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La celebración del aprendizaje

Magisterio
14/11/2019 - 14:00
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By Freepik

¿Qué has hecho hoy en la escuela? ¿Ha ido todo bien en clase? ¿Qué tal te ha ido el día? Seguramente muchos hayáis escuchado estas preguntas ya sea como alumnos o como padres o familiares de estos… y es que la escuela, aún sigue teniendo ese componente de invisibilidad que hace que lo que ocurre en las aulas sea difícil de transmitir de un modo riguroso, y a la vez cercano, aportando realidad a tantos y tantos procesos de aprendizaje que no pueden resumirse en un simple… “me ha ido bien”, “no me entero en la clase de…” 

La celebración del aprendizaje tiene varios objetivos en un modelo educativo impregnado con tintes de innovación y a la vez de rigurosidad sobre lo que sucede en las aulas. Hacer visible lo invisible es el primero de ellos. ¿Cómo mostrar lo que los alumnos hacen en su día a día? ¿Cómo sacar de esas cuatro paredes tantos momentos de aprendizaje? ¿Cómo comunicar lo que hacemos? A lo largo de todo el proceso de aprendizaje son muchos los productos que los alumnos generan, trabajos individuales o de grupo, reflexiones, escritos, herramientas de evaluación, prototipos… en definitiva, evidencias de sus avances y también de sus dificultades. Hacer visible todo ese proceso es incluso más importante que el resultado en sí. Documentar el aprendizaje para ser conscientes de los logros nos ayuda a vivir el aprendizaje desde la celebración del mismo.  

 Como dice José Antonio Marina, “todo alumno tiene el derecho de, al menos una vez en su vida, sentir la experiencia de éxito merecido”

Este es el segundo objetivo, cambiar las verbalizaciones sobre el aprendizaje y la evaluación. En muchas ocasiones, porque así lo hemos vivido y aprendido, nuestro interés como padres radica en saber si nuestros hijos han aprobado o no, pero solo en algunas ocasiones nos preocupamos por saber cómo han logrado aprobar, es decir, cómo han aprendido. En parte, esto es debido a la idea que tenemos de la evaluación. Evaluar no es solo calificar, otorgar una nota o una valoración. En las escuelas en las que ponemos el foco en el aprendizaje de nuestros alumnos, evaluar es aprender. La evaluación se convierte en una estrategia de aprendizaje en sí misma y es parte del proceso, así cuando nuestros alumnos se paran a valorar como están aprendiendo, que dificultades están encontrando y qué van a hacer para mejorar en su aprendizaje, están invirtiendo tiempo en mejorar como aprendices eficaces. Este proceso se llama metacognición y va mucho más allá de una valoración numérica o de una calificación ya que permite a los alumnos aprender a aprender. La metacognición está ligada a los procesos de autoevaluación del alumnado, donde analizan sus fortalezas y posibilidades de mejora. Todos estos procesos de autoevaluación y metacognición se realizan sobre las evidencias que los alumnos generan durante su aprendizaje y pueden articularse en torno a un porfolio personal. En la celebración del aprendizaje los alumnos muestran su porfolio de evidencias a sus familias orgullosos de sus logros y conscientes de sus dificultades y del camino a seguir para solventarlas. 

El porfolio personal de aprendizaje permite poner el foco en el alumno y este es el tercer objetivo de la celebración. Como dice José Antonio Marina, “todo alumno tiene el derecho de, al menos una vez en su vida, sentir la experiencia de éxito merecido”. Es por eso que la celebración del aprendizaje es un día en el que lo importante no son las familias que vienen al centro, ni el centro en sí mismo, ni siquiera los profesores… lo importante verdaderamente son los alumnos, de modo que este día se convierte en una oportunidad para ellos de sentirse especiales, de contar desde su perspectiva la visión sobre su aprendizaje, de demostrar lo que han sido capaces de hacer y aprender y de disfrutar junto a los suyos del fruto de su propio trabajo. Celebrar el aprendizaje es darles la oportunidad de que, basándose en sus evidencias, nos cuenten lo que antes nos decían con una frase vacía y descontextualizada cuando les preguntábamos ¿qué tal tu día en el colegio?. 

+Lea: El aprendizaje sincero: contra el postureo educativo

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¿Siguen viniendo las familias a las celebraciones? ¿Se implican los alumnos y profesores de la misma forma tras varias celebraciones? ¿Baja la tensión de aprendizaje de una a otra? Cómo no van a seguir viniendo las familias sabiendo que lo que sucede este día es importante para sus hijos. Cómo no se van a implicar los alumnos y profesores si lo que muestran es fruto del día a día y no consiste en montar un espectáculo para los que vienen. Cómo va a bajar la tensión de aprendizaje si cada día los alumnos son más reflexivos y vivencian otros medios de evaluación que les permiten mejorar su aprendizaje en cualquier otro contexto. 

A lo largo de todo el proceso de aprendizaje son muchos los productos que los alumnos generan, trabajos individuales o de grupo, reflexiones, escritos, herramientas de evaluación, prototipos… en definitiva, evidencias de sus avances y también de sus dificultades. Hacer visible todo ese proceso es incluso más importante que el resultado en sí.

Al final, aquello que queda en tan solo un día de celebración y que nos gustaría estirar al máximo a todos los que lo hemos vivido después de cada proyecto en una de nuestras escuelas, lleva detrás una mochila de esperanzas e ilusiones que hacen que  celebración tras celebración, la escuela se vaya convirtiendo en un verdadero espacio de aprendizaje compartido entre alumnos, familias y docentes que disfrutan de cada momento, en cada una de ellas, sorprendiéndose de lo que juntos podemos hacer para cambiar la educación. 

Javier Ojeda. Fundación Trilema @_JavierOjeda -  Javier.ojeda@fundaciontrilema.org 

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