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Juegos por la convivencia, la paz y los entornos protectores: una forma de resignificar el cuerpo en la escuela

Por Ehiduara castaño Marín
Magisterio
16/11/2017 - 17:00
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Foto de Revista Internacional Magisterio No. 83

La relación cuerpo, juego y educación se constituyen en objeto de estudio de diversas corrientes y sus diferentes paradigmas filosóficos, sicológicos y epistemológicos que la soportan. En este sentido, este relato pedagógico busca exponer la importancia del cuerpo y del juego en los procesos educativos-formativos escolares y en particular en la autorregulación (metacognición) de los conocimientos y de los valores y actitudes ciudadanas mediante una propuesta pedagógica denominada Prácticas motrices: juego y deporte escolar como espacios de promoción de la convivencia pacífica y como medios para prevenir las conductas disruptivas y las violencias escolares y sociales.

Palabras claves: cuerpo, educación, juego, autorregulación, ciudadanía.

Introducción

En una escuela creada para la alineación social de los individuos (Adorno, 1993), el cuerpo ha sido observado desde lo biomecánico-instrumental-utilitario y, en esta lógica, ese cuerpo escolarizado legitima prácticas y estrategias deshumanizadas con la intensión de “disciplinarlo, homogenizarlo, rutinizarlo” (Scharagrodsky), regularlo, coaccionarlo, interdiccionarlo, y así dejarlo prendido y ceñido a la maquinaria de control. Por ello, y sin excepción alguna, el cuerpo siempre está inmerso en una trama de sentido y significación conformada por el lenguaje, la cultura y el poder.

A partir de esta realidad, y dado que la escuela desde otras miradas también es concebida como el lugar predilecto para formar seres humanos emancipados y autónomos, capaces de tomar libre, autorregulada y responsablemente decisiones que favorecen a sí mismo y al colectivo, se decide intervenir esos cuerpo en la escuela y lograr la tan esquiva formación ciudadana de nuestros niños y niñas a través de prácticas y dispositivos pedagógicos basados en los juegos por la convivencia pacífica y la cooperación, para dar respuesta a la necesidad de un “nuevo cuerpo infantil” y de pensar en el lugar que ocupa éste en la escuela de hoy.

+Conozca el libro Recreación, lúdica y juego

Inicio de este viaje pedagógico

Narrar las experiencias vividas en el ejercicio profesional se constituye en un desafío y en un medio para hacer conciencia, recrear e interpelar tales prácticas pedagógicas. Por ello, los invito a recorrer conmigo este laberinto experiencial que nació cuando era niña (si buceo en mi memoria ancestral veo a mi madre campesina, esa líder que desde que tengo uso de razón siempre estuvo liderando toda clase de juegos en la vereda) y que hoy pongo en marcha en la Institución Educativa Tricentenario de Medellín.

Sí, ahora que ahondo en mis recuerdos, comprendo cómo mi madre de manera inconsciente tomó ese puñado de “cuerpos” para capitalizarlos y humanizarlos, logrando que a través del juego exploraran, sintieran, gozaran, expresaran, convivieran (otredad) y se liberaran de las duras cargas de las faenas campesinas. Fue esta experiencia de mi infancia, unida a mi formación como maestra y mi inclinación por la Licenciatura en Educación Física, Recreación y Deportes, el punto de partida para reconocer el cuerpo y el juego como herramientas pedagógicas para la “innovación y desarrollo social y pedagógico”. En el juego encuentro todo lo que se necesita para emprender una verdadera educación y con esa convicción moldeé la propuesta que hoy nos convoca, denominada Prácticas motrices: juego y deporte escolar como espacios de promoción de la convivencia pacífica y como medios para prevenir las conductas disruptivas y las violencias escolares y sociales, en mi institución educativa.

Este proyecto nace en un momento coyuntural de la institución, en el que tiene que hacer frente a la dinámica de violencias, hostilidad, amenazas, malos tratos y poco reconocimiento de la labor docente por parte de la comunidad, para intentar transformarla desde los propios actores sociales (desde adentro) y mejorar la red de relaciones/interacciones sociales (líneas de poder). Y como toda propuesta tiene un inicio y un final: diseño y estructuración, desarrollo (prácticas), evaluación e impacto.

+Conozca el libro  El juego

Estructuración y desarrollo

Partimos de una problemática del contexto, de unos marcos normativos y filosóficos internacionales y nacionales y de corrientes teóricas que sustentan y llaman la atención acerca del poder pedagógico y educativo del juego y del deporte, para luego establecer las normas de participación en el juego. Estructuramos la propuesta de la siguiente forma:

Con los grados segundos, terceros, cuartos y quintos decidimos organizar unos juegos deportivos para promover la convivencia, la paz, el disfrute y el autocontrol; y con los grados de preescolar y primero, los juegos cooperativos para fortalecer la convivencia, la autoestima y la autorregulación. Una vez listos, dimos inicio a los juegos por la convivencia; la propuesta fue socializada con docentes y demás miembros de la comunidad educativa. Se habló de la finalidad, de los resultados esperados y del poder del juego y del trabajo con el cuerpo en los procesos de ciudadanía y paz. Con esta convicción se motivó para su inauguración, puesta en marcha, sostenibilidad en el tiempo, evaluación e impacto. A partir de ese momento y durante 20 días observé emocionada como cada docente, apoyado por los practicantes, organizaba de manera participativa los distintivos, el logotipo, los pasacalles, las porras, los uniformes, los equipos integrados por mitad niños y mitas niñas, además de ensayar el himno al deporte por la convivencia y la paz que cantaríamos en la inauguración, en los partidos y en la premiación.

La inauguración de los juegos contó con el desfile de las delegaciones al son de una marcha, precedido del pasacalle correspondiente, los grupos exhibieron una pancarta y todos corearon las porras y arengas. Se llevó a cabo una jornada de reforestación, en la que se plantaron árboles. Se exhibieron juguetes reciclables y los medios de comunicación cubrieron el evento. Solo faltó firmar el Primer manifiesto por convivencia y la paz en la escuela y en la comunidad en pleno.

+Lea: El juego en el desarrollo de procesos del pensamiento creativo

Se inauguró de manera oficial la propuesta de los juegos. La dinámica escolar tomó otro rumbo: alrededor de la cancha se instalaron los 15 docentes, el personal de apoyo, los practicantes universitarios, la coordinadora y los 412 estudiantes, quienes al unísono entonamos el Himno al deporte por la paz; entre tanto, los jugadores se saludaban de mano y de abrazo para disponerse a jugar con la única consigna de “gozar, compartir, respetar, disfrutar”; por ello, solo existió una tarjeta, la verde, que se le impuso a todo jugador que llevó a cabo una acción de juego limpio y respeto hacia su contrario, con esto lo que se pretendió fue desmitificar el juego solo como competición.

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Los niños pequeños no se quedaron atrás; en los Juegos cooperativos por la convivencia, en los que no hay equipos preestablecidos, todos se organizaron en el momento de juego. En la actualidad, entramos en la etapa de clausura y premiación de estos juegos.

Evaluación e impacto

¿Cuáles consideran que son las prácticas pedagógicas más exitosas de la institución educativa en la actualidad y por qué? Esta fue la pregunta única que se formuló a todos los participantes. Fue sorprendente descubrir que 95% de los estudiantes, todos los docentes, practicantes y padres, respondieron que eran los juegos por la convivencia y la paz, además de aludir a los cambios estructurales generados como: la disminución de las conductas disruptivas y los episodios violentos; el mejoramiento de la motivación y la permanecía en la escuela; la notable mejoría de la disciplina y el ascenso del rendimiento académico, el avance en el trato y relación entre todos, la alteridad, el descanso/espacio pedagógico, etcétera.

Asimismo, estos juegos han despertado el interés de la Secretaría de Educación de Medellín, de otras instituciones educativas, de varias ONG, de docentes de Pelotas (Brasil), quienes vinieron a conocer la propuesta. También se decidió que para 2017 todas las sedes de la I.E. Tricentenario desarrollarán esta propuesta. En este punto, se puede afirmar que “por medio del juego el niño se inicia en las reglas de la vida social del grupo al cual que pertenecen" (Castañer, 1996); por otra parte, que “en el juego se considera al ser humano como una unidad psicosomática (actividad psíquica y la actividad motriz) en interdependencia” (Gallo, s. f.); y que en la complejidad del ser humano y del juego mismo, lo biológico, psíquico, social y espiritual funcionan como unidad en interdependencia; es decir, como “un ser en unidad”.

El juego como actividad privilegiada de los niños se constituye en algo mágico que trasforma al ser humano en su integridad y tiene la capacidad de conferir al cuerpo el carácter de abierto, inteligente, extensivo, proyectivo, comunicativo, cuerpo espontáneo, intencionado, motivado, valorado, amado, relacional. De ahí que la práctica aquí expuesta haya sido exitosa, ya que logramos convertir un espacio de poder, “la escuela”, en un lugar de libertad y expresión de las subjetividades de nuestros estudiantes a través de las prácticas motrices jugadas. Poder narrar lo que acontece con estos Juegos por la convivencia y la cooperación abre la posibilidad de transformación en la educación y la escuela. Como se evidencia, fue hurgando en mi pasado atávico donde encontré un motivo, una huella tatuada en mi cuerpo, que ha hecho posible que mi “ser de maestra” logre posibles que a veces parecen imposibles. Y usted maestro/a, ¿dónde cree que encontrará sus motivos?

+Conozca las Revista El juego y  Juego y educación

Referencias

Adorno, T. (1993). Consignas. Argentina: Amorrortu.

Barbero, J. (2005). La escolarización del cuerpo: reflexiones en torno a la levedad de los valores del capital «cuerpo» en educación física. Revista Iberoamericana de Educación. No. 39, pp. 25-51.

Catañer, M. (1996). La educación física en la enseñanza primaria. España: Inde.

Gallo, L. E. (s. f.). En: http://viref.udea.edu.co/contenido/publicaciones/memorias_expo/educacion_fisica/cuatro.pdf

Olmos, A., Romo, M., Arias, L. (2016). Reflexiones docentes sobre inclusión educativa. Relatos de experiencia pedagógica sobre la diversidad universitaria. Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva, 10 (1), 229-243 (240).

Castaño, E. (2011). Sistema modular para la educación física. Colombia: Indeportes Antioquia.

La autora.  Ehiduara castaño Marín. Doctora en Estrategias Pedagógicas y Desarrollo Comunitario. Correo electrónico: Ilduaracm123@gmail.com

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 83