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La evaluación organizada en ciclos

Por Philippe Perrenoud
Magisterio
30/10/2018 - 12:00
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Foto de Freepik

Un ciclo de aprendizaje plurianual digno de ese nombre necesariamente pone en crisis ciertas rutinas de evaluación escolar tradicional.

Frente a esa crisis, se pueden adoptar tres actitudes:

1. La primera, más tímida, se contenta con ajustes limitados, por falta de fuertes ambiciones para los ciclos, o simplemente para no asustar a los padres o los profesores.

2. La segunda, pone la evaluación al servicio de los aprendizajes orientados por objetivos plurianuales y planeando la individualización de los itinerarios de formación.

3. La tercera, va todavía más lejos y usa para su provecho la creación de ciclos, para hacer avanzar sensiblemente la concepción de la evaluación de los aprendizajes y salir de ciertos impasses.

Será suficiente enfocarse, necesariamente, en esa tercera vía, si la introducción de los ciclos fuese acompañada de un verdadero cambio curricular. Es así que en el caso en que se formule el programa en términos de objetivos-núcleo y de satélites, se pase a un abordaje por competencias, se creen áreas pluridisciplinares o se valoricen las competencias transversales, será imperativamente indispensable crear medios de evaluación a la altura de esos nuevos tipos de objetivos de aprendizaje.

+Lea: ¿Cómo organizar un ciclo de trabajo?

Agreguemos que los ciclos fuesen concebidos, antes que todo, como medios de hacer que un número mayor de estudiantes aprenda, esa ambición tiene que regir la reflexión sobre la evaluación. No basta adaptar las rutinas existentes a la exigencia de funcionamiento de un ciclo y de una gestión de itinerarios plurianuales. El desafío es optimizar los aprendizajes gracias a la evaluación formativa, instrumento privilegiado de una pedagogía diferenciada y de una individualización de los itinerarios. ciclos aprendizaje.indd 126 Las tres funciones de la evaluación en una escolaridad organizada por ciclos

No se puede, sin embargo, ignorar las otras funciones de la evaluación. En un texto fundador, Cardinet (1983a) propuso distinguir tres funciones básicas para la evaluación: la regulación, la certificación y la orientación. El autor proponía instrumentos de evaluación para cada función. Mostraba que los instrumentos polivalentes, tienen necesariamente un desempeño menor, del mismo modo que un “software que hace todo” es menos minucioso en cada área que un software especializado.

Las tres funciones no remiten necesariamente a datos enteramente diferentes. Éstas están simplemente orientadas hacia tres tipos de decisiones, que obedecen a criterios diferentes:

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1. La evaluación formativa sostiene la regulación de las enseñanzas y de los aprendizajes en proceso; ésta se desarrolla en el interior de una formación escolar.

2. La evaluación certificativa garantiza adquisiciones respecto a terceros, en el mercado de trabajo, a rigor, al final de un ciclo de estudios; ésta debe intervenir al término de una formación dada.

3. La evaluación predictiva fundamenta decisiones de selección o de orientación en función de la aptitud presumida para seguir una nueva formación, por ejemplo, una determinada habilitación de enseñanza media; ésta se sitúa en el inicio de una formación y sobre entiende una selección.

¿En qué se transforman esas tres funciones en un currículo escolar estructurado en ciclos de aprendizaje plurianuales? ¿Son éstas siempre pertinentes? Si sí, ¿cómo son modificadas o intensificadas?

Veremos:
• Que la creación de ciclos de aprendizaje se acompaña en general de una insistencia en la evaluación formativa, que todavía falta implementar;
• Que la evaluación certificativa es omnipresente, mientras que debería, en sentido estricto, intervenir únicamente en la escolaridad básica;
• La evaluación predictiva, al contrario, está casi ausente del debate sobre los ciclos, lo cual es lamentable.

Título tomado del libro: Los ciclos de aprendizaje un camino para combatir el fracaso. Autor: Philippe Perrenoud. pp. 126-127

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