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La educación de personas adultas: por una estrategia de visibilización desde la innovación

Por Ramón Paraíso
Magisterio
10/09/2018 - 16:15
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Foto de Pixabay

En la agenda educativa internacional es evidente que un tema recurrente en foros de todo tipo es la innovación educativa, es decir, las nuevas metodologías, sistemas de evaluación y estrategias didácticas, que proliferan en infinidad de estudios, artículos, revistas y demás publicaciones. Además, acentúan el ritmo frenético en el cual estas se producen, teniendo como consecuencia un surgimiento de tendencias cuyo surgimiento arrasa en cuestión de meses con la moda anterior. 

En este panorama de frenesí innovador, ¿dónde se ubican los centros españoles para personas adultas? Esta pregunta es muy amplia, cierto. Son muchas las variables que afectan a los centros de educación permanente. No tiene nada que ver, por ejemplo, uno ubicado en un el área metropolitana de cualquier capital con una pequeña escuela rural situada en el interior del país. De igual manera, no es posible comparar las escuelas de adultos con claustros cuyas aulas tienen un tamaño considerable y, por ello, son dirigidas por dos o tres docentes. 

Sin embargo, es necesario tener en consideración que cada comunidad es autónoma y dispone tanto de una organización como de un currículo propio que, si bien coinciden en lo general, permiten la aparición de situaciones muy diversas a lo largo y ancho del país. 

 A pesar de esta notable disparidad existen dos cuestiones comunes que, en líneas generales, están siendo abordadas con intensidad en los centros para personas adultas. Por un lado, nos referimos a la escasa visibilidad de la educación permanente de donde surgen los siguientes cuestionamientos: ¿cómo conseguir mejorar su posicionamiento público y, sobre todo, lograr un mayor reconocimiento social y mediático de la actividad desarrollada en los centros de formación para personas adultas? Por otro lado, está la cuestión de la innovación y su impacto en estos espacios, suscitando algunos interrogantes: ¿cómo adaptar las enseñanzas y los currículos educativos a este nuevo paradigma, cada vez más presente en los claustros y, sobre todo, en los medios de comunicación? ¿De qué forma se puede adaptar este cuerpo metodológico a las realidades de los centros de formación para personas adultas? De lo anterior, podemos aducir que la educación permanente continúa siendo una gran desconocida para el público en general, aunque entre los profesionales que desarrollan su labor en el resto de etapas del sistema educativo se pueden excluir unos cuantos. 

Una cuestión de visibilidad

Una de las principales quejas de los profesionales que desarrollan su labor en el campo de la educación radica en la escasa visibilización de su trabajo. Esta situación afecta en dos sentidos a los centros de formación para personas adultas.

En primer lugar, debe hacerse referencia a la limitada difusión que las administraciones educativas realizan de la oferta de cursos programados en las escuelas de adultos. Es cierto que en los últimos tiempos los responsables educativos le han estado apostando a estrategias de comunicación más integrales y potentes, a pesar de que exista una notable descoordinación entre comunidades autónomas y, sobre todo, los agentes educativos y entidades sociales del entorno de los centros de educación permanente. De hecho, la oferta no siempre se ajusta a las necesidades reales del entorno inmediato y, en este sentido, la falta de autonomía de las propias instituciones para definir su oferta formativa resulta un obstáculo difícil de solventar. Contrariamente, se tiende a elaborar programas formativos estandarizados donde los cursos de graduado y de preparación de pruebas y/o obtención de títulos oficiales tienen un peso casi exclusivo. 

La reducida visibilización del trabajo desarrollado en los centros de formación de personas adultas genera, en segundo lugar, un escaso reconocimiento social y mediático. Los centros de educación permanente acogieron durante el curso pasado, solo en Cataluña, a un total de 64,332 personas. La cifra para el conjunto de España asciende a 303,541 y 538,112 si añadimos a las personas que asistieron a enseñanzas no formales. Muchos de estos estudiantes proceden del abandono escolar temprano y encuentran en los centros para adultos un espacio para completar su formación académica. Cabe señalar que en el año 2015 la tasa de deserción académica ascendió hasta un 20%, cifra claramente superior a la media de la Unión Europea (11%) y que sitúa a España en el furgón de cola europeo. Así pues, muchos de estos estudiantes finalizan en los centros de adultos la educación secundaria o preparan el acceso a ciclos formativos de grado medio o de grado superior. Hablamos, pues, de un trabajo con un notable impacto social y académico, pero que rara vez consigue hacerse eco en la agenda mediática estatal.

No obstante, existe una firme voluntad por parte de los centros de educación permanente por romper con esta tendencia aislacionista. En este sentido, están ocupando un espacio mediático cada vez mayor, dotándose de estructuras comunicativas más profesionales e integradas. De hecho, es raro el centro que no tenga presencia en las redes sociales o una página web para darse a conocer y mostrar su actividad cotidiana. Cada vez más proliferan encuentros y jornadas específicas para los centros de educación de personas adultas; en estos eventos pueden hacer públicas sus buenas prácticas y proyectos. Además, cada vez se desarrollan más programas intercentros donde varias escuelas colaboran en proyectos transversales.
 En definitiva, parece que soplan nuevos aires en relación con la visibilización de la educación permanente aunque, eso sí, con los centros como motor de cambio y, a menudo, con un acompañamiento limitado por parte de las administraciones educativas de turno. 

Innovación y nuevas metodologías en la educación permanente 

Se destacaba en la introducción del presente artículo la fiebre innovadora que preside el panorama educativo en los últimos tiempos. Nuevas metodologías, planteamientos didácticos y propuestas implementadas hace décadas salen a la palestra y ganan terreno en un espacio educativo líquido y en constante transformación, quizá excesivamente cambiante, donde podríamos hablar en cierta forma de modas pedagógicas con un limitado arraigo en los centros, con resultados a menudo dudosos. En cualquier caso, lo que se pretende poner de manifiesto es que la innovación educativa también se da en los centros de educación para personas adultas y no, precisamente, de una manera puntual. De hecho, cada vez son más lugares de formación que le apuestan a la creación de planteamientos innovadores, que contribuyen en el enriquecimiento del aprendizaje de su alumnado. 

Encontramos, pues, experiencias de aula cada vez más ricas e interesantes, pero también propuestas que se abren a planteamientos más transversales entre ámbitos curriculares, los cuales promueven la creación de redes de trabajo en equipo con otros centros educativos. Aparecen, también, novedades en las formas de gestión y de organización de estos e incluso, en la manera de encarar el desarrollo de los currículos académicos. Todo esto nos permite afirmar que, a pesar de su escasa visibilización, la innovación educativa goza también de buena salud en la educación permanente. Se trata de una innovación, además, alejada de los fuegos artificiales y dirigida a dar respuesta a las necesidades presentes en los centros educativos mediante la búsqueda y creación de nuevas vías de trabajo, a partir de las cuales sean recuperadas ideas ya implementadas tiempo atrás. En definitiva, una visión de la innovación educativa totalmente ligada a la realidad de los centros. 

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El proyecto mapaTIC (Blog mapaTIC, 2014) es un claro ejemplo de este modelo de innovación. En 2014 tres escuelas de formación para personas adultas españolas ponían en marcha mapaTIC, un proyecto desarrollado en el marco del programa de ayudas Promece (http://mapatic2015.blogspot.com) convocado por el Ministerio de Educación y Cultura. Esta convocatoria buscaba la creación de agrupaciones de aprendizaje con el objetivo de favorecer la creación de redes de trabajo entre centros españoles. Así pues, bajo la coordinación del CEPA Sierra Norte y con la participación del CFA Palau de Mar y del CFA Dolors Paul surgió mapaTIC, un proyecto que combinaba el análisis y la promoción del uso de las nuevas tecnologías en el aula como mecanismos motivadores en el aprendizaje con el establecimiento de canales de comunicación entre los tres centros para compartir estrategias de trabajo con el alumnado adulto. El eje central de mapaTIC se basaba en la creación de unas audioguías y unas rutas geolocalizadas mediante la aplicación de la realidad aumentada Geoaumentaty. Acordado este objetivo común, cada uno diseñó su propio proyecto y estableció un calendario adaptado a la dinámica de trabajo, las competencias y habilidades del alumnado protagonista. 

En definitiva, mapaTIC representó un excelente mecanismo para abrir las aulas y los claustros a nuevas maneras de hacer, también en el ámbito de gestión y organización de los centros. Este es un espacio en el cual es posible aplicar nuevas estrategias de trabajo docente. 
Otra estrategia de trabajo de desarrollada desde los centros para adultos es el Aprendizaje-Servicio (APS). Esta propuesta pedagógica combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un proyecto en el que los participantes se forman, mientras trabajan sobre necesidades reales del entorno con el objetivo de mejorarlo. La variedad de proyectos existente es enorme, pero, puede acordarse que el APS se convierte en una actividad compleja que integra el servicio a la comunidad con el trabajo y el aprendizaje de contenidos, competencias, habilidades o valores. En este sentido, los centros de adultos están desarrollando proyectos de APS cada vez más ricos y potentes. Desde campañas de donación de sangre, pasando por grupos de dinamización y acompañamiento en residencias de ancianos, proyectos dirigidos a poner en valor determinados espacios públicos o incluso arreglar las propias instalaciones de los centros 

La clave del éxito: el trabajo en red

En definitiva, puede afirmarse que, hablando de innovación, los centros para adultos españoles están plenamente activos. Muestra de ello es la aparición de diferentes equipos de trabajo formados por docentes de educación permanente con el objetivo de visibilizar el trabajo de estos espacios de formación pero también de investigar y promover nuevas maneras de trabajar dentro y fuera de las aulas. 

Fruto de esta voluntad tiene lugar en la creación de la comunidad de docentes de educación de personas adultas, una agrupación que ha generado iniciativas colaborativas entre centros de toda España a lo largo de los últimos años. Por otra parte, el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona cuenta con un grupo de trabajo formado por una veintena de docentes de la etapa, quienes no solo se encuentran investigando acerca de metodologías innovadoras, sino buscando vías para potenciar la visibilización de todo el trabajo llevado a cabo en los centros de educación permanente de Cataluña. Además, son muchas las comunidades autónomas en donde las direcciones de los centros de adultos se han agrupado en distintas asociaciones para promover el intercambio de ideas y de propuestas. Todos ellos son magníficos ejemplos de que la educación permanente está más viva que nunca y que continúan trabajando para ofrecer una oferta formativa de calidad porque se adapta a las necesidades de su alumnado.

Referencias

Blog mapaTIC (2014). Mejora del aprendizaje basado en proyectos a través de las TIC en Educación para Adultos. España: mapaTIC. Recuperado de: http://mapatic2015.blogspot.com/

Revista Internacional Magisterio No. 93.  La educación de personas adultas: por una estrategia de visibilización desde la innovación

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