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Estudiantes crean filtro para purificar el agua de todo un pueblo

Magisterio
02/11/2018 - 10:45
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Fundación Terpel - Diseña el cambio 

Antes no podíamos tomar agua de la llave. Nos preguntábamos… ¿será que nos vamos a enfermar? tocaba hervirla, pero aun así quedaba con residuos”. De esta manera recuerda una de las estudiantes líderes de 15 años, los días en que abría el grifo de su colegio y veía caer un líquido viscoso de color amarillo que les producía enfermedades gastrointestinales y alergias en la piel.

Puerto Parra (Santander) es un municipio joven fundado en 1981. Para llegar allí solo hay dos alternativas, por una carretera destapada o por la vía férrea en un improvisado vehículo que los pobladores llaman “carro motor”. Este pueblo no cuenta con un parque principal ni mucho menos con acueducto, y sus habitantes toman el agua de un pozo. El líquido se almacena en un tanque y no recibe ningún tipo de tratamiento. 

De allí se abastece de agua el colegio Las Montoyas, no solo para la limpieza, también para la preparación del desayuno y el almuerzo que consumen 280 alumnos. Por años, para los estudiantes esta fue una preocupación latente que en tres años atrás expusieron en conversatorios organizados en las tardes luego de la jornada académica.

Diez compañeros y la profesora de filosofía, quien había llegado de Bucaramanga, le dieron rienda suelta a la creatividad y tras consultas en internet y trabajos académicos decidieron crear un filtro casero para mejorar la calidad del líquido.

“Hay muchas expectativas de los muchachos por los profesores que llegan, jóvenes que les meten ganas a las cosas, muchachos que le siguen a uno el cuento”, dice esta maestra.   

Como se leía en los manuales, en un recipiente colocaron capas de carbón vegetal, gravilla, arena y tela geotextil, todo esto para impedir el paso de las impurezas y descontaminar el agua. También incluyeron semillas de moringa que ayudan a purificar el líquido.

El dispositivo lo colocaron en la llave de la cocina del restaurante escolar. El análisis de una universidad en Bucaramanga determinó que el agua había mejorado su calidad, de inmediato el proyecto fue implementado en 20 casas del municipio.

“El filtro ayudó mucho porque nunca habíamos tomado agua limpia”, recuerda la estudiante. 

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Varios de los pobladores decían que el filtro no iba a servir, pero los alumnos y su profesora demostraron lo contrario y hoy dan gracias al apoyo de la Fundación Terpel que los asesoró en la gestión del proyecto.

La profesora y su semillero de investigación tienen una iniciativa más ambiciosa, lograr que en todas las casas del municipio se implemente el filtro, pues ni ella, ni sus estudiantes ven en el mediano plazo que se construya un acueducto. 

Invitamos a nuestros lectores a conocer otras historias inspiradoras en la web de la Fundación Terpel  y participar de su iniciativa Diseña el Cambio que busca premiar a los maestros, escuelas y estudiantes, que sueñan y trabajan por una mejor educación. 

Para conocer el documento completo haga click aquí: 10 historias de cambio Reto 2016