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La escuela y los derechos humanos

Por Isabel Cristina López Díaz
Magisterio
09/08/2019 - 10:00
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By Freepik

Dicho compromiso ha ido siendo positivizado cada vez con mayor rigor, hasta contar hoy con, doctrina, instrumentos, instancias, mecanismos y  rocedimientos de obligatorio cumplimiento que han ido enriqueciendo y complejizando el contenido nacional e internacional de los Derechos humanos.

Y es muy conveniente que así suceda. La ciudadanía tiene que defender, saber utilizar, hacer valer y apoyar el avance y revisión permanente de esta riqueza conseguida. Para poner un ejemplo muy actual y sencillo, ¡qué gran servicio le prestan a la humanidad las acciones de las Cortes Penal  Internacional, Interamericana o de la Haya de Derechos humanos, o las instancias investidas del poder de vigilancia y control, cuando los poderes nacionales no resuelven las querellas de las víctimas de violaciones a sus derechos o cuando hay actitudes omisivas, permisivas o cómplices por parte
de los organismos o funcionarios estatales de los países miembros! Lo anterior permite afirmar entonces, por un lado, que los Derechos humanos se convirtieron en un dominio del conocimiento que ha venido desarrollando un corpus teórico, unos saberes disciplinares con unos fundamentos doctrinales, instrumentales y procedimentales que le son propios.

Y por el otro, que los Derechos humanos no son un asunto exclusivo de especialistas o expertos, sino una serie de conquistas y garantías, un gran recurso, a los que todas las personas podemos acudir. Pero si un individuo, una familia, una organización o un colectivo social se propone como parte de su  compromiso ético, ciudadano, participar en la intervención, transformación o resolución de una problemática de violación de derechos a un grupo o una persona, le es indispensable saber cómo hacerlo, por dónde empezar, a quién acudir en el Estado y sus instituciones, cuál es la verdadera dimensión del problema, a quiénes tiene que convocar y con qué recursos, sectores o personas puede contar dentro del sistema de derechos.

De otra parte, la reflexión, el debate, la construcción de teorías que amplíen y actualicen los principios, fundamentos y contenidos ya existentes, también son absolutamente necesarios para seguir creando doctrina y conocimiento sobre lo ya consagrado en Derechos humanos. La escuela tiene que plantearse este problema, porque es la institución a la que le corresponde la tarea de preparar intencionadamente la enseñanza, la investigación, la producción de conocimiento y a la que todas las personas asistimos para educarnos. El que ciudadanos y ciudadanas sepan sobre los Derechos humanos, conozcan los caminos para reclamarlos y defenderlos, actúen frente a Educacar en derechos humanos: un camino a la paz las instancias pertinentes y se comprometan también con su respeto y garantía en los otros y las otras, es parte esencial de la responsabilidad de la educación, que debe comenzar en los primeros años y estar presente a lo largo de todo el ciclo escolar.

Un colegio que se proponga como horizonte de sentido los derechos, deberes, el cuidado y la solidaridad humanos, tiene como ya vimos, en la participación y la solidaridad algunos de sus principios reguladores o mínimos éticos. Ello le demanda a todo su colectivo saber sobre el tema para poder participar de forma comprometida en la transformación de las situaciones adversas; por lo que en consecuencia, le corresponde al equipo docente de forma prioritaria orientar, preparar, enseñar a sus integrantes, todo ese saber construido y ganado por la humanidad para su propia protección y garantía. Si por ejemplo en el colegio hay una niña de 8 años que está siendo víctima de abuso y explotación sexual por parte de un miembro de la vecindad de su barrio, o hay unos niños víctimas del maltrato de un adulto en su familia, o hay actores armados que, amparados en instituciones, persiguen a grupos o personas de la comunidad; la actitud coherente de la institución educativa es intervenir por las vías pertinentes para protegerlos. Pero entonces tienen que saber qué hacer para restituirse el derecho, a dónde ir, por dónde empezar, cuál es el procedimiento indicado.

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Tomado del libro: Educar en derechos humanos. Autor: Isabel Cristina López Díaz. pp. 206-208

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