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La innovación en la escuela

Por Carlos Santos Henao
Magisterio
29/08/2017 - 11:00
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Foto de dashu83. Tomada de Freepik

Innovar y reinventarnos, estas dos acciones conjugan el reclamo constante que se le hace a la escuela y a los maestros, pero qué tan preparados estamos para romper los esquemas de una institución que por medio siglo no ha tenido cambios significativos, acaso en las facultades de educación estamos formando un semillero de innovadores con ganas de reinventar la escuela y sus prácticas, o seguimos produciendo agentes repetidores de técnicas, modelos y didácticas.

 

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Si bien nos enfrentamos con una serie de retos como padres de familia inconformes, directivas reacias a la transformación y en general una sociedad que no cree en el cambio, ya que las cosas “vienen funcionando bien”. Pero de nuevo, pensemos en los flujos de información, en el acceso al conocimiento, una sola pregunta puede sintetizar esta preocupación ¿La escuela ha cambiado al ritmo en el que se ha transformado la sociedad? La respuesta salta a la vista y es un no rotundo.

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¿A qué deben ir los chicos a la escuela? Es un cuestionamiento que maestros, estudiantes y padres de familia deberían hacerse todos los días, con mayor frecuencia cuando hablamos con los estudiantes encontramos que su fuente de conocimiento más cercano es Facebook y Youtube. O acaso las lecciones de JulioProfe en su canal de youtube -que cuenta con más de 1´700.000 suscriptores- no han ayudado a cientos de estudiantes a comprender temas de matemáticas, geometría, álgebra y cálculo, que nosotros en las aulas no logramos hacer aprensibles. ¿La escuela sigue siendo necesaria?

 

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Debemos sintonizarnos con las nuevas maneras de adquirir conocimiento y como maestros debemos reconocer los intereses de nuestros estudiantes como el instrumento que nos permite realizar acciones puntuales para refrescar desde las aulas a la escuela. Innovar es un camino turbulento, en ocasiones creemos que estamos dando pasos en falso o caminando en círculos, pero debemos entender que la innovación tiene como columna vertebral, la investigación y la formación constante. Con esto no me refiero a solamente hacer maestrías y doctorados, el simple acto de leer la prensa e informarse de la actualidad puede permitirnos tener un lenguaje más cercano a lo que sienten y piensan nuestros alumnos, Un buen vector es preguntarnos ¿Cuántos de nosotros sabemos qué es un spinner, qué es el Trap o por qué los jóvenes cada vez están más apasionados por el graffiti, Instagram y Snapchat?

 

+Conozca el libro Cómo mejorar la institución educativa. Evaluación de la innovación y del cambio educativo: análisis de casos

 

Finalmente, esta es solo una invitación a pensar cómo desde nuestras áreas de conocimiento podemos gestionar espacios de formación más amables para nuestros estudiantes, acaso la fotografía no puede constituirse en un espacio para enseñar fracciones, la música no puede ser un instrumento para enseñar historia. El cambio está en nuestras acciones diarias, la escuela, los pupitres y los tableros pueden seguir siendo un espacio inerte o los podemos llenar de vida con nuestras apuestas de innovación. Motivémonos, pensemos por un momento en el por qué quisimos ser docentes y no creo fallar cuando pienso que el grueso de personas que elegimos este camino lo hicimos pensando en cambiar al mundo, ahora solo nos queda hacerlo.

 

Foto de dashu83. Tomada de Freepik