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En Cúcuta: Los Jóvenes hacen filosofía, desde la memoria, la verdad, la justicia y la no repetición

Por Jorge Enrique Ramírez Ramírez
Magisterio
02/08/2019 - 10:00
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Foto de Pixabay

La mejor manera de aprender filosofía es hacerlo discutiendo las propias interpretaciones con otros pares, porque el ejercicio de filosofar es aclarar significados y en este caso es acercar a los jóvenes sobre la memoria, la verdad y la no repetición. Poner a los jóvenes a pensar sobre estos conceptos es ponerlos de frente a su vocación y responsabilidad que no es otra cosa que ayudarles a encontrar sentido a su propia dignidad  y recuperar la confianza en la convivencia para que el conflicto no se repita más. Así lo entendieron tanto estudiantes y docentes que participaron el 16 y 17 de mayo en el IV Foro Nacional y I Olimpiada de Filosofía en la IE Julio Pérez Ferrero. La actividad contó con aforo de 470 participantes, 360 estudiantes y 110 docentes. Entre los colegios participantes: The New School de Medellín, el Enrique Olaya de Bogotá, la IE Monseñor Diaz Plata del Tarra, instituciones educativas de Hacarí, Teorama y el Carmen,  la Unipamplona  y 17 Colegios de la ciudad de Cúcuta.

El contenido de lo filosófico del evento generó como lo expresa Todorov  un uso ejemplar de la memoria porque estimuló el aprovechamiento de las lecciones de las injusticias pasadas para favorecer la lucha contra las injusticias que se cometen en nuestro presente. Los estudiantes hicieron narraciones sobre experiencias cercanas a sus circunstancias,  los puso a pensar sobre los problemas morales y políticos que fueron relatados en experiencias conmovedoras sobre lugares de memoria, así  como en reflexiones que suscitaron contacto intelectual. Los discursos de los estudiantes dejaron plasmado el recorrido epistemológico de la fenomenología de la memoria, a través del encuentro con el testimonio y los archivos, que provoca la reflexión plasmada en cuestionamientos sobre qué pasó, por qué pasó, cómo pasó, a quiénes afectó y cómo los afectó, hasta alcanzar sus representaciones escritas de la memoria misma. (Ricoeur, 2004:14)

Poner a los jóvenes a pensar sobre estos conceptos es ponerlos de frente a su vocación y responsabilidad que no es otra cosa que ayudarles a encontrar sentido a su propia dignidad  y recuperar la confianza en la convivencia para que el conflicto no se repita más.

De otra parte, la actividad también logró que los estudiantes y maestros pudieran acercarse a las lecciones que según Todorov (2015) nos ha dejado experiencias totalitarias como el conflicto armado colombiano en los diversos contextos regionales. El tópico ¿qué es la memoria y qué relación guarda con la búsqueda de la verdad histórica? Invita a reflexionar y trabajar por la memoria a partir del juicio que hagamos sobre el pasado es el que nos permitirá extraer lecciones para el tiempo presente. La fundamental es evitar que un mal de esas proporciones como los campos de concentración nazi o los hornos crematorios de los paramilitares u otras expresiones de crueldad vuelva a tener lugar. El conocimiento de la verdad histórica es el arma más eficaz para combatir a la filosofía totalitaria puesto que ésta se construye siempre a partir de su voluntad por falsear los hechos.

En este sentido, dice Todorov;

“la victoria final se debe a que la verdad, una vez establecida, es indestructible, mientras que las mentiras y las simulaciones tienen siempre que repetirse”. 

Ahora bien, el conocimiento de esta verdad se topa con resistencias que no siempre provienen de los defensores de ideologías contrarias a la democracia o los derechos humanos, sino también de nosotros mismos. Leer los relatos de los supervivientes, confrontar los horrores experimentados por las víctimas o interrogarnos acerca de qué hubiésemos hecho en el caso de ocupar el lugar de los victimarios, es una tarea que resulta incómoda y desagradable. Por ello, en muchas ocasiones preferimos el refugio que provee la ignorancia o el olvido.

Leer los relatos de los supervivientes, confrontar los horrores experimentados por las víctimas o interrogarnos acerca de qué hubiésemos hecho en el caso de ocupar el lugar de los victimarios, es una tarea que resulta incómoda y desagradable. . Por ello, en muchas ocasiones preferimos el refugio que provee la ignorancia o el olvido.

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De otra parte, intentar reducir sólo a la búsqueda permanente de un relato que monopolice la interpretación presente de los hechos del pasado supone concesiones de autoridad al recuerdo de unos y condenas a la periferia al testimonio de otros. Frente a esta postura, se ha de considerar la pluralidad de memorias como posibles modelos dialógicos o de negociación. Sin embargo, ambos posicionamientos, tanto los que nacen a partir de modelos de conflicto como de modelos dialógicos, coinciden en señalar la existencia de diversidad de memorias.

Por ello, hay que hablar de memorias colectivas, estas se nutren tanto del diálogo como del enfrentamiento con otras memorias ya sean colectivas o individuales. En un continuo intercambio de narraciones se van entretejiendo y re-definiendo unas a otras. Las memorias colectivas e individuales se caracterizan por ser: intencionales, intersubjetivas (si bien, de su carácter intersubjetivo no se desprende necesariamente que sean siempre compartidas) y volátiles o maleables. Además, precisan de un contexto social para su conservación.
  
La magnitud de este evento requirió de la solidaridad y el auspicio por PROPAZ-GIZ AMBERO, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad CEV, haciendo posible la participación de la Politóloga María Andrea Rocha, directora de pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica CNMH, los investigadores: PhD Mónica Lozano de Eureka Educativa y PhD Marco Raúl Mejía de Planeta Paz. 

El resultado de esta actividad académica fue la creación del Museo escolar Mnemósine como lugar de la Memoria y la Verdad, el movimiento estudiantil y la red de maestros y maestras de la memoria histórica. También los estudiantes se le midieron a las Olimpiadas filosóficas, en las modalidades de ponencias, Imagen filosófica y debate con la temática memoria, Verdad, justicia y no repetición. Los finalistas de los colegios Julio Pérez Ferrero, Domingo Savio, Calasanz, Carmen Teresiano, disertaron sobre el deber moral de la paz de Francisco de Roux, resultando ganadora Anny Sofía Velandia de la IE Julio Pérez.   

Foto de Pixabay