Moneda

Síganos

Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_magisterio_1115x116.png

Hacia una nueva construcción semántica de la discapacidad

Magisterio
04/04/2019 - 09:30
0
By Freepik

El término diversidad funcional tiene una historia reciente que podemos situar en el 2005. Su uso se inicia desde el Foro de Vida Independiente y Divertid en España. Para Palacios y Romañach, este término favorece históricamente un cambio hacia una visión no negativa. Por otro lado, también se pretende ir más allá y obviar la estrategia social del “desviacionismo”, es decir, la que se obtiene como resultado del binomio nosotros-ellos, para plantear que la  uiversidad funcional es inherente al ser humano (Palacios y Romañach, 2006, p. 111). El término pretende sustituir “personas con discapacidad” por “personas con diversidad funcional” (acrónimo PDF). Una de las ideas inherentes a esta propuesta es que lo que une al colectivo no es su diversidad interna sino la discriminación social que sufren en nombre de la mencionada diversidad. Por otro lado, se especifica que las soluciones para eliminar esta discriminación tienen que ajustarse a la diversidad específica de los grupos de personas que se pueden denominar: personas con diversidad funcional física, diversidad funcional visual, diversidad funcional auditiva, diversidad funcional mental, diversidad funcional intelectual, diversidad funcional orgánica, diversidad funcional circunstancial o transitoria... Los tres elementos que definen como diferentes a los miembros del colectivo al que nos referimos son, según Palacios y Romañach, los siguientes:

• Cuerpos que tienen órganos, partes del cuerpo o la mente, o su totalidad, que funcionan de otro modo porque son diferentes.
• Mujeres y hombres que, debido a la diferencia de funcionamiento de su cuerpo o su mente, realizan las tareas habituales (desplazarse, leer, vestirse, ir al baño, comunicarse...) de manera diferente. (Podríamos decir, mujeres y hombres que funcionan de otro modo).
• Colectivo discriminado por cualquiera de las dos razones anteriores (Palacios y Romañach, 2006, p. 115).

Si nos fijamos en estos tres elementos, vemos que existe cierto paralelismo con las definiciones de 1980 de la OMS, pero desde una connotación no negativa y descentrada del individuo. Así, podríamos proponer la siguiente contraposición semántica: FVID: personas con diversidad funcional OMS: personas con discapacidad.  Cuerpos que tienen órganos, partes del cuerpo o la mente, o su totalidad, que funcionan de otro modo porque son diferentes.

se especifica que las soluciones para eliminar esta discriminación tienen que ajustarse a la diversidad específica de los grupos de personas que se pueden denominar: personas con diversidad funcional física, diversidad funcional visual, diversidad funcional auditiva, diversidad funcional mental, diversidad funcional intelectual, diversidad funcional orgánica, diversidad funcional circunstancial o transitoria... 

+Lea: La evaluación de estudiantes con necesidades especiales

Una deficiencia es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. La deficiencia representa la exteriorización de un estado patológico y, en principio, refleja perturbaciones del órgano. Mujeres y hombres que, por motivos de la diferencia de funcionamiento de su cuerpo o su mente, realizan las tareas habituales (desplazarse, leer, vestirse, ir al baño, comunicarse...) de manera diferente. (Podríamos decir, mujeres y hombres que funcionan de otro modo).

La discapacidad es toda restricción o ausencia (debida a la deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. La discapacidad representa la objetivación de una deficiencia y refleja alteraciones en el ámbito de la persona. Concierne a aquellas habilidades, en forma de actividades y comportamientos, que son aceptadas como elementos esenciales de la vida cotidiana. Colectivo discriminado por cualquiera de las dos razones anteriores.

La minusvalía representa la socialización de una deficiencia o discapacidad y refleja las consecuencias culturales, sociales, económicas y ambientales que,
para el individuo, se derivan de la presencia de la deficiencia y la discapacidad. (Palacios y Romañach, 2006; OMS, 1980).

El uso del término “diversidad funcional”, para hacer posible su generalización, incluirá diferentes variantes. Es decir, en ocasiones, la amplitud del término
puede llevar a cierta confusión de forma que, en función del caso, se aconseja acotar los tres conceptos que alcanza: partes del cuerpo que funcionan de otro modo, personas que funcionan de otro modo, personas que funcionan de otro modo y discriminación por estas diferencias. “Para los tipos de justamientos que puedan ser necesarios, se proponen los términos ‘diferencia orgánica’ y ‘diferencia funcional’, equivalentes a los antiguos ‘deficiencia’ y ‘discapacidad’ de la clasificación de la OMS de 1980, típicos del modelo rehabilitador, o nuevamente ‘diferencia funcional’ cuando se hable de la ‘deficiencia’ tal como la concibe el modelo social” (Palacios y Romañach, 2006, p. 116). Por otro lado, el concepto “diversidad funcional” obvia la cuestión de la discriminación porque lo entiende de manera implícita, pero se recomienda hacerla explícita ante determinados auditorios con la expresión “personas discriminadas por su diversidad funcional”.

ANUNCIO
banner_formacion_2019_web_336x280.png

+Conozca el libro Cómo organizar aulas inclusivas

Según Rodríguez y Ferreira, la diversidad funcional es una propuesta de contenido ideológico:

“El concepto pretende ser la síntesis de un conjunto de ideas sistemáticamente organizado para la comprensión de una realidad social comúnmente denominada ‘discapacidad’ y lo hace con clara pretensión emancipadora” (Rodríguez y Ferreira, 2008, p. 1).

Esta propuesta pretende “ir hasta la raíz de la cuestión, de forma que va más allá del ámbito específico de la discapacidad centrándose en el tipo de sociedades que producen exclusión”

Referencias
Palacios y Romañach, 2006, p. 111
Romañach, 2006, p. 115
Palacios y Romañach, 2006, p. 116

Título: Discapacidad altas capacidades intelectuales. Autor: Asun Pié Balaguer, Israel Rodríguez Giralt, Mercedes Martínez Torres, Ramon Duch Almo, Rosa María Miró Rovira. pp. 49-51

Foto by Freepik