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Enseñar como nos gustaría aprender: las tareas

Por Carlos Santos Henao
Magisterio
10/02/2017 - 16:15
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Foto de Juan Carlos Martins. Tomada de Flickr

Siempre es bueno y necesario recordar. Este ejercicio a primera vista simple, genera una serie de reflexiones sobre los caminos recorridos y las metas trazadas; pero en este momento quisiera invitarlos a recordar desde su lugar como formadores ¿cómo les gustaba aprender? ¿cuál era su clase preferida? y, finalmente, ¿cuáles eran esas tareas que realmente los motivaban?

 

Quiero detenerme en la última pregunta, porque siento que hemos olvidado cómo eran nuestras tareas, en mi caso eran ejercicios que la mayoría de veces estaban direccionados a la consulta de información y a escribir en un cuaderno que no era revisado muy frecuentemente. Y el panorama no ha cambiado mucho, decidí preguntarle a los estudiantes, ¿cuál sería su tarea ideal? Y las respuestas conducían a un solo camino, la posibilidad de crear y dar rienda suelta a su imaginación.

 

+Lea:

Las tareas escolares: Herramienta didáctica por excelencia

El fin de las tareas

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Entonces, al momento de dejar ejercicios para la casa es necesario que tengamos en cuenta que cada actividad debe tener una finalidad específica en el proceso educativo que estamos llevando a cabo, recordemos que si hay algo que genere una sensación de inconformidad por parte de los estudiantes, es tener que hacer tareas por cumplir y que todo quede reducido a una firma o a un sello, sin generar  una retroalimentación eficiente del ejercicio propuesto.

 

Relaciono a continuación cuatro claves a tener en cuenta para que las tareas se vuelvan una herramienta que potencie las relaciones de enseñanza-aprendizaje.

 

-Generación de hábitos de estudio. Uno de los efectos más esperados de los trabajos en casa es la formación de hábitos de estudio que tengan repercusión en la vida cotidiana de los estudiantes, las tareas bien direccionadas pueden ser poderosos instrumentos para la generación de conductas de aprendizaje autónomo.

 

- Caracterización del grupo. Debemos potenciar espacios donde podamos rastrear los intereses de los estudiantes y a partir de ellos ubicar temáticas de trabajo y consulta.

 

- Ejercicios prácticos. La escuela recurrentemente nos ubica un camino que nos lleva a excesos de contenidos teóricos, entonces, es importante plantear ejercicios teórico-prácticos que vinculen la posibilidad de reflexionar.

 

- Cantidad. Aquí aplica la regla  "menos es más". Pensemos por un momento en la mesa llena de cuadernos y al final las calificaciones terminan siendo una firma; no existe retroalimentación, qué sentido tiene entonces la tarea; y desde el punto de vista de los estudiantes, el exceso de trabajos desemboca en una copia masiva momentos antes de que lleguemos a dar nuestras clases.

 

Foto de Juan Carlos Martins. Tomada de Flickr