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Habilidades de un profesor emancipador

Magisterio
26/09/2019 - 15:15
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Foto de Adobe Stock

Pablo Romero, autor de Cómo liberarse de una educación equivocada, nos comenta en la siguiente serie de vídeos claves, habilidades y reflexiones que sirven para enriquecer su labor docente o directiva. En este caso hablará sobre "Habilidades de un profesor emancipador "

¡Hola!

Soy Pablo Romero, autor de la obra Cómo liberarse de una educación equivocada. Del libro voy a tomar unos componentes básicos para socilizarle unos elementos sobre las habilidades de un maestro emancipador.

Hay dos consejos que no hay que dejar de atender. Un maestro emancipador está lleno de amor y de preparación.  Son dos categorías claves. 

Cuando hablamos de amor me refiero a que es un profesor que genera empatía, genera un ambiente agradable de aprendizaje, genera paciencia, es incluyente y, con los estudiantes te llena de mucha, mucha, mucha paciencia y buen trato, es decir, conoce a sus estudiantes y sabe a quién darle mayor explicación, a quien darle poca explicación porque no necesita, a quién invitarlo a profundizar y a quien traerle más elementos didácticos para su aprendizaje.  Es decir, hablar de amor es hablar de inclusión y hablar de buen trato, hablar de paciencia, hablar de dedicación. 

Tenemos el segundo concepto clave: preparación.  Se puede tener mucho amor, pero si no se tiene preparación, se cae el amor; es decir, necesitamos un docente que está al día, que está actualizado, no está conforme con el título que ha obtenido de Licenciado o de profesional de la educación.  A diario está al día en didácticas generales, en didácticas específicas y en didácticas especiales, a diario está desarrollando innovaciones, está haciendo propuestas, proyectos, programas, revisándolos a rigor para hacer un mejor trabajo. 

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Cuando un maestro logra que los niños aprendan a aprender por sí mismos, podemos decir que los está emancipando. Pero no se puede emancipar a un niño con modelos. Los modelos hacen demasiado daño.

Esto va a permitir que el profesor no salga con esos viejos paradigmas de enseñanza que no permitían emancipar al niño. Antes de hablar de los paradigmas, hablemos cómo es eso de emancipar a un niño, qué es emancipar.  Emancipar no hay que confundirlo con la autonomía.  Uno de los propósitos del trabajo docente es formar niños autónomos, pero, el niño, de nada sirve que sea autónomo, si no ha aprendido a emanciparse. ¿Qué es emanciparse?, que el niño aprende a aprender por sí mismo.  Cuando un maestro logra que los niños aprendan a aprender por sí mismos, podemos decir que los está emancipando. Pero no se puede emancipar a un niño con modelos. Los modelos hacen demasiado daño. Acuérdese del modelo de la casita, que tanto he criticado en las diversas charlas que tantos de ustedes han asistido, que es: “Buenos días niños hay vamos a aprender a dibujar una casa y aprender figuras geométricas, esto es un triángulo, y todos repetían en coro: triángulo. Esto es un cuadrado, si unimos el cuadrado y el triángulo que nos da: una casa, y más si colocamos otros cuadrados como ventanas y puertas”, y de ahí ha nacido esta casa miserable que tanto daño le ha hecho a nuestra sociedad. Esto pasa cuando el maestro no está preparado, de ahí la importancia de la preparación. 

Concluyo con esto: en una ocasión, en un proceso de evaluación de docentes, unos niños de quinto de primaria decían: “adoramos a nuestro maestro, lo queremos, juega con nosotros, se divierte con nosotros, tiene mucha paciencia con nosotros, lástima que no sabe nada”, ve, tenía amor pero no tenía preparación. 

Conozca el libro Cómo liberarse de una educación equivocada  

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