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La importancia de los cinco primeros años de la vida del niño

Por Lorenzo Tébar Belmonte
Magisterio
27/03/2018 - 16:00
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Foto de Pixabay

“El destino de los que no entran en la universidad se ventila antes de los seis años” 

(Bourguignon). (Gutiérrez, F. p. 31).

“Lo que no hagamos con un niño antes de los cinco años, ya es pura geriatría”. 

(J. de Ajuriaguerra).

“La igualdad ante la educación, ante el matrimonio, ante el trabajo, ante el dinero…, es un mito” (Lapassade).

Un tema inaplazable para padres y educadores

En la educación se da una importancia excepcional a los primeros pasos de los más pequeños. La trascendencia de lo que se haga o deje de hacer en los cinco primeros años marca para toda la vida. Aquí también conviene recordar la trascendencia de la educación preventiva y de calidad, para favorecer el desarrollo integral del infante. Se trata de una etapa en la que la dependencia que tiene el niño de la solicitud de sus progenitores y de sus educadores o tutores, les obliga a no aplazar responsabilidades y tramar alianzas de atención y cuidado con los más pequeños, nuestra mejor promesa de futuro.

La necesidad del psicopedagogo en el cuidado de los niños en la primera infancia es incuestionable, ya que la importancia de aportar afecto, patrones sociales y de conducta, creación de hábitos, confianza construcción del pensamiento y seguridad no admite dudas. Nadie niega la importancia del afecto, la simpatía y el amor, para todas las formas de conocimiento: mutuo e interpersonal, cultural, artístico, social… En la etapa del máximo desarrollo (cognitivo, social, axiológico, psicológico, moral…), la psicología infantil tiene especial importancia. El niño es un ser curioso por naturaleza, su capacidad de asombro le abre al aprendizaje en cada nuevo estímulo; el desarrollo vital se percibe por horas.

+Lea: Primera infancia. Soles cómplices de aventuras

Los estadios infantiles piagetianos nos previenen de los cambios progresivos: a) Estadio senso-motriz, (los 2 primeros años) cuando el pensamiento actúa sobre las cosas concretas, que le sirven para el logro de metas inmediatas, por eso se habla del desarrollo de la inteligencia instrumental. b) En el estadio preoperatorio (de 2 a 7-8 años) el niño construye su mundo interior gracias al lenguaje, que remplaza a los objetos y construye así su simbología. El desarrollo cerebral de un niño es tan maravillosamente creativo, que hace exclamar al simpar investigador de las Inteligencias Múltiples: “Pocos son los niños que no se entusiasman ante la perspectiva de visitar una feria local, un parque de atracciones o un museo infantil; su curiosidad, sus ganas de jugar y de explorar y la capacidad de su imaginación son palpables. En cierto sentido, la mente del niño de 5 años representa la cima del poder creativo”. (Gardner, H. (2005): Las cinco mentes del futuro. Barcelona: Paidós, p. 66).

La mielinización: razón biológica del desarrollo cerebral del niño

En los primeros años de la vida se produce una maduración acelerada de las funciones más básicas de la persona, especialmente de los cinco sentidos y de las capacidades motrices. Lentamente se irán desarrollando otras capacidades más complejas: la memoria, la atención, el control de las emociones, la lógica, etc. Pero de especial interés para los educadores es conocer el proceso de “mielinización” de las neuronas del niño en esta edad: el aumento de cantidad de mielina, la sustancia recubridora de las neuronas, que acelera la transmisión de los impulsos. Del mismo modo que se envuelven los cables eléctricos con sustancias aislantes para favorecer la transmisión eléctrica, las neuronas se recubren de mielina: un compuesto de grasas, que hace que la transmisión de los impulsos sea más eficiente. Este proceso es la base de la maduración cerebral. 

La gran expansión que tuvieron en su momento los “bits de inteligencia” de Glenn Doman, está justificada por la rica estimulación que provocan los bits (imágenes, palabras, símbolos) para que la mielinización favorezca la actividad mental y la maduración del niño. El proceso de mielinización se da el 80% hasta los 6 años (una cuarta parte de este porcentaje se da en el vientre materno); el 10% se da de los 6 a los 25 años; y el 10% sobrante se da de los 25 años a la muerte. Lo que permite los ejercicios mentales en estas edades es la formación de conexiones neuronales (sinapsis) y redes nerviosas, dando mayor capacidad intelectual. La importancia de la mielinización se aprecia en enfermedades como la esclerosis múltiple, donde se destruyen las vainas de mielina de algunas regiones del sistema nervioso central, originando graves alteraciones neurológicas.

Podemos concluir que es de vital importancia el proceso de mielinización del cerebro en el niño para que exista un buen desarrollo y, por ende, un buen aprendizaje, pues de ello va a depender que la información se transmita entre neuronas y se produzcan las conexiones necesarias para que exista un buen desarrollo. Para que la mielinización se realice de mejor manera es indispensable que exista una rica estimulación hacia el niño, sea por parte de la familia o de la maestra, pues cuanta más información adquiera el niño aumentar el proceso de mielinización y por ende la cantidad de conexiones nerviosas. Es importante que el niño tenga la mayor cantidad de estímulos posibles para favorecer su desarrollo cerebral. El desarrollo alcanzado en este periodo es dependiente de la estimulación ambiental en interacción con los factores genéticos. El individuo ha de estar rodeado de un ambiente rico que aporte muchas y varias experiencias multisensoriales como sea posible promoviendo un mayor número de sinapsis para fortalecer y consolidar conexiones neuronales, que, una vez mielinizadas, quedarán plenamente operativas.

James Heckman, premio Nobel de Economía, que ha demostrado cómo el desarrollo de las competencias transversales durante los primeros cinco años de vida de los niños es fundamental para todo el aprendizaje posterior, también ha estudiado (The Myth of Achievement Tests, 2014) la enorme limitación de los instrumentos evaluativos del sistema educativo. http://universoup.es/24/explorandoelhorizonte/escola-nova-21-una-alianza-para-actualizar-la-escuela/

+Lea: ¿Cómo formar niños autónomos e independientes?

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Si los estímulos son positivos para el desarrollo del niño, no menos importante es la necesaria y variada calidad de alimentación, que condicionará su desarrollo: “El cerebro de las criaturas es especialmente vulnerable a las deficiencias de la dieta durante la parte final del embarazo y la primera alimentación posterior a éste, digamos que entre los tres meses anteriores al nacimiento y los seis posteriores. El daño producido entonces a las células cerebrales por falta de proteínas, vitaminas convenientes y demás elementos críticos puede ser irreversible; no se puede compensar después, aunque se alimente relativamente bien a la criatura” (Vernon, P.E.; citado por Owen y Stoneman: La educción y la naturaleza de la inteligencia). (Gutiérrez, G: La educación como praxis política, 45).

George W Mayese, que estudió pruebas de desempeño de más de 100.000 estudiantes de todas partes de Norteamérica, sacó la conclusión de que “los hijos de los grupos minoritarios habían sufrido tanta carencia cultural antes de llegar a la escuela, que ninguna cantidad de educación podría ponerlos a la par de los demás”. Owen y Soneman: La educación y la naturaleza de la inteligencia. (Gutiérrez, F id. P´. 45. Nota 33). Las diferencias de rendimiento escolar y de éxito educativo pueden tener una etiología remota, que son las que provocan la brecha profunda que llevan al fracaso y a la exclusión a un alto porcentaje de educandos: “Tratando a todos los alumnos desiguales en la realidad, como iguales, el sistema escolar es conducido de tal modo que sanciona en la práctica las diferencias iniciales ante la cultura” (M. Debesse y G. Mialaret: Tratado de ciencias pedagógica, 1976, Barcelona: Oikos-tau, p. 29).

El niño es un aprendiz nato

A todos nos puede sorprender el pensamiento del prestigioso psicólogo Jerome Bruner, al afirmar que “cualquier cosa puede ser explicado y enseñado a un niño”… Lo importante es conocer sus matizaciones: “Los niños pequeños pueden aprender casi cualquier cosa con más rapidez que los adultos, si se les imparte de manera que lo puedan comprender” (Bruner, J. (1973): El proceso educativo, Barcelona: Paidós). No es ilusionismo ni alusión a los genios, sino la denuncia de las lagunas que existen en la elaboración psicopedagógica en todos los ciclos del sistema educativo, con relación a la pertinente adaptación al nivel de maduración del educando, estudiado en la evolución genética de Piaget y a la adaptación a las exigencias del aprendizaje significativo y a los organizadores básicos, que ya señaló Ausubel. Los niños pueden aprender en su más temprana edad a memorizar prodigiosamente (bits de inteligencia- Doman), a tocar un instrumento musical, como si de un juego se tratara, a tocar el piano o el violín (Método Zuzuki), los niños se mueven como peces en el agua, llegan a comprender y hablar prodigiosamente dos idiomas… 

El mismo Bruner confiesa que: “Si se respeta la manera de pensar del niño en desarrollo, si uno es lo bastante comedido para traducirle el material a sus formas lógicas, y lo suficientemente exigente como para tentarlo a que adelante, entonces sería posible inducirlo, a una edad muy temprana, en las ideas y estilos que en años posteriores constituyen al hombre educado… Cualquier idea puede ser representada en las formas del pensamiento del niño en edad escolar… y estas primeras representaciones pueden hacerse después más poderosas y exactas con mayor facilidad, en virtud de tal aprendizaje temprano. Después de haber enseñado desde el preescolar hasta la escuela graduada, me he sorprendido de la semejanza intelectual de los seres humanos de todas las edades, aunque los niños quizás sean más espontáneos, creativos y enérgicos que los adultos” (Id). La conclusión es evidente: La psicología nos demuestra el inmenso potencial del educando, lo fundamental está en la formación pedagógica del maestro, que le permitirá diseñar estrategias y modelos pertinentes para demostrar aquellas imágenes y nociones acordes con el desarrollo intelectual del educando, que es el auténtico actor y protagonista de la construcción del aprendizaje.

+Conozca la Colección Infancia

Severo juicio al sistema educativo, como arma política

El estudio sociológico de la educación se ha visto criticado por ser, en muchos casos, una herramienta de dominio, de exclusión y de segregación. La educación se ha convertido en arma política en favor de una ideología, para la eliminación de las oponentes. No podemos olvidar esta variable en la etiología de los elementos desencadenantes de la privación educativa y su impacto radical en los más pequeños: “Una expansión ilimitada de la educación, afirmaba Nietzsche en 1872, acabaría con los privilegios de los poderosos y el sistema no puede ser tan irracional como para cavar su propia tumba”. (Gutiérrez, F. id. P.34). Y el mismo autor pregunta: “¿Cómo es posible que a finales del siglo XX, la ingenuidad de los docentes acepte que más de la mitad de los estudiantes tenga que fracasar? ¿Es concebible que en una sociedad tan culta y alfabetizada como la nuestra, más de la mitad de los ciudadanos sean tan anormales y desadaptados que tengan que abandonar el sistema escolar?” (id. P.38).

El eminente profesor, Ken Robinson, en su reciente obra: Escuelas creativas, (Grijalbo, 2016) denuncia a los sistemas educativos en 31 referencias, como obsoletos y sometidos al servicio del poder político. Encontramos con frecuencia otras denuncias, que demonizan a la política por su impacto negativo en el desarrollo y la segregación de los más vulnerables, necesitados de los primeros apoyos para su completo desarrollo. Como muestra, espigamos estas sentencias que nos hacen pensar sobre el impacto de la política en la educación:

- “La escuela se describe como el instrumento de una política” (Fco. Gutiérrez).

- “En la escuela no se educan pastores para rebaños sino rebaños para pastores” (León Tolstoi).

- “Si las escuelas estuvieran para enseñar, las que conocemos habrían desaparecido hace tiempo, probablemente con la aparición de la imprenta” (C. Lerena).

- “La escuela es uno de los aparatos ideológicos del estado” (L. Althusser).

- “El éxito siempre es posible, pero hay que saber escoger la meta. Con el divino Platón piensan -aunque no lo expresen- que unos han nacido para gobernar y otros para ser gobernados” (Gutiérrez, F. id. P. 40.

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