales, emprendedores agrícolas, referentes deportivos, gerentes de un banco, coordinadores municipales, etc. Asistieron a los talleres en aula cada 5 o 6 sesiones y dialogaron con los estudiantes, a la vez que acompañaron el desenvolvimiento de los proyectos.

 

6. Ferias de Proyectos

Visibilizar los resultados de la pedagogía por proyectos con el apoyo de mentorías, fue un objetivo que apuntó a fortalecer la cultura del emprendimiento, la creación de un entorno emprendedor, a la vez que permitió a los jóvenes interactuar en círculos más amplios. Nuestro proyecto preparó a los jóvenes para estas ferias comunitarias, a través de paneles de entrenamiento en los que la comunicación de sus intereses y resultados fue puesta a prueba, retroalimentándose y mejorándose en dos sesiones sucesivas.

Paralelamente a la presentación de los proyectos en stands, un jurado evaluó los proyectos presentados por los jóvenes que decidieron voluntariamente postular a esta instancia en un sitio web, seleccionando aquellos más meritorios, según parámetros previamente comunicados.

 

7. Charlas y seminarios

Durante el año escolar, los estudiantes del Programa de Emprendimiento, fueron invitados a participar en charlas y/o seminarios con los emprendedores que los inspiraron. El objetivo fue socializar experiencias que mostraran lo posible que es “partir de cero”, si se tiene la fuerza y perseverancia para ampliar los propios horizontes y los de quienes están en nuestro entorno. 

Estas historias fueron relatos de hombres y mujeres muy cercanos a ellos o fueron presentados por personajes emblemáticos que les resultaran significativos.

 

8. Visitas a organizaciones

Reforzando la importancia del vínculo entre el sector formativo y la civilidad, entendida como las instituciones sociales, productivas, culturales, públicas y privadas, es como el Programa planificó visitas de estudiantes a organizaciones de este ámbito. En ocasiones estos encuentros fueron organizados por los propios estudiantes y estuvieron relacionados con las temáticas de los proyectos que estaban implementando. 

 

9. Campamentos

Los equipos de los proyectos mejor evaluados por el jurado, en las ferias de proyectos, asistieron a un campamento de emprendimiento. Durante varios días los jóvenes profundizaron las competencias actitudinales, mediante actividades lúdicas al aire libre, y las competencias técnicas mediante sesiones de trabajo con profesores, monitores y emprendedores. Al finalizar los campamentos sus proyectos fueron nuevamente presentados ante un jurado, quien seleccionó el proyecto ganador de la región.

El reconocimiento a este esfuerzo fue premiado con el aporte de socios nacionales o extranjeros. Es el caso, por ejemplo, de Network For Teaching Entrepreneurship (NFTE), que invitó a los jóvenes a representar a Chile en la Gala Mundial de Emprendimiento Juvenil en la ciudad de Nueva York, o es el caso de INACAP, que becó a los estudiantes para que cursaran educación superior.

 

Resultados

A partir de las evaluaciones cuali-cuantitativas, podemos sintetizar que los principales logros, tanto de estudiantes como de profesores, estuvieron en diferentes planos. Se resalta que ello ha sido posible en intervenciones sucesivas que tienen una continuidad de, al menos, dos años académicos.

 

1. Logros de estudiantes:

 Los jóvenes mejoraron su interés por participar activamente en clases.

 

 Relacionaron el sentido de los aprendizajes con soluciones reales para la vida diaria.

 

 Ampliaron el espectro de recursos comunicacionales, mejorando vocabulario, dicción, lenguaje corporal, seguridad escénica y capacidad de escucha activa.

 

 Se empoderaron en la búsqueda de alternativas para construir su futuro laboral. Se sienten con mejores herramientas tanto para continuación de estudios como para emplearse y/o emprender.

 

 Mejoraron su autoimagen, reconociendo un yo puedo tanto para con ellos mismos como para su entorno cercano.

 

 Desestigmatizaron los emprendimientos económicos.

 

2. Logros de profesores:

 Los profesores mejoraron su capacidad de utilización de variados recursos didácticos (juegos, charlas, salidas a terreno, experimentos, proyectos, música, humor, trabajo individual y grupal, entre otros).

 

 Transfirieron poder a los estudiantes para que ellos definieran contenidos según sus intereses, avanzaran a diferentes ritmos, valorizaran ellos mismos sus progresos y utilizaran distintas estrategias de aprendizaje.

 

 Interactuaron con el ámbito externo a la comunidad escolar, integrándolo como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

 Mejoraron su relación con los estudiantes, estableciendo vínculos horizontales basados en la confianza.

 

Es de hacer notar que no se destaca como uno de los logros principales la capacidad de hacer negocios, como fuera supuesto inicialmente. 

 

Principales lecciones aprendidas

 Los intentos por mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje se optimizan cuando están insertos en políticas públicas, pero todo intento independiente, por pequeño que sea, tiene la posibilidad de generar oportunidades de desarrollo para los estudiantes y los profesores.

 

 Programas que se conecten con los intereses de los estudiantes y apoyen a los profesores para generar ambientes de aprendizaje desafiantes, mejoran el desarrollo de competencias, en todo ámbito. 

 

 La palabra “Emprendimiento” genera resistencia inicial en la cultura escolar porque está fuertemente asociada a –solamente– generación de negocios. Sería ideal disponer de un mejor concepto o título para un programa de emprendimiento que signifique desarrollo de competencias referidas a la capacidad de autogestionar metas significativas en la construcción de los horizontes personales, aportando valor para uno mismo y para el entorno comunitario. El sentido de un “nombre” es el de sintetizar un contenido y, en este caso, parece no haber sido inventado aún. Al menos, en Chile.

 

 A pesar de haber trabajado emprendimiento desde una definición amplia, cuando se llevó a la práctica en la elaboración y evaluación de los proyectos, frecuentemente nos encontramos con la contradicción de estar apoyando con recursos pedagógicos más sólidos a los emprendimientos comerciales-lucrativos. Decir que el emprendimiento requiere de habilidades más genéricas que aquellas involucradas en la creación de negocio y adscribir a la mirada “amplia” no basta para distanciarse de la mirada “estrecha”.

 

 El costo de estos programas multicomponentes y sistémicos es suficientemente alto como para poner en riesgo su sustentabilidad en el tiempo. La clave debería estar en ir dejando capacidad instalada en los profesores, a la vez que conciencia en el entorno productivo a los establecimientos, para que los aportes y soportes sean generados conjuntamente entre el ámbito formativo y productivo-social. 

 

 No se ha encontrado una solución a la contradicción que genera la competencia entre los jóvenes. Por un lado se sienten atraídos por posicionar sus esfuerzos en lugares destacados (competencia de proyectos, asociada a premios) y, por otro, quienes no resultan “vencedores”, realmente pueden tener méritos más allá de los parámetros externos que son visibles y evaluados. Por lo tanto, los mismos jóvenes, conscientes de la “injusticia” que estos concursos conllevan, los resienten.

 

 Un componente que no ha estado suficientemente presente es el de certificación de profesores en desarrollo de capacidades de emprendimiento. No se trata de buscar que ellos sean emprendedores (aunque también ellos mismos van mejorando esta capacidad) sino de acreditar que ellos son facilitadores de este proceso. Ello les otorgaría mayor seguridad y mayor empleabilidad. Se dispondría, además, de un recurso con estándares de calidad asegurado. Sin embargo, un proceso de certificación con metodología propia es un costo que no ha encontrado financiamiento. 

 

Referencias

Brunner, J. J. (s.f.). El espejo de la ignorancia. Recuperado el 6 de marzo de 2002, de Educarchile: www.educarchile.cl

Coll, C. y otros. (1995). El Constructivismo en el aula. Barcelona, España: Biblioteca de Aula. Cap. 1: Los Profesores y la Concepción Constructivista.Comisión Nacional para la Modernización del Estado. (1995). Los desafíos de la Educación Chilena frente al siglo XXI. Santiago de Chile: Universitaria.

Ontario Institute for Studies in Education/University of Toronto.

Consorcio PUC/Fundación Chile. (2008). Diseño, estrategia e implementación de iniciativas de emprendimiento para la educación chilena. Santiago de Chile.

D.S. Rychen et L.H. Salganik. (2001). Defining and selecting key competencies. OECD Publishing. 

Directorate for Education, Employment, Labour and Social Affairs. (2002). Definition and Seleccion of Competences (DESECO). Canada: US National 

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Hermann Schink, proyecto FOPROD. (2000). La noción de ‘Competencia de Acción’ una propuesta para la reconceptualización de la educación para el trabajo-Aproximaciones al Tema de las Competencias. 

Salganik, L. H., Rychen, D. S., Moser, U. & J. Konstant, J. (1999). Projects on Competencies in the OECD Context: Analysis of Theoretical and Conceptual foundations. OECD Publishing.

Ministerio de Educación y Ciencia España. (2006). La cualificación profesional básica: competencias para la inclusión sociolaboral de jóvenes. Revista de Educación, n° 341, pp. 1-988.

OCDE. (2000). Premiers résultats du programme international de l’OCDE pour le suivi des acquis des élèves (PISA). Connaissances et compétences: des atouts pour la vie. Canada.

OECD Canada. Learning a Living. First results of the adult leteracy and Life Skills Survey. Canada: OECD Publishing.

Scardamalia, M. (2002). Collective Cognitive Responsibility for the Advancement of Knowledge. In: Liberal Education in a Knowledge Society, ed. Barry.

 

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 62. Cultura del emprendimiento

 

Foto de Junta Granada Informa. Tomada de Flickr