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Las retahílas como estrategias de estimulación de la lecto-escritura en el aula

Por Maritza Chavez , Por Víctor Miguel Niño
Magisterio
25/10/2016 - 15:15
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Foto de Manuel. Tomada de Flickr

Las retahílas tienen su origen remoto en dichos y cantares populares divulgados desde el siglo de oro. En la literatura popular infantil, el término retahíla se suele usar para denominar ciertos juegos de palabras, juegos sonoros y rítmicos, juegos, con o sin sentido, juegos con mensajes especiales, valores, etc.

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Se entienden como composiciones cortas en forma de poemas, muchas veces dialogadas, o casi siempre en series, encadenamientos, entronques, sonsonetes humorísticos… Hay piezas de valor literario, algunas de autores muy prestantes y reconocidos, pero también las hay humorísticas, picarescas y hasta absurdas, ilógicas o sin sentido aparente.

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Suelen ser poemas que combinan el juego con la magia de las palabras, la rima, el ritmo… Su composición es bastante libre, pues se permite combinar versos cortos y largos, construir diferentes tipos de estrofas y dar la rima que se quiera para producir efectos agradables al oído. Al ser recitadas se enriquecen con gestos, acciones corporales, saltos, danzas, desplazamientos…

 

Pertenecen a la literatura infantil, pero los adultos gozan con ellas como expresión que son de la cultura popular, igual que las rondas, canciones, danzas, etc. Se leen, se recitan, se cantan, se interpretan en voz alta… La retahíla (palabra/gesto), de escasos o múltiples elementos a menudo irracionales, de difícil interpretación lógica, se considera como el decir poético de los niños, en cuanto a la palabra acompaña al juego convirtiéndose ella misma en juego, y es tratada como un juguete rítmico oral, dando paso a libres asociaciones fónicas (Ana Pelegrín. La flor de la maravilla).

 

Su función principal es cultural, estética, educativa, lúdica, literaria… Las retahílas posibilitan mucho la interacción pedagógica, el desarrollo de la sensibilidad y del goce, la crítica social, la promoción de valores, la motivación para expresarse. Como ninguna otra pieza, de las que engruesan la literatura infantil, la retahíla es la que mejor se presta para despertar la imaginación y la creatividad.

 

Para los adultos, que nunca dejaremos de gozar con lo gracioso del lenguaje de la lírica infantil, las retahílas son un medio para la transmisión y disfrute del sentir popular. Son una forma de reflexión, de aprendizaje, de burla, de crítica a las costumbres y de transmisión de normas.

 

Clases de retahílas

No es tarea fácil clasificar las retahílas, como tampoco lo es clasificar cualquier pieza de la literatura lírica infantil; así lo consideran el maestro López Tamés (985) y Ana Pelegrín (996), para no citar más.

 

Sin embargo, aunque la mayor parte de las retahílas, como producción que son de la literatura lírica popular, son de carácter lúdico o humorístico, hay también muchos poemas de la literatura universal, que podrían considerarse como una clase de retahílas, por su estilo y forma, pero su lirismo no es necesariamente lúdico o humorístico. Así muchos poetas han hecho gozar al lector con retahílas de poesía lírica, como lo atestiguan Nicolás Guillén, Miguel Hernández, Federico Lorca, Alejandro Casona, María Elena Walsh y otros tantos.

 

Entonces, bien podríamos pensar en la existencia de retahílas, muy específicas, representativas de la literatura lírica popular infantil, y retahílas que hacen parte de la literatura lírica general; de ambos grupos encontrará muestras el lector, de los más diversos temas, en la recopilación que se ofrece enseguida.

 

Como parte de la literatura lírica popular infantil, tomamos en cuenta el criterio que asume Ana Pelegrín (1996) quien clasifica las retahílas en dos: las Retahílas escena y las Retahílas cuento.

 

En el grupo de las Retahílas escena se cuentan, entre otras:

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  • Retahílas trabalenguas: igual que éstas basan su gracia en la rima, ritmo y juego de sonidos, en versos encadenados, rasgo muy propio de las retahílas.

 

En el campo hay una cabra hética, perlética,

pelapelambrética, pelúa y pelapelambrúa; que tenía

dos hijos héticos, perléticos, pelapelambréticos,

pelúos y pelapelámbrúos; si la cabra no estuviera

hética, perlética, pelapelambrética, pelúa

y pelapelambrúa, no tuviera los hijitos héticos,

perléticos, pelapelambréticos, pelúos

y pelapelambrúos.

(Popular)

 

  • De personajes en acción: basadas en un diálogo y una acción–gestual, representada por ciertos personajes. Los diálogos son variados y se encadenan para producir efectos humorísticos, como se ve en la siguiente pieza.

 

- ¿Qué lleva ahí? - Un ramo de flores y otro de agua. - ¿Me

das uno? - No quiero. - Pues no te digo quién ha venido. -

¿Quién ha venido? - Tu marido. - ¿Qué me ha traído? - Un

abanico. - ¿De qué color? - De agua limón. - Tómalos tós

[todos].

(Popular)

 

  • De las retahílas cuento: son de destacar las mentiras y disparates, las enumerativas, los encadenados (cadenas o encadenamientos), y las acumulativas. Todas estas piezas juegan con las palabras para narrar absurdos o situaciones picarescas, inventar mentiras graciosas, o ampliar relatos curiosos. Por este carácter, sin duda facilitan el vuelo de la mente. Recordemos la siguiente retahíla disparatada de María Elena Walsh.

 

Un hipopótamo tan chiquito que parece de lejos un

mosquito, que se pueda hacer ¡upa! Y mirarlo con

lupa, debe ser un hipopotamito.

Una vez en las calles de Caracas aparecieron

veinticinco vacas, como era carnaval, nadie veía mal

que bailaran tocando las maracas.

(María Elena Walsh)

 

Referencias:

López Tamés, Román. Introducción a la lírica infantil. Oviedo (España). Universidad de Santander, 985.

Pelegrin, Ana. La flor de la maravilla. Juegos, recreos, retahílas. Madrid. Fundación Germán Sánchez Pupérez, 996.

 

Fragmento tomado del libro: Palabreando sueños, autores:: Maritza Chávez y Víctor Miguel Niño. pp. 39-43

 

Foto de Manuel. Tomada de Flickr