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La educación en búsqueda de una ética global

Por Juanita Cajiao , Por Patricia Uribe
Magisterio
23/03/2017 - 12:00
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Foto de ANSES. Tomada de Flickr

Es indudable que la clave para un cambio positivo reside en los valores que determinan el comportamiento humano. Por ello es importante esbozar el perfil de una ética global y examinar la contribución que la educación y la cultura puedan aportar a este fin. La naciente comunidad global exige que se desarrolle una ética fundada en los valores humanos que pueda ser ejercida por todos los participantes de la sociedad internacional. Su eficacia dependerá de la capacidad de los pueblos y los gobiernos para trascender la estrechez de sus propios intereses y reconocer que la mejor manera de servir a la humanidad consiste en aceptar un conjunto de derechos y responsabilidades comunes que respondan a las necesidades y exigencias sociales. Ello podría garantizar un futuro mejor para todos basado en sacrificios y cambios profundos en cuanto se refiere a actitudes, comportamientos, sistemas educativos y prácticas de consumo.

 

+ Lea: Los cuatro pilares de la educación para el siglo XXI

 

Dependerá de la voluntad de los ciudadanos del mundo el enfrentarse a situaciones perturbadoras, complejas y ambiciosas, donde el conflicto de valores y los choques de intereses antagónicos determinen el apoyo a la veracidad y el respeto objetivo a los hechos y derechos. El inicio de un diálogo voluntario y fructífero para volver a las fuentes, donde los valores humanos están por encima de cualquier interés político, social y económico, es el camino para la construcción de un modelo unidireccional, no dogmático.

 

Desarrollemos una ética global que pueda ser igualmente aplicada a todos los que participan en los asuntos de interés mundial. Su eficacia de penderá de la capacidad de los pueblos y de los gobiernos para trascender la estrechez de sus propios intereses y reconocer que la mejor manera de servir a los intereses de la humanidad en su totalidad consiste en aceptar un conjunto de derechos y responsabilidades comunes.

Javier Pérez de Cuéllar

Nuestra Diversidad Creativa

 

+Lea: Ética de la educación: el nuevo rol del docente

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El fin de la educación es formar una personalidad confiada y confiable. En un mundo donde las circunstancias actuales distan de ser las ideales, es posible lograr una transformación –un cambio del perfil educativo– basándose en el desarrollo sólido de valores humanos, los cuales, inculcados de manera adecuada en los niños y adolescentes, ayudan a establecer hábitos, actitudes y cualidades para una convivencia productiva.

 

+Conozca la revista Bioética y educación de futuro

 

Al hablar de una “buena educación” es necesario tener en cuenta la presencia de valores absolutos presentes ya en las más antiguas civilizaciones y que son la meta de todos los códigos éticos, las filosofías, las legislaciones y las religiones. Algunos de dichos valores fortalecen la capacidad de conocer, querer, elegir, expresarse, relacionarse con otros y responsabilizarse por los propios actos. Estos valores hacen referencia a la singularidad de hombres y mujeres, a su condición de seres libres, a su dignidad.

La sociedad demanda a la escuela que forme personas íntegras y buenos ciudadanos.

 

+Lea: Bioética para nacer y ética para vivir

 

+Conozca los libros:

Ética y educación. Aportes a la polémica sobre los valores

Ética ciudadana y derechos humanos de los niños. Una contribución a la paz

Educación en ética y valores

 

Referencias

Elías Bentín en el Boletín N° 54, Cruzada de valores; Instituto del ciudadano; agosto, 2001.

 

Tomado del libro: Tejedores de cultura. Retos para los educadores del siglo XXI.  Compiladores: Juanitas Cajiao; Patricia Uribe. pp. 71-73

 

Foto de ANSES. Tomada de Flickr