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Hacia una Oiko-nomía del futuro

Por Carlos E. Vasco
Magisterio
09/09/2015 - 05:00
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Tomada de Revista Internacional Magisterio virtual

 

Según una epistemología esotérica que he aprendido en muchas reuniones clandestinas, de los capítulos de un cierto Gremio secreto de maestros constructores, toda ciencia X pasa por cuatro fases con sucesivos niveles de epistemologización. En el presente artículo vamos a ver si la economía actual sí ha seguido ese modelo, y si la teoría epistemológica del Gremio nos sirve para prever cómo seguiría evolucionando la economía actual si se va articulando con la ecología para construir, ojalá pronto, una Oiko-nomía del futuro, la ciencia de nuestra casa grande.

 

Palabras clave: Oikos, economía, ecología, epistemología.

 

Primero la "-grafía" 

Según esta narrativa epistemológica, cada ciencia actual X comenzó por algo más parecido al arte que a la ciencia: por la producción de imágenes, modelos, diagramas, pinturas, esculturas, representaciones teatrales, epopeyas en verso y narrativas orales que permitían recordar fácilmente y reproducir, al menos mentalmente, esas imágenes vívidas e impactantes que se iban acumulando en esa fase de la incipiente ciencia respectiva, que mis maestros llaman "la X-grafía" o la "fase gráfica" de la incipiente ciencia. En nuestro caso, la economía habría comenzado con múltiples imágenes y modelos que irían consolidando la Oiko-grafía.

 

Luego la "-logía" 

Luego viene una depuración de las narrativas, las epopeyas y los dramas, hacia una teoría que pretende ser repetible, rigurosa y codificable con símbolos escritos, y que puede interpretarse en forma coherente por los que conocen mucho de X-grafía para desarrollar la siguiente fase, la "fase lógica", en la que empieza a consolidarse la X-logía respectiva, en nuestro caso la Oiko-logía. Esta fase lógica inicial también podría caracterizarse como cualitativa, porque se preocupa más por los conceptos y las definiciones, no tanto por las valoraciones cuantitativas y las medidas numéricas resultantes.

 

+Lea: Enseñar economía en la educación media: ¿Cuál economía?

 

Esta fase continúa cuando se aprecia la limitación de lo meramente cualitativo, cuando se trata de diagnosticar, analizar, comprender y valorar los problemas de la ciencia respectiva, y de guiar las intervenciones para disminuirlos o resolverlos en la práctica. Para proponer alternativas y tomar decisiones no basta una apreciación meramente cualitativa, una clasificación taxonómica sin un valor al menos ordinal en una escala de valoración.

 

Tercero, la "-metría" 

Para eso es necesario pasar a una nueva fase en la que se traten de precisar y desarrollar unos puntos de vista cuantitativos, con sus procesos de apreciación, valoración o medición, con la construcción de magnitudes, cantidades y valores en escalas al menos ordinales, con las cuales se pueda decidir qué es mejor y menos demorado, más prometedor y menos riesgoso, más potente y menos costoso, así como otros puntos de vista desde los cuales se puedan cuantificar las apreciaciones valorativas subjetivas, con un cierto grado de objetividad compartida por los estudiosos de la ciencia respectiva en esa tercera fase, o "fase métrica". En ella, la ciencia respectiva X acumularía herramientas de medición y así se consolidara su X-metría. En nuestro caso, ya podríamos hablar de Oiko-metría.

 

Ahora sí la "-nomía" 

Una vez que se articulan la X-grafía, la X-logía y la X-metría respectivas, y se van afinando mutuamente, es posible ya captar patrones, precisar esquemas, encontrar sus reglas, normas y leyes, y condensarlas en fórmulas teóricas que permitan planificar, prever, intervenir, re-direccionar y regular los procesos estudiados por la ciencia X. Esta fase se denomina "X-nomía", de "Nomos", "la ley", "la regla", "la regulación". En nuestro caso, la cuarta fase sería ya la futura Oiko-nomía, que incluye y sistematiza la Oiko-grafía, la Oiko-logía y la Oiko-metría, y por supuesto lo mejor de la ecología, de la econometría y de la economía actual. 

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Lea: La economía como fundamento en la democratización de la oportunidad educativa del futuro

 

Comparemos con la Geometría 

Ensayemos un paralelo con otra ciencia que me gusta mucho, la Geometría. Si partimos de la raíz "Gea", que puede transcribirse también "Gaia" o "Gaea", nuestro planeta Tierra, tendríamos que las cuatro fases de las ciencias de la Tierra serían la Geo-grafía, la Geo-logía, la Geo-metría y la Geo-nomía. Pero si nuestra casa, nuestro Oikos es ahora todo el planeta Tierra, estas cuatro fases de las ciencias de la Tierra deberían incluirse en la futura Oiko-nomía.

 

Cuando la casa de una etnia era su ciudad o "polis", y se trataba de conquistar otras ciudades por las guerras anuales y bienales, tendría que haber sido muy distinta la economía política –si hubiera surgido como disciplina académica en esos tiempos– de lo que fue en la época del surgimiento de los estados-nación en Europa, esas nuevas casas, más grandes, pero igualmente rapaces y con sueños imperiales. No es raro que en ese ambiente de guerras permanentes la economía se fuera desarrollando en sus fases de -grafía y de -logía como economía de la depredación.

 

Esa es la macroeconomía capitalista actual que ahora conocemos, incluso la más avanzada en técnicas de modelación matemática: una economía de las limitadas casas o ecosistemas llamados estados, países, naciones o estados-nación, en los que los depredadores son los países más ricos y las presas los más pobres. Ellos sí saben que los nuevos capitales no provienen de los depósitos de los ricos en los paraísos fiscales, sino del trabajo diario de los habitantes de los países pobres. ¿Será que todavía vale la pena estudiar esa economía?

 

Tal vez sí, pero para saber criticarla y superarla, y para que un día pueda ser incorporada en las narrativas que cuentan la prehistoria de la futura Oiko-nomía, para que los y las jóvenes de los colegios y universidades no quieran volver a la micro y la macro del pasado.

 

¿Cuál es ahora nuestra casa? 

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX nuestra casa se volvió todo el globo terráqueo; ya se nos está quedando estrecha nuestra cápsula espacial llamada "Gea" o "Gaia" o "Gaea", el Planeta Tierra. Eso también es griego, así no caigamos en la cuenta de que "Geo-metría" se traduce al latín como "agri-mensura", la medida de los campos y las tierras. ¿"Geo-grafía"?

 

Esa trayectoria englobante del desarrollo planetario la había previsto, desde los años 30, del siglo pasado, Pierre Teilhard de Chardin, el geólogo (¿"Geo-logía"?), paleontólogo y antropólogo jesuita que descubrió, junto con Henri Breuil, los restos fósiles del Homo Erectus Pekinensis en Zhoukoudian, China.

 

En su visión mística, Teilhard veía a la Tierra como una esfera compuesta de distintas rocas, que llamaba la "Litosfera", la esfera de piedra que se iba cubriendo con la vida: primero de células y algas, de moluscos y peces, luego de plantas y animales, y ahora de personas humanas, hasta convertirse en "la Biosfera", la esfera de la vida.

 

Al final de ese proceso, en los últimos millones de años, comenzaron a aparecer géneros y especies animales que desarrollaron sus sistemas nerviosos centrales hasta llegar al cerebro de los mamíferos, luego de los primates y del Homo Sapiens, que por la comunicación lingüística potenciada por los medios de comunicación masiva como la imprenta, la radio, el cine y la televisión, van conectando más y más todos los rincones del globo terráqueo y desarrollando una nueva y fina cubierta, llamada la "Noosfera", por la raíz griega "Nous", la mente, la consciencia, que se irá completando hasta formar un solo organismo vivo y consciente.

 

La hipótesis Gaia 

Años después, de 1964 a 1974 Lovelock y Margulis concretaron esa visión en La Hipótesis Gaia, que se convirtió en una especie de evangelio del nuevo movimiento ecológico. Pero la palabra "ecología" designaba, hasta los años 70, solo una asignatura optativa para el último año de las carreras de biología, y restringía mucho la visión de nuestras casas o "hábitats" a los distintos ecosistemas desde el punto de vista biológico, dejando por fuera los aspectos humanos individuales y sociales, tratados por la psicología, el psicoanálisis, la sociología, la antropología, la economía, la ciencia política, la lingüística, la historia y la filosofía.

 

Por eso, de la ecología de los ecosistemas locales se amplió la visión con la hipótesis Gaia hacia el ecosistema único terrestre, la madre Gea, y se inició el auge de las ciencias ambientales, que ahora atraen mucho la atención y el interés de los y las jóvenes. Es necesario aprovechar esa conexión de la ecología, la econometría y la economía, para superar los aspectos monetarios medibles en dinero, en volúmenes de producción y en frecuencias censales, para llegar a una sociometría o antropometría, que permitan reformular la Oiko-metría y la Oiko-nomía.

 

La Oiko-nomía del futuro 

Debería ser otra ya la Oiko-nomía del siglo XXI, después de que nuestra casa ya no es la "polis", ni el país, ni el continente, sino la Tierra toda. Esa futura Oiko-nomía tendría que cubrir todo el espectro de las ciencias antrópicas y reconectarse con las ciencias básicas pre-antrópicas; aprender de la historia y de la filosofía, especialmente de la axiología y la ética, la gnoseología y la epistemología.

 

No se trata de anunciar, como creen los que se creen posmodernos, posdisciplinarios y poscientíficos, que la disciplina económica está "mandada a recoger" como todas las demás ciencias modernas. Tampoco se trata de denunciar, como creen los marxistas modernos y posmodernos, que la economía no es ciencia, sino ideología del capitalismo, y que mucho menos es ciencia humana, sino ciencia inhumana. Es claro que la economía actual de los depredadores sí lo es.

 

¿Ciencias humanas? 

No acepto que me digan que la economía actual es una ciencia humana mientras supedite la PEA, la Población Económicamente Activa, a las necesidades de la economía, en lugar de supeditar la economía a las necesidades de la Población Económicamente Activa, que a su vez tiene que suplir las necesidades de la inactiva. Eso es, al pie de la letra, in-humano.

 

No acepto que me digan que la economía actual es una ciencia humana cuando contraviene directamente uno de los derechos humanos fundamentales, el derecho al trabajo, y el derecho a sostener con él su hogar, sin dádivas ni paternalismos, sino con la valoración del aporte que todo ser humano puede hacer al bienestar de todos.No acepto que me hablen con altisonantes discursos sobre los Derechos Humanos con un desempleo abierto del 10%, cifra maquillada para ocultar a los que ya se desesperaron de conseguir empleo, a los jornaleros del campo en las largas semanas sin trabajo, a los que viven de las ventas ambulantes en los espacios públicos, de la mendicidad en los semáforos o del robo en las esquinas, el trasporte público o los edificios de apartamentos. Si eso es el derecho al trabajo que ofrece la economía de los depredadores, que no me hablen de Derechos Humanos ni de ciencias humanas. Eso es inhumano.

 

La Oiko-metría y la Oiko-nomía 

Pero por más que haya mucha sensatez en esas críticas externas, la misma economía está cayendo en cuenta, desde dentro, de que si se quiere llamar "Oiko-nomía" y avanzar en su carácter científico riguroso, no puede dejar de considerar la complejidad y la dinamicidad de todos los procesos humanos que están ocurriendo en nuestra casa global.

 

Ya la macroeconomía no puede ser la teoría de las "polis" y de los Estados como organismos depredadores entre sí, sino una teoría global sobre nuestra casa planetaria, que involucre los niveles Oiko-gráficos, Oiko-lógicos, Oiko-métricos y Oiko-nómicos. No habría pues diferencia entre la Oiko-nomía y la Oiko-logía, sino que se reconfigurarían como ciencias antrópicas ambientales de nuestra casa planetaria. Parafraseando a Uri Bronfenbrenner, diríamos que el macro-ambiente de nuestra casa sería ya todo el sistema solar, y el exo-ambiente nuestra Galaxia. La macroeconomía actual se reduciría a una meso-economía de los subsistemas regionales y nacionales, y la micro incorporaría todos los aspectos de la arquitectura limpia de las casas y edificios, los consumos de aire, agua y energía, las transacciones del trabajo doméstico de las madres y los aspectos financieros de las licencias de maternidad y las necesidades de la crianza.

 

La Astro-grafía, la Astro-logía, la Astro-metría y la Astro-nomía, configurarían las ciencias del exo-ambiente de nuestra casa, el Planeta Tierra, mientras que la Oiko-grafía, la Oiko-logía, la Oiko-metría y la Oiko-nomía, estudiarían todos los niveles de nuestra casa grande como macro-ambiente de nuestra especie humana, con sus niveles encajonados de meso-ambientes y microambientes domésticos (¿domésticos?).

 

Ojalá el diálogo, las lecturas y la investigación por proyectos integrados alrededor de estos temas en las escasas horas de sociales, economía, sociología y ciencia política, combinadas con las de filosofía en los grados décimo y undécimo, contribuyan a que la siguiente generación ya no tenga que estudiar la economía, la politología y las filosofías de los depredadores. Su tarea será el desarrollo y la articulación de la Oiko-grafía, la Oiko-logía, la Oiko-metría y la Oiko-nomía del futuro, que orientarán la práctica social y política para vivir en paz en la confortable casa grande de nuestro planeta Tierra. Esa tarea no la podremos hacer los y las docentes, pero sí podemos iniciar y motivar a nuestros jóvenes para hacerla.

 

Y mucho cuidado: tenemos que empezar este año y avanzar muy rápido, pues ya la casa grande se nos está quedando pequeña...

 

Tomado de la Revista Internacional Magisterio No. 74: Economía y educación de futuro