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La naturaleza y características del aprendizaje

Magisterio
04/04/2019 - 09:00
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By Freepik

Durante el siglo XX se producen significativos avances en la comprensión de las variables, las características y la naturaleza del aprendizaje; siendo destacables los aportes brindados por Piaget, Bruner, Vigotsky y Ausubel.

La reflexión e investigación adelantada por las teorías cognitivas ha permitido avanzar de manera significativa en por lo menos tres grandes líneas. De un lado en la identificación de la naturaleza y las características del aprendizaje. De otro, el desciframiento del complejo mundo neuronal que le subyace y finalmente, en las variables vinculadas y asociadas en los procesos de aprendizaje escolar. Ni Piaget, ni Vigotsky fueron pedagogos; desde la sicología, abrieron un camino, que la pedagogía, medio siglo después, aún no culmina de recorrer. Sus aportes pueden ubicarse principalmente en la primera de
las líneas indicadas. Piaget logró resolver el problema en torno a la naturaleza, las características, los mecanismos y la dinámica de los procesos de conocimiento humanos. Vigotsky84 abordará la pregunta sobre la82. Las cuales serán analizadas en detalle en la próxima sección.83. Compartiendo con Bustos la diferenciación establecida entre psicólogos cognitivos y constructivismo, en sentido estricto sólo deberían denominarse como constructivistas los dos primeros.  

+Lea: 4 aportes de la Escuela Nueva

En contra de lo afirmado de manera bastante generalizada, para nosotros, Vigotsky no podría ubicarse claramente como constructivista al reivindicar el esencial papel de lo social en el conocimiento y al hacer como propio el postulado asociacionista de la existencia de las ideas en el mundo exterior, en la cultura en un momento histórico determinado. Aspecto que desarrollaremos unas páginas adelante. naturaleza y los mecanismos del aprendizaje que permiten al individuo adquirir información que previamente el mundo social y cultural ya había construido. Esta línea, por tanto, ha resuelto fundamentales interrogantes vinculados con la naturaleza y los mecanismos del conocimiento, del aprendizaje y del olvido. A partir de ella se ha logrado establecer el papel de la comprensión, la mediación, la cultura, lo social y el equilibrio, entre otros; y aún tiene en frente dilemas vinculados con la posibilidad que tendrían de ser transferidos los conocimientos adquiridos en un área particular del conocimiento a otras áreas.

Un segundo lineamiento en el que se ha venido trabajando tiene que ver con las bases neurológicas que subyacen al funcionamiento del cerebro. Hasta donde conocemos, ésta resulta ser desde una óptica constructivista una línea de investigación incipiente pero profundamente prometedora (Pascual Leone,  1997).

Otra línea de investigación tiene que ver con las variables del aprendizaje, en especial la incidencia de la práctica, la capacidad, la motivación y la resonancia familiar, entre otros. Esta ruta de investigación y reflexión que es en esencia la más directamente vinculada con la pedagogía es, hasta el momento, una de las menos exploradas. Y ello no debe resultar extraño, ya que las instituciones educativas se constituyen hoy en día en una de las instituciones que menos se compromete con los resultados ofrecidos, con los fines que persiguen.

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La televisión, los medios de comunicación, los padres, otros profesores o el Ministerio de Educación, le permiten a los educadores y a las instituciones que representan, trasladar cualquier responsabilidad y “lavarse las manos” en la responsabilidad que les compete. Al no comprometerse con ningún resultado, se ha llegado a una preocupante situación de ausencia de instrumentos de evaluación y verificación, que no permitan determinar los niveles de impacto que el sistema educativo ha logrado sobre los individuos en las áreas cognitivas, afectivas, actitudinales y procedimentales. Nuestra ignorancia como educadores, al respecto es casi total. No sabemos cuál es el impacto en prácticamente ninguno de los factores. Existen incluso serios indicios de que el logro podría ser negativo en algunos ámbitos; nada menos que en los procesos de pensamiento y el nivel de desarrollo de la creatividad. En estas condiciones de desconocimiento casi total del impacto que está logrando la escuela, resulta casi imposible comprender la naturaleza y los factores asociados al aprendizaje, por lo menos hasta que la escuela no asuma la responsabilidad en torno a los propósitos y los fines buscados en cada una de las instituciones y en el sistema educativo en su conjunto, como una de sus principales prioridades.

+Lea: El constructivismo radical como alternativa para fundamentar prácticas con sentido en la enseñanza de las ciencias

Tomado del libro: De la escuela nueva al constructivismo. Autor: Julián de Zubiria. pp. 172-174

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