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Lo siento, pero no eres un docente innovador

Magisterio
16/10/2019 - 16:15
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Foto de Pixabay

Resulta que tenemos un panorama educativo cada vez más público y mediatizado y tú te quedas al margen del tinglado. En un contexto donde el debate educativo se ha vuelto más popular que nunca, donde no hay periódico, radio, televisión o cuenta de twitter que se precie que no hable de las bondades (o maldades) de tal o cual propuesta didáctica, de las ventajas (o desventajas) de tal o cual método educativo, resulta que tú te has quedado fuera de las corrientes más innovadoras. Pues que sepas que estás fuera porque no cumples uno, varios o todos de los supuestos siguientes. 

  • No das clase en inglés. No hay nada más innovador que dar clase en la lengua de Joyce. En un futuro ya se pondrá de moda dar clase en chino, o en ruso, pero ahora lo innovador es hacerlo en inglés. Si a estas alturas de la película, con tu B2 o C1 bajo el brazo, no estás explicando la revolución francesa o las ecuaciones de segundo grado en inglés estás tan lejos de la innovación como un concursante de Gran Hermano de disfrutar de la intensidad literaria de Mishima. Simplemente inimaginable. 
  • Pones deberes. Aunque sea una pequeña lectura, un breve cuestionario o un repaso de la lección trabajada en el aula. No hay nada menos innovador que poner deberes. Eso está pasado de moda, es de otra época. Ahora lo que se lleva es la cenología, menos deberes y más cenas. Además, ándate con ojo. Se rumorea que se están organizando comandos de padres y madres destinados a perseguir a los docentes que persistan en tales prácticas. Que conste que yo te he avisado. 
  • No usas las redes sociales. Si no publicas fotos de tu alumnado trabajando con fervor religioso, si no compartes tus flamantes proyectos implementados en el aula, si no iluminas a tus seguidores con brillantes reflexiones sobre las claves de la educación, no eres un docente innovador. Aplícate el cuento aquel de la mujer del César: el docente innovador no solo tiene que serlo, sobre todo tiene que parecerlo. Pues eso, a darle a twitter y facebook como un poseso. 
  • No te decantas por un planteamiento metodológico innovador. ¿Y tú de qué eres?, ¿de ABP o de Flipped?, ¿m-learning o e-learning?, ¿comunidades de aprendizaje o (pon la propuesta de turno que prefieras)? Si no te defines por una metodología en concreto quedarás al margen del panorama de la innovación docente. No vale eso de “es que yo me adapto a mi alumnado...” Nada, no hay excusas que valgan, ¡un buen método innovador se adapta a todo tipo de alumnado! 
  • No usas las TIC, ni enseñas robótica. Repito: no usas las TIC, ni enseñas robótica. No hace falta decir nada más. 
  • Todavía haces exámenes. Junto con el tema de los deberes, no hay nada menos innovador que los exámenes, con sus preguntas tipo test y sus habituales “justifica tu respuesta”. No hay nada más rancio y alejado de la innovación educativa que esas filas de alumnos en silencio relacionando conceptos con flechas sobre un papel o rellenando espacios con palabras extraídas de un listado. Los docentes innovadores, en cambio, elaboran geniales y versátiles rúbricas y fomentan la coevaluación y la evaluación entre pares. Además, sus alumnos organizan espectaculares presentaciones donde muestran el fruto de su trabajo colaborativo (nunca con powerpoint, por supuesto, que eso es de rancios). 
  • No has incorporado el coaching a tu vida. Ya sea en modo alumno (profe asiste a curso de coaching), en modo autoformativo (profe lee un libro y se convierte en coach), o en modo protagonista (profe ejerce de coach con su alumnado), todavía no has descubierto los beneficios y el crecimiento personal que se desprenden del coaching en su aplicación al trabajo en las aulas. Recuerda, el poder está en ti. 

+Video: 5 claves para liberarse de una educación equivocada

Así que, visto lo visto, siento decírtelo pero no eres un docente innovador. No pasa nada, no te preocupes. En la red vas a encontrar mil y una propuestas para formarte en los más diversos temas. Desde libros de gurús educativos on the road hasta moocs varios, pasando por másters y postgrados de la más variada índole (innnovadora, por supuesto) y precio. Pues nada, espabila y apúntate al primero que encuentres. Ya sabes lo que dicen, ¡nunca es tarde si la innovación es buena!  

Este artículo es publicado gracias a la alianza de contenidos entre el blog  De vuelta y la Editorial Magisterio 

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Vea el artículo original aquí: Lo siento, pero no eres un docente innovador 

Foto de Pixabay