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La expropiación petrolera en los libros de texto gratuito: Aportes al imaginario social

Magisterio
28/05/2020 - 11:15
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De acuerdo con el historiador Luis González y González “hay diez o doce temas difícilmente prescindibles para todo historiador mexicano. Uno de ellos, la nacionalización del petróleo, con ser tan reciente, ya ha seducido a mil y un autores, y sin duda, mientras dure nuestro entusiasmo nacionalista, seducirá a muchos otros”. (González y González, p. 171) Aunque el tema, como bien dice González y González, ha sido tratado por una gran cantidad de historiadores, unos de amplia rigurosidad académica y otros de modo más bien propagandístico, existe un tipo de historiografía sobre la expropiación petrolera del que se ha estudiado poco, pero que ha tenido un importante impacto sobre muchas generaciones de mexicanos, la que se presenta en los libros de texto gratuito. 

Existen algunas diferencias importantes entre lo que podríamos llamar la escritura “profesional” de la historia y aquella que se hace dentro de los libros escolares. En primer término, mientras que la escritura “profesional” se ha alejado en los últimos años del acontecimiento y de los grandes personajes, o héroes, la llamada historia oficial, o historia de bronce, que es la predominante en dichos libros, todavía suele utilizarlos. Una segunda diferencia es la falta de pruebas documentales en la escritura. Paul Ricoeur expresa de la siguiente manera la importancia de las fuentes documentales: “[…] sólo juntas escrituralidad, explicación comprensiva y prueba documental, son capaces [los historiadores] de acreditar la pretensión de verdad del discurso histórico” (Ricoeur, 371). 

Los profesores de historia deben comprender más allá de lo que el libro de texto les enseña y ayudar a los alumnos a discernir entre datos, dejando a un lado la historia de “nombres y fechas”. Por otro lado, los historiadores deben quitarse los prejuicios que se tienen frente a otras formas de estudiar la historia y darse cuenta de que la enseñanza en niveles básicos tiene importantes efectos sobre la manera en que los mexicanos ven la historia nacional. 

Esta unión no se va a poder cumplir en los libros de texto, pues al ser dirigido para niños de primaria, carecen de un aparato crítico que sustente la prueba documental. Aun así, los textos escolares son vistos por los menores como la verdad, pues como sabemos a los ojos estos, aquello que se les enseña en la escuela cuenta con un halo de veracidad, teniendo un importante impacto sobre el imaginario social. 

Educación: creando la Historia 

Desde la llegada al poder del régimen revolucionario, el tema educativo se convirtió en una prioridad para el Estado. Impulsado por el alto porcentaje de analfabetismo, los primeros gobiernos iniciaron importantes campañas de educación, buscando decisivamente eliminar, o al menos disminuir en el mayor grado posible, dicha situación. Pero el objetivo del gobierno con la educación va a ser doble, al tiempo que ésta busca alfabetizar a la población, también persigue cristalizar dentro de los niños un nuevo proyecto de nación. 

Al revisar la redacción original del artículo tercero constitucional, podemos observar que, aunque el Estado está obligado a brindar educación primaria, los particulares también pueden impartirla con previa autorización del poder público, el cuál puede negarlo o revocarlo sin juicio previo. Con esto, nos dice Josefina Zoraida Vázquez, “la Revolución dio al Estado la fuerza y los medios legales para un monopolio educativo, capaz de eliminar de la escuela toda interpretación que no fuera  propia”. (Vázquez, 1979, p. 2) El naciente Estado revolucionario se encontraba muy interesado en que los niños tuvieran su propia visión en diversos aspectos de la vida cotidiana. 

En el mismo artículo tercero, se asegura que la educación deberá “fomentar el amor a la patria” y dentro de sus características está: 

“ [ser] nacional en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura” (Artículo tercero, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). 

Resulta lógico que un Estado cualquiera tenga el deseo de fomentar el amor a la patria, pero en el caso de uno recientemente creado tras la Revolución Mexicana es todavía más evidente. El país se encontraba enmarcado en el nacionalismo y tras quedar dividido por la guerra interna, era fundamental restablecer los vínculos entre los mexicanos. Hay que recordar que este objetivo ya había sido perseguido por los gobiernos liberales del siglo XIX, especialmente por el del General Díaz, pero en este momento el deseo surgía con nuevos matices. 

Dentro de la educación básica, uno de los elementos más importantes para el Estado va a ser la enseñanza de la Historia, dado que “en México, como en cualquier otro país, el pasado es fuente de legitimidad de las instituciones” (Loaeza, p. 200). Así, el gobierno posrevolucionario va a utilizar esta importante disciplina escolar para adjudicarse un lugar en la memoria de los niños y niñas mexicanos, al tiempo que se les formaban “actitudes y virtudes ciudadanas” (Loaeza, p. 204). Con esto, la enseñanza de la historia se convirtió en un vehículo para la formación de la identidad nacional, conservando el culto a los héroes y el respeto a las instituciones (Vázquez, 1979, p. 217). Claramente, estos héroes e instituciones van a ser los que de manera oficial el Estado decida. 

Es importante recordar que la historia en esta época era vista como una continuidad cuyo objetivo final es el progreso, una visión completamente positivista, por lo que las diversas etapas de la historia patria van a ser entendidas como pasos dentro de la integración nacional, de cuyo proceso, la Revolución Mexicana y sus gobiernos subsecuentes van a ser piedra angular. Después de la dictadura porfiriana, la Revolución Mexicana era vista como una suerte de liberación y los gobiernos “revolucionarios” serían los encargados de llevar a la patria hacia el progreso. Claramente, el cardenismo y sus políticas en pro de los campesinos y obreros, así como la expropiación petrolera eran de suma importancia para esta nueva historia. 

En su texto Radicalismo y conservadurismo: dos orientaciones en los textos escolares, 1920-1940, Engracia Loyo y Valentina Torres Septién, nos hablan de cómo los textos de educación, en este caso dirigido a los trabajadores, sirvieron como justificación para la toma de ciertas decisiones por parte del gobierno. En el caso específico del petróleo, narran la manera en que en el libro de lectura para uso de las escuelas nocturnas para trabajadores de cuarto grado, publicado en 1940, se denuncia la explotación de que fueron víctimas los trabajadores de las empresas petroleras por parte de las empresas extranjeras, así como la “lucha llevada a cabo por los gobiernos revolucionarios para evitar que salieran del país las ganancias inmoderadas que las compañías extranjeras obtenían con la  explotación del petróleo” (Loyo y Septién, p. 536). Aunado a esto, el texto “aplaude la decisión tomada por el presidente Lázaro Cárdenas respecto a la expropiación petrolera y se señala que fue el único camino” (Loyo y Septién, p. 536), logrando con esto el inicio de “la etapa de independencia económica mexicana con el apoyo unánime de todos los sectores de nuestra población”. En este cuadernillo de trabajo, es claramente identificable un deseo por parte del gobierno de Cárdenas, no sólo de justificar la expropiación petrolera, sino también lo que podríamos identificar como un primer intento de marcar el evento como un hito dentro de la historia nacional, como se reflejará en algunos libros posteriormente. Este primer intento es un acercamiento a la construcción del imaginario social, pues, aunque el evento sigue siendo muy cercano (tan solo han pasado dos años) el gobierno cardenista buscó que su propia interpretación de los hechos fuera la que quedara para la posteridad. 

La unificación: el libro de texto gratuito 

La creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito en 1959, así como la declaración en 1960 de que sus obras debían ser textos obligatorios en las escuelas, es uno de los pasos más significativos por parte de la federación para cristalizar en los menores una historia oficial. Para Josefina Zoraida Vázquez, “la medida significaba la coronación del viejo sueño mexicano de inculcar uniformemente las mentes infantiles con la religión de la patria, para lograr la ansiada unidad nacional”. (Vázquez, 1979, p. 210) El Estado revolucionario puso a partir de este momento importantes recursos para que su visión fuera reconocida por todos los niños mexicanos. 

Esta medida fue ampliamente criticada por diversos sectores de la población, entre las que cabe mencionar el folleto Monopolio educativo o unidad nacional, publicado por Adolfo Christlieb Ibarrola, entonces vocero del Partido Acción Nacional. A pesar de las críticas, el libro de texto gratuito continúa siendo parte central de la educación elemental en México, contando a la fecha con cuatro generaciones: 1960, 1973, 1997 y 2009, cada una de las cuales refleja el contexto histórico y político en que fueron realizadas (Loaeza, p. 209). Es importante anotar aquí que, a pesar de ser de carácter obligatorio, los libros de texto no son siempre utilizados por las escuelas privadas, en especial las confesionales, las cuales muchas veces solicitan a los padres de familia la compra de libros adicionales. Sin embargo, esto no resta importancia a estos textos, en primera instancia porque la matrícula de alumnos en escuelas públicas es muy elevado, y en segundo lugar porque finalmente todos los niños reciben los libros. Como ya decíamos, lo que en los libros de texto gratuito se presenta, va tener un impacto importante sobre el imaginario social pues será ahí de donde los niños nutran su conocimiento sobre la patria. 

La expropiación en los libros de texto gratuito 

La primera generación de libros de texto elaborados por el gobierno es una obra clásica del desarrollo estabilizador, en la que se mostraba a México como un país exitoso, moderno y democrático, cuyas instituciones eran resultado de una evolución positiva, la cual llevaría a un futuro mejor. Para Jaime Torres Bodet y Martín Luís Guzmán, protagonistas de esta primera generación, la historia debía ser “vehículo de la reconciliación social y fundamento de un territorio común, de una identidad en la que se disolvieran las diferencias y heterogeneidades que fragmentaban al país” (Loaeza, p. 214). Así, los libros de Historia eran también de civismo, en cuyas páginas se narraban, según Loaeza, una especie de “fabulas con moraleja”. Por otro lado, la cronología del partido en el gobierno se encontraba relacionada con la construcción nacional, al mismo tiempo que los valores de éste se podían ver en diversos personajes de la historia patria. 

En su segunda generación, la materia “Historia” fue sustituía por “Ciencias Sociales”, en donde se buscaba integrar el contenido de diversas asignaturas. Con su creación, el objetivo del gobierno de Luis Echeverría (1970-1976) era recuperar la legitimación de la Revolución Mexicana, pero dentro del contexto de las revoluciones del tercer mundo, al frente del cual buscó situar a México. Un claro ejemplo lo podemos ver en el libro de Ciencias Sociales de sexto grado en donde se lee lo siguiente: 

“En el gobierno de Cárdenas nuestro proceso revolucionario alcanzó uno de sus momentos culminantes. Fueron atendidos, entonces, algunas de las principales demandas sociales de la población, tales como la organización independiente de los trabajadores, la lucha contra el latifundismo y el reparto de tierras, así como la extensión del sistema educativo. Como recordarás, en un acto precursor de las luchas que hoy libra el Tercer Mundo, México nacionalizó sus riquezas petroleras el 18 de marzo de 1938”. (Vázquez, 1973 B, p. 194) 

Analizando este pequeño fragmento del libro, podemos darnos cuenta que Luis Echeverría buscó relacionar su gobierno con el del General Cárdenas a través de las luchas del tercer mundo. 

Seguramente cuando el presidente Cárdenas tomó la decisión de expropiar la industria petrolera no tenía en mente hacer un acto precursor de las luchas del Tercer Mundo, pero para los niños de los años setenta esto es lo que él había hecho. 

En otros textos de la misma época, podemos identificar claramente referencias por parte de estos al proyecto económico del gobierno de Echeverría. Un ejemplo lo podemos constatar en el libro de Ciencias Sociales de cuarto grado, en donde se dice lo siguiente: “Cárdenas pensó que el país tenía que dominar sus empresas industriales más importantes, […] La mayor parte de los países piensan ahora que es importante que cada nación controle la explotación de sus propios recursos naturales”. (Vázquez, 1973 A, p. 137) 

Como ya se había hecho mención, los libros de Ciencias Sociales incluían diversas disciplinas y no sólo Historia dentro de ellos. Así, se trataba dentro de los mismos, el tema de los diversos recursos naturales con que cuenta el país, su ubicación y utilización. El petróleo es claramente uno de los temas  tratados, al igual que sus derivados y las zonas industriales en que se encuentra. Así, se analiza el tema petrolero desde diversas aristas, haciendo que se reconozca el valor de éste y, por ende, de su Historia. 

Los libros de texto hacían su parte para la creación del imaginario social al reconocer a Cárdenas como aquel que “decidió aplicar las conquistas de la revolución” (Vázquez, 1973 B, p. 131) y quien “se propuso cumplir con algunas de las promesas de la Revolución que habían llegado a ser sólo leyes escritas”. (Vázquez, 1973 A, p. 136) Este elemento va a ser central dentro del imaginario, pues en la infancia es cuando es más fácil plasmar en la mente de las personas los ideales de la patria, mismos que llevarán por el resto de sus vidas. Así, dentro de su bagaje cultural, los mexicanos cargarían con una serie de conceptos sobre el valor del petróleo para su vida cotidiana y de la importancia de la expropiación petrolera para la misma. 

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En la tercera generación de libros de texto gratuito (1997) los textos de historia tuvieron un cambio importante frente a las dos generaciones anteriores. En ellos, se llevó a cabo un revisionismo de la historia oficial, dejando de lado, por ejemplo, la versión completamente negativa del porfiriato para dar paso a una nueva interpretación donde, más que ver el lado obscuro de aquel periodo, se resaltaba el progreso económico y cultural de la época. Este revisionismo se encuentra relacionado con la llegada del neoliberalismo a México y los principales puestos del gabinete económico, pues no se trataba únicamente de borrar la impresión negativa del gobierno del presidente Díaz, sino del sistema liberal en su totalidad. Para el caso del petróleo y la expropiación, el cambio fue también drástico. El nuevo modelo neoliberal se enfrentaba al antiguo modelo estatista, en el que PEMEX había tenido una figura preponderante, pues ahora el estado debía dejar de ser un participante activo en la economía para convertirse únicamente en un regulador. Aunque PEMEX continuaría siendo una empresa paraestatal con pocas diferencias a la existente en años anteriores, dentro de la cúpula de poder se empezó a cuestionar su funcionalidad (Morales, p.143). 

En este mismo sentido, al revisar los libros de texto gratuito de última generación, el tema petrolero parece haber perdido bastante importancia. Como muestra de esto, veamos la mención que merece la expropiación petrolera dentro del libro Arma la Historia, el cuál fue regalado a alumnos de los tres grados de secundaria como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana en 2010 que dice lo siguiente: “En marzo de 1938, después de una serie de confrontaciones con las compañías petroleras extranjeras, Lázaro Cárdenas decretó la expropiación de la industria petrolera.” (Sánchez, p. 139). En este fragmento se puede notar claramente la diferencia con los textos de los años setenta, pues únicamente se presenta el acontecimiento sin un mayor análisis. 

Dentro de esta misma generación de libros de texto gratuito, la cuarta, se encuentran aquellos que fueron entregados en el ciclo escolar 2014-2015, es decir, después del regreso del PRI a la presidencia de la república y de la reforma energética de 2013. En el libro de Historia de quinto de primaria, se dice lo siguiente con respecto a la expropiación petrolera: 

“Antes de ser expropiada el 18 de marzo de 1938, la industria del petróleo que operaba en México era propiedad de empresarios ingleses y estadounidenses; junto con la minería, proporcionaba al gobierno importantes recursos. En varias ocasiones el gobierno mexicano tuvo conflictos con las compañías petroleras a causa de la aplicación de leyes que limitaban sus privilegios económicos. En mayo de 1937, los trabajadores de esa industria se declararon en huelga en demanda de mejores salarios y condiciones laborales. Las autoridades judiciales fallaron a favor de los trabajadores, pero las compañías –Standard, Huasteca, El Águila desconocieron sus disposiciones. El presidente Lázaro Cárdenas decidió entonces expropiar la industria petrolera para sujetar a la autoridad del gobierno sus bienes y administración. Así se fundó Pemex. Esta decisión fue respaldada por amplios sectores de la sociedad, que ofrecieron su apoyo para pagar a las compañías la indemnización que establecía la ley. Superados los problemas iniciales de reorganización y administración de la nueva empresa pública, Pemex se convirtió en la principal industria mexicana, porque de la mayoría de sus ingresos se sostiene la economía nacional.” (Balbuena, p. 128) 

De este fragmento se pueden analizar varias cosas interesantes. En primer término, contrario a lo ocurrido en los libros de texto de los años setentas, el entrelazamiento de la política del gobierno en turno con la expropiación petrolera ya no se encuentra de manera tan clara. En lugar de esto, se limita a hacer un recuento de lo acontecido, quitando algo de interpretación. Sin embargo, un pequeño detalle delata las intenciones del texto: aunque se reconoce que empresas y gobierno entraron en conflicto por la intención de éste de limitar los privilegios empresariales, se dice que la industria proporcionaba “importantes recursos” al gobierno. Esta declaración, aunque justificable, no aparecía en las generaciones anteriores de libros de texto gratuito, pues según la historia oficial las empresas extranjeras se llevaban toda la ganancia de los recursos naturales mexicanos. Aquí podemos notar un importante cambio de lo que el gobierno actual presenta como historia oficial y lo que antes se decía. Estos cambios también tienen un impacto importante sobre el imaginario social pues, como ya habíamos dicho, lo que los alumnos leen en estos textos es percibido por ellos como realidad. 

Conclusión 

Con los ejemplos antes mencionados, obtenidos en su mayoría de libros de texto gratuito, podemos ver la manera en que el Estado ha buscado, a través de la escritura de la historia, intervenir en el imaginario social mexicano en lo que respecta al tema petrolero. Es importante en este punto decir que, a pesar de que podamos detectar de manera tan clara la intencionalidad del gobierno detrás de este tipo de historia, no podemos caer en la tentación de seguir el camino fácil y atacar este tipo de historiografía. La escritura de la llamada historia oficial persigue objetivos propios, que no siempre coinciden con los de la llamada historiografía científica, mas no por esto son menos válidos. 

A final de cuentas, como ya se había dicho, lo importante para este trabajo es que finalmente al ser recibida esta información por parte de los alumnos de manera prácticamente incuestionada, el efecto en el imaginario social es muy importante. 

Todavía falta mucho estudio con respecto al impacto que tienen los libros de texto gratuito sobre el imaginario social, así como sobre el entendimiento en general que de la historia tienen los mexicanos. Para entender dicho impacto, es esencial que dejemos de lado la idea de dividir la investigación histórica y la enseñanza de la misma como dos campos separados. Los profesores de historia deben comprender más allá de lo que el libro de texto les enseña y ayudar a los alumnos a discernir entre datos, dejando a un lado la historia de “nombres y fechas”. Por otro lado, los historiadores deben quitarse los prejuicios que se tienen frente a otras formas de estudiar la historia y darse cuenta de que la enseñanza en niveles básicos tiene importantes efectos sobre la manera en que los mexicanos ven la historia nacional. 

Fuentes de información 

Balbuena Corro, H. (2013) Historia Quinto Grado. México: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito. 

González y González, L. (2005) Historia de la Revolución Mexicana: Los días del presidente Cárdenas. México: El Colegio de México. 

Loaeza, S. (2011) La historia patria en los libros de texto gratuito y el consenso educativo en México en Rebeca Barriga Villanueva (ed.). Entre paradojas: A 50 años de los libros de texto gratuitos. México: COLMEX, Centro de estudios lingüísticos y literarios, SEP, Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. 

Loyo, E. y Torres Septién, V. (1991) Radicalismo y conservadurismo: dos orientaciones en los textos escolares, 1920-1940 en Camp, R.; Hale, C.; Zoraida Vázquez, J. Los intelectuales y el poder en México: Memorias de la VI Conferencia de Historiadores Mexicanos y Estadounidenses 

México: El Colegio de México, UCLA Latin American Center. 

Ricoeur, P. (2003) La memoria, la historia, el olvido. Tr. De Agustín Neira. Madrid: Editorial Trotta. 

Sánchez Cervantes, A. (2010) Arma la Historia. Secundaria. México: Secretaría de Educación Pública. 

Vázquez, J. (1973 A) et. al. Ciencias Sociales. Cuarto Grado. México: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito. 

Vázquez, J. (1973 B) et. al. Ciencias Sociales. Sexto Grado. México: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito. 

Vázquez de Knauth, J. (1979) Nacionalismo y educación en México. México: El Colegio de México. 

Tomado de: http://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/0596.pdf 

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