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La construcción del pensamiento crítico en el ámbito escolar

Por Sandra Milena Galvis Aguirre
Magisterio
29/10/2018 - 16:45
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Foto de Pixabay
Este artículo tiene el propósito de mostrar cómo el proyecto de Filosofía para Niños (FpN) ha sido una propuesta innovadora en el ámbito escolar y cómo, a partir de una metodología propia de comunidad de indagación, se pueden generar habilidades de pensamiento en los niños y niñas. 
Es así como FpN, en cuanto proyecto en el Colegio San José de Armenia de la Comunidad de Hermanos Maristas, tiene como principio que los niños y niñas piensen por sí mismos, desarrollando habilidades de carácter crítico, estético, ético, lógico, moral y creativo aplicables en el contexto más inmediato de su sociedad.
El artículo rescata la verdadera función de la filosofía en el aula, en donde no se reduce a esclarecer meros datos históricos, sino que se encarga, bajo el mismo modelo de indagación, mostrar un ejercicio vivo que permita, de una manera inmediata o a largo plazo, orientar, bajo diferentes formas de actuar del hombre, los diversos problemas que se abordan en la sociedad.
La construcción del pensamiento crítico en el ámbito escolar
El proyecto de FpN se ha caracterizado por ser una propuesta pionera en el mundo. La provincia Marista de México la ha asumido con el acompañamiento de Mónica Velasco, directora del centro de filosofía de Guadalajara y discípula del fundador Dr. Mattehew Lipman. FpN como propuesta pedagógica surge en el colegio San José de Armenia en el año 2000. Seguidamente en el año 2003, se contó con la visita de la doctora Velasco quien con su participación incentivó y brindó herramientas metodológicas para continuar con la aplicación de dicho proyecto, teniendo en cuenta que sus objetivos, metodología y materiales son pertinentes para trabajar desde el preescolar hasta la adolescencia. 
Posteriormente, el colegio San José adopta un currículo gradual para introducir la filosofía en el aula, partiendo del supuesto de que, si a los niños se les ayuda a razonar y a aplicar la lógica para pensar sobre su experiencia, podrán ser responsables de sus propias ideas, capaces de encontrar significado en lo que escuchan, en lo que expresan y, en general, en lo que viven como individuos y miembros de una sociedad. 
Dicho currículo acompaña a los niños desde el preescolar hasta la adolescencia, está constituido por novelas, las cuales a través de sus personajes plantean diversas posturas a distintas cuestiones filosóficas, como: la verdad, la realidad, la justicia, la belleza, la naturaleza, la equidad, la lógica, etc. Cada novela tiene un manual que sirve de apoyo al docente para facilitar la discusión con los estudiantes e intentar reconstruir la experiencia diaria de un modo significativo, a la luz de hábitos cognitivos y sociales que se forman en las personas cuando entran en contacto con métodos de reflexión. De igual forma, se basa en el supuesto de que los niños tienen la disposición natural para pensar acerca de las situaciones de su vida cotidiana y, así mismo, darle sentido a su experiencia, lo cual no es enseñado por el maestro sino que es el niño quien la construye, con la ayuda del adulto, para intercambiar ideas y, a través de esto, reconstruir su experiencia para poder crecer como personas. En el programa, educar consiste en la reflexión que los mismos niños hacen de sus experiencias, incluye sus creencias y valores, sus sentimientos, sus relaciones, por lo cual, su vida cotidiana refleja las habilidades para pensar y hacer las cosas.
En este sentido, inicialmente FpN tuvo como propósito ayudar a que los niños pensaran por sí mismos sobre aspectos significativos en sus vidas creando una propuesta metodológica para generar en el salón de clases una “comunidad de indagación” donde los estudiantes, mediante la indagación filosófica, desarrollaran un pensamiento crítico, cuidadoso y creativo, que les permitiera construir, descubrir y reformular significados.
Dicha metodología permite desarrollar ciertas habilidades de pensamiento y una disposición social para desarrollar el pensamiento crítico y favorecer un pensamiento auto correctivo. En FpN es importante, en un primer momento, desarrollar las habilidades necesarias para poder formular juicios y determinar criterios. Y en un segundo momento, desarrollar una disposición social que permita a los estudiantes trabajar en lo que Lipman llama comunidad de indagación. De acuerdo con lo anterior, si pretendemos lograr una mejor comprensión de la experiencia humana, en toda su multiplicidad, la presencia de otros, que nos acompañen a pensar, y que nos ayuden a poner en perspectiva nuestras propias apreciaciones, es crucial. La experiencia humana no puede explicarse desde una sola óptica, la presencia y los juicios de los otros, nos permiten “pensarnos mejor”.
De esta manera, al hacer referencia al desarrollo de las habilidades que los niños deben adquirir con la metodología de “comunidad de indagación”, es importante explicar con detalle qué implica hablar de dichos aspectos.
Cuando hablamos de elaborar juicios, en primera instancia, pensamos que dicho término constituye una connotación rígida, severa y rigurosa, por lo tanto, evitamos el uso o la aplicación de los mismos, ya que los hacemos de forma incorrecta y nos equivocamos al tomar decisiones o al hacer aseveraciones. Pero, a pesar de ello, es importante hacer juicios frente a determinadas cosas ya que ellos son parte primordial en la construcción del conocimiento.
Según Mónica Velasco, “el problema con la elaboración de juicios es que no estamos acostumbrados, ni hemos sido educados para formular juicios pertinentes, cuidadosos y bien fundamentados. Nos es fácil afirmar o negar cosas, sin detenernos a pensar en el origen, ni en las implicaciones que estas afirmaciones o negaciones tienen. Muchas veces establecemos relaciones inadecuadas y llegamos a conclusiones y a juicios igualmente equivocados” . Por ejemplo, en ciertas ocasiones se establece una relación directa entre el tipo de ropa que viste un niño y el nivel económico de su familia, la forma como viste una persona con su confiabilidad moral, en los buenos modales y en la forma de proceder, etc., es decir, cuando hacemos referencia a la importancia de elaborar juicios como parte fundamental en el desarrollo de un pensamiento crítico, lo que se quiere decir es que se debe facilitar un trabajo conjunto entre nuestros estudiantes y el docente para ser cuidadosos en nuestras afirmaciones. 
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Esto nos conduce a hablar del siguiente elemento del pensamiento crítico: cómo fundamentar los juicios a partir de criterios.
Elaborar un juicio correcto conduce a un actuar razonable, es decir, existe una implicación en el sentido de tener que entender por qué actué de una manera y no de otra, o por qué tomé esta decisión y no otra; por eso, es importante aclarar qué aspectos estamos teniendo en cuenta en el momento de decir que una cosa es lo que es; por ejemplo, cuando se expresa “Esta es una buena persona”, “Usted es amable”, “Es una persona confiable”, etc., debemos estar preparados para dar buenas razones, para responder con buenos criterios que ayuden a sustentar dichas afirmaciones y a determinar si mis afirmaciones son tan sólidas como válidas. 
En este proceder, cuando estamos dialogando con un niño dentro o fuera del ámbito escolar, una de las primeras inquietudes que pasan por su mente y que resulta familiar es acerca de la pregunta ¿por qué?, esto, porque el niño necesita entender y comprender el mundo que lo rodea y las cosas que le pasan. El punto es que, quienes estamos con los niños, interpretamos la pregunta literalmente e intentamos responderla con información, dando por hecho que es información lo que el niño quiere obtener. Muchas veces no nos damos cuenta que el significado o la intención de la pregunta va más allá de la mera información o que, muchas veces, es menos que información lo que el niño requiere. 
Estamos tan habituados, o en cierta forma tan condicionados a responder, que no nos damos la oportunidad de hablar con los niños de cosas que no tienen respuestas concretas y, mucho menos, consideramos la posibilidad de que el niño pregunte, no para obtener respuestas, sino simplemente por el placer que le causa jugar con su capacidad de pensar y de maravillarse.
Frecuentemente, cuando el niño pregunta ¿por qué? lo que expresa es asombro, perplejidad ante las cosas que percibe, asombro de ver que las cosas son de una manera y no de otra; asombro ante la inmensidad e intensidad de las cosas que el mundo y las personas le ofrecen y que escapan a la respuesta precisa y concreta. El hecho de no percibir en los niños su disposición y capacidad para pensar filosóficamente, por considerar que la filosofía está fuera de su alcance, hace que el niño se limite a aprender información, valores y conductas concretas, aunque sea de manera interactiva, pero sin preguntarse a sí mismo sobre la relevancia o el significado que pueden tener en su cotidianidad. De esta forma, los niños van dejando de ejercitar y de ejercer su capacidad y su derecho a pensar por sí mismos. 
Otro aspecto importante en el desarrollo de las habilidades de pensamiento es acerca de la disposición social (la sensibilidad al contexto) que proporciona y fundamenta el ejercicio de indagación y, además, el desarrollo de un pensamiento auto correctivo, pues en este quehacer, se requiere de un diálogo con otros y del ejercicio sistemático para pedir y proporcionar justificaciones sobre las cosas que pensamos, los juicios que hacemos, la forma de comportarnos. De hecho, en nuestras experiencias de aula, se han ratificado y descubierto algunas habilidades implicadas en el desarrollo del pensamiento crítico. En el aula, el niño:
Distingue una cosa de la otra. 
Establece relaciones entre las cosas que percibimos y conocemos.
Ejemplifica.
Busca razones y saca conclusiones.
Aprende a pedir la palabra.
Tolera, es decir, respeta la forma de ver las cosas de cada quien.
Toma experiencias de los demás para enriquecer su forma de ver las cosas.
Entiende a los demás, expresando lo que se ha dicho con claridad.
Estas y otras habilidades son las que proporcionan la metodología de comunidad de indagación, la cual debe tener algunas disposiciones sociales para que cada uno de los miembros de la comunidad comparta puntos de vista y someta a indagación sus ideas y preguntas. Se trata, entonces, de desarrollar una actitud de indagación coherente y productiva en un ambiente de respeto, donde todas las opiniones sean tomadas en cuenta y donde se construya a partir de las aportaciones de los miembros, de tal manera que se logre una mayor comprensión y una resignificación de la experiencia. 
Es esta la disposición social a la que se hace referencia:
El docente ve el proceso de conocimiento como un proceso social, compartido, en cooperación.
Un maestro en la comunidad de indagación tiene que ser alguien que inspire confianza y, desde el punto de vista filosófico, tiene que ser una persona que no esté segura de tener todas las respuestas.
El docente debe estar acostumbrado a plantear ejemplos y contraejemplos en un diálogo filosófico.
El estudiante considera que el énfasis está centrado en su propio error.
El niño mira de una manera más interesante eso que llamamos “verdad”, podemos decir que se entrenan en auto corregirse.
El docente realiza diálogos filosóficos que propendan a la reflexión.
El niño cuenta con una disposición para asombrarse.
En este sentido, es importante esclarecer que, en un proceso de comunidad de indagación, lo primero que se hace es identificar una serie de conductas para poder observar; una vez se vaya consolidando la cultura de la comunidad en el salón de clase, se detectarán los cambios que se llevan a cabo en ellos. Si alguien dice algo y la maestra co-indagadora pregunta “¿por qué?”, hay algún otro que trata de ayudarlo a dar una razón. En la comunidad de indagación, los niños construyen a partir de las ideas de los otros, trabajan como un equipo, se escuchan con atención unos a otros, parecen tener la mente más abierta, estar más dispuestos a abrir los conceptos en lugar de cerrarlos, permitiendo reconocer, en un ambiente de reflexión filosófica, el saber y reconocer que están pensando mejor.
Por lo tanto, el trabajo de filosofía para niños se fundamenta en la idea de que el aprendizaje es un proceso social en el cual, a través de la interacción con otros, se construyen conocimientos, sentimientos, valores que no construiríamos en el mero ejercicio del conocimiento individualizado. La tarea común: de indagación comunitaria, cooperativa y comunicativa es sobre supuestos, fundamentos, lenguaje implicado de lo que hacemos, pensamos, decimos. En el programa se habla de la indagación en comunidad, lo que implica un trabajo sistemático para desarrollar habilidades con actitudes de asombro, duda, que se traduce a la pregunta, siendo ésta importante en la medida en que forma parte del proceso de indagación.
De esta manera, nuestro trabajo educativo a partir del proyecto de FpN, nos brinda la posibilidad de preparar niños y niñas acorde a la necesidad contemporánea, a la necesidad de formar hombres con pensamiento autónomo, riguroso, organizado y confiable. Pues, sin lugar a dudas, el impacto final de nuestro proyecto se muestra a partir de jóvenes que encuentran criterios claros a la hora de tomar decisiones, jóvenes competentes capaces de corregir y de entender sus experiencias. Es a partir de allí como se establecen criterios orientadores para proceder mejor cuando la ocasión lo amerite. 
Cada vez, desde la práctica de FpN, nos damos cuenta del complejo momento histórico que atraviesan los niños y jóvenes de hoy. Cada uno de nosotros estamos expuestos, desde muy temprana edad y de manera indiscriminada, a innumerables formas y modelos de vida; todo esto no siempre tiene sentido, no siempre hacen del hombre un ser integro, FpN permite un procedimiento según el cual, desde muy temprana edad, el hombre conciba una multiplicidad de opciones, cuestionamientos, fenómenos sociales, etc., pero luego, en un proceso de indagación, no solamente conozca y describa estas multiplicidades, sino que también, tenga la capacidad de volverlas a cuestionar, reformular, argumentar y justificar de una manera correcta. Es así como se crea un ser autónomo, independiente, y no dependiente de su entorno. 
En nuestra experiencia, y siendo consecuentes con lo anterior, es necesario agregar que la filosofía en el programa de FpN no es un ejercicio ni un estudio de meros datos históricos. En nuestro contexto, la filosofía es un ejercicio vivo que permite, de manera inmediata o a largo plazo, orientar las formas de actuar (modelo). Igualmente, en nuestro quehacer el trabajo filosófico no se manifiesta como una opción técnica relacionada con una ley educativa, sino que se relaciona con otros ámbitos del conocimiento, es decir, existe una transversalización directa con otras asignaturas, las cuales proporcionan pluralidad e inclusión en el conocimiento desde el punto de vista artístico, literario, filosófico, ético y social. En síntesis, FpN en toda su riqueza y potencialidad puede ser considerada no sólo como un modelo de diálogo, sino como una forma de vida. En pocas palabras como un encuentro íntimo con el otro. 
Bibliografía
Comisión de desarrollo educativo, Provincia Nor-Andina, Colombia. 2ª Encuentro Nacional Marista de FpN. Conferencias y Material de Trabajo. Colombia. 2003. 
Hermanos Maristas de la Enseñanza. Proyecto Filosofía para Niños, un nuevo reto en la educación del pensar. Colegio San José de Armenia.
Lipman, M., Sharp, A. M. & F. S, Oscanyan, F. S. (1998). La Filosofía en el Aula. Madrid: Ediciones de La torre. 
Nota
 2° Encuentro Nacional Marista de Filosofía para niños. Dictado por Mónica Velasco. Comisión de Desarrollo Educativo Provincia Norandina, Colombia. p. 3. 2003.
La autora. Licenciada en filosofía y letras de la Universidad de Caldas, candidata a obtener el título de magíster en filosofía de la ciencia de la misma universidad. Docente catedrática de la Universidad del Quindío y coordinadora nacional del proyecto de Filosofía para Niños en la comunidad de los Hermanos Maristas de la Enseñanza. Correo electrónico: sammygalvis@hotmail.com educolombia@maristasnorandina.org
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