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La educación de “las buenas” preguntas

Por José Blas García Pérez - Blog Transformar la escuela
Magisterio
03/04/2019 - 11:30
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By Freepik

Veo, con cierta preocupación, que a veces se simplifica tanto lo que hemos dado en llamar«nueva educación» que a la sociedad, a las familias e incluso a algunos docentes, les puede parecer que es una educación hecha con «posit de colores y rotuladores».

Hace unas semanas escribía un post que tuvo cierta repercusión en mi red de amigos y colegas: la educación de las preguntas. En él comentaba que una de las grandes frases que acompañan a la "nueva educación" es la que proclama como un precepto, que los docentes no estamos para dar respuestas, sino para provocar preguntas en nuestro alumnado. Reflexionaba en dicho artículo sobre la dificultad que para los docentes - cuya misión ancestral se ha centrado en generar certezas- resulta favorecer escenarios educativos donde la duda sea el motor del aprendizaje, de motivación, de distorsión cognitiva y de autorregulación no cognitiva.

Y es que las perspectivas , las miradas, los enfoques, los constructos, el sentido mismo de la educación... ha cambiado. Parece necesario en estos tiempos que corren,que educar sea guiar aprendizajes,que aprendizaje sea 'diálogo', 'comunicación' y 'relación', que equiparemos aprender a 'compartir', a 'intercambiar' y a '(re)construir'.

Encaja de manera lógica en esta "nueva educación" que la definición del ese horizonte educativo que supone  el aprender a aprender, esté relacionada con aprender a investigar; con preguntar(se) y responder(se); con hallar respuestas... y también con hacerse preguntas.

Desde el realismo educativo práctico observamos que los primeros interrogantes de una secuencia de aprendizaje se dirigen a enseñar al alumnado a pensar en qué información necesita, a que aprenda dónde y a cómo buscarla; a tener estrategias para extraer, observar y analizar hechos; a encontrar relaciones y categorizar conceptos e ideas. La experiencia de una educación equitativa y justa nos indica que enseñar es proporcionar vías de participación para todos...es dar opciones de progreso y crear oportunidades de aprendizaje, porque educar es incluir.

Por todo ello, en el anterior post me centré en la idea que gira en torno a la educación del descubrimiento y la metáfora de la educación de las preguntas.

Ser "preguntones"

Es una realidad que una de las características de nuestra sociedad red es que las frases eslogan se mueven por la telaraña como mantras que acaban, no solo perdiendo el sentido sino también el contenido, quedándose en frases huecas: lo importante en los alumnos es preguntar y preguntarse, decimos hasta la saciedad.

Enseñar al alumnado a hacerse buenas preguntas es empoderarle en autoaprendizaje, es poner los cimientos para que aprenden a aprender siempre, en cualquier contexto, situación o época de su vida.

Así ocurre que muchos podríamos confundir que  la nueva educación se base en que los alumnos se hagan muchas preguntas, se cuestionen mucho las cosas. Y es posible que no sea así. Hace tiempo, en  diálogos con mis alumnos me daba cuenta que no eran capaces de dudar sobre lo que yo le contaba, y que cuando les invitaba a dudar...preguntaban por preguntar...y me alerté: «...Cuidado! Quizás, no se trata tanto de que los alumnos se hagan muchas preguntas... sino a que aprendan a hacerse BUENAS preguntas».

Hacerse BUENAS  preguntas es necesario para desarrollar BIEN la competencia de aprender a aprender. Es decir, es básico para abandonar el cómodo aprendizaje superficial y aventurarse en la indagación, el descubrimiento, la investigación, el razonamiento analítico... que supone el aprendizaje profundo.

Una escuela diferente, nueva y transformadora

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Puede ser relativamente sencillo extraer del alumnado sus mejores preguntas durante los procesos de aprendizaje. Pero el objetivo es que aprendan a hacérselas ellos solos. La clave de los procesos educativos basados en la  pregunta es ofrecerles esquemas y fijar mecanismos, habilidades, conocimientos de procesos ... para saber encontrar las preguntas que les lleven a ideas, conclusiones, soluciones o conceptos no evidentes de forma directa.

Enseñar al alumnado a hacerse buenas preguntas es empoderarle en autoaprendizaje, es poner los cimientos para que aprenden a aprender siempre, en cualquier contexto, situación o época de su vida.

No me cabe duda que la inteligencia se cultiva y desarrolla. Estoy convencido que una de las misiones de una escuela diferente, nueva y transformadora es dotar al alumnado tanto de herramientas que les hagan capaces de cuestionarse el mundo cambiante en el que les está tocando vivir como de recursos para encontrar respuestas con base argumental, científica, inteligente... que les ayuden a mejorar su vida.

Respuestas, que por poco tiempo que tengan vigencia personal, les sirvan como andamiaje de un nuevo cuestionamiento, de una nueva búsqueda y de una nueva respuesta que satisfaga la incertidumbre que les haya motivado.

La educación de las buenas preguntas

Lo repito en mis artículos, en mis clases, en conversiones formales e informales: una educación basada en las respuestas del profesor, en la información directa y en el no cuestionamiento de la realidad es una escuela que adoctrina, que construye mentes dormidas y acomodadas y que desarrolla personalidades sumisas, que no pasan por la vida, sino que más bien  la vida pasa por ellos.

Por contra, una educación basada en el cuestionamiento del mundo que les rodea, puede motivar al alumnado, y favorecer el desarrollo de si inteligencia, de sus habilidades cognitivas y no cognitivas. Puede ayudarles a progresar en competencias críticas y creativas; a aumentar capacidades para comunicar ideas, pensamientos o emociones; a autorregular y controlar sus aprendizajes y su vida; a fortalecer su perseverancia ante el fracaso, el error y la duda.

EL arte de enseñar a hacerce buenas preguntas

  • ¿Saben nuestros alumnos hacerse preguntas?
  • ¿Están entrenados para ello?
  • ¿Sus preguntas suelen ser superficiales, difusas, poco ordenadas, sin criterio, cerradas..?
  • ¿Cómo podemos guiarles hacia las buenas preguntas?
  • ¿Cómo podemos pasar del rol "dar respuestas", al rol "proporcionar guías" que les ayuden a formular buenas preguntas?

Tomado de: Blog Transformar la Escuela

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