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La evaluación como herramienta pedagógica para el aprendizaje

Por Francisco Cajiao
Magisterio
02/11/2017 - 15:00
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Foto de Freepik. Tomada de Free Photo

Para comprender la importancia de la evaluación escolar es necesario partir de un principio básico que no siempre resulta claro en la práctica: todos los niños y las niñas aprenden. Lo que sucede es que no todos aprenden lo que los adultos pretenden que aprendan, ni todos lo hacen de la misma manera. Por eso una buena evaluación debe averiguar varias cosas:

 

Qué quieren aprender. Todas las personas, en cada momento de su vida, sienten la necesidad de aprender determinadas cosas, bien sea para desempeñar ciertas actividades, por placer o por necesidad de relacionarse con los demás.

 

• Cuál es la forma de aprender de cada uno. El aprendizaje es un proceso que parte de una actividad biológica que le permite a las personas adaptarse al medio en el cual viven. El proceso de aprendizaje es absolutamente individual y depende de las experiencias previas, del ambiente en el cual se vive y de la motivación que se tenga para adquirir nueva información.

 

+Lea: La evaluación del aprendizaje: los instrumentos de evaluación

 

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• Qué es necesario que aprendan. Para vivir en una sociedad determinada hay un conjunto de aprendizajes necesarios, que deben ser adquiridos y consolidados a lo largo de la vida. Es necesario aprender a leer, desarrollar habilidades de pensamiento matemático, ser capaz de relacionarse con otras personas, resolver conflictos que surgen de la convivencia con los demás, adquirir capacidades para adquirir y procesar información sobre temas muy variados. Si bien hay un conjunto de aprendizajes básicos necesarios para todas las personas (estándares), no es fácil ni conveniente hacer un listado exhaustivo de lo que una persona debe aprender, ya que cada quien debe tener la posibilidad de encontrar su propio camino de acuerdo con lo que espera de la vida y con lo que anhela hacer.

 

• Qué aprenden por su cuenta. Todos los niños y jóvenes aprenden una gran cantidad de cosas por su propia cuenta y usualmente no se valora ese esfuerzo o ese talento particular que lleva a adquirir nuevos conocimientos y habilidades. Hay niños expertos en deportes, en cocina, en mecánica, en música…, más allá de lo que ofrece el colegio en su currículo. Pero todos estos aprendizajes hacen parte de las oportunidades de desarrollo personal de cada quien.

 

+Conozca el libro La evaluación como herramienta para el aprendizaje

 

• Qué es importante aprender en cada momento del desarrollo. Para evaluar el progreso de un estudiante, es indispensable tener en cuenta su edad y las características propias de su etapa de desarrollo, pues no es lo mismo evaluar a un niño de 7 años que a un joven de 15. En cada momento de la vida cambian las prioridades del aprendizaje, así como los ritmos de cada persona para aprender. De ahí que sea muy importante que los colegios y los maestros tengan presente que una buena evaluación parte de las necesidades de los niños.

 

• Por qué no pueden aprender ciertas cosas. No todas las personas tienen las mismas facilidades para aprender las mismas cosas. Hay niños muy hábiles para aprender matemática con muchas dificultades en lenguaje; otros tienen una memoria prodigiosa pero les cuesta más trabajo el raciocinio lógico; hay quienes tienen gran habilidad en los deportes o en el arte pero les aburren mucho las actividades de salón. Esto no significa que no puedan aprender todas las cosas que requieren para desempeñarse de manera competente en los diversos campos de la actividad intelectual y social, sino que deben valorarse sus mejores posibilidades para partir de ellas hacia las cosas que más les cuestan. Por ello es tan importante que la evaluación se concentre mucho en la valoración de las fortalezas de cada uno.

 

+Lea: Doce actividades para evaluar el aprendizaje colaborativo

 

Para avanzar en la evaluación los colegios pueden diseñar una gran variedad de estrategias de evaluación que permitan identificar los progresos de sus estudiantes en campos de desarrollo muy variados, de tal manera que los niños y niñas experimenten que siempre están progresando y que adquieran conciencia de aquellas cosas en las cuales son muy buenos, así como la cosas en las que tienen algunas dificultades. Esto permite establecer un diálogo fructífero entre maestros y estudiantes para hallar fórmulas individuales y colectivas de avanzar en sus actividades escolares. Hay que señalar que se requiere un esfuerzo grande para hallar mecanismos que permitan esta atención individual en grupos usualmente muy numerosos. Precisamente en estas búsquedas puede haber un aporte muy interesante por parte de universidades y grupos de investigación.

 

Por tanto, se hace necesario que los colegios tengan en cuenta una visión amplia del desarrollo infantil, de tal modo que se pueda apreciar el progreso de los niños más allá del avance en las asignaturas curriculares: es necesario tener en cuenta las capacidades sociales y afectivas, las habilidades y talentos motrices, artísticos y prácticos.

 

Titulo: Evaluar es valorar. Autor: Francisco Cajiao. p.p. 50-52

 

Foto de Freepik.  Tomada de Free Photo