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La evaluación y la promoción escolar

Magisterio
29/05/2019 - 10:45
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By Freepik

Usualmente, la evaluación ha sido considerada principalmente como una herramienta para la promoción de un grado a otro, razón por la cual la calificación adquiere una gran importancia. Por esto es necesario tener alguna claridad sobre estos dos aspectos.

La promoción escolar está determinada por un conjunto de criterios que establecen que un estudiante ha conseguido unos objetivos de aprendizaje previamente establecidos y que, por lo tanto, le son conocidos. Estos objetivos pueden ser definidos como logros, competencias o resultados de un proceso gradual que hace parte del currículo y del plan de estudios de una institución.

La evaluación es el mecanismo que permite verificar el avance de los objetivos propuestos para cada aspecto del proceso educativo, y debe hacerse de manera permanente, de tal manera que los estudiantes puedan saber cómo evoluciona su proceso. Bajo esta perspectiva, los resultados de la evaluación se pueden expresar de diversas maneras. En algunos casos, es suficiente la observación verbal y directa del maestro, que puede señalar a un estudiante aspectos en los cuales debe hacer algún esfuerzo particular, sin necesidad de dejar constancia escrita. En otros casos, el resultado de la evaluación puede consignarse en observaciones escritas que sugieren a los padres algún apoyo particular requerido por sus hijos. Y de manera habitual deben hacerse evaluaciones a las cuales se les asigna un valor sumativo, expresado en forma conceptual o numérica, y que da cuenta del progreso de los estudiantes sobre temas, habilidades o actividades que hacen parte del plan de estudios y de unas estrategias pedagógicas.

+Lea: El impacto de las evaluaciones estandarizadas

El conjunto de evaluaciones realizadas a lo largo del período académico determina los criterios bajo los cuales el equipo de maestros puede establecer si un estudiante está en condiciones de avanzar hacia nuevos objetivos de aprendizaje.

No siempre estos períodos deben ser anuales. Un ejemplo de esto puede darse en actividades académicas organizadas por períodos semestrales. Es posible, en los grados superiores, dividir las asignaturas en dos semestres, como se hace usualmente en las universidades. En este caso la promoción se consigue al final del semestre en cada asignatura, y no necesariamente afecta el conjunto de las actividades académicas del conjunto del semestre.

Bajo esta perspectiva es posible que un estudiante sea promovido parcialmente, en tanto que ha conseguido los objetivos de la mayor parte de los aprendizajes que debe conseguir en un período determinado, mientras puede resultar reprobado en alguna área fundamental. Este es un punto muy importante en lo que se refiere a la calidad de la educación en su conjunto, pues la tradición escolar contempla la promoción de un grado a otro como el resultado de un promedio de todas las áreas. Sin embargo, sucede con alguna frecuencia que muchos estudiantes avanzan en su proceso escolar con graves deficiencias en algunas áreas que son indispensables para su formación, mientras en otras demuestran una capacidad suficiente, e incluso alta.

La evaluación es el mecanismo que permite verificar el avance de los objetivos propuestos para cada aspecto del proceso educativo, y debe hacerse de manera permanente, de tal manera que los estudiantes puedan saber cómo evoluciona su proceso. Bajo esta perspectiva, los resultados de la evaluación se pueden expresar de diversas maneras.

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Procesos de promoción parcial permitirían establecer estrategias para asegurar que aquellas áreas en las cuales se tienen dificultades puedan ser reforzadas hasta conseguir los resultados básicos necesarios para avanzar en esos campos particulares, sin necesidad de que los estudiantes se retracen en todo su proceso educativo. El resultado final de las promociones parciales puede representar la necesidad de un mayor tiempo para concluir los estudios básicos, hasta que se hayan conseguido todos los aprendizajes fundamentales, sin que ello signifique que un estudiante deba repetir la totalidad de las asignaturas y actividades del plan de estudios correspondientes a un determinado grado escolar. Quien no logra buenos resultados en matemática, lenguaje o ciencias naturales no tiene por qué repetir historia, educación cívica, arte o inglés, con todas las implicaciones de ser desvinculado de su grupo de compañeros. Pero, de otra parte, tampoco es bueno que pueda avanzar al grado siguiente, tomando todas las asignaturas, cuando sus carencias y dificultades en un área fundamental no le permitirán un buen desempeño en esa área en el nuevo grado escolar.

Bajo este modelo, es posible que un estudiante deba hacer cursos remediales o incluso repetir una asignatura de un grado, en tanto que continúa su proceso en las demás áreas del plan de estudios. Desde luego, opciones de este tipo deben ser definidas en cada colegio y deben ser claras para los estudiantes y las familias. También será necesario hacer los ajustes necesarios en la organización escolar para facilitar el desarrollo de cursos remediales y la inclusión de los estudiantes que deban repetir asignaturas en los niveles correspondientes.

De otra parte, las nuevas normas sobre evaluación también contemplan la promoción anticipada de estudiantes que demuestren talentos especiales. Así como en el caso de reprobación, la promoción anticipada puede ser parcial, cuando un estudiante demuestre que tiene capacidades en un área particular, o total cuando la evaluación determine que está en capacidad de avanzar a un grado superior en todos los requerimientos del plan de estudio.

Es importante tener en cuenta que muchos de estos cambios requieren más de un año para incorporarse en la cultura escolar.

Titulo: Evaluar es valorar. Autor: Francisco Cajiao. pp. 146-149

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