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La Educación para la Paz que Promueve la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente

Magisterio
23/04/2019 - 11:00
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Fundación Escuela Nueva 

Introducción 

Las realidades y necesidades del mundo actual que demandan una educación para la paz coherente y comprometida están en constante crecimiento. La visión tradicional de la paz como ausencia de guerra o violencia directa ha sido remplazada por una comprensión mucho más amplia de una paz positiva que exige la eliminación de todo tipo de violencia, incluyendo la violencia cultural y estructural, como lo son la discriminación, exclusión o la malnutrición. La paz positiva se entiende como un proceso consciente y proactivo que busca la paz por medios pacíficos, a través de la aplicación directa de valores humanos como la justicia, libertad, equidad, solidaridad, inclusión, tolerancia, cooperación, compasión y dignidad.

Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI (Reporte Delors).

Desde varias instituciones como la UNESCO se hace referencia a la construcción de Culturas de Paz que abarcan todos los ámbitos de la vida humana y que se generan principalmente mediante la educación. Esta convicción se evidencia también en la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz de las Naciones Unidas  , el cual menciona la promoción de una Cultura de Paz por medio de la educación como el primero de ocho ámbitos. Este primer ámbito “debe orientarse” hacia los otros siete ámbitos, dentro de los cuales se encuentran la promoción del desarrollo sostenible, la promoción del respeto de todos los derechos humanos, la participación democrática y la garantía de equidad de género.

No obstante las altas expectativas, la educación para la paz aún no tiene la atención que amerita. Alicia Cabezudo, una de las especialistas más reconocidas en este ámbito en América Latina y el mundo, describe el dilema con las siguientes palabras: “Educar para la paz, eje didáctico transversal en muchos diseños curriculares internacionales, ha sido concebido como una temática subsidiaria. Necesaria pero aleatoria, importante pero no esencial, presente pero “ausente”. Existe un discurso curricular que ennoblece sin modificar ni concebir alternativas nuevas en la formación ética y ciudadana cada vez más necesaria en el mundo en que vivimos.”  En otras palabras, es necesario que la educación para la paz encuentre su propia firmeza y asertividad para contribuir a una transformación verdadera que hace avanzar nuestras sociedades hacia una paz positiva.

El modelo pedagógico Escuela Nueva, diseñado en Colombia a mediados de los años setenta por Vicky Colbert, Beryl Levinger y Óscar Mogollón, y promovido por la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente, ONG creada en 1987 por estos autores y el equipo original que desarrolló el modelo, siempre ha llevado esta filosofía de construcción de la paz como parte integral de su esencia. 

El modelo se entiende como una reforma pedagógica en la cual la educación no es solamente un proceso de formación integral de los educandos, sino un medio para lograr el cambio social hacia una Cultura de Paz –aunque sin explicitar este objetivo último en términos oficiales de educación para la paz.
Sin embargo, varias instituciones nacionales e internacionales descubrieron y señalaron el potencial del modelo Escuela Nueva para la construcción de una Cultura de Paz. En su Documento de Trabajo sobre Educación para la Paz  de 1998, UNICEF argumenta que a través de su modelo integral de mejoramiento de la calidad de la educación básica, el programa Escuela Nueva ha logrado promover la autoestima, la cooperación, la participación de la comunidad y el mejoramiento del comportamiento cívico. La publicación Aprender a Vivir Juntos  de la UNESCO integra a Escuela Nueva como estudio de caso y menciona que ha sido ampliamente referenciado como buena práctica en términos de educación para la ciudadanía y derechos humanos.

Más recientemente, el artículo Educación para la Paz en Colombia: La promesa de las competencias ciudadanas  de Enrique Chaux y Ana María Velásquez de la Universidad de los Andes menciona a Escuela Nueva como una de las grandes innovaciones educativas de Colombia, subrayando su impacto en la generación de actitudes y comportamientos pacíficos-democráticos. Por estos logros importantes, la organización internacional Ashoka otorgó el premio Emprendedores por la Paz a la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente en el año 2008.

Establecer la paz sostenible es el trabajo de la educación. Las políticas sólo pueden mantenernos fuera de las guerras. María Montessori 

La democracia es más que una forma de gobierno, es, en esencia, una forma de vida asociativa, de experiencia comunicativa conjunta. John Dewey
Estas diferentes distinciones no deberían sorprender si se recuerda que los grandes pensadores del movimiento Escuela Nueva de comienzos del siglo XX, y que incluye pedagogos como María Montessori y John Dewey, se mencionan también con frecuencia como precursores de la propia educación para la paz. Para Xesús Jares, un pedagogo gallego frecuentemente citado en el espacio iberoamericano, el movimiento Escuela Nueva constituyó la primera de cuatro olas importantes que marcaron el surgimiento de la educación para la paz moderna . Por lo tanto, la estrecha conexión entre estas dos concepciones educativas no es reciente ni fortuita. 

Con este trasfondo, la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente (FEN) decidió realizar un ejercicio de conceptualización de la educación para la paz inherente al modelo educativo que promueve. Pretende identificar, investigar, explicitar y visibilizar los vínculos existentes entre la educación para la paz y el modelo Escuela Nueva en su teoría y práctica; con el fin de transformar lo hasta ahora implícito en una dimensión explícita y tangible que fortalezca su contribución a la construcción de una Cultura de Paz y aumentar su impacto.

Por lo tanto, el propósito de esta publicación es brindar una conceptualización y comprensión amplia del aporte que proporciona el modelo Escuela Nueva a la educación para la paz; y, al mismo tiempo, retroalimentar el modelo con aportes de la teoría y práctica de la educación para la paz y así continuar fortaleciendo el trabajo de FEN en este ámbito. 

Para ello, se establecerá una introducción breve a la teoría general de la educación para la paz, lo que dará la base para pasar al estudio propiamente dicho. El primer capítulo orientará hacia dónde apunta el modelo Escuela Nueva para demostrar que la educación para la paz es una dimensión central y constante de su propuesta pedagógica. El segundo capítulo entrará en la cuestión de cómo implementamos la educación para la paz en Escuela Nueva, haciendo hincapié en sus principios y cómo estos se manifiestan en la práctica. El tercer capítulo mostrará hasta dónde llegamos, explicitando los diversos impactos logrados por el modelo Escuela Nueva en la construcción de una Cultura de Paz. Finalmente, el cuarto capítulo ilustra diversas experiencias significativas en el ámbito de la educación para la paz del modelo Escuela Nueva.

Experiencias significativas Proyectos en contextos pacíficos y contextos no-pacíficos

Como ya se ha mencionado, el modelo Escuela Nueva fue diseñado en la década de los setenta en respuesta a las necesidades de las escuelas multigrado del sector rural en Colombia. Sin embargo, en los últimos años, FEN ha hecho evidente cómo esta innovación educativa tan profunda también tiene validez, relevancia y pertinencia en otros contextos, como por ejemplo, el sector urbano. Por lo tanto, desde sus inicios en 1987, la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente adaptó las estrategias y materiales del modelo Escuela Nueva al contexto urbano e inició pilotajes en varias ciudades del país. Bautizó este nuevo modelo Escuela Activa Urbana®. De igual manera, en 2001 diseñó el programa Círculos de Aprendizaje Escuela Nueva Activa® para dar respuesta a las necesidades de la niñez desplazada por la violencia y por otras emergencias sociales.

A partir del modelo, FEN ha venido desarrollando proyectos educativos para el fortalecimiento del tejido social en zonas de conflicto, y proyectos comunitarios para responder a necesidades ambientales como la escasez del agua. 

Todas estas adaptaciones se nutren en la esencia del modelo Escuela Nueva, e incluso refuerzan su énfasis en la construcción de una Cultura de Paz. A continuación se presentan cuatro ejemplos de proyectos desarrollados por FEN, de los cuales, los dos primeros se sitúan en un contexto principalmente reconocido como pacífico, y los dos últimos se sitúan en contextos principalmente reconocidos como no-pacíficos.

La Escuela Activa Urbana - Aprender la Ciudadanía

Después de 24 años de ejercicio de la docencia, Leonor Argote, maestra del colegio Heladia Mejía de Bogotá, puso en práctica los principios de Escuela Activa Urbana. Por sugerencia de una compañera, que trabajaba con este modelo desde hacía varios años, decidió medírsele al cambio con la idea de responder a las necesidades de sus estudiantes. 

“El año pasado estaba preocupada porque tenía un curso muy difícil: niños de diferentes edades, entre 9 y 15, en extraedad por desplazamiento y por problemas de disciplina –comenta Leonor–. Eran niños rechazados de otras instituciones. Con este modelo salieron adelante. Dejaron de ser intolerantes y aprendieron a trabajar en equipo y a compartir. Se volvieron curiosos y responsables. Primero se reconocieron a sí mismos y luego a los demás. Hoy son líderes y eso es importante porque Colombia necesita liderazgo”.

“Por estos días, los estudiantes están preparando una charla para concientizar a la comunidad sobre la importancia de cuidar el medio ambiente a través del reciclaje. Será una charla dirigida a sus padres y a los adultos que trabajan en los talleres de mecánica ubicados cerca al colegio en el norte de Bogotá”. 

Se percibe a los niños entusiasmados con la tarea y dicen que las guías, los centros de recursos de aprendizaje y las conversaciones que sostienen con sus compañeros y su maestra son la fuente de su inspiración y motivación para buscar nuevos temas para investigar. Por lo tanto, la espontaneidad, la capacidad de expresión y la autoestima se ven en los estudiantes de Leonor y de otros profesores de esta institución. Estas calidades de liderazgo, toma de iniciativa y responsabilidad hacen parte integral de las competencias ciudadanas y constituyen una condición importante para la promoción y construcción de una Cultura de Paz, dentro y fuera de la escuela.

Me gusta (Escuela Activa Urbana) porque uno trabaja en equipo y puede ayudar así a las otras personas. Todos somos iguales, pero con pensamientos diferentes. María Fernanda Estudiante Colegio Heladia Mejía

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Escuela Nueva para el Agua - Proyectos de Desarrollo Comunitario

Los municipios de Barichara y Barbosa (Santander) sufren una grave escasez de agua, deforestación, polución y pobreza. Aparte de los retos sociales comunes, existe un alto riesgo de tensión social por la posibilidad de luchar por el agua, como también es el caso en otras zonas del departamento de Santander. En este contexto, FEN diseñó un proyecto ambiental basado en la metodología Escuela Nueva, con el objetivo de consolidar una serie de proyectos ambientales demostrativos en Escuelas Nuevas que promuevan cambios de comportamiento y el fortalecimiento de valores y actitudes positivas y equitativas hacia el cuidado del agua entre estudiantes, docentes y la comunidad. 

En palabras de Guillermo Bautista, alcalde de Barichara durante el proyecto:

“Es un programa muy importante para nuestra región, porque Escuela Nueva es creatividad, imaginación, realidad, es espontaneidad que los niños digan lo que sienten, digan lo que a ellos les preocupa, digan lo que a ellos motiva para seguir viviendo. Desafortunadamente en Barichara el agua se ha ido perdiendo, se ha ido consumiendo este recurso hídrico, y gracias a este gran apoyo de la FEN, y sobre todo el entusiasmo que han colocado los niños, esta agua vuelve a surgir para el desarrollo de las veredas”

Se trabajó una fuerte vinculación con la comunidad. Específicamente se buscó involucrar a los padres a participar en la educación de sus hijos mediante tareas de orientación y acompañamiento en acciones específicas como la siembra de árboles o la identificación de nacimientos de agua. El gran éxito del proyecto llevó a 20 escuelas a interesarse en implementar el modelo Escuela Nueva y 5 municipios del entorno solicitaron la vinculación al proyecto.

Es cierto que participen los padres, y también es necesario que participen, porque ellos nos ayudan, por ejemplo, en la limpieza del pozo, los niños no hubiéramos sido capaces de arreglarlo. Sin la ayuda de los padres de familia no hubiera sido posible. Manuel Estudiante Escuela Santa Helena
Entre los aprendizajes y conclusiones del proyecto se destacó que los estudiantes fueron promotores sustanciales de cambio en comportamientos y actitudes, especialmente al interior de la familia. Se ratificó que el modelo pedagógico Escuela Nueva no sólo mejora la calidad educativa de la niñez y juventud, sino que es aplicable a la búsqueda de soluciones comunitarias a problemas fundamentales como la escasez del agua. Si tales problemas no se atienden adecuadamente, resultan en tensiones y conflictos sociales que generan violencia directa e incluso violencia estructural, lo que alejará la comunidad de una Cultura de Paz. Además, el cuidado del medio ambiente y el vivir en armonía con la naturaleza hacen parte de una visión holística de la paz.

Los Círculos de Aprendizaje Escuela Nueva Activa - Educación en Emergencia

En el 2001, a partir del modelo Escuela Nueva, la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente diseñó este programa para atender las necesidades de la niñez desplazada por la violencia y otras emergencias sociales. Posteriormente, en 2003 desarrolló e implementó un proyecto piloto financiado por USAID en Altos de Cazucá en Soacha14. La totalidad de los estudiantes se encontraban en situaciones sociales muy difíciles, donde la situación de pobreza de las familias se juntaban con problemas psicológicos, de desnutrición, abuso, abandono, drogadicción, maltrato y violencia intrafamiliar. Varios de ellos jamás habían ido a una escuela. 

A través de la metodología Escuela Nueva, los Círculos de Aprendizaje responden a este conjunto de desalentadoras circunstancias. Grupos de 12 - 16 estudiantes trabajan juntos con la ayuda de un joven tutor de la comunidad quien, con el apoyo de estrategias pedagógicas adecuadas, materiales de aprendizaje y apoyo de asesores pedagógicos y comunitarios, les brinda una nueva oportunidad. Los estudiantes son de diferentes grados y edades pero están en el mismo espacio: salones comunales, casas de familia, iglesias o cualquier lugar que les abra sus puertas, incluso escuelas oficiales. Cada Círculo depende de una “Escuela Madre” en la que están oficialmente matriculados los estudiantes. Con ella comparten eventos académicos y deportivos, y a ella van una vez están preparados y nivelados para hacerlo. Así, los Círculos de Aprendizaje se convierten en una especie de puente que los ayuda a pasar el muro de la escuela.

El Círculo para mí es un oasis. Aprendo a hacer tareas, a valorar a mis compañeros y compañeras de clase. Fabián Estudiante de un Círculo en Soacha
Nosotros necesitamos una Escuela Nueva para los padres, porque no sabemos escucharnos y respetar a los demás. Padre de Familia Vereda el Billar, La Macarena.

El propósito es crear las condiciones básicas de un proceso que pretende ser parte de una “educación para la vida” que fortalece la ciudadanía y propicia procesos de convivencia y paz, especialmente en sectores de alta vulnerabilidad y desplazamiento. “Queríamos saber más de los niños, hacerles un reconocimiento, así que decidimos visitarlos en sus casas. Fue un choque emocional porque queríamos solucionarles todo, pero entendimos que darles afecto y mostrarles otro camino era importante para ellos”, dice Luz Dary Rojas, una de las primeras tutoras de los Círculos en Soacha.

Entre 70 y 80 por ciento de los niños y niñas que atendieron los Círculos de Aprendizaje en Soacha lograron integrarse a las “Escuelas Madre” o a programas acordes con su situación, lo que demostró el éxito del programa y llevó al Ministerio de Educación a acogerlo como política nacional en 2008. Por ello, el MEN pide a la FEN capacitar a 7 operadores nacionales para replicar y expandir el programa a todo el país. En el 2010, el programa funcionaba en aproximadamente 70 municipios de Colombia, donde aproximadamente 700 Círculos formaban a 11.000 estudiantes desplazados y en situación de alta vulnerabilidad. A través del empoderamiento y la reintegración de estas niñas y niños que frecuentemente no gozan de sus derechos humanos básicos, los Círculos de Aprendizaje contribuyen a reducir la violencia estructural que padecen estas comunidades y responden a una necesidad de la construcción de paz.

Escuela Nueva en Zonas de Conflicto - Fortalecimiento del Tejido Social

El municipio de la Macarena en Meta había sido parte de la llamada Zona de Distención instaurada durante el gobierno del Presidente Pastrana (1998 - 2002) con el fin de facilitar las negociaciones para un proceso de paz con las FARC. Constituía un territorio bajo el mando de este grupo con ausencia casi total del Estado colombiano. Después de la revocación de la zona, la presencia de grupos al margen de la ley y los enfrentamientos entre guerrilla, paramilitares y la Fuerza Pública en la región fueron el patrón. Para recuperar el control territorial y erradicar los cultivos ilícitos que habían proliferado durante la hegemonía de las FARC, el gobierno del Presidente Uribe (2002 - 2010) implementó desde 2007 el Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM).

En esta zona altamente conflictiva del PCIM, FEN implementó en los años 2008-2009 un proyecto educativo con el objetivo de mejorar la cobertura, calidad, equidad y eficiencia de la educación básica primaria en esta zona. Se fortalecieron los gobiernos estudiantiles, logrando empoderar a los estudiantes en su autoestima, formación en la democracia participativa y liderazgo. Este mismo concepto se adaptó para formar también escuelas y gobiernos de padres y madres de familia, lo que fortaleció el tejido social en la comunidad. Estos encuentros con familias permitieron, además, el trabajo en valores humanos con el colectivo social, mejorando condiciones de convivencia familiar y colectiva. 

“Como presidente de la junta nunca había visto que los papás estuvieran tan motivados y participativos en la sede (de la escuela), eso le hace a uno pensar que la sede hace cosas buenas y que tenemos que trabajar más de la mano con el maestro”, dice por ejemplo el Presidente residente de la Junta de Acción Comunal de la Vereda Caño Blanco en Puerto Rico, La Macarena. 

Gracias a este proyecto, las sedes educativas facilitaron el acceso a la comunidad de manera más amplia. Los estudiantes compartieron sus aprendizajes con sus familias en la vida cotidiana, lo que promovió fuertemente la motivación e implicación de los padres en los asuntos de la comunidad. Viendo a los niños organizándose y actuando en gobiernos estudiantiles les llevó a juntarse de nuevo ellos mismos. La noción de “gobierno” había sido un tabú debido al largo control de las guerrillas en la zona, pero con el ejemplo de sus propios hijos volvieron a organizarse dentro de los gobiernos de padres para contribuir a la comunidad. Este desarrollo hacia la aceptación y práctica propia de una organización comunitaria, así como el diálogo para llegar a ella, son pasos importantes en la construcción de una Cultura de Paz.

En mi caso, he transitado por la escuela convencional, luego he sido funcionario de oficina y hace casi siete años que llegué al modelo Escuela Nueva y puedo decir que por ningún motivo regresaría al modelo convencional. Con el modelo Escuela Nueva la labor nuestra como maestros es verdaderamente humana e inclusiva, les permitimos a los niños y niñas soñar con un mundo mejor a partir de sus propios aportes. Quiero también comentar acerca de la experiencia del Profesor Jaime Guevara Guevara, quien fue pionero como maestro de Escuela Nueva en el Quindío, a él le he oído decir: “Escuela Nueva es mi proyecto de vida, desde que inicié trabajando con este modelo me he sentido realizado.” Carlos Alberto Carmona Lancheros Maestro en Río Verde Bajo, Quindío.

http://www.escuelanueva.org/portal1/images/PDF/Educacionparalapaz.pdf 
Introducción y capítulo 4

Invitamos a nuestros lectores a conocer el proyecto educativo de la Fundación Escuela Nueva 

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