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03/10/2017 - 10:15

La formación de una ciudadanía social

2 comentarios

Abraham Magendzo
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La formación para la ciudadanía social aborda no solo la comprensión conceptual y valórica, sino que por sobre todo profundiza en las raíces histórico-sociales subyacentes, revelando las luchas que se han dado para alcanzar conquistas importantes en cada uno de estos desafíos sociales y sacando a la luz las tensiones, contradicciones y conflictos que enfrentan cada una de estas situaciones. Especial hincapié se hace en el camino que es aún necesario recorrer y en las luchas que todavía hay que dar para lograr la plena vigencia de los derechos que están comprometidos.

 

Bajo esta perspectiva, la formación para la ciudadanía social “implica practicar la deliberación y el juicio, desarrollar capacidades y competencias para analizar dilemas éticos de alcance social y público, argumentar acerca de los fundamentos de las controversias y construir desde la cotidianidad escolar la noción de la escuela como una “esfera pública” en la cual se manifiestan tensiones y controversias que deben ser procesadas de manera comunicacional. En este sentido, la escuela puede entenderse como un “orden” basado en una racionalidad comunicativa y un “espacio” de encuentro de sujetos”.

 

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Por otro lado, la formación para la ciudadanía social no desatiende la necesidad que existe para que los estudiantes conozcan y profundicen en los instrumentos normativos y legislativos nacionales e internacionales así como las instituciones que se hacen cargo de garantizar tanto nacional como mundialmente no solo los derechos civiles y políticos, sino también los económicos, sociales y culturales, los derechos ambientales y los derechos de los pueblos. De igual forma que conozcan, comprendan, apliquen y hagan exigible en sus vidas cotidianas las normativas jurídicas que aprueban los derechos de la mujer, los derechos de los pueblos originarios, los derechos de la tercera edad, los derechos de la infancia, de los jóvenes, los derechos a la educación, derecho al trabajo, derecho a una vivienda digna para citar algunos.

 

Hicimos mención con anterioridad, que la formación para la ciudadanía social requiere necesariamente de una mirada crítica a la pedagogía y a los contenidos curriculares ya que desde esta mirada es posible incorporar el tema de la distribución del poder, plantearse preguntas sobre las relaciones entre la periferia y los centros de poder en las escuelas; leer la historia como parte de un proyecto más amplio para recuperar poder e identidad, en particular considerando que estos toman forma alrededor de las categorías de raza, género, clase, etnia, orientación sexual, capacidades; rechazar la distinción entre cultura superior y cultura popular, de manera que el conocimiento curricular responda al conocimiento cotidiano que constituye las historias de vida de las personas de manera diferente; destacar la primacía de lo ético al definir el lenguaje que los maestros y otras personas usan para producir prácticas culturales particulares; crear nuevas formas de conocimiento a través de su énfasis en romper con las disciplinas y en crear conocimiento interdisciplinario. La actitud crítica, además, induce a que la formación para la ciudadanía social no caiga en la tentación de las “ideologías” que al decir de Habermas: “distorsiona la realidad moral, social y política y de cuáles son esos factores materiales y psicológicos que afectan y sostienen la falsa conciencia que ellos representan”. Una pedagogía que obstaculiza la plena expansión de la libertad y autonomía de una persona se vuelve un sistema represivo. La emancipación surge de la autoconciencia de la coerción escondida y de las acciones liberadoras incorporadas en la pedagogía crítica.

 

 

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Referencia

15 Osorio V., Jorge. Educación ciudadana y escuelas para la democracia. Octubre 2003. Pág. 3 Apuntes no publicados.

 

Título tomado del libro: Formación ciudadana. Autor: Abraham Magendzo. pp. 39-42

 

Foto de Freepik. Tomado de Free Vector

 

Comentarios

Leer el artículo genera una sensación antagónica y poco asertiva frente al proceso de formación y desarrollo de una verdadera ciudadanía social. Se considera que para que haya una ciudadanía social, se requiere un proceso de transformación psicosocial, en el cual el individuo, en proceso de formación, como agente social transformador del relevo generacional social, interprete y entienda que los derechos se fundamentan en el cumplimiento de los deberes y que por consiguiente el primer paso para lograr ese propósito es enseñarle al niño que hay un proceso inversamente proporcional: derechos-deberes, deberes - derechos. Colombia tiene una sociedad patética, en la cual, según las entidades nacionales y las internacionales, el ser humano es sujeto de derechos, pero nada se dice de los deberes. La pregunta es: ¿Será posible enseñarle al niño cuales son sus deberes primarios? Por ejemplo "la autoprotección", enseñarle que las cosas tienen un costo y que para lograr lo que se quiere debe haber una compensación, la cual debe estar medida por el nivel de desarrollo psicológico, fisiológico, académico e intelectual del individuo, sería un buen principio y disminuir el énfasis al concepto "derecho", el cual a través del tiempo ha venido minando voluntades y destruyendo valores humanos y sociales, sin que nadie intente mediar para reorientar las nuevas generaciones, en pro de criar una ciudadanía social encargada de soportar los destinos del país y ser modelo digno de imitar a nivel mundial. Placido Parada Cubides

Hola Gracias por tus comentarios. Nos parece interesante que una vez leidos los artículos reflexionemos y los analicemos de acuerdo al medio y situaciones en las que nos encontremos. Es de nuestro interés generar debates acerca de nuestra profesión docente. Gracias una vez más. Saludos.

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