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La automonitorización una técnica para evaluar

Magisterio
19/10/2017 - 11:15
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Foto de Freepik. Tomada de Free Photo

La «auto-monitorización» o Self-Monitoring (SM) es una técnica educativa incluida dentro del modelo Self-Regulated Strategy Developmental o SRDS (Graham y Harris, 1996), según el cual la enseñanza de estrategias específicas debe considerarse como algo esencial para mejorar el rendimiento escolar del estudiante con necesidades especiales. Según dicho modelo, las estrategias son verdaderas tools capaces de ayudar al estudiante a realizar una determinada actuación con éxito, a través de una serie ordenada de pasos que garantizan un control constante sobre la marcha del propio proceso de aprendizaje, hasta alcanzar una ejecución autónoma e independiente. De este modo es posible trasladar el control de las instrucciones del profesor al estudiante, permitiendo a éste último dirigir y regular su propio comportamiento sin la ayuda de factores externos.

 

El modelo SRDS se enlaza con la construcción de la autorregulación, que debe considerarse como una competencia transversal cuya adquisición facilita la gestión autónoma, por parte del individuo, del propio éxito en el aprendizaje (Shunk y Zimmerman, 1998), haciendo que sea capaz de «aprender a aprender». Hablamos de estudiantes autorregulados en referencia a su capacidad de resolver problemas, aplicar estrategias, interpretar los resultados y monitorizar sus propios logros (Paris y Winograd, 2001).

 

+Conozca el libro Dificultades de aprendizaje

 

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En particular, se afirma que (Agran, Alper, Cavin, Huges, Sinclair y Wehmeyer, 2005) el uso de estrategias de autorregulación permite a los estudiantes regular sus propias expectativas en función de qué pueden aprender (what) y de cuánto (how much); tomar decisiones sobre cómo (how) pueden aprender y con qué secuencia; y de seguir, monitorizar y evaluar las decisiones que han tomado (Mithaug, Mithaug, Agran, Martin y Wehmeyer, 2002). De este modo, la dependencia respecto al apoyo externo se minimiza, el aprendizaje se maximiza y la motivación crece.

 

Por «auto-monitorización» se entiende la práctica con la que un individuo evalúa si el comportamiento-objetivo se ha dado y en qué medida, y después registra de una manera sistemática el resultado (Nelson y Hayes, 1981). En general, está constituido por una auto-evaluación en función de la presencia o ausencia de un comportamiento, que es el objetivo, y del auto-registro de los resultados de la auto-evaluación (Hallahan, Marshall y Lloyd, 1981). Aunque la auto-evaluación puede darse sola, para muchos estudiantes funciona mejor en combinación con el auto-registro (Graham, Harris y Reidm, 1992).

 

La auto-monitorización ha sido originalmente concebida como una técnica de evaluación clínica no invasiva. Pero pronto los médicos se dieron cuenta de que la auto-monitorización generaba un cambio en el comportamiento de los pacientes sin que se les hubiera dado ninguna indicación concreta, sino solo como efecto de la auto-observación y del auto-registro de los hechos. Este cambio, llamado reactividad, permitió concebir la auto-monitorización no solamente como una técnica de assessment, sino incluso como una verdadera técnica de intervención en una amplia variedad de comportamientos (Mace y Kratochwill, 1988).

 

+Lea: La evaluación del aprendizaje

 

Los estudiosos que pusieron en marcha la investigación sobre la aplicación de la auto-monitorización, investigaron la eficacia de dichas técnicas, con niños, en contextos académicos. Los procedimientos de auto-monitorización, de hecho, se emplearon con éxito con un porcentaje muy amplio de estudiantes con necesidades especiales, algunos de ellos con dificultades de aprendizaje (Hallahan et al., 1981), retraso mental (Ackerman y Shapiro, 1984; Sugai y Rowe, 1984) y desórdenes de comportamiento (McLaughlin et al., 1985), así como para modificar el comportamiento on-task (Blick y Test, 1987) o aumentar la productividad de la tarea (Huges, Ruhl y Peterson, 1988). Los estudiantes que adoptan la auto-monitorización ejercen, por lo tanto, un rol activo respecto a su propio proceso de aprendizaje, un rol que confiere al alumno confianza en sus propias capacidades.

 

+Conozca la Revista Problemas de aprendizaje

 

Tomado de: Plessi Paola (2014) Saber evaluar. Editorial Magisterio: Bogotá. p.p. 89-90

 

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