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Imaginarios de género en la educación superior

Por Nora Eugenia Franco Muñoz , Por Robinson Restrepo García , Por Ruth Elena Quiroz Posada
Magisterio
28/08/2018 - 11:30
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Foto de itakdalee. Tomada de Adobe Stock
Los imaginarios de género, unidad de análisis de esta investigación , permean las acciones, los discursos y las relaciones de los sujetos que interactúan en los espacios de las instituciones de Educación Superior. Allí, estos imaginarios se ven tipificados en la cultura organizacional, lo cual afecta la formación académica y científica. Este estudio permite afirmar lo anterior, para lo cual se utilizó un grupo de discusión como unidad de trabajo y entrevistas semiestructuradas como herramientas de recolección de la información. 
Aunque el tema de imaginarios de género se trata diseminadamente en buena parte de la literatura sobre género, paradójicamente, la información que hace referencia específica a dicho tema en Educación Superior, especialmente en la cultura organizacional, no es muy amplia, lo que demandó un generoso rastreo bibliográfico que permitió evidenciar, contrario a lo que pudiera pensarse, que el control y las decisiones en la Educación Superior permanecen en poder de los hombres, lo que constituye un insumo de análisis importante que reta a los investigadores sociales y a los administradores de las instituciones de educación superior a pensar en el desarrollo de procesos más conscientes y equitativos en este nivel de formación.
Palabras clave: Estudio de caso, Educación Superior, imaginarios de género, cultura organizacional.
Ideas introductorias 
Las acciones docentes y administrativas en la educación superior están siendo permeadas por constructos sociales dentro de los cuales cobran particular importancia aquéllas que establecen diferencias de comportamiento asignado a hombres y a mujeres en los diversos escenarios de interacción humana, específicamente en la educación superior, llegando a clasificar por género hasta la oferta académica de las instituciones.
Los imaginarios de género como construcción cultural permean todas las estructuras de las diferentes sociedades y, por esta misma condición, se encuentran presentes en todas las instituciones sociales como la familia, la iglesia y la escuela; en esta última se puede percibir en todos sus niveles de formación.
Por imperceptible que parezca, las dimensiones académicas, pedagógicas, administrativas e investigativas se encuentran mediatizadas por los imaginarios de género de quienes interactúan en estas instancias cargando, además, casi de manera inconsciente, con todo el lastre social que les fue legado sobre el tema.
Teniendo en cuenta lo anterior, este estudio intentó develar cómo se expresan los imaginarios de género presentes en los discursos, las acciones y las relaciones del colectivo de administrativos y docentes en el Colegio Mayor de Antioquia. 
Además, esta investigación pretendió convertirse en una oportunidad para que las instancias correspondientes intervengan el currículo oculto institucional aportando elementos para la toma de decisiones en procesos académicos-administrativos que le son propios, de manera que impacte en la forma de actuar al interior de la entidad y en su puesta en escena dentro del contexto de las instituciones de educación superior.
El origen femenino de la institución universitaria, escenario de nuestro estudio, puede haber dado un sello especial al quehacer de la misma, no sólo a sus imaginarios de género desde una mirada externa al reconocer su historia, sino también en su actual dinámica interna, en la manera como interactúa su comunidad y en las líneas jerárquicas que emergen en su estructura y funcionamiento.
Un énfasis marcadamente femenino se puede percibir en esta institución, cuya oferta académica, por ejemplo, evidencia varios programas como Bacteriología y Laboratorio Clínico, Secretariado Bilingüe, Administración de Empresas Turísticas, entre otros, cuya la cultura institucional ha sexuado y dirigido a un público mayoritariamente femenino.
Estudiantes en jornadas universitarias
Adicionalmente, los principales cargos en los procesos misionales, estratégicos y de apoyo han sido desempeñados, y aún en la actualidad sucede, casi siempre por personas del género femenino, situación que podría dar algunas connotaciones muy particulares a esta institución.
Los imaginarios de género, si bien pudieran estar impactados por el mayoritario número de mujeres respecto del número de hombres que interactúan en esta institución universitaria, están muy lejos de ser determinados por este aspecto meramente numérico; es decir, desbordan la condición hombre-mujer y se ubican en las dinámicas de tensión entre equilibrio y desequilibrio de género constituyentes de las improntas institucionales, entre las cuales se destaca la oferta de programas de servicios que en la tradición social han sido acogidos mayoritariamente por estudiantes mujeres y un consejo directivo que ha sido constituido por hombres.
Precisamente, es la expresión de estos imaginarios de género la que se pretendió develar, desde las relaciones que se configuran, las actividades que se desarrollan y los discursos que se producen cotidianamente.
Lo anterior llevó a la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo se expresan en los discursos, las acciones y las relaciones los imaginarios de género de los sujetos con cargos en el nivel administrativo y docente del Colegio Mayor de Antioquia?
Antecedentes 
La búsqueda bibliográfica realizada permitió verificar que existe amplia literatura sobre el tema de género, abordado desde diversos sectores como la equidad de género o la perspectiva de género  en educación básica y superior. Sin embargo, la información referida al tema de imaginarios de género en Educación Superior y su puesta en escena dentro de la cultura organizacional no es muy amplia, lo que deja abierta la posibilidad de constituir una línea de exploración interesante que reta a los investigadores sociales, a los docentes y a los administradores de las instituciones de educación superior. 
Así, se encontró un estudio –entre muchos otros sobre equidad de género– denominado Mujeres y educación superior en México. Recomposición de la matrícula universitaria a favor de las mujeres. Repercusiones educativas, económicas y sociales (2003), el cual forma parte del proyecto IESAL/UNESCO Feminización de la matrícula estudiantil y sus posibles incidencias en los ámbitos educativo, económico y social en América Latina y el Caribe; pero que no trata, concretamente, de los imaginarios de género en la Educación Superior. Murcia Peña (2006) en su tesis doctoral: Vida universitaria: un estudio desde los imaginarios de maestros y alumnos (2006), aborda el tema desde los imaginarios sociales en la Universidad de Caldas, el cual se constituyó en la base de la autoevaluación de la universidad con miras a la acreditación institucional. Por su parte, la Universidad Nacional Autónoma de México creó el Programa Universitario de Estudios de Género –PUEG– (1992), el cual cuenta hasta la fecha con aproximadamente cincuenta títulos entre investigaciones y traducciones, en los cuales el tema género es tratado desde la economía, la filosofía, la salud, el arte, el derecho, entre otros, pero no existe ningún título que haga referencia específica a imaginarios de género en la Educación Superior. 
Así mismo, la Universidad Nacional de Colombia posee una Escuela de Estudios de Género, adscrita al Departamento de Comunicación Humana en la Facultad de Ciencias de la Salud, la cual cuenta con una producción académica sobre la temática de género de aproximadamente once títulos que, aunque no aduce de manera directa a imaginarios de género en la Educación Superior en ninguno de ellos, sí esboza asuntos relacionados con el tema. 
La investigadora Fernández Moreno (2005) también realizó su aporte a la temática, particularmente con diferentes textos y artículos, entre los cuales se puede destacar: “Violencia de género en la Universidad de Antioquia”.
Sin pretensiones de generalización, en este estudio las ideas y las reflexiones consignadas fueron de utilidad para participar en las discusiones académicas al interior de la institución y para la orientación a otras instituciones del mismo nivel en el análisis de dicha temática.
Diseño metodológico
La metodología utilizada en esta investigación fue de corte cualitativo con un enfoque interpretativo que se concretó en la estrategia metodológica del estudio de caso, con el cual se pretendió explorar y entender los imaginarios de género del colectivo administrativo y docente de la institución de Educación Superior Colegio Mayor de Antioquia.
Los procedimientos utilizados en este estudio en el campo de la educación y de las Ciencias Sociales permitieron construir explicaciones, develando expresiones sobre un fenómeno organizacional de causalidad compleja como son los imaginarios de género; su utilidad adquiere mayor relevancia por el tipo de problema abordado, habida cuenta de la poca sistematización que existe sobre la temática tratada y la contemporaneidad de la misma. Se abordó en tres fases:
Fase inicial o superficial, la cual contó con observación directa y búsqueda bibliográfica; fase intermedia o analítica, constituida por el análisis y categorización de los documentos y de las respuestas de los informantes en las entrevistas semiestructuradas y los grupos de discusión  de acuerdo con los criterios de caracterización; y fase de cierre o interpretativa, en la cual se analizó la información recogida con los participantes de la muestra, llegando a un nivel de interpretación, lo que permitió otorgar sentido a los datos.
Como técnica de recolección de la información se utilizó el análisis documental, la observación directa, los grupos de discusión y las entrevistas semiestructuradas, todo lo cual se apoyó en el material audiovisual disponible. 
Conclusiones
El recorrido de este trabajo de investigación permite identificar en los discursos una Institución controlada de manera directa o indirecta por patriarcados, además de la presencia de aquellas características asignadas a lo femenino en nuestra cultura y que poco o nada tienen que ver con la proporción de hombres y mujeres, pero sí están estrechamente ligadas a toda la carga histórico-cultural de su origen. Asimismo, la cultura del poder, presente en la institución, se nutre de los imaginarios de género que la sociedad ha ido moldeando y a los cuales no escapan los servidores públicos de esta comunidad académica, valiéndose del control ejercido por la institucionalidad masculina en cualquiera de sus manifestaciones: ejecutiva, legislativa, eclesiástica.
Así, la cultura institucional evidencia en sus discursos que aún no alcanza un nivel de madurez para promover los debates en torno a los imaginarios de género y asumirlos como lo que realmente son: un constructo cultural, un sistema de saberes, discursos, prácticas sociales y relaciones de poder que dan contenido específico al cuerpo sexuado, a la sexualidad y a las diferencias físicas, socioeconómicas, culturales y políticas entre los sexos en una época y en un contexto determinados.
En el mismo sentido, al igual que sucede con la sexualidad, los entrevistados asumen el género como una propiedad de los cuerpos o algo originalmente existente, preestablecido en los seres humanos; distan mucho de concebirlo como la representación del conjunto de efectos producidos en los cuerpos por los comportamientos, las relaciones y los discursos, susceptibles de modificarse de acuerdo con aquello que más convenga al desarrollo de los sujetos.
De acuerdo con Villán y Estrada (2004: 61), tal vez
“Ha llegado el momento para que los científicos y los médicos se quiten los lentes binarios y en vez de explorar qué es masculino o femenino, trabajen en aquello que no pertenece a ninguno de los dos polos y que nos hace ser lo que somos. Todos los hombres y mujeres somos muy parecidos y muy diferentes los unos de los otros”. 
De este modo tejemos sobre brechas innecesarias en esta institución y en las demás, al igual que en la sociedad en general. Quizás una buena alternativa para saldar el asunto de género sería, como lo ha propuesto la profesora Janice Jackson, de la Universidad de Guyana (citada por Kennode Keijzer, 2000: 231) La degeneración de los roles, es decir el desligarlos de un género pre asignado, dándoles un carácter neutro, humano...
Aunque para los autores de esta investigación resulta más atractivo sugerir la de-generación del sujeto, pues esto permitirá a los seres humanos emanciparse y caminar juntos hacia la realización personal y profesional en procura de un mundo más armónico, en el cual, sobre la base del respeto mutuo, todas las formas sean posibles y todo lo posible adquiera forma, de manera que los distintos géneros se empiecen a ver como la unidad dialéctica que son.
De seguir con estos discursos dicotómicos, sólo se ahondará la brecha entre los sujetos, se agudizarán las diferencias y las soluciones no se darán. Lo cierto es que por diferentes que sean los géneros, comparten un mismo planeta en el cual tienen que coexistir, aprendiendo a vivir juntos.
En consecuencia, si bien históricamente la institución universitaria en mención ha estado conformada mayoritariamente por mujeres, el carácter femenino evidenciado en sus discursos, en sus acciones y en la manera como sus miembros se relacionan no es directamente proporcional a la cantidad de mujeres y hombres. Por el contrario, el imaginario social de género se encuentra profundamente arraigado en la cultura institucional que lo expresa en todo su accionar y lo ha mantenido, controlado y perpetuado, desde su origen, a conveniencia de patriarcados, cuyas características se resumen aquí:
a) La comunicación está mediada por un carácter de informalidad que desplaza, recurrentemente, los canales oficiales que la institución ha creado.
b) Los discursos están plagados de emotividad, algo que ofrece poco espacio para el debate académico serio y profundo, en el cual la razón de los argumentos se ubique por encima de la sensiblería característica de los sujetos (hombres y mujeres) de la entidad.
c) Se actúa con exagerado cuidado de no herir susceptibilidades, lo cual transita en contravía de la búsqueda de la verdad, que es el principio orientador de la academia y, por tanto, de la institución misma. 
d) El debate académico, cuando se genera, no se hace en el marco del interés por permitir el triunfo de los argumentos de mayor peso sino que la discusión lleva fácilmente a enfrentamientos personales y no a la confrontación académica, lo que da lugar a mayores resistencias en las formas de relación de los servidores y servidoras de la entidad.
e) Existe una desmesurada vocación de control, antes que de monitoreo y acompañamiento de los procesos, la cual desemboca en muchos casos en la descalificación de las actuaciones del otro.
f) El excesivo afán de control conduce a la centralización en la toma de decisiones y a la concentración del poder, impidiendo que se haga uso del conducto regular, a la vez que se invisibiliza al otro y sus funciones. 
En el mismo sentido, aunque son evidentes los esfuerzos que la Institución está haciendo por modificar el imaginario que socialmente se tiene de ella como institución femenina por medio del cambio de la imagen corporativa, y para lo cual adelanta diferentes proyectos que permitan la construcción de un nuevo relato como entidad de educación superior, es claro que cualquier esfuerzo en este sentido deberá estar acompañado de análisis mucho más profundos en relación con los imaginarios de género que la habitan y el control patriarcal que permea, directa o indirectamente, todo su quehacer.
De este modo, pretender contrarrestar el carácter femenino de la institución, otorgado por el imaginario social y la interacción misma, con la inclusión de una silueta masculina en la nueva imagen corporativa es un asunto demasiado mediático, que no consulta el fondo histórico ni el arraigo de unos imaginarios de género de subordinación femenina que se funden y refunden, adquiriendo nuevas presentaciones, pero sin modificar sus estructuras más profundas; tampoco tiene en cuenta el hecho de que la educación no es masculina ni femenina sino plural e incluyente.
Así, la institución universitaria objeto de análisis, con todas las particularidades de su origen femenino, como espacio permitido a las mujeres por los hombres, ha impreso unas características presentes en toda la cultura organizacional que determinan su rezago en el desarrollo, su poca visibilidad y su tímida o casi inexistente articulación al contexto académico y social, características todas connotadas por lo que social e históricamente corresponde al manejo patriarcal de las instituciones, que subordina a las mujeres, reproduce y legitima un orden de relaciones de género mediante el cual la falocracia aparece como única beneficiada; empero, en todo esquema de yugos y subyugados no sería apropiado hablar de favorecidos, porque es toda la especie humana la que, finalmente, resulta ser perdedora.
En este sentido, aunque la entidad deja percibir en sus discursos unas relaciones interpersonales mediadas por una actitud descalificadora que torpedea la construcción desde el debate y la argumentación académicos, a la vez reclama un verdadero proceso administrativo (planeación, dirección, comunicación y organización).
Dicho proceso, independientemente de géneros, deberá intervenir la infraestructura, pero, principalmente la superestructura de la entidad, en procura de transformaciones que den inicio a la recuperación del rezago histórico al cual ha sido relegada en muchos aspectos (estilo de dirección, comunicación, planta física, salarios, subordinación de lo femenino, distribución del poder, posicionamiento, entre otros), hasta alcanzar sintonía con las demandas de los diferentes contextos.
Sin embargo, si bien este estudio de caso no pretendió probar ninguna hipótesis, sí sugiere direcciones para estudios posteriores sobre la temática que aborda, en procura de que la institución universitaria, como instancia de Educación Superior y teniendo en cuenta sus particularidades, ponga en espacios de debate académico temas como el de sus imaginarios de género, en tanto su reconceptualización estaría estrechamente emparentada con la construcción de nuevas formas de relación entre los géneros, las cuales pudieran ser más dignificantes y humanizantes.
Del mismo modo, es necesario reconocer que la reproducción de estereotipos culturales frente a imaginarios de género no es patrimonio exclusivo de las instituciones en las cuales la representación femenina es mayoritaria; pues en casi todas las entidades en las cuales la institucionalidad está representada por lo masculino, los imaginarios también determinan los discursos, las acciones y las relaciones, solo que adquieren un mayor carácter de legitimidad, al asociar lo masculino con todo aquello que la cultura le asigna: el poder, lo público, lo político, la seguridad y el control, entre otros.
Finalmente, aunque como se observa son diversos los factores que han contribuido a la construcción de la cultura organizacional de esta Institución, es claro que las particularidades de su origen reproducen explícita e implícitamente algunas prácticas inadecuadas que habitan la cotidianidad de la entidad a la espera de que el afecto y la comprensión empiecen a tender los puentes que permitan el paso a las transformaciones que los contextos requieren.
Referencias
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Notas
  Profesor del Colegio Mayor de Antioquia y Catedrático de la Universidad de Antioquia, Magíster en Educación y Desarrollo Humano. 
2 Profesora catedrática del Colegio Mayor de Antioquia y Magíster en Educación y Desarrollo Humano.
3 Profesora Asociada de la Universidad de Antioquia. Doctora en Ciencias Pedagógicas y Coordinadora del Grupo de investigación Com-prender.
4 Proyecto terminado del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, CINDE y Universidad de Manizales sede Antioquia, denominado Imaginarios de Género en la Educación Superior: un estudio de caso.
5 Mainstreaming o igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
6 Los autores agradecemos la participación de las personas que conformaron los diferentes grupos de discusión que sirvieron de base a esta investigación, al Colegio Mayor de Antioquia y a todos los investigadores que fortalecieron este proyecto de investigación. 
Cibergrafía
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Foto de itakdalee. Tomada de Adobe Stock

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