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Fase de formulación de un proyecto educativo institucional

Por José Antonio Durán Acosta
Magisterio
17/03/2020 - 11:15
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Foto de Freepik

La fase de formulación es la que mejor recoge y expresa el movimiento de oscilación entre las acciones de delimitar y prospectar. 

Formular no es simplemente escribir el proyecto en términos de antecedentes, objetivos, actividades y recursos. Formular es poner el énfasis en la creación de opciones, es decir, diseñar el futuro. Lo diseñarle se relaciona con la utopía pensada y la manera como ella se estructura y busca sus propios niveles de concreción en un modelo de trabajo, esfuerzo al cual pertenecen tanto la inercia (lo que tiende a permanecer) como el deseo (lo que tiende a transformarse). 

La lucha inercia “versus” deseo establece la calidad de las interacciones entre los componentes estructurales de la propuesta que se quiere trabajar y define, en consecuencia, cuáles de ellos se convierten en dinamizadores del modelo en construcción. 

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Tales componentes dinamizadores bien pueden ser los ejes del proyecto dentro de la estructura general de éste; en torno a ellos se organizan los procesos que confrontan el modelo buscado con la realidad construida. 

En cuanto resultado de lo procesual, el modelo necesita realizarse y mal puede reducirse a una especie de traducción de realidades ya dadas o a una herramienta para “solucionar” problemas de ellas. Antes que servirse a sí mismo o a esas realidades dadas, el modelo debe develar las relaciones ocultas o distorsionadas de lo existente y señalarle alternativas: los procesos de estructuración de un proyecto se acompañan de inevitables procesos de desestructuración de aquello que se nos aparece como “obvio”. 

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Así, por ejemplo, suele confundirse con frecuencia la filosofía institucional con el propio proyecto educativo; ella, por lo demás, casi siempre duerme en algún escritorio o anaquel tras haber sido “leída” alguna vez y sin posibilidad de encarnarse en la vida cotidiana. Un interesante ejercicio ha sido aplicado en algunas instituciones, para rebasar las restricciones de esta práctica; consiste en desglosar el diseño general de la utopía en dos direcciones: una, referida a los componentes fundamentales de la vida institucional; otra, atinente a elementos categoriales propios del universo educativo. En el cruce de las dos direcciones se van configurando los componentes del modelo institucional que, además de insinuar una primera estructura, sirven para formular la misión de la institución. 

Tomado del título: El proyecto educativo institucional. Una alternativa para el desarrollo pedagógico-cultural. Autor: José Antonio Durán Acosta. pp. 55-56 

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