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La Investigación Escolar como didáctica vital de la Educación Media Especializada

Por Ana Brizet Ramírez Cabanzo
Magisterio
18/02/2019 - 15:30
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By Freepik
Artículo de reflexión investigativa que presenta los desarrollos actuales de la investigación “Contextos de Enseñabilidad en el desarrollo de pensamiento científico desde el primer ciclo hasta la EME”, a través de una perspectiva pedagógica que pretende analizar la riqueza didáctica de poner en escena ambientes de aprendizaje desde la investigación escolar en niños y jóvenes de los primeros ciclos hasta la Educación Media Especializada.
La Educación Media Especializada –EME– en el Colegio República de Colombia de la localidad de Engativá se ha convertido en un reto pedagógico que le está dando nuevas alas a los espacios académicos desde el saber contextualizado en la práctica.
En correspondencia con las inquietudes que desestabilizan las prácticas pedagógicas que van del primer ciclo hasta la EME, la investigación escolar desde los contextos de enseñabilidad se constituye en la apuesta didáctica vital que renueva los quehaceres de todos los actores que habitan el espacio escolar, por cuanto constituye, ante todo, múltiples retos: posibles alternativas para recrear la construcción de conocimiento en escenarios diversos de aprendizaje, nuevas formas de sociabilidad entre los sujetos, y otros sentidos para vivir placenteramente la escuela en la medida en que consolida expectativas y vínculos desde las cuales chicos y chicas se pueden proyectar en entornos reales a partir de sus capacidades.
Palabras clave: investigación escolar, contextos de enseñabilidad, EME, pensamiento científico, didáctica vital.
Nos vamos pa´ la EME…
¡Nos vamos pa´ la EME!, ¡De dónde viene: de la EME!, ¡Para dónde va: Pa´ la EME!, son las frases cotidianas que se escuchan en los pasillos de la institución. Estos juegos de palabras, demuestran también que, a través de la lúdica del lenguaje, la EME se va volviendo piel y alma del quehacer pedagógico, como en un convite para disfrutarnos el espacio de la escuela, que se gesta como política educativa hace ya algunos años.
En efecto, la invitación que hace la Educación Media Especializada – EME– como proyecto de política pública educativa de la capital en el período 2008-2012, pretende fortalecer la educación media desde el carácter de profundización para los jóvenes, en aras de potenciar su curiosidad intelectual y el deseo de aprender mediante la creatividad, la lúdica, la sensibilidad ante el arte, la ciencia y la cultura.
Desde esta perspectiva, la EME requiere la organización de equipos de trabajo interdisciplinar que le apuesten al desarrollo transversal de los saberes y a grandes transformaciones curriculares que rompan con la monotonía de las clases sin sentido, con el atesoramiento de la información en el cuaderno, con las notas que priman lo que “no” hacen o saben los estudiantes, con la repetición de datos inconexos con sus realidades, con los programas fragmentados y planes de estudio de antaño, con la invisibilización de que su vida transcurre en gran parte a través de las NTIC y las redes sociales, con una evaluación fundamentada más en la carencia, y con unas relaciones de poder que desconocen los lenguajes, saberes y gramáticas de los jóvenes que habitan las aulas de las escuelas.
  • ¿Cómo se teje la investigación en la especialización que soporta a la EME?
La denominación de la EME como proceso formativo que data de una especialidad, sugiere de entrada una distinción con la estructura curricular establecida. De hecho, la política pública la propone como uno de sus objetivos para lograr la calidad y pertinencia de la educación a través de aprendizajes esenciales para los estudiantes de acuerdo con los requerimientos contemporáneos, con el fin de ofrecer alternativas para que los jóvenes puedan definir su proyecto de vida en consonancia con los requerimientos sociales y su propia perspectiva de mundo (Naranjo, 2009, p. 7).
La EME, efectivamente, ha generado cambios sustanciales tanto en la organización escolar y curricular, como en la forma de vivir la escuela; sus prácticas, didácticas, contenidos de enseñanza, la evaluación de los aprendizajes, las concepciones de estudiante, maestro y saber mismo, han ido sufriendo dinámicas de reflexión, análisis y transformación, que han permitido que más que un reto y una ilusión, la EME sea un acontecimiento hecho piel, del que muchos nos estamos agarrando para emprender un viaje conjunto en el que los jóvenes encuentran posibilidades que los orientan bien sea para hallar caminos de continuidad de sus estudios superiores o para articularse al sector laboral y productivo, en la medida que sus saberes se contextualizan dentro de necesidades y opciones de cambio que responden a las problemáticas o fortalezas que sus entornos les ofrecen.
Con este panorama, la investigación se ha ido consolidando como la didáctica vital de la EME, por cuanto se concibe como un proceso de construcción de conocimiento amplio, riguroso, sistemático y propositivo, de indagación formativa que vincula tanto las necesidades e intereses de los jóvenes de grados décimo y undécimo, como los saberes escolares necesarios a desarrollar en ciclo quinto.
Ahora bien, hablar de “especialización” supone que habrá un “algo” sobre el cual se puede “pensar de manera distinta y que distingue”. Etimológicamente “pensar”, significa pensare - pendere, es decir “colgar, pesar y prender”; pensar, entonces, remite a identificar una serie de “pesajes” que cuelgan o formas de suspender pensamientos sobre los cuales se pueden prender actos como: detallar, analizar, examinar, discutir, deliberar, ver las crisis, crear, decidir, hacer inteligible, representar, ensayar, modelar, entre otros, para poner en escena el hecho del pensar distinguidamente. 
Otras formas del nombrar lo que alrededor del pensar ocurre, tienen que ver con el acontecimiento del que piensa, que sería un pensador; con la posibilidad de pensar sobre algo, que sería lo pensable; con el acto de que alguien esté en esa relación del pensar, que sería pensativo; y, con el resultado que deriva del pensar, es decir el pensamiento. Con este recorrido, la EME concibe la “especialización” como la aventura del pensar, es decir, una experiencia formativa de la que se prende, se aprende y se enseña mutuamente con el otro, y en esta travesía, el reconocimiento de los actores como aprendices tanto de la vida que nos interesa, como de los retos que el mundo y la cultura de hoy nos sitúa. Para ello, la investigación se convierte en la llave fundamental para iniciar procesos, donde maestros y estudiantes, podamos ser verdaderos pensadores del mundo de la vida, un mundo hecho de conocimientos a la espera de ser construidos, aprehendidos, apropiados, transformados y enriquecidos por los niños y jóvenes de nuestras escuelas.
La experiencia investigativa en contextos de enseñabilidad  ha demostrado que, desde los primeros ciclos hasta los ciclos superiores, la investigación actúa como un detonante de procesos de pensamiento científico en niños, adolescentes y jóvenes, los cuales no obedecen a un área específica, sino que estos se promueven en la confluencia de saberes
  • ¿Didácticamente, la investigación cómo se construye en el aula?
El trabajo didáctico que vitaliza la investigación en la EME, se fundamenta desde los contextos de enseñabilidad, los cuales se conciben como una estrategia que viabiliza múltiples formas de didactización de los saberes, en los que la transposición de los acumulados de saber sabio-científico, se aterrizan a realidades concretas identificadas por los estudiantes de ciclo quinto, a través de: el blog explorinvestigando.blogspot.com, la indagación en diversas fuentes de información, las redes sociales, la puesta en escena corporal, la lúdica y la experimentación, la realización de esquemas y redes conceptuales, las metáforas, la modelización de situaciones, el reconocimiento de investigadores y artistas desde sus experiencias, entre otras actividades.
Para ello, la actividad investigativa de los jóvenes se está enfocando a partir de procesos de investigación holística, que plantea dinámicas abiertas, innovadoras, creativas, colaborativas y autorreguladas desde diez holotipos o cualidades de acción, secuencia y profundidad, de las que resulta un ciclo continuo (Hurtado de Barrera, 2001); estos son: explorar, describir, analizar, comparar, explicar, predecir, proyectar, interactuar, confirmar y evaluar:
Los contextos de enseñabilidad que más vale la pena destacar en la EME son los relacionados con la comprensión sobre paradigmas, pompas de jabón y planeación de sus propios proyectos. Estos han generado que puedan expresar sus opiniones, saberes y nociones sobre las situaciones juveniles que están a la orden de su cotidianidad: la sexualidad, las barras bravas, el uso de las redes sociales, las modificaciones corporales (piercing, tatuajes, escarificaciones, expansiones), consumo de sustancias psicoactivas, tabúes y estigmas sociales, las ETS, tribus y culturas urbanas, comics, dibujo manga, la vanidad, etc. También, situaciones de orden social, político y económico como el conflicto armado, la globalización, la era digital, el suicidio, la cultura oriental vs cultura occidental, la Cumbre de las Américas, el TLC, hábitos saludables, entre muchas otras, han sido fuente de debate y abordaje didáctico.    Cabe mencionar que en el camino se están planeando contextos sobre etnografía e investigación histórica que articularán actividades como: encuentro con historiadores, registro etnográfico de la localidad de Engativá, talleres de danza (capoeira, maculelé, samba, son, salsa y ritmos afro), lectura e interpretación de mitos, artículos, canciones, entrevistas (orixás, mapas de huída afro), análisis radial sobre la historia del legado africano de Diana Uribe, entre otras. Estas estrategias de enseñabilidad propiciarán que los jóvenes se acerquen a los fundamentos epistemológicos sobre métodos de investigación, que podrán ser transferidos a sus propios proyectos. 
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En síntesis, los contextos planteados promueven el desarrollo de pensamiento científico al vincular al aula intenciones cuyas finalidades se dirigen a activar las capacidades y habilidades para: observar al detalle, describir, registrar, formular colaborativamente preguntas productivas o hipótesis de trabajo, problematizar situaciones, buscar información en fuentes diversas, leer y escribir a la luz de una intención de estudio, acceder a otros códigos y lenguajes, verbalizar explicaciones de forma oral y escrita, contrastar, armar equipos de pares, entre otras; con el fin de elaborar modelos explicativos ante los múltiples fenómenos naturales y sociales de indagación, que puedan ser socializados y validados en contextos espaciales y temporales específicos.
Es así como la EME es un laboratorio de redes afectivas, corporales y cognitivas para aprender a investigar, es decir, para ir sistemáticamente tras la huella y el indicio como sabueso, solo por el hecho de conocer. Desde esta perspectiva cada uno crea su propia experiencia de viaje, su ruta de exploración y el equipaje que ha de llevar para nutrirse en la experiencia de crecer como sujeto y como ciudadano. 
  • Hallazgos y proyecciones 
La experiencia investigativa en contextos de enseñabilidad  ha demostrado que, desde los primeros ciclos hasta los ciclos superiores, la investigación actúa como un detonante de procesos de pensamiento científico en niños, adolescentes y jóvenes, los cuales no obedecen a un área específica, sino que estos se promueven en la confluencia de saberes. Maestros y estudiantes a través de experiencias formativas de investigación, dan cuenta de la vivencia de la interdisciplina y la transversalidad, cuando se proponen objetos comunes de estudio que concitan sus intereses, las demandas de aprendizajes y los saberes necesarios que la escuela ha de abordar en aras de propiciar la consolidación del capital simbólico y cultural. 
De esta manera, los chicos de la EME, se acercan a la construcción de la ciencia y es desde el pensamiento investigativo, donde están palpando cómo se puede transformar la realidad y cómo la producción de conocimiento exige ser responsable en la toma de decisiones que directa o indirectamente afectan a las comunidades; en este sentido, sus experiencias de investigación siempre están proyectadas hacia un beneficio social que incida específicamente en poblaciones cercanas a ellos y que contribuyan al tratamiento de problemáticas, para el mejoramiento de sus condiciones de calidad de vida.
Asimismo, es claro que trabajar por la construcción de una cultura investigativa en la escuela se constituye en un escenario para la formación ciudadana de los jóvenes, pues estos ambientes les implican cuestionarse, participar, llegar a acuerdos, tomas decisiones, usar éticamente la información, gestionar propuestas, visionar procesos de transformación, incidir en sus necesidades locales; en otras palabras, construir y proyectar sentido de vida a lo que pueden, quieren y son capaces de hacer por sí mismos, para comprender el mundo.
Trabajar en el aula a partir de la investigación es, además, iniciar un proceso de formación de pensamiento investigativo con un carácter metacognitivo, porque hace evidente el qué se aprende, para qué, cómo, dónde, entre otros cuestionamientos ante cualquier objeto de estudio. Como hallazgos, ha sido posible:
Promover la participación y colegiatura en la planeación y el desarrollo de procesos didácticos; esta ya no es responsabilidad exclusiva del maestro.
Potenciar el aprendizaje significativo desde la interlocución de saberes que se hacen explícitos en situaciones concretas de objetos de estudio específico.
Desarrollar competencias investigativas que van en el interjuego de las macro a las microrealidades sociales y, por lo tanto, demandan que los saberes se pongan a dialogar en situaciones reales y georreferenciadas.
Evidenciar que los contenidos e informaciones no constituyen saberes, sino hasta que estos se ponen al servicio del análisis y comprensión de los objetos de estudio.
Reconocer que los conocimientos se construyen progresivamente y se van tejiendo con las actitudes y habilidades, que se expresan cuando los jóvenes actúan colectivamente. 
Facilitar la aprehensión de los fenómenos sociales, culturales, artísticos, históricos, políticos y naturales entre otros, identificados por los jóvenes en la lectura de sus contextos.
Generar ambientes de aprendizaje donde los saberes previos, los intereses, la experiencia, la información, las circunstancias y el contexto de los estudiantes, permitan que la construcción de conocimiento sea vivencial y pertinente en su vida.
Priorizar qué es lo esencial de la escuela, es decir, qué enseñar, para qué y cómo, implicando que sus aprendizajes esenciales se originen en sus intereses y contextos reales de vida y les fundamenten ser mejores seres humanos. 
Que los maestros desarrollen investigación y producción contextualizada de saber pedagógico, de la mano con las experiencias de investigación escolar de los estudiantes, donde todos y todas nos co-construimos como aprendices.
Transformar los roles de los actores escolares, los estudiantes son productores de conocimientos y el maestro es un mediador que propone estrategias para que los chicos se vinculen a la búsqueda de soluciones a preguntas intencionadas.
Acercar los mundos de vida juvenil al mundo del saber, la ciencia y la cultura, propiciando que entre maestros y estudiantes haya un reconocimiento como sujetos.
Las proyecciones apuntan a consolidar la cultura investigativa en la institución desde los primeros ciclos, dado que la investigación permite hallar puentes de encuentro entre los ejes e improntas de ciclo, con la caracterización social, afectiva, cognitiva, física, comunicativa y ética de niños y jóvenes. La articulación de la investigación a los ciclos tiene como fin, desarrollar desde la base de los procesos escolares las habilidades y capacidades necesarias para que niños y jóvenes sean investigadores de sus realidades cotidianas. Igualmente, se espera catapultar las experiencias de la EME en diversas convocatorias y eventos en los que la participación de los jóvenes sea fuente no sólo de socialización, transferencia y retroalimentación de saberes, sino también, fuente de oportunidades académicas y laborales que nutran sus proyectos de vida y sus expectativas como ciudadanos. 
Bibliografía
Hurtado de Barrera, J. (2001). El proyecto de investigación. Fundación Sypal – Bogotá: Editorial Magisterio.
Lineamientos Estratégicos y operativos de la Política de Educación Media articulada con la Educación Superior. Plan Sectorial de Educación de Bogotá, 2008-20012, “Educación de Calidad: Derecho de Todos para Vivir Mejor”. 2009.
Naranjo, J. (2009). “Articulación Futuro de la Educación Media en proceso de transformación”. En: Magazín Aula Urbana. Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico IDEP. Bogotá: Octubre de 2009 Número 72. 
SED. (2010). Reorganización Curricular por Ciclos. Referentes conceptuales y Metodológicos. Transformación de la enseñanza y desarrollo de los aprendizajes de niños, niñas y jóvenes, para la calidad de la educación. Bogotá: SED.
Nota
Algunos de los contextos desarrollados en Primer Ciclo han sido sobre el agua, el universo, la tierra. En Segundo Ciclo, sobre la evolución, las funciones vitales, movimiento. En Tercer Ciclo, sobre las obras de Charles Dickens e inglés. En Quinto Ciclo, sobre paradigmas, pompas de jabón, planeación de proyectos, investigación histórica, etnografía, entre otros.
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