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La conexión entre la escritura creativa y el uso de mapas mentales

Magisterio
05/07/2016 - 15:30
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Tomada de Revista Internacional Magisterio No. 70

A través de la comprensión de las capacidades cerebrales y los procesos de aprendizaje humano, surgen los mapas mentales como estrategia didáctica. Esta permite, a través de la asociación y la imaginación, fortalecer habilidades creativas y de innovación en los procesos de escritura. Adicionalmente, al conectar las fases de un proceso creativo con las etapas de un proceso de producción escrita, se concluye que el desarrollo de competencias para el siglo XXI y los buenos resultados académicos de los estudiantes dependen de espacios enriquecidos por didácticas significativas que promuevan tiempos de ejecución adecuados para la edad, el respeto por la creatividad y la admiración por el talento.

 

Ver libro: Mapas concpetuales. Mapas mentales

 

Palabras clave 

Mapas mentales, asociación, proceso creativo, escritura, creatividad, aprendizaje siglo XXI.

 

Introducción 

 

De acuerdo con el marco establecido para el aprendizaje del siglo XXI, la responsabilidad de la educación está en promover las habilidades y el conocimiento indispensables para permitir el éxito de los estudiantes de hoy como ciudadanos, trabajadores y líderes del futuro (Partnership for 21st Century Skills, 2011). En las aulas de hoy, las didácticas deben conectarse hacia dicho fin común. Sin embargo, algunas aulas continúan proponiendo estrategias de aprendizaje que no enriquecen los perfiles de los estudiantes para las demandas del futuro. Con mucha frecuencia, vemos largas guías de trabajo diseñadas para cubrir contenidos académicos y con grandes vacíos que no permiten el desarrollo de habilidades orientadas a la creatividad e innovación. Como dice Isauro Blanco (2011): “las instituciones que enfatizan en la memorización por encima del razonamiento, detienen el crecimiento de la cultura y de la inteligencia” (p. 37).

 

Estimulación armónica e integral de los dos hemisferios del cerebro 

 

En el siglo pasado, la educación estaba enfocada al suministro de información por parte del docente a los estudiantes. El centro del aula era el docente y los estudiantes no tenían protagonismo. El centro de conocimiento era la escuela y el proveedor del saber era el docente. Actualmente, los centros de conocimiento son múltiples y pueden presentarse como recursos simultáneos en los procesos de aprendizaje.

 

A finales de 1960 y principios de 1970, la apreciación acerca del cerebro humano cambió por las investigaciones del premio Nobel Roger Sperry (Buzan, 1991; Soussa, 2006; Carson, 2012; Blanco, 2011). Sperry descubrió que los dos hemisferios cerebrales, conectados por fibras nerviosas muy complejas, trabajan dominantemente con diferentes tipos de actividad mental. Posteriormente, su trabajo fue enriquecido con los aportes del profesor Eran Zaidel, y se concluyó que cada lado del cerebro se especializa en diferentes habilidades. El hemisferio izquierdo monitorea las áreas del lenguaje (Sousa, 2006). Se especializa en la interpretación de palabras, reconocimiento de ellas, letras y números. Es predominantemente analítico, evalúa racionalmente conceptos e identifica tiempos y secuencias de manera más sencilla. Por el contrario, el hemisferio derecho recibe más información de imágenes que de palabras y es especialista en la identificación de patrones.

 

Interpreta el lenguaje por el contexto, es decir que tiene en cuenta el lenguaje corporal, emocional y tono de voz. Se especializa en la percepción espacial, reconoce lugares, rostros y objetos. En el campo matemático, su fortaleza son las operaciones relacionadas con geometría y trigonometría (p. 167).

 

Estas investigaciones conectaron los procesos de aprendizaje con el funcionamiento del cerebro, lo que permitió que no solamente los médicos se interesaran por dicho tema, sino también los educadores. Teniendo en cuenta que esta especialización cerebral no significa exclusividad (Sousa, 2006), “los individuos se benefician de la integración de los procesos hechos por los dos hemisferios, lo que permite mayor comprensión” (p. 169). Como así lo dice Isauro Blanco (2011): “más que centrar el aprendizaje en una lateralización exagerada, propiciemos un aprendizaje con todo el cerebro, en forma integral y armónica” (p. 93). En la actualidad, los estudiantes necesitan docentes guías y líderes que estimulen el desarrollo de todas las habilidades cerebrales sin especialización alguna. De esta manera, los estudiantes del siglo XXI, con habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas, comunicación efectiva y colaboración (Partnership for 21st Century Skills, 2011), podrán enfrentarse más fácilmente a los permanentes cambios del mundo, podrán ser más flexibles y podrán generar cambios significativos en su entorno.

 

Es así como Tony Buzan generó los mapas mentales como una alternativa para combinar las habilidades del hemisferio derecho y del hemisferio izquierdo del cerebro. Los creó con una naturaleza íntimamente conectada con las funciones de la mente, orientados a ser usados en todas las actividades donde el pensamiento, la memoria, la planeación y la creatividad se involucran (p. 107). Como recurso, los mapas mentales permiten definir claramente ideas principales, establecer conexiones entre conceptos e ideas principales, representar gráficamente asociaciones para incrementar el proceso de recordación efectiva y además, permite que el cerebro haga conexiones permanentemente y los temas no tengan fin (Buzan, 2005).

 

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Los mapas mentales: mezcla de asociación e imaginación 

 

La escritura, como una de las mejores formas para expresar lo que se piensa, se siente o se imagina (2000), es hoy también una de las mejores formas para apoyar los procesos creativos de los estudiantes.

Ver libro: Animando a leer

 

Al entender la escritura como un proceso creativo, Buzan (2005) y Carson (2012) coinciden en dos elementos indispensables para dichos procesos, desde perspectivas diferentes: la asociación y la imaginación. Por su parte, Carson (2012) identifica “puntos calientes” para el pensamiento y la actividad creativa, y los menciona como centros cerebrales que tienen funciones de ejecución diferentes, de la siguiente manera: centro directivo, el centro “yo”, el centro del miedo, el centro del criterio, el centro de la gratificación y los centros de asociación (p. 61). Enfocados en el centro de asociación, Carson afirma que crear asociaciones es fundamental para la creatividad, considerando que el centro de asociación permite unir información proveniente de diferentes partes del cerebro, coger elementos de un concepto y aplicarlos a otro, es decir, facilita el uso de metáforas, y la combinación de material (p. 61).

 

Por otra parte, Carson menciona diferentes actitudes cerebrales indispensables para cualquier proceso creativo: conexión, razonamiento, visualización, absorción, transformación, evaluación y fluidez. Al estudiar un poco la actitud de visualización, la define como “el estado de activación cerebral que facilita la imaginación” y adicionalmente, introduce el concepto de “imaginería mental” o pensar sin palabras. Este concepto incluye no solamente la capacidad de ver imágenes que no están en el entorno, sino también la capacidad de oír, oler, sentir y saborear lo que no se tiene cerca (p. 110). De igual forma, la imaginería puede ser pictórica, al visualizar la réplica de un objeto o escena como aparece realmente, o diagramática, al ver imágenes de las relaciones entre objetos en mapas o diagramas.

 

De acuerdo con Carson, Tony Buzán (2005) identifica la asociación y la imaginación como las dos “herramientas mágicas para la memoria”. Describe la asociación como las conexiones de nuevas experiencias con lo conocido, y presenta el concepto de asociación simbólica como la más relevante para los mapas mentales. Por ejemplo: al dibujar un bombillo, la asociación directa es la de una nueva idea. Además menciona que la herramienta de asociación se desarrolla en el lado izquierdo del cerebro y la herramienta de imaginación en el lado derecho. Esto es una garantía más de estimulación integral y armónica entre los dos hemisferios cerebrales, creando una responsabilidad conjunta entre ellos.

 

Los procesos creativos y los procesos de escritura 

 

Uno de los primeros modelos de proceso creativo fue presentado por Graham Wallas (Carson, 2012), quien al describir las fases de la creatividad, menciona las siguientes: preparación, incubación, iluminación y verificación. De esta forma, hace un paralelo con los procesos de escritura y es así como encontramos grandes similitudes que nos llevan a pensar en recursos únicos para el desarrollo efectivo de cada etapa. En el proceso de escritura deben identificarse las siguientes etapas (Kemper, D., Nathan, R., Elsholz, C., Sebranek, P., 2000): Pre-escritura, escritura, revisión, edición y corrección, y publicación.

 

Al hacer un paralelo de los dos procesos, y al considerar la escritura como un proceso creativo, se encuentran las siguientes equivalencias:

Proceso de escritura

  • Pre-escritura 
  • Escritura
  • Revisión 
  • Edición y corrección
  • Publicación

Proceso creativo

  • Preparación - Incubación
  • Iluminación
  • Verificación (Evaluación y desarrollo)
  • Verificación (Implementación)

Cada etapa del proceso de escritura, así como de un proceso creativo, es importante y tiene un objetivo diferente. Sin embargo, un buen proceso de pre-escritura garantiza la clasificación efectiva de ideas, la organización, la asociación y la claridad de ellas. Por esta razón, los mapas mentales se presentan como una herramienta indispensable para generar habilidades de pensamiento, previos a la escritura.

 

En la etapa de pre-escritura, se incluyen los procesos de pensamiento de lluvia de ideas y organización. En 1953, Alex Osborne (Carson, 2012) fue la primera persona en trabajar con el concepto de “tormenta de ideas” (p. 135), aplicado a un ámbito empresarial de generación colectiva-creativa. En un proceso creativo, “cuánto más conocimiento de todo tipo se reúna, más posibilidades tendrá de disponer de material para combinar de un modo novedoso y original con el que solventar problemas y tener ideas innovadoras” (Carson, 2012). En el campo de la educación, y especialmente en los procesos de escritura, el concepto de tormenta de ideas se adapta en el proceso de pre-escritura generando listas, escribiendo libremente acerca de un tema por unos minutos determinados, respondiendo preguntas concretas acerca de un tema, compartiendo ideas con otros y haciendo preguntas sin sentido (Kemper, D., Nathan, R., Elsholz, C., Sebranek, P., 2000).

 

Con el fin de generar espacios creativos, orientados hacia el fortalecimiento de habilidades de escritura en los estudiantes, la lluvia de ideas debe identificarse como el momento crucial de un proceso complejo que requiere una metodología más elaborada que las simples listas de ideas sin conexión. Al utilizar la asociación y la imaginación como herramientas mágicas y al combinar las habilidades de los dos hemisferios cerebrales, los mapas mentales permiten que la etapa crucial de pre-escritura sea organizada, clara y flexible. Para utilizarlos efectivamente, se deben tener en cuenta los siguientes parámetros:

 

* Los temas asignados para reconocer habilidades de escritura deben ser relevantes y deben garantizar conocimiento previo por parte de los estudiantes (Borich, 2011).

* Se debe fortalecer el vocabulario en el aula. El significado de las palabras debe asegurarse porque puede cambiar de acuerdo con las experiencias individuales de cada estudiante (Kinberg, 2011).

* Una vez se enseña vocabulario, es esencial proveer la exposición repetida y la aplicación del vocabulario con los estudiantes (Kinberg, 2011).

* En vez de comenzar a escribir de una forma linear y trabajar en oraciones o listas, se debe empezar desde el centro con la idea principal y extender ramas que clasifiquen las ideas de las personas a partir del tema central (Buzan, 1991).

* Los mapas mentales deben cumplir con las reglas de diagramación y lectura propuestas por su creador, Tony Buzan. Adicionalmente, el diseño y el color son muy importantes, así como lo describe el efecto Von Restorff (Isidro, 2011): “recordamos mejor lo que hacemos con colorido, raro, gracioso, absurdo o ridículo, que los aprendizajes grises o triviales (p.163).

Como conclusión, así como lo dijo Albert Einstein (Buzan, 1991): “la imaginación es más importante que el conocimiento. Tener imaginación puede ser más importante que saber, porque el saber tiene un límite, mientras que la imaginación puede llegar a lo que todavía no existe o incluso no ha sido jamás pensado” (p. 71).

 

Puede ojear bibliografía como: La lectoescritura como goce literario, Juegos comunicativos. Estrategias para desarrollar la lectoescritura, Tecnologías cognitivas: lectura y escritura, Manual de escritura académica.

También puedes ver el Diplomado Virtual como promotor de lectura

 

Referencias

Blanco, I. (2011). El universo de la inteligencia. (Tercera edición). México: Limusa.

Borich, G. (2011). Effective Teaching Methods. (Seventh Edition). United States: Pearson.

Buzan, T. (1991). Use Both Sides of Your Brain. United States: Plume.

Buzan, T. (2005). Mind Maps for Kids. London: Thorsons. Campbell, B. Campbell, L. Dickinson, L. (2006). Inteligencias múltiples: usos prácticos para la enseñanza y el aprendizaje. Argentina: Editorial Troquel.

Carson, S. (2012). Tu cerebro creativo. United States: Profit.

Kemper, D., Nathan, R., Elsholz, C., Sebranek, P. (2000). Writers Express .United States: Houghton Mifflin Company.

Kinberg, M. (2011). Teaching Reading in the Content Areas for Elementary Teachers. United States: Shell Educational Publishing, Inc.

Sousa, D. (2006). How the Brain Learns. (Third Edition). United States: Corwin Press. Partnership for 21st Century Skills. (2011). “Framework for 21st Century Learning. Washington, D.C.” Recuperado de http://www.p21.org/storage/documents/1.__p21_framework_2-pager.pdf

 

Tomado de: Revista Internacional Magisterio No. 70. Didácticas innovadoras