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La nueva apuesta de la arquitectura en los entornos de aprendizaje

Por Giancarlo Mazzanti
Magisterio
27/04/2017 - 16:15
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Foto de TEDxBogota. Tomada de Flickr

En el contexto de los ambientes de aprendizaje, la arquitectura trasciende su dimensión espacial para convertirse en una herramienta pedagógica en sí misma. La manera como una institución aplica un sistema pedagógico, un método de enseñanza o un concepto de educación define aspectos esenciales del espacio, que definitivamente no se puede concebir como un contenedor vacío.

 

Los paradigmas actuales sobre tipologías de aulas constituyen una base sobre la cual se desarrollan conceptos como la partencia o la apropiación. Pero en este punto se han superado las tipologías y en su lugar han aparecido dinámicas de actividades complementarias. En la infraestructura pública de colegios, por ejemplo, la edificación constituye un escenario fértil para la comunidad, un espacio democrático en donde se desarrollan actividades que trascienden la dimensión de la “clase”. En la primera década del siglo xxi, el distrito emprendió un macroproyecto a partir de una reflexión sobre el concepto de inversión pública. Dicha iniciativa rompió varios paradigmas, pues implicó obras ambiciosas, con conceptos innovadores y, sobre todo, con la mayor calidad posible. Para tal efecto, invitó arquitectos de primera línea, empleó los mejores acabados y propuso espacios abiertos, todo lo cual posibilitó un cambio que ahora resulta evidente. Al plantear los espacios de los colegios como infraestructura pública abierta, la inversión se comparte con los barrios en donde se implementa, ofreciéndoles así calidad de vida no sólo a los estudiantes, sino también a sus familias y al entorno inmediato.

 

+Lea: Entornos saludables en educación, visión de la ecología humana

 

Paradigmas de “muro” o de “reja” que contienen espacios de un solo uso, le ceden su lugar a escenarios ideales para la interacción social, en donde el mismo edificio genera un borde. Tal esquema resulta mucho más productivo, ya que multiplica los usos y los tiempos útiles de la infraestructura, al tiempo que la convierte en patrimonio de la comunidad, que termina por valorarla, apropiarla, y protegerla. La conclusión clave es que los muros no solucionan los problemas de seguridad.

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Esta arquitectura abierta, imprecisa y carente de dogmas, se convierte en un módulo que es motor de cambio.

 

Una de las crisis más duras que enfrentó la infraestructura educativa se produjo debido a que se enfatizaron más la cantidad y la cobertura, que el tema de la calidad.

 

En lugar de concebir elementos monolíticos e indivisibles, comienzan a aparecer piezas que encajan y crecen progresivamente, al estilo de un sistema que se rige por principios internos.

 

Y, como en el caso del “cerramiento”, rompe otro paradigma, pues la infraestructura comienza a actuar como un ser vivo, un ente en constante crecimiento y transformación, gracias al cual la arquitectura deja de ser la edificación para constituirse en una estrategia. Un ejemplo claro de esto se evidencia en las “etapas” de un proyecto, que se pueden implementar de manera progresiva dentro de la comunidad.

 

Gracias a ello, puede constituirse como una acción en el espacio, a partir de la cual los usuarios construyen sus propios universos. La arquitectura adquiere sentido, entonces, cuando se recorre y cuando se usa, por lo cual debe propiciar comportamientos y relaciones.

 

El autor

Arquitecto de la Pontificia Universidad Javeriana y graduado de la Universidad de Florencia, Italia, en Historia y teoría de la arquitectura, es también conferencista y académico en universidades dentro y fuera del país. Desde hace más de diez años ha diseñado proyectos relacionados con el ámbito educativo que le han merecido reconocimientos nacionales e internacionales.

 

Tomado de: Kassani

 

Foto de TEDxBogota.  Tomada de Flickr