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Las inteligencias múltiples ¿Qué es ser inteligente?

Por María Dolores Muzás , Por Mercedes Blanchard
Magisterio
25/02/2020 - 11:00
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Foto de Freepik

“¡Qué niño tan inteligente! ¡Qué bien se le dan las matemáticas…!” 

Aunque todavía quedan resquicios, ha pasado mucho tiempo y han cambiado muchas cosas en nuestra sociedad y también algunas en nuestras escuelas, desde que la medida de la inteligencia la daban los resultados en los test de inteligencia lógico-matemática o de expresión o compresión lingüística. 

A principios del siglo XX, la inteligencia se reconoce como una aptitud cognitiva general que determina el éxito o fracaso de un sujeto ante cualquier tarea, con aptitudes específicas (Galton, Catlle, Binet, Stern, Weschler…); viene dada por los genes y se define como la capacidad para resolver problemas y adaptarse al medio. 

Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. Ni mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo: Einstein no es más ni menos inteligente que Michael Jordan. Simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.

Las investigaciones en distintas ciencias como la genética, la psicología, la neurociencia, la sociología, la antropología, la educación, realizadas, sobre todo, a partir de las últimas décadas del siglo XX, nos han ayudado a caer en la cuenta de que la capacidad que los niños tienen para desarrollar determinados comportamientos y aprender a resolver los problemas que la vida les va presentando, es muy diversa, y que ante las mismas situaciones se pueden dar comportamientos bien distintos. 

En la segunda mitad del siglo XX han sido muchas y muy significativas, las aportaciones que nos han ido introduciendo en un nuevo paradigma educativo. 

Autores tales como Sternberg y su teoría Triárquica de la inteligencia, Goleman con su teoría sobre la Inteligencia emocional, Gardner y su teoría de las Inteligencias múltiples, hacen que la segunda mitad del siglo XX sea una etapa con importantes aportaciones en todo lo relacionado con el desarrollo de la inteligencia y la adquisición de estrategias concretas para que pueda darse dicho desarrollo. 

Howard Gardner (1983) define la inteligencia como la

“capacidad mental de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”.

A partir de esa definición sobre inteligencia, deduce que, de la misma manera que hay muchas clases de problemas a los que la persona se enfrenta en su vida diaria, podemos encontrar distintas inteligencias, relacionadas entre sí, pero con diferente nivel de desarrollo en cada uno de los individuos. 

Pasamos, por tanto, de tener una visión unificada y global del concepto de inteligencia, a una comprensión de diferentes capacidades específicas que hacen que cada individuo resuelva sus aprendizajes y sus respuestas ante la vida de formas distintas. Podremos hablar ahora, no tanto de más o menos inteligencia, sino de diferentes inteligencias que pueden estar desigualmente desarrolladas, y que hacen que las personas se enfrenten a la vida desde estrategias bien diferenciadas. 

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A partir de estos planteamientos, hay algunas convicciones sociales que se ponen en cuestión: un buen expediente académico no garantiza el éxito en la vida. Hay personas que llegan a alcanzar puestos muy relevantes dentro del panorama internacional, en diferentes ámbitos sociales, mientras que su paso por la escuela no estuvo acompañado de buenos resultados, sino que incluso fue un verdadero fracaso. Hay, sin embargo, personas con excelentes resultados académicos que tienen serias dificultades para situarse de manera normalizada en el mundo de las relaciones humanas y sociales, o tener un comportamiento equilibrado como persona o como profesional. 

+Lea: ¿Cómo somos inteligentes?

Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. Ni mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo: Einstein no es más ni menos inteligente que Michael Jordan. Simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes. 

Gardner define la inteligencia como una habilidad. Hasta hace tan solo unas décadas, la inteligencia era considerada como algo innato. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. De forma que incluso a los niños que tenían alguna deficiencia psíquica no se les educaba ya que se consideraba una acción inútil. A partir de estas investigaciones la inteligencia es una habilidad susceptible de progreso y mejora, que puede ser desarrollada a lo largo de toda la vida. 

Son ocho los tipos de inteligencia que Gardner (1995) señala, pero como él mismo indica puede que en el futuro se vayan señalando otros tipos más. 

Título tomado del libro: Los Proyectos de Aprendizaje. Autores: Mercedes Blanchard. M.ª Dolores Muzás. pp. 39-41 

Foto de Freepik