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La educación inicial y las TIC ¿Son necesarias?

Magisterio
31/10/2018 - 11:30
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Foto de Pixabay
La educación inicial, desde la perspectiva de la promoción del desarrollo del niño, tiene pendiente la exploración de su relación con las TIC, qué pasa con tal relación desde la política pública, qué investigaciones existen con la intención de explorar esa relación y cuáles son las oportunidades de la escuela frente al tema, son los elementos de este artículo. Se reflexiona en la perspectiva de construir una relación equilibrada y saludable de los niños con la tecnología.
Palabras clave: TIC, infancia y educación inicial. 
La tecnología es casi inherente al desarrollo de las sociedades y las culturas, ha acompañado las transformaciones sociales y las prácticas de vida de la humanidad: la manipulación del fuego, de los metales y todas las herramientas generaron nuevas formas de conocer y de vivir el mundo para las sociedades pasadas y presentes. Hoy por hoy, suelen ser comunes en los relatos de nuestros padres y abuelos los indicios de cómo la introducción de los cambios tecnológicos transformó sus vidas y su tiempo. Los objetos que pertenecieron al pasado de las sociedades evidencian prácticas que se han modificado en razón de la llegada de estos. La luz eléctrica, la máquina de escribir, la radio e, incluso, la red telefónica, encuentran bondades o rechazos por los efectos de su incorporación como nuevos objetos a la vida cotidiana.
La vida actual plantea diferentes tipos de evoluciones, exige cambios constantes a quienes heredarán el mundo, ya que este se ha vuelto más pequeño en algunos sentidos y en otros casos es un testamento lleno de problemas que aún no tienen solución. Hoy, los mensajes llegan con mayor rapidez en comparación a dos siglos atrás, los registros audiovisuales como fotografías en movimiento acompañan las sociedades. Sobra decir que los cambios de este tiempo han trazado, también, brechas de desigualdad, deshumanización y pobreza. En ese mundo y con esos cambios habitan diferentes infancias. Las TIC como parte del conjunto de tecnologías de nuestro tiempo son uno de los objetos que los niños deben apropiar como parte de su presente y futuro. Para explorar esta relación se presentan, en primer lugar, las perspectivas de la educación inicial y la sociedad de la información, en segundo lugar, se expondrán algunos hallazgos de la relación entre tecnología e infancia y, finalmente, algunas reflexiones de las TIC en el contexto de la escuela. 
Educación inicial y sociedades del conocimiento
En Colombia, la educación destinada a niños entre los 0 y 6 años de edad ha presentado tres perspectivas, cada una de ellas proyecta una forma particular de trato que recibe el niño por parte del docente. En la primera perspectiva, surgida como política asistencial al inicio del siglo XX, únicamente se preocupó por la atención a los niños desfavorecidos víctimas del hambre o la orfandad producto de la desigualdad social. La segunda perspectiva, surgida hacia la segunda mitad del siglo XX, tiene que ver con la formalización, por parte del Estado, de la educación infantil bajo la idea de que la educación inicial es una educación previa a la educación formal. En la década del 90, nace una tercera perspectiva, en procura de permitir el ser del niño, darle espacio y tiempo para que pueda conocer, posibilitar acciones que tengan significados que pueda compartir con otros niños y, en la medida que el niño vive todo lo anterior, apropie el mundo como realidad. En otras palabras, la tercera perspectiva, promueve una educación inicial donde se hace necesaria la identidad del niño, su pensamiento y su carácter de ciudadano. Esas perspectivas se encarnan en los actores educativos de hoy, siendo evidencia de tensiones de la educación inicial: asistencialista versus pedagógico y la formación versus el desarrollo (Secretaría de Educación del Distrito, SED, 2011). 
Las trasformaciones curriculares de la década del 90, estructuraron la educación inicial fundamentada en lo pedagógico y en la promoción del desarrollo del niño. Para ese entonces el currículo de educación preescolar se estructuró en siete dimensiones: corporal, cognitiva, afectiva, comunicativa, ética, estética y actitudinal (Ministerio de Educación Nacional de Colombia, MEN, 2011). Pese a tal estructuración la educación inicial no ha logrado independizarse de las concepciones disciplinares y consideraciones que la significan como algo asistencial o preparatorio para los saberes convencionales que enseña la escuela centrados en la adquisición mecánica de los códigos alfabético y numérico. En esa década, las orientaciones curriculares continuaron centrándose en las disciplinas, títulos como El conocimiento matemático en el grado cero del MEN (1996) son evidencia de ello. 
Las nuevas circunstancias en las que se debe educar hoy a la infancia, controvierten las prácticas homogenizantes e informativas que realizaba la escuela, que tal vez en su momento fueron pertinentes o apropiadas. Hoy en día una práctica curricular dirigida a niños entre 0 y 6 años, desde una perspectiva integral, tiene como ejes la autonomía, el cuerpo, la capacidad de expresión desde múltiples lenguajes (arte, música, literatura) las experiencias científicas, la espiritualidad, la convivencia, y las TIC. Los elementos de esa práctica curricular incluyen al niño en un conocimiento útil, pertinente y situado, en tal sentido los aportes que pueden dar las TIC son un camino que la escuela puede considerar para que, incluso los niños, tengan habilidades para usarlas “saludablemente”, ya que, con o sin tecnología, los niños habitan en la era digital. 
En la última década son comunes los planteamientos desde las políticas educativas sobre la necesidad de vincular a los niños a las sociedades del conocimiento, pero estos planteamientos aún son débiles. En el 2003, en Suiza, Sheridan & Samuelsson observaron que los programas de desarrollo de la capacidad TIC en el año 2000 aparentemente se dirigían a la totalidad de la población educativa suiza. Sin embargo, dichos programas excluyeron a los niños entre los 1 y 5 años de edad. Las autoras manifiestan su descontento al respecto, ya que los niños deben tener la oportunidad de experimentar las TIC porque esto les abre la posibilidad de pensar de forma lineal y no lineal, además de aportarles a su pensamiento lógico y deductivo. El informe UNESCO (2005) sobre sociedades del conocimiento, describe un escenario semejante. Allí los datos muestran una educación inicial entregada a la informalidad y la improvisación, donde, incluso, no existen cifras exactas alrededor de su cobertura, condiciones y calidad; con ello puede entenderse que en ese escenario las TIC no existen para los niños y las escuelas en una relación curricular. Rodríguez (2006) desde un análisis del discurso plantea que la difusión de las TIC ha tenido una perspectiva adultocéntrica, es decir, es un universo que ha estado en poder de los adultos.
Posiblemente, algunos actores educativos e investigadores consideren que las TIC no son necesarias para los más pequeños e incluso se planteen puntos de vista radicales en favor de su no uso. Comúnmente se esgrimen argumentos en contra de las TIC por los supuestos daños a la capacidad de atención de los niños, la reducción del lenguaje, el aislamiento o los deterioros en la salud visual, auditiva y promoción de obesidad producto del sedentarismo al estar frente a una pantalla. No obstante, existe otra mirada, la de quienes han visto a un niño bailando con los videos colgados en la red, conversando con un ser querido en video conferencia, mirando fotos familiares, conociendo animales que no puede ver por las distancias geográficas o, incluso, explorando juegos. Así, encuentran una relación distinta donde los niños, alrededor de la tecnología, tienen desafíos y retos cognitivos y como una bella oportunidad de ser, de encontrarse con datos que pueden darles una conciencia planetaria. El problema no son las Tic; el problema es cuando el adulto no promueve en el niño una conciencia equilibrada en el uso de las mismas, conciencia que, además, le permita al niño decidir con mayores elementos y que no solo lo coloque en la perspectiva de ser usuario del mercado, susceptible a manipulación de sus ideas o en la seducción perversa de contenidos inapropiados. 
Miranda y Osorio (2008) consideran que para consumir críticamente las TIC es necesario el equilibrio entre pensamientos positivos y negativos sobre ellas. La sugerencia de tal recomendación insinúa una indagación sobre qué es lo que se sabe, desde la investigación, alrededor de las tecnologías en la educación inicial.
Investigaciones sobre tecnología y educación inicial
Las investigaciones en educación inicial y TIC son pocas y no se centran en el manejo del computador ya que asumen la tecnología de forma general. Se destacan principalmente tres investigaciones por su enfoque cualitativo y una visión del niño como sujeto: la primera, está relacionada con el uso del teléfono (Gillen, 2002). En ella la autora encontró que los niños, al conversar por este medio, consolidan prácticas comunicativas con sentido. El teléfono, al proveer en el niño un concepto de distancia, hace necesaria la proyección de la voz y de sus ideas, tal necesidad le posibilita el manejo de estructuras complejas de lenguaje, además de generar beneficios y promover el desarrollo de estructuras cognitivas y habilidades sociales. 
La segunda investigación (Stephen, Mc Pake, Plowan & Berch-Heyman, 2008) desde el estudio de caso, rastrea las experiencias de los niños de 5 años con la tecnología en su hogar. Se refieren a la tecnología en un sentido amplio, tomando en cuenta la televisión digital, las cámaras fotográficas, de video, las consolas de juegos, los teléfonos celulares y, por supuesto, los computadores. En la investigación se encontró que los niños se consideran a sí mismos buenos en el manejo de las tecnologías existentes en su hogar, ellos también se consideran buenos en determinados video juegos y en otros saben cuáles son sus limitaciones. Un hallazgo importante fue la evidencia del papel de los hermanos para la apropiación y el manejo de la tecnología. Contrariamente a lo esperado, los niños manifestaron que la escuela no era un buen lugar para aprender a usar tecnologías. 
Una tercera investigación se sitúa en el caso colombiano (Iriarte, 2006) haciendo referencia a la incorporación de las TIC en actividades cotidianas de aula en estudiantes de segundo, tercero y cuarto grados de primaria de escuelas de provincia. El centro del trabajo refleja la existencia de niveles en la incorporación de las TIC en el aula como recurso y como contenido curricular. 
Las TIC en una nueva práctica social y cultural de escuela 
Los jóvenes juegan, hacen consultas de información que copian, pegan y editan, experimentan intuitivamente la red y los objetos virtuales de aprendizaje, además de ir a los sitios más populares de la misma. En algunos lugares se les pueden ver como usuarios de los café internet compartiendo sus hallazgos con otros e, incluso, buscando los temas de su interés, descargando música o cambiándola de formato para hacerla compatible con su teléfono móvil. Los niños más pequeños, al lado de sus hermanos, suelen conocer el internet y apropiarse de habilidades. Esta es una de las muchas evidencias para manifestar que la cultura infantil de hoy desdibuja las fronteras con el mundo adulto donde el niño accede a información que anteriormente le era censurada. Adicionalmente, las actuales estructuras de la familia y la construcción de una infancia pensada como cliente de la globalización económica tensionan el sentido de la escuela sobre su misión, objeto y prácticas (Steinberg & Kincheloe, 2000).
Se evidencia, entonces, un niño que conoce cosas del mundo, cosas que la escuela debe visibilizar, utilizar y revisar en la lógica de promover una ciudadanía digital que posibilite la incursión sana de la tecnología en el terreno de la vida y la cultura. En otras palabras, la escuela y el maestro de educación inicial tienen un niño que está en capacidad de preguntar, indagar y responder. Los niños requieren de una perspectiva curricular en la que ellos tengan acceso a algunas experiencias que les permitan la integración de diferentes medios de aprendizaje y apropiación del mundo, desde una apuesta por la comunicación y los actos del habla en la escuela. Siendo fundamental que las prácticas con TIC tengan sentido y posibiliten saberes, ya que la carencia de estos componentes se convierte, simplemente, en hacer lo que consuetudinariamente se ha hecho en la escuela, solo que con medios modernos. Entonces, las prácticas de la educación inicial con TIC deben situarse desde las perspectivas curriculares que provean a los niños contactos significativos e información valiosa: este es el papel fundamental de una pedagogía que permita la selección de la mejor información, la cual necesita del maestro, como constructor de escenarios con tecnología que puedan ser usados por los niños y, al mismo tiempo, como promotor de prácticas en las cuales el uso de las TIC evidencie que los niños son constructores de conocimiento, factible de ser compartido en redes destinadas al aprendizaje y a la promoción de experiencias tecnológicas. 
Una motivación para la labor de escuela es, entonces, generar prácticas situadas que preparen vivencias sociales del conocimiento. Para Díaz (2003) el conocimiento situado depende de la actividad y es producto de la misma transformando la cultura y el contexto donde la diferencia y unicidad de cada sujeto son el principio rector de la acción docente. Dentro de la dinámica mencionada el maestro se caracteriza por entender que el aprendizaje debe concebir de otra manera el tiempo, donde las normas no se hacen en función del control sino que posibilitan la experiencia, el diálogo y las interacciones; el diseño pedagógico de las actividades tiene como fin generar en el niño actos de palabra y expresión desde diferentes lenguajes. Por ello, la organización y materiales apuestan a la complejidad del conocimiento atendiendo a diversas inteligencias, capacidades particulares y currículos diferenciados (Pérez y Beltrán, 2006 y Rodríguez, 2008).
Galvis (2008) señala que las TIC están presentes en muchas instituciones de la sociedad, pero aún requieren tener un mejor uso para enriquecer procesos educativos. Argumenta que, pertenecer a la era digital no es garantía de adquisición de competencias para desenvolverse en la sociedad actual. Galvis señala que la acción del docente tiene muchas posibilidades en la medida en que el maestro apropie las herramientas de producción escrita, procesamiento de datos, video, sonoras y uso de portafolios digitales e intente promover, con el conocimiento de estas, la interacción en los estudiantes tanto sincrónica como asincrónicamente. Adicionalmente resalta el papel crucial que pueden tener los objetos virtuales de aprendizaje en la apropiación del mundo, en la indagación digital del planeta, la observación de los cielos e, incluso, los escenarios simulados, muestran posibilidades a un currículo que pretende ser para el desarrollo de las potencialidades de los niños.
A modo de cierre
Como se ha expuesto, la tecnología puede promover cambios en las sociedades, es transformadora y esta propiedad no puede ser catalogada como buena o mala. La mirada a las TIC requiere de una postura equilibrada que no debe glorificar la tecnología o rechazarla. La perspectiva de una educación inicial que considera diferentes tipos de infancias dentro de la escuela que por derecho deben tener espacio y voz, sugiere una reflexión acerca de cómo se asumirá la educación tecnológica desde los primeros años. Incluir a los niños en la sociedad de la información dentro de la sociedad del conocimiento no es una tarea sencilla ya que hay que pensarla en relación con un niño que aprende en el hogar y que va a la escuela con preguntas y saberes que, incluso, el maestro no domina. En la idea de proponer una perspectiva que acoja al niño como sujeto y le permita un goce sano de las TIC, así como una perspectiva crítica para una ciudadanía incluso de aquellas infancias que están en la marginalidad, ellos son los primeros que requieren todos los esfuerzos para que la noción de sociedad de la información los acoja. Se presentan a continuación algunas reflexiones en esta línea: 
Las TIC exigen un nuevo tipo de alfabetización. Incluir a los niños dentro de la sociedad del conocimiento conlleva entender la alfabetización de una manera distinta, a considerar que hay nuevos requerimientos en la formación y promoción de las habilidades que, tradicionalmente, la escuela ha enseñado. 
Las TIC, por sí solas, no tienen sentido. Son solo pantallas y datos si no cuentan con sujetos que las signifiquen, con sujetos que desarrollan una práctica con sentido, de lo contrario serán obstáculos de la comunicación o distractores malsanos. 
La incorporación de las TIC al currículo no tiene un camino único o preestablecido. La revisión de los contextos de las culturas institucionales y de las actitudes que se deseen promover con la tecnología son una tarea importante antes de dirigir una acción educativa con las TIC. De esta revisión se determinarán limitantes y posibilidades de la potencialidades de los niños. 
La escuela puede apoyarse en las TIC para impactar el diseño del currículo. La información que llegue al aula debe ser de la mejor calidad, el maestro debe motivarse a aprender sobre el manejo de las TIC para apoyar su práctica e, incluso, ganar tiempo. 
La escuela debe tener un compromiso por la promoción de lo saludable en el uso de las TIC. Todo exceso suele ser malo y las TIC no son la excepción, Por tanto, debe promoverse el uso correcto de la tecnología en la obtención de información de la mejor calidad.
Finalmente, hay que sistematizar lo que ocurre con las TIC en el aula. Hay experiencias nacientes que abordan el tema. En la medida en que se sistematicen las experiencias abrirán camino a las razones y los debates. 
Bibliografía
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José Rafael Quilaguy Bernal
Maestro de preescolar Secretaría de Educación del Distrito. Licenciado en psicología y pedagogía Universidad Pedagógica Nacional y Estudiante de Maestría en Tecnología y Medios Innovadores (Instituto Tecnológico de Monterrey- Universidad Autónoma de Bucaramanga). ratael5@gmail.com
Foto de Pixabay
 

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