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Evaluación de aprendizajes de personas jóvenes y adultas en la perspectiva del aprendizaje a lo largo de la vida

Magisterio
27/11/2017 - 10:45
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Foto de Revista Internacional Magisterio No. 87

Palabras clave: aprendizaje a lo largo de la vida, educación de personas jóvenes y adultas, evaluación y reconocimiento de aprendizajes.

 

El sentido de la evaluación de los aprendizajes en la perspectiva del aprendizaje a lo largo de la vida

El enfoque de Aprendizaje a lo largo de la Vida (ALV) se basa en la premisa que el ser humano tiene capacidad para aprender siempre, en diferentes momentos y espacios de su vida, y que los procesos de aprendizaje juegan un papel central en el desarrollo del ser humano.

 

El enfoque de aprendizaje a lo largo de la vida distingue tres espacios:

 

  • Aprendizaje formal: ocurre en instituciones de educación y formación reconocidas que conducen a la obtención de títulos y diplomas.
  • Aprendizajes no formales: se adquiere a través de espacios alternativos a la educación formal, usualmente ocurre en contextos comunitarios locales, el lugar de trabajo y actividades de las organizaciones de la sociedad civil

 

  • Aprendizaje informal: ocurre en la vida diaria, en la familia, en el lugar de trabajo, en comunidades y es mediado por los intereses y actividades de las personas (UIL-Unesco, 2012, p.11)2.

 

Desde este enfoque, se señala la necesidad de flexibilizar la oferta educativa para hacerla más accesible y adecuada a las condiciones de vida de las personas y, al mismo tiempo, generar políticas que permitan contar con mecanismos de “reconocimiento, la validación y la acreditación de los conocimientos, habilidades y competencias adquiridos mediante la educación informal y no formal” (Foro Mundial de la Educación, 2015, p. 4).

 

+Lea: La educación para jóvenes y adultos, retos y oportunidades para el aprendizaje

 

Los nuevos desafíos y competencias requeridas en el siglo XXI, la demanda de flexibilización de la oferta en educación de personas jóvenes y adultas, la necesidad de contar con dispositivos de reconocimiento y certificación de aprendizaje configuran nuevos desafíos para la evaluación de aprendizajes de la modalidad.

 

Usos indebidos de la evaluación de aprendizajes en educación de personas jóvenes y adultas

En educación para personas jóvenes y adultas existe una escasa cultura evaluativa. Con frecuencia se pueden identificar prácticas que distorsionan el sentido de la evaluación, lo que impacta de manera negativa el quehacer pedagógico. Entre ellas:

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-  El uso de la evaluación con un criterio paternalista: con frecuencia en la educación de adultos existe una práctica docente paternalista que tiende a compensar con buenas calificaciones a las personas por el solo hecho de permanecer en los programas. Establecer bajas exigencias de aprendizajes tiene consecuencias. En el plano individual, las personas no desarrollan todas sus capacidades y en el entorno social se produce una deslegitimación de la certificación obtenida por estudiantes de esa modalidad. La negociación de las calificaciones: en muchos centros educativos, las calificaciones terminan siendo una “fuente de negociación”, un mecanismo con el cual se “transa” la conducta y se hacen promesas para conseguir la aprobación. Esta práctica deja fuera toda relación con los aprendizajes logrados por las personas, lo que incide en la validez y la confiabilidad de las evaluaciones.

 

-  La evaluación como la repetición de conceptos memorizados: existe la tendencia a evaluar a través de preguntas que solicitan reproducir conocimientos fragmentados y repetidos de manera textual a como fueron impartidos. Con ello se inhibe el desarrollo del pensamiento y se minimiza el despliegue de las capacidades de las personas que participan de los procesos educativos. La evaluación debe ser consistente con el enfoque de derecho a la educación: las personas adultas que se integran a un proceso educativo, generalmente, evalúan muy positivamente el proceso; se sienten “agradecidas” por la preocupación de los otros. La educación no es percibida como un derecho, sino como un beneficio. Por eso mismo, es importante que el docente y/o facilitador analice los resultados y reflexione de manera críticamente acerca de su práctica pedagógica.

 

-  El conteo estadístico como si fuera resultado de una evaluación: existe la tendencia, especialmente en los programas de alfabetización para adultos, a entregar cifras finales de personas alfabetizadas, contando a las que han asistido, y a veces a las que se inscribieron y no continuaron, en un curso o taller, sin que se disponga de evaluaciones que permitan verificar el logro de los aprendizajes propuestos.

 

+Conozca el libro La educación de jóvenes y adultos en colombia: más allá de la alfabetización

 

Recuperar el sentido de la evaluación: ¿cómo avanzar en la educación para los adultos?

Si bien no se pueden proponer modelos únicos para la diversidad de acciones que comprende la educación de personas jóvenes y adultas, sí se pueden identificar algunas claves que ayudan a avanzar.

 

-  El uso de la evaluación con un criterio paternalista: con frecuencia en la educación de adultos existe una práctica docente paternalista que tiende a compensar con buenas calificaciones a las personas por el solo hecho de permanecer en los programas. Establecer bajas exigencias de aprendizajes tiene consecuencias.  En el plano individual, las personas no desarrollan todas sus capacidades y en el entorno social se produce una deslegitimación de la certificación obtenida por estudiantes de esa modalidad. La negociación de las calificaciones: en muchos centros educativos, las calificaciones terminan siendo una “fuente de negociación”, un mecanismo con el cual se “transa” la conducta y se hacen promesas para conseguir la aprobación. Esta práctica deja fuera toda relación con los aprendizajes logrados por las personas, lo que incide en la validez y la confiabilidad de las evaluaciones. 

 

-  La evaluación como la repetición de conceptos memorizados: existe la tendencia a evaluar a través de preguntas que solicitan reproducir conocimientos fragmentados y repetidos de manera textual a como fueron impartidos. Con ello se inhibe el desarrollo del pensamiento y se minimiza el despliegue de las capacidades de las personas que participan de los procesos educativos. La evaluación debe ser consistente con el enfoque de derecho a la educación: las personas adultas que se integran a un proceso educativo, generalmente, evalúan muy positivamente el proceso; se sienten “agradecidas” por la preocupación de los otros. La educación no es percibida como un derecho, sino como un beneficio. Por eso mismo, es importante que el docente y/o facilitador analice los resultados y reflexione de manera críticamente acerca de su práctica pedagógica. 

 

-  El conteo estadístico como si fuera resultado de una evaluación: existe la tendencia, especialmente en los programas de alfabetización para  adultos, a entregar cifras finales de personas alfabetizadas, contando a las que han asistido, y a veces a las que se inscribieron y no continuaron, en un curso o taller, sin que se disponga de evaluaciones que permitan verificar el logro de los  aprendizajes propuestos. 

 

En la medida en que se implementen políticas que vinculen el aprendizaje a lo largo de toda la vida crecerá la demanda por generar sistemas que se constituyan en instrumentos de fe pública de los aprendizajes adquiridos. Estos son procesos largos y complejos que requieren el desarrollo de instrumentos y políticas en el ámbito nacional.

 

+Lea: Educación para jóvenes y adultos a través de los ojos de tres expertas latinoamericanas

 

Por último, se debe tener en cuenta que la evaluación es solo uno entre los diversos elementos claves de la política educativa y, por lo tanto, su contribución es limitada. La formación docente, el desarrollo curricular, la elaboración de materiales educativos, la pedagogía y la didáctica específica de las disciplinas son todos elementos a los cuales una evaluación técnicamente bien construida puede contribuir mediante la entrega de información a través del análisis de los resultados obtenidos en los exámenes.

 

Referencias

Foro Mundial sobre Educación (2015) Declaración de Incheón (República de Corea) Hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad y un aprendizaje a lo largo de la vida para todos. http://es.unesco.org/world-education-forum-2015/about-forum/declaracion-de-incheon

Letelierm María Eugenia (2009). Evaluación de aprendizajes en educación de personas jóvenes y adultas. Revista Rinace. Volumen 2, No. 1.

http://www.rinace.net/riee/numeros/vol2-num1/art8.pdf

Mineduc (2012). Evaluación de aprendizajes desde el enfoque de las competencias. Una propuesta para la educación de personas jóvenes y adultas.

http://portales.mineduc.cl/usuarios/adultos/File/2011/ENERO%202011/EvaluaciOndeaprendizajesdesdeelenfoquedecompetencias2010.pdf

UIL-Unesco (2012). Directrices de la Unesco para el reconocimiento, validación y acreditación de los resultados del aprendizaje no formal e informal. http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002163/216360s.pdf

Unesco (2015). Replantear la educación hacia un bien común mundial. http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002326/232697s.pdf

 

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 87