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La pedagogía del contrato

Magisterio
22/11/2017 - 12:00
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Foto de pressfoto. Tomada de Freepik

Dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje abundan las estrategias didácticas que buscan facilitar el trabajo pedagógico al interior del aula. Entre esta cantidad de estrategias que el maestro actual utiliza en su trabajo pedagógico nos encontramos con una que solo en estas últimas décadas ha comenzado a tener una significativa importancia y hace parte del repertorio de sus procedimientos docentes: el contrato didáctico o pedagógico. Este, un término popularizado por la pedagoga francesa Halina Preszmycky en sus obras La Pédagogie Différencee y principalmente en La pédagogie de Contrat, pero también otros dos franceses: Nicolás Balacheff y G. Brusseau fueron sus pioneros en el campo de la enseñanza de las matemáticas. Brusseau denominó inicialmente contrato didáctico al conjunto de relaciones que se establecen implícita o explícitamente entre el docente y el estudiante. Para comprobar este tipo de relaciones se fue por las escuelas de Francia suministrando un problema, casi como un acertijo: En un barco hay 26 ovejas y 10 cabras, ¿Cuál es la edad del Capitán? De 97 estudiantes, entre 6 y 12 años, 67 dijeron la edad del Capitán realizando operaciones con los números del enunciado. Frente a un problema planteado por el docente los niños respondieron haciendo lo que creían que él esperaba de ellos. Se suponía que la propuesta, si la daba el docente, debía tener sentido. Aquí se dieron un conjunto de comportamientos del estudiante, esperados por el docente, y un conjunto de comportamientos del docente, esperados por el estudiante, a lo cual finalmente se denominó contrato didáctico.

 

La naturaleza del contrato didáctico o pedagógico surge a partir de la interacción entre alumno y docente con relación a los saberes en juego. Tradicionalmente al docente se le considera el garante de la legitimidad y de la validez epistemológica y pedagógica de lo construido en la clase, lo cual implicaría que el alumno se vería privado de cualquier toma de decisiones con relación a la construcción de estos saberes. Para muchos autores el término contrato es una acepción incómoda, porque nos evoca un régimen normativo, previamente acordado, lo cual puede atentar contra la libertad para disponer y manejar todos los componentes del proceso pedagógico.

 

Según Halina Preszmycky es un error hablar de un contrato formal donde alumnos y docentes se obligan recíprocamente a cumplir ciertas reglas y normas al interior del aula. Para la autora francesa la pedagogía del contrato es una pedagogía que organiza situaciones de aprendizaje donde existe un acuerdo negociado entre maestros y estudiantes. Es un acuerdo pedagógico que tiene por propósito alcanzar objetivos que pueden ser cognitivos, metodológicos o de comportamiento.

 

No basta con reconocer al otro como un partenaire,

sino también debe comprenderlo como tal y alcanzar

algunos objetivos escolares o cognoscitivos (adquisición

de saberes), algunos objetivos metodológicos

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(saber hacer), o algún objetivo comportamental (saber ser)

 

Según la autora, para legitimizar la pedagogía del contrato esta debe fundamentarse en unos principios teóricos que se apoyan en cinco principios básicos:

 

  • Primer principio: consentimiento mutuo. Si no hay consentimiento mutuo no existe un verdadero contrato. El adulto no solamente consiente sino debe tomar decisiones con el alumno.

 

  • Segundo principio: el reconocimiento positivo del alumno no solo debe darse en el momento de la evaluación final sino a través de todo el proceso educativo.

 

  • Tercer principio: consentimiento recíproco y un compromiso de cumplir los acuerdos.

 

  • Cuarto principio: negociar los elementos definidos por el contrato auque existen elementos que no son negociables.

 

Se habla de distintos tipos de contrato: de recuperación, de solución de conflictos, de evaluación, colectivos de clase, etc., de acuerdo al tipo de funciones que cumpla y a los niveles de negociación que existan (individual, grupal o colectivo de la clase).

 

De ello se deduce que al contrato didáctico le va a corresponder regir la interacción entre el maestro y el alumno, entre el primero y el grupo. Para muchos de estos autores, sin contrato didáctico no hay enseñanza ni aprendizaje posibles, porque para el trabajo en grupo se deben establecer reglas y normas instrumentales y lógicas que señalarán qué es o no, pertinente.

 

Referencia

PRESZMYCKY, Halina. La pedagogía del contrato. El contrato didáctico en educación. Graó. Barcelona, 2000.

 

Título tomado del libro: El proyecto de aula. Autor: Hugo Cerda Gutiérrez. pp. 69-71

 

Foto de pressfoto. Tomada de Freepik