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Las tareas escolares: Herramienta didáctica por excelencia

Por Sandra Patricia Ordoñez
Magisterio
21/10/2015 - 09:45
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Tomada de Revista Internacional Magisterio virtual

¿Cuál es la función de la tarea escolar en el proceso didáctico?

La tarea matemática constituye la herramienta fundamental con la que el profesor lleva a cabo su labor en el proceso de aprendizaje, ya que en ella que el alumno desarrolla y pone en juego sus conocimientos y el profesor puede luego evaluar el desarrollo de capacidades. Es una noción central en la que convergen y se concretan en la práctica de aula, toda la planificación temática y la cognitiva. 

¿En tanto estrategia didáctica, favorece la tarea escolar la construcción autónoma del conocimiento o es parte de un proceso absolutamente planeado e inducido?

Puede tener ambas utilidades. Si bien el aprendizaje requiere de una cierta rutina, requiere también de unas ciertas destrezas básicas que están muy ligadas a la vida cotidiana. Por ello la rutina no debe ser lo único: se puede ir más allá y fomentar el trabajo de ciertas tareas que desarrollen la autonomía del estudiante para aplicar los contenidos en diferentes contextos.

¿Cuáles serían las características de una buena tarea?

Cuando un profesor diseña una propuesta de enseñanza-aprendizaje, ese trabajo se centra en un contenido, persigue unos objetivos que se pueden establecer en términos de capacidades o competencias. Lo importante es que las tareas sean coherentes con el contenido temático en que se engendran, con los objetivos de aprendizaje que persigue el profesor, con el nivel educativo de los alumnos a quienes se les asignan, y que permitan de manera efectiva desarrollar un determinado conocimiento. En suma, lo importante es que la tarea sea coherentecon la planificación de la que forma parte. Esto es, que responda a preguntas de orden justificatorio: ¿por qué esa tarea? ¿a dónde se quiere llegar con ella? ¿qué se pretende conseguir? Por otra parte, es necesario tareas que se propongan sean atractivas para los estudiantes. Es importante que ellos se sientan partícipes del proceso educativo, que puedan discutir con compañeros, que sientan que su opinión se tiene en cuenta: que el profesor la comparte y la lleva a otros, y que sientan que están dando respuesta a problemas que son cercanos a lo que se encuentran en su vida cotidiana o a lo que les gusta. Eso es un pilar importante para despertar la motivación y el interés por el aprendizaje. 

¿Cómo analizar y seleccionar tareas que promuevan el logro de los objetivos por parte de los estudiantes?

Bueno, ello parte de un proceso de planificación didáctica concienzudo que comprende tres etapas básicas:La primera es un análisis de contenidoque supone primero un estudio (identificación y organización) de los conceptos que se van a introducir a los estudiantes y de las capacidades que se pretende potenciar y desarrollar en ellos. Este estudio comprende también un análisis de las diferentes maneras en que el concepto se puede representar y de sus relaciones con otros conceptos.

La segunda es un análisis cognitivo, que implica un estudio muy juicioso de las diferentes rutas a través de las cuales el aprendizaje que pretendemos puede verificarse y las competencias específicas que el estudiante necesita para recorrerlas. En esta etapa, el educador parte de una hipótesis acerca de cómo puede darse el progreso de los estudiantes en la construcción del conocimiento mientras recorren la estructura temática, y qué dificultades pueden encontrar al enfrentar las tareas que sustentarán el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La tercera etapa es un análisis de instrucción, en el que de acuerdo con los criterios que arroja el estudio antes señalado, se diseñan o seleccionan las tareas más pertinentes.

¿Cómo afrontar la formulación de tareas pertinentes e interesantes?

Hoy en día ya no cuenta trabajo encontrar tareas interesantes. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías, los bancos de tareas en Internet, etc., uno se encuentra con actividades muy atractivas. Ahora el asunto es que el profesor reflexione sobre qué partido le puede sacar a esa tarea de cara al aprendizaje que quiere desarrollar. Pero bien pensadas, las tareas serán siempre una herramienta central y casi diríamos que imprescindible en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

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¿En qué consiste la propuesta de tener un banco de tareas escalonado?

El conjunto de alumnos que se tiene en un aula no es homogéneo y no tiene sentido poner tareas que sólo los más brillantes puedan resolver. Es preciso atender a la heterogeneidad. Debemos tener un banco de tareas que atienda a diferentes perfiles de estudiante y comprenda diferentes niveles de dificultad.

De cara a la formulación de las tareas, ¿Qué papel juegan los saberes previos, las experiencias, las prácticas cotidianas, los contextos?

Esta es una dimensión que se debe tener muy en cuenta en el análisis de contenido, en la metodología de la enseñanza y desde luego en a formulación de las tareas, y hace referencia al ámbito fenomenológico del contenido (los contextos, fenómenos, situaciones o problemas) que pueden dar sentido al concepto que se va a abordar.

Estudios recientes del proyecto PISA hacen una fuerte apuesta por caracterizar los contenidos académicos como herramientas que le sirven al ciudadano para desenvolverse en su sociedad. Cuando esa dimensión cobra fuerza en el currículum, es razonable que las tareas obedezcan a los contextos. Si mi estudiante se mueve en un cierto nivel social en el que se valora el deporte, por ejemplo, yo debo intentar diseñar tareas que lo involucren, de manera que sean significativas para los alumnos: debo hacer que mis alumnos encuentren en las tareas un cierto interés particular. 

¿Cómo evaluar las tareas para verificar si efectivamente se lograron los objetivos que se perseguían con su formulación?

Cuando en la etapa de planeación se exploran en detalle el contenido, los objetivos de aprendizaje y el contexto específico en el que tendrá lugar el proceso educativo, el profesor adquiere a su vez muchos criterios para analizar resultados. Las mismas herramientas aplicadas en la planificación permiten rastrear sobre el trabajo de los estudiantes, qué capacidades han puesto ellos en juego, qué capacidades no han puesto en juego, en qué momentos han tenido dificultades, qué errores cometieron, etc., lo cual permite determinar qué tanto se logró en relación con lo que se pretendía lograr. Esta vendría siendo la cuarta etapa que comprende el proceso didáctico desde la planeación: el análisis de actuación, que precisamente está destinado a determinar las capacidades que los estudiantes han desarrollado y las dificultades que han tenido, como punto de partida para continuar con el proceso.

¿Cuál es el rol de los padres frente a las tareas escolares?

Creemos que es interesante que los padres participen del proceso de aprendizaje. La participación de los padres en la formación de los niños es trascendental. La casa y la escuela deben complementarse en el propósito de la formación de los niños y además no hay cosa que ayude más a un niño a aprender, que darse cuenta de que su papá está aprendiendo con él. Ahora bien, el problema surge cuando el niño lleva las tareas a casa y es el padre quien termina haciéndolas. Entonces hay que pensar desde la concepción misma de las tareas, que si bien el padre puede ( e incluso es deseable que así sea) participar del proceso de su desarrollo, las tareas deben ser tales, que el niño pueda comenzar a hacerlas por sí mismo. Las tareas deben ser tales que el niño se sienta motivado a mirarlas y al hacerlo se sienta perfectamente capaz de hacerlas.

Tomado de: Revista Internacional Magisterio No. 37. Cerebro, corazón y mente