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La reforma del manual de convivencia: estrategias y metodología

Magisterio
25/05/2018 - 15:00
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Foto de Pixabay

1. Habitualmente los manuales de convivencia suelen ser producto ya sea de la suma de muchas partes que las distintas instancias de la institución elaboran, o producto del trabajo de un “experto”, que al margen de la realidad concreta de la institución “construye” un texto “ideal” para el Manual por encargo de la institución educativa. Estas dos formas de proceder no están ajustadas a lo pedido por la normatividad legal, la cual recomienda que la construcción del Manual sea participativa, fruto del acuerdo y los aportes de los distintos estamentos y, en el mejor de los casos, fruto del consenso, o al menos del acuerdo.

+Lea: Claves para reformar el Manual de Convivencia

En muchas de las normas legales producidas se afirma que los estudiantes deben desempeñar un papel preponderante en este proceso de construcción colectiva, puesto que mucho de lo que se consigna en el Manual atañe directamente a ellos. Esta manera de concebir la construcción del Manual tiene un sentido pedagógico bien significativo, en tanto que es una de las estrategias más importantes para formarlos en ciudadanía y hacer de ellos sujetos que participan políticamente.

2. En la construcción del Manual de Convivencia es casi más importante la participación de los estudiantes que la de los demás miembros de la comunidad escolar, pues mucho de lo que allí se escriba y determine debe permitirles crecer ética y moralmente, y sobre todo, ganar en libertad, autonomía y responsabilidad.

3. En razón de lo anterior y en la perspectiva de lograr la formación ética y moral de los estudiantes, bien vale la pena echar mano de la propuesta de Lawrence Kohlberg de convertir a la institución educativa en lo que conoce como la “Comunidad Escolar Justa”, y en este sentido, el trabajo que se haga de construcción de las normas debe acercarse, así sea tangencialmente, a dicho propósito.

+Lea: Los manuales de convivencia y la ausencia de pedagogía

Algunos de los elementos relevantes de la Comunidad Escolar Justa son:

— Es una forma de entender la escuela de manera democrática, es decir, se concibe la institución educativa como un espacio de interacción democrática donde todos (directivos, educadores y estudiantes) poseen una igualdad tanto en sus derechos y deberes, en calidad de miembros de un grupo humano, como en la incidencia a la hora de tomar las decisiones que determinan la normatividad, las sanciones y los comportamientos propios de los integrantes de dicho grupo humano.

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— Kohlberg afirmaba que solo la comunidad justa escolar podría generar un ambiente que favoreciera el desarrollo moral constructivo y que dejara de lado la adoctrinación moral, pues en ella las normas que la comunidad educativa asume no son de corte heterónomo, sino el producto de la discusión y la razonabilidad de las mismas, un proceso de consenso e interacción democrática o al menos de acuerdo democrático de todos los implicados en la institución educativa.

— El establecimiento de la escuela como una comunidad justa supone dejar de lado la adoctrinación moral, y esto exige un cambio en la manera de articular el contenido de lo enseñado con el método de enseñanza y la intencionalidad que los profesores tengan de lo que hacen en dichos procesos formativos.

— Para lograr que una comunidad escolar adquiera el tinte de “justa”, según la concepción de Kohlberg, es esencial que en su interior se den al menos las características de un gobierno democrático, en el que se encuentra el núcleo del enfoque de la Comunidad Escolar Justa. Para que estudiantes y educadores superen su dependencia de modelos tradicionales de autoridad, tienen que aprender a participar democráticamente en la responsabilidad de la toma de decisiones.

Es importante precisar que la toma de decisiones democrática que se menciona aquí no significa única y exclusivamente la toma de decisiones por votación, donde se adopta la voluntad de la mayoría, sino que implica también el juego argumental en el que cada quien puede expresar libremente lo que piensa, sustentar con razones suficientes la posición que adopta y hacer el ejercicio de exponer las razones de sus motivos a la hora de decidir. Esto hará que los estudiantes pasen de un pragmatismo en el que se conforman con la ley o evitan el castigo, a la obligación moral de seguir las reglas de manera responsable, pues han sido definidas y aceptadas democráticamente.

+Conozca la Biblioteca de la Rectoría y del Equipo Directivo

Título tomado del libro: Cómo implementar la Ley de Convivencia en los colegios. Autor: José Guillermo Martínez Rojas. pp. 167-169

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