Tópicos

29/08/2017 - 11:15

La ruta tecnológica de la educación

0 comentarios

Fernando Díaz del Castillo
,

El gran reto de las instituciones educativas consiste en determinar qué modelos pedagógicos y qué espacios académicos formarán mejor a sus alumnos de cara a un futuro laboral en el que asumirán cargos que hoy somos incapaces de imaginar. Para enfrentarlo, se debe, antes que nada, educar para aplicar la creatividad en el conocimiento.

 

Para entender el papel de la tecnología en la educación es importante entender su evolución desde los años sesenta, período durante el cual se implementaron las plataformas CAI, Computer Assisted Instruction (‘Instrucción asistida por computador’). El impacto de aquella innovación tecnológica sólo fue superado por el advenimiento de Internet y la revolución de las plataformas online, en la última década del siglo XX. Si bien el primer hito posibilitó el trabajo con un computador, el segundo lo convirtió en un medio de interacción con otras personas. Ambos acontecimientos cambiaron el mundo de la educación radicalmente.

 

+Conozca el libro Nuevas tecnologías en educación infantil. El rincón del ordenador

 

Así, en el contexto de la educación online, que plantea modelos como el del aprendizaje colaborativo, la tecnología resulta esencial para constituir una aproximación que se podría denominar “aprender de los demás”. En tal sentido, las redes sociales constituyen una herramienta clave para la investigación, la comunicación y la difusión de ideas.

 

Hoy en día, las plataformas CAI y de aprendizaje en red definen gran parte de las estrategias que actualmente se aplican en los ambientes de aprendizaje. De hecho, algunas iniciativas recientes han apuntado a integrarlas para generar nuevas herramientas, que potencien la capacidad de ofrecer soluciones individualizadas sin dejar de lado el aspecto social del aprendizaje y que permitan construir ambientes de aprendizaje ajustados a cada estudiante.

 

Una organización que desee adoptar la tecnología como herramienta educativa debe considerar múltiples factores culturales y conocer sus fortalezas de cara a un entorno cambiante y dinámico. La cultura organizacional y los principios institucionales pueden constituir tanto barreras como oportunidades, al tiempo que una mirada conservadora no es necesariamente mala. Mientras algunas instituciones prefieren mantener los modelos que les han funcionado hasta ahora y dejar la tecnología en un segundo plano, otras parten de cero y generan nuevos paradigmas, métodos y propuestas a la luz de la misma.

 

+Lea: Nativos interactivos: Tocar, ver y actuar en el mundo digital

 

Hay dos factores clave que contribuyen al éxito o al fracaso de semejantes iniciativas: la solidez de la propuesta pedagógica o de la filosofía educativa de la institución y cuán sensible es su personal a los cambios. Por ejemplo, algunos docentes son reacios a implementar plataformas tecnológicas porque las consideran una amenaza para su futuro laboral.

 

Hacia una ruptura de los paradigmas de antaño

Muchos profesores no han terminado de asimilar la idea de que su papel en el esquema actual se ha transformado, sobre todo porque ahora no necesariamente deben saberlo todo. Su responsabilidad consiste, en cambio, en guiar a los estudiantes para que encuentren la información pertinente y en darles herramientas para entenderla. Lo que finalmente sucede es que los maestros terminan aprendiendo más que los estudiantes. Tal esquema difiere diametralmente de la “escuela fábrica”, propia del modelo surgido de la industrialización a finales del siglo XIX. Este modelo de escuela definió una tipología de disposición espacial que aún se mantiene vigente. No debemos derrumbarlo o cambiarlo porque sí, sino entender en qué condiciones resulta eficiente para combinarlo con estructuras más contemporáneas, más cercanas a las situaciones del mundo profesional y del día a día.

 

En este momento, lo que más se necesita son soluciones creativas, que se fundamenten en procesos de diseño y en las cuales los usuarios estén involucrados. En suma, para tener éxito en el desarrollo de aulas y de mobiliario se debe integrar a los usuarios a los procesos de conceptualización, diseño y prototipado. A esto debemos sumarle que los esquemas convencionales de las aulas se deben nutrir de referentes como los espacios de trabajo de creativos, publicistas y diseñadores. Esto no es gratuito, pues tiene que ver con la coherencia entre la creatividad y el espacio en donde ésta se genera. De hecho, no deja de ser paradójico que los espacios educativos, responsables de la formación de las generaciones futuras, sean tan conservadores y tradicionales, mientras que los entornos laborales, a veces tan pragmáticos, estén implementando conceptos revolucionarios y hayan vivido numerosas transformaciones en años recientes.

 

+Conozca la Revista Nuevas tecnologías en el aula

 

Tomado de: Kassani

 

Foto de shayne_ch13. Tomada de Freepik

 

Agregar comentario

Debes iniciar sesión o registrarte para poder realizar comentarios.
PUBLICIDAD

Recibe nuestras novedades

PUBLICIDAD