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Evaluar para aprender más y mejor

Magisterio
30/10/2018 - 10:30
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Foto de Pixabay

La educación personalizada del siglo XXI se caracteriza por el enriquecimiento metodológico y, consecuentemente, por el enriquecimiento de las oportunidades y las herramientas de evaluación. Se evalúa con rúbricas que califican trabajos, presentaciones, roles de aprendizaje cooperativo, proyectos; con pruebas escritas y orales; con porfolios y diarios de aprendizaje. En las escuelas21 se conocen y se utilizan distintas herramientas de evaluación. Tal y como hemos comprobado en nuestra visita al instituto High Tech High en San Diego, podemos reconocer muchas formas de evidenciar y acompañar con distintas herramientas todo el proceso de aprendizaje.

La riqueza de las herramientas de evaluación no es una barra libre en la que los alumnos eligen cómo evaluarse, sino la forma de calificar, medir y asesorar de un modo auténtico la riqueza y totalidad del aprendizaje. De una forma un tanto esquemática, podemos decir que hay herramientas de evaluación que destacan por su valor cuantitativo y por centrarse en el producto del aprendizaje, mientras que otro conjunto de herramientas destacan por su valor cualitativo y por centrarse en el proceso. Sin embargo, todas ellas se localizan mejor en un espectro que gradúa sus cualidades. Al mismo tiempo, la naturaleza del contenido que es objeto de aprendizaje también influye en el modo en que elegimos las herramientas de evaluación más adecuadas. Así, el resultado final o la nota que el sistema de certificaciones requiere es una composición de diferentes momentos y herramientas de evaluación que se hacen explícitas y se comparten. Toda herramienta y toda oportunidad de evaluación forma parte de la calificación oficial. La integración y el enriquecimiento de las herramientas de evaluación en el escenario de aprendizaje es la mejor garantía para lograr una evaluación auténtica.

Si queremos transformar la evaluación en una herramienta que contribuya al aprendizaje y que abarque del mejor modo posible la diversidad de sus representaciones, como proceso y como producto, es necesario compartir y exponer con claridad los criterios de evaluación y sus indicadores. En la medida en que se comparten, criterios e indicadores permiten a los alumnos moldear su comportamiento y saber qué se espera de ellos en cada experiencia de aprendizaje. La evaluación auténtica del aprendizaje es una evaluación que comunica, que no esconde y que no espera medir ni calificar experiencias que están fuera del alcance de los alumnos, o que no se han practicado con anterioridad.

La evaluación auténtica está al servicio del aprendizaje. Comunicar y compartir los criterios de evaluación es una de las prácticas más útiles para implicar a los alumnos en su propio proceso de aprendizaje,estimulando su autonomía y responsabilidad y convirtiéndolos en los principales protagonistas. Si queremos que los alumnos sean conscientes y responsables de su aprendizaje, es necesario compartir con ellos los logros que se esperan en cada  actividad. La posibilidad de utilizar representaciones gráficas como escaleras, pirámides, termómetros, dianas, ascensores y brújulas para mostrar el progreso de un modo visible y permanente en el aula es una práctica eficaz. No solo se trata de compartir las evidencias del aprendizaje, sino de compartirlas del modo más claro posible.

La autoevaluación es una de las experiencias de aprendizaje más importantes de la escuela21. Los alumnos son capaces de dirigir su propio aprendizaje si se les anima a ello con cuestionarios o con diarios reflexivos y otras herramientas como el porfolio. La reflexión sobre el propio aprendizaje y su representación son un ejercicio de responsabilidad y creatividad que puede estimularse con preguntas cortas, cuestionarios o textos, pero también por medio de representaciones artísticas, dibujos, redacciones, vídeos, grabaciones, collages… 

En este sentido, el porfolio es una de las herramientas de evaluación más comunes en el proyecto de transformación de toda escuela21.Un porfolio es una colección organizada de evidencias y materiales de aprendizaje, seleccionados por los propios alumnos, que busca explicar tanto el proceso de aprendizaje como el rendimiento final, reflexionar sobre todo ello y evaluarlo, dando un protagonismo fundamental a su aprendiz y autor Cada porfolio es una pieza única, un diario de aprendizaje con materiales propios de cada alumno donde se reflexiona acerca del proceso de aprendizaje al mismo tiempo que se documenta su desarrollo.

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El porfolio es una eficaz herramienta de evaluación que permite integrar estrategias de pensamiento con una selección de evidencias de aprendizaje. De este modo, el profesor anima a sus alumnos a que utilicen las estrategias cognitivas que analizamos en los capítulos anteriores con el objeto de regular y guiar su propio aprendizaje. Cada alumno reflexiona ayudado por distintas rutinas de pensamiento sobre qué le ha gustado más en cada área o proyecto, cuáles han sido las principales dificultades que ha encontrado, cómo las ha resuelto, qué significado ocupa cada evidencia de aprendizaje, por qué la ha elegido, qué representa, cómo se relacionan esas evidencias con otros acontecimientos que tienen lugar en el mundo real, qué piensa acerca de su propio rendimiento, cómo ha sido su participación en el equipo, y otras preguntas variadas acerca de su propio aprendizaje.

Por otro lado, el portafolio no es un cuaderno o un trabajo común más bien cerrado o esquemático y aburrido. Se trata de una pieza artística y original que los alumnos pueden presentar y organizar de un modo creativo mientras documentan su aprendizaje y reflexionan sobre todo el proceso. Por eso, se trata tanto de una herramienta de evaluación como de una experiencia de aprendizaje en sí misma. La creación de portafolios en proyectos y áreas es el mejor método de documentación del aprendizaje y, al mismo tiempo, la narración viva que construye la voz interior en el crecimiento único de cada aprendiz. Y, además de todo esto, el porfolio es una excelente fuente de comunicación con las familias, las cuales pueden participar con sus opiniones y colaborar en la creación junto a los alumnos.

Título:Evaluar para aprender más y mejor
Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. pp. 102-104.

Foto de Pixabay