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Los espacios públicos, la infancia y el juego

Por Beatriz Caba
Magisterio
30/11/2015 - 05:00
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Tomada de Revista Internacional Magisterio virtual

El juego y lo público tendrían que ser inseparables. Son contenido y recipiente, cara y sello, acción y lugar donde realizarla, fenómeno y espacio donde la infancia crece para convertirse, día a día, en un proceso de vida, en un ciudadano creativo y feliz. En el jugar hay libre elección, el niño vive el ‘convivir con los otros’ con sabor a libertad interior y color a autonomía, con sentido integrador, participativo y creativo, en un entretejido poético maravilloso que la infancia emana.

 

Palabras clave: juego, arte, convivencia, público, tercer sector, derechos, amor, infancia integral.

 

Introducción teórica

Los invito a una ludoteca de ideas…

Es un desafío poder relacionar el juego y los espacios públicos de una manera clara desde lo teórico y lo práctico, de manera significativa desde lo experiencial, provocadora de nuevas reflexiones y por qué no, motivadora de innovadores proyectos para la infancia.

 

Todos los que trabajamos con el fenómeno lúdico sabemos que este no es ingenuo, que no es una actividad sin sentido para el niño ni para ningún ser humano que lo experimenta. 

En el Jugar hay libre elección, el niño vive el ‘convivir con los otros’ con sabor a libertad interior y color a autonomía, con sentido integrador, participativo y creativo, en un entretejido poético maravilloso que la infancia emana.

 

El jugar en los niños comienza en el hogar, en forma íntima y privada con familia y amigos proyectándose públicamente al poco tiempo en la plaza cercana, en la vereda de la casa, en la escuela, en el club del barrio, en la iglesia elegida y en todos los lugares por donde el niño transita y desarrolla su infancia. De distintas maneras, jugar es el vehículo de la vital y espontánea exploración que hace el niño del mundo, tiene el marco de lo privado dentro del hogar donde se nace, pero comienza, además, a formar parte de lo público progresivamente, para enriquecerse en su relación con el otro/s, en otros contextos y ámbitos diferentes y cambiantes que reciben al jugador (niño) en su paso de crecimiento.

 

+Lea: El juego y su importancia en una propuesta de educación preventiva

 

El impulso lúdico no se detiene a lo largo de toda la infancia. Los niños buscan jugar para construirse como seres completos, ciudadanos participativos, personas desarrolladas integralmente con valores humanos, libres, creativos y democráticos, conociendo, garantizando y en muchos casos defendiendo, su Derecho a Jugar entre todo el sistema de Derechos del Niño.

 

Los niños, gracias a las actitudes protectoras resilientes como la creatividad, la amistad con otros, la autoestima y la autoconfianza que el jugar proporciona, vencen obstáculos que, muchas veces, impone el riesgo social en el que conviven o las agendas completas impuestas por el mundo adulto para ser “niños perfectos e inteligentes que no desaprovechan su tiempo”. 

 

Tomando el Jardín de infantes o nivel inicial de la educación formal como un lugar por excelencia donde los niños cuentan con espacios y tiempos para jugar, parece interesante sumar estas palabras de Claudia Loyola: 

 

…Así, la exposición ante el otro, la confrontación de puntos de vista, la distribución de responsabilidades de modo rotativo, la asunción de compromisos, la circulación de la participación, la promoción del trabajo en subgrupos, alternando con instancias plenarias, el mostrar producciones propias y comentar respetuosamente el trabajo del par como ejercicios cotidianos, se constituye en una dinámica de trabajo que apunta a la autonomía y la solidaridad.

 

Si los adultos conocieran en profundidad todo lo que un niño logra, construye, internaliza, asimila, aprende, crea cuando juega, no solo desde lo cognitivo sino en lo afectivo, social y cultural, seguramente defenderían y facilitarían con intencionalidad e involucramiento que los niños jueguen libremente varias horas al día.

 

Pero el desconocimiento de la temática lleva aún hoy a los padres a pensar el juego como un pasatiempo, a los docentes como una pérdida de tiempo y a los gobernantes como una acción infantil desvinculada de la construcción comunitaria de la sociedad democrática.

 

+Lea: El juego y la educación

 

¿Qué pasa con los espacios de convivencia creativa entre los seres humanos? Permitámonos pasar de las reflexiones en voz alta al cuestionamiento:¿Qué sucede con el primer espacio de juego que es el hogar? ¿Cuánto tiempo le dedica la familia a jugar con el niño? ¿El hogar está pensado, organizado para que el niño crezca jugando?

 

Luego, ¿los espacios verdes, son variados y se multiplican en el planeta? ¿Son pensados para contener el juego del niño, su arquitectura es diseñada según las necesidades del destinatario y sus intereses y el de las familias que asisten? ¿Las familias se apropian del espacio al aire libre y lo habitan conviviendo, jugando y cuidándolo?

 

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¿Los espacios diseñados en las escuelas públicas permiten el movimiento, la expresión y el desarrollo del impulso lúdico del niño, tienen espacios diseñados para el juego?

¿En la ciudad e instituciones intermedias donde el niño crece está pensado el juego de los niños como una actividad necesaria tanto para el destinatario 

como para la sociedad que lo contiene?

¿Por qué habría que pagar para que un niño juegue y crezca feliz?

 

Las observaciones, investigaciones y problemáticas denunciadas demuestran que en el hogar los tiempos y espacios de juego se reducen cada vez más debido a múltiples variables sociales, económicas, educativas y culturales que definieron en esta globalización al juego como una pérdida de tiempo por sobre otras actividades sobrevaluadas en importancia para el beneficio del niño. Por ejemplo las excesivas tareas escolares, las múltiples clases extraescolares u otras actividades como los juegos virtuales en el hogar, que se convirtieron en única opción para el niño que está solo muchas horas al día o que no debe molestar a los adultos con quienes convive. 

 

+Conozca el libro El juego. Nuevas miradas desde la neuropedagogía

 

Se pierde de vista el abanico cultural que se hace necesario abrir y alimentar durante toda la infancia, base de futuras experiencias y sistematizaciones creativas del niño. 

En infancias con necesidades básicas insatisfechas, en riesgo social, ganaron terreno, sobre todo en las grandes ciudades, la situación de calle, el trabajo y la prostitución infantil, el abandono y otras aberraciones que despojan al niño de todos sus derechos, también del de jugar.

 

Los espacios verdes en el planeta están en desaparición progresiva porque la urbanización ocupa esos espacios para su comercialización construyendo grandes edificios, centros comerciales y otros no lugares que deterioran la verdadera y humanizada convivencia entre los seres humanos. 

 

Las políticas públicas desconocen conscientemente el valor y la importancia de defender los espacios verdes como lugares significativos para la participación activa, el desarrollo integral de los ciudadanos desde la primera edad, la potencialización de los valores democráticos de la convivencia humanizada y estimulada por la naturaleza entre otras importantes variables que se deberían considerar.

 

En general, todavía, las escuelas y otras instituciones tradicionales que reciben a la infancia durante su crecimiento ya sea dentro del sistema formal o no formal, sobrevaloran el desarrollo cognitivo por sobre el expresivo y creativo en sus propuestas. No tienen en cuenta al niño como un ser integral y sujeto de derechos, con distintas inteligencias y sentimientos a desarrollar, valores a potenciar, determinando todo encuentro/clase con la imposición de currículos donde la prioridad es la suma de contenidos con propuestas estructuradas que no responden a las necesidades e intereses de la infancia de hoy. 

 

Seguimos ofreciendo un paradigma educativo tradicional, que privilegia la cantidad de horas de trabajo intelectual, donde el niño está sentado largos períodos de tiempo y repitiendo contenidos que no le interesan. 

 

Es necesario trascender y transformar esta realidad educativa en crisis para comenzar a diseñar y planificar espacios creativos donde el adulto pueda facilitarle a la infancia el manejo de su libertad. A través del juego y el arte como modalidad de intervención educativa y cultural, el niño puede explorar el mundo que lo rodea, descubrir sus potencialidades, desarrollarse integralmente, para luego sistematizar aquellos contenidos que, una vez vivenciados, ayuden a constituirlo en un ser participativo, activo, reflexivo, crítico y creativo. Esto le permitirá adaptarse y transformar realidades porque su proceso lúdico ha desarrollado en él en forma espontánea y placentera las herramientas para ser un hombre con decisión, elección y posibilidades de ser feliz.

 

+Lea: El juego en el desarrollo de procesos del pensamiento creativo

 

Debido a que el Estado no pone en agenda el juego como fenómeno constitutivo de la infancia y no lo transforma en políticas públicas que concreticen su importancia con espacios creativos y comunitarios, vemos crecer, cada vez más, iniciativas de empresas privadas donde los adultos pagan una entrada para que sus hijos jueguen en lugares diseñados, pensados, seguros, acompañados por otros niños. Pero, aunque muchas veces las propuestas son atractivas, intentaremos mostrar que el juego es una actividad a la cual todos los niños deben poder acceder por ser su derecho. Tanto en espacios públicos y gratuitos, o bien implementados por organizaciones civiles del tercer sector que llevan adelante misiones relacionadas con el juego y el arte con proyectos sustentados por donaciones en distintos ámbitos donde la infancia se desarrolla.

 

La Dra. María de los Ángeles González, Ministra de Cultura e Innovación de la provincia de Santa Fe y creadora del Tríptico de la Infancia y de la Imaginación en su provincia, dice: Lo que pensamos y hacemos para la infancia habla de nosotros mismos.

 

Padres, docentes, profesionales y gobernantes, todos los que tomamos decisiones o ponemos límites a los niños debemos jerarquizar su sentir, su decir, su hacer, su ser, permitiendo el jugar como la actividad más importante en ese periodo de la vida, diseñando espacios y tiempos de juego y dedicándoles el tiempo y la comunicación que necesitan de nosotros para crecer contenidos en el amor y libres en el pensar hacer.

 

El juego y lo público tendrían que ser inseparables. Son contenido y recipiente, cara y sello, acción y lugar donde realizarla, fenómeno y espacio donde la infancia crece para convertirse día a día, en un proceso de vida, en un ciudadano creativo y feliz.

 

Para que esto sea una realidad posible se hace necesaria una mirada integral y respetuosa de la infancia. Los distintos ámbitos del estado deberán trabajar en forma interdisciplinaria y no en compartimentos herméticos, interconectando la educación con la política, la economía, el desarrollo social, la cultura, la tecnología, el desarrollo urbano y rural sin desmedro ni sobrevaloración de ninguno de estos ámbitos sino centrándose en la persona y su realización humana y feliz en la sociedad. Las propuestas deberán incluir siempre los lenguajes expresivos, el juego y el arte para que sean parte de la esencia de un niño.

 

Como verán, consideraremos a la educación como matriz de todo desarrollo humano, sustento de valores que permite que una sociedad tenga una verdadera convivencia creativa, donde la paz, el amor, la solidaridad/cooperación, el arte, la ecología y todo lo que nos permite una vida completa sean posibles. Donde no haya lugar para la corrupción, el individualismo y la guerra de intereses que nos destruye como seres humanos, donde el consumo no esté dirigido al niño, donde el adulto acompañe con amor y respeto el crecimiento de ese niño que trajo al mundo creándole sentido crítico y creativo, ampliando su abanico cultural.

 

La teoría es posible en la realidad

Para pasar de la reflexión teórica a la práctica de estas ideas ejemplificaremos con propuestas de espacios argentinos que tienen diferentes orígenes, se desarrollan en distintos ámbitos que las contienen, están sustentadas por políticas públicas con matices variados, pero tienen un mismo espíritu democrático, educativo cultural, creativo y lúdico que las reúne.

 

Esta propuesta constituye un circuito fundamental del proyecto pedagógico urbano de Rosario a través de la creación de tres espacios públicos: La granja de la infancia, El jardín de los niños y La isla de los inventos, logrando además un importante aporte en la recuperación patrimonial de la ciudad.

 

Se trata de una propuesta de acción y transformación social que no pretende asentarse exclusivamente en los niños, sino que encuentra en los chicos los cómplices ideales para provocar cambios en los intercambios sociales.

 

El Tríptico propone ámbitos de convivencia donde los ciudadanos de todas las edades, formaciones y experiencias sociales puedan convivir y participar de espacios de integración creados con los principios de igualdad de oportunidades y construcción de ciudadanía, considerando a la ciudad de Rosario como un gran escenario de aprendizajes diversos y escuela de la democracia.

 

El Tríptico de la Imaginación de Santa Fe está integrado por El Molino Fábrica Cultural; La Redonda, Arte y Vida Cotidiana; y La Esquina Encendida en la capital provincial de Santa Fe. En todos estos espacios, dependientes del Ministerio de Innovación y Cultura, la entrada es libre y gratuita. La propuesta es similar al Tríptico de la Infancia en su esencia pero las actividades son tan diferentes como creativas desde su contenido, su coordinación y los objetos que allí se crean. Tiene un predominio y valoración especial de las artes expresivas a través de eventos populares y públicos que este espacio ofrece.

 

El Instituto Vocacional de Arte “Manuel J. de Labardén” ofrece una formación integradora a través de la experimentación, elaboración y reflexión en los distintos lenguajes artísticos, cuyo objetivo es el desarrollo armónico de la personalidad. Los alumnos transitan por los distintos lenguajes expresivos, donde el juego es el elemento facilitador de la tarea. 

 

Se favorece el trabajo en grupo como dinámica de enriquecimiento, generadora de intercambios de ideas y experiencias, y de valorización por el respeto a las diferencias individuales. 

 

La Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar (IPA) es una organización no gubernamental fundada en Dinamarca en 1961. Es interdisciplinaria y sus miembros son personas de todo el mundo que trabajan para o con los niños. Es reconocida por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), y tiene status consultivo con UNESCO y UNICEF. En Argentina, IPA se constituyó como una Asociación Civil sin fines de lucro (OSC). Su Misión en Argentina es “Defender el Derecho del ser humano a Jugar posibilitando el desarrollo de su capacidad creadora para transformar y enriquecer su entorno social y cultural”. Su Visión: ser un referente nacional en el diseño e implementación de proyectos, formación de formadores e investigación del fenómeno lúdico. 

 

Algunos proyectos IPA

Museo itinerante del juguete: Es un espacio de encuentro con el otro. Una apuesta lúdica y pedagógica para niños y adolescentes. Una revalorización del juguete y de nuestra historia. 

 

Móviles de juego hospitalarios: La Juegotecas o Móviles de juego Hospitalarios tiene como fin favorecer un abordaje integral de las necesidades y problemáticas que presentan los niños hospitalizados a partir del juego y el juguete mejorando su calidad de vida y devolviéndoles su derecho a jugar a los niños internados. 

 

Todos estos espacios de juego y arte, que son modelo en la Argentina, tienen la importancia del colectivo público donde lo más importante es la convivencia, el encuentro y el vínculo afectivo que se construye entre todos. 

 

Además, podemos decir que los espacios públicos tienen un uso equilibrado porque no son de nadie en particular, tienen reglas a respetar y, sobre todo, potencian la participación a través de la cual el Estado o las Organizaciones del tercer sector, pueden conocer los deseos de los niños/adolescentes/adultos y abuelos para poder ir concretándolos para el beneficio de todos.

 

Jugando, creando, participando y conviviendo las personas aprenden que tienen derechos y responsabilidades dentro de su comunidad. Derecho a tener espacios bellos, imaginativos, con fantasía, con calidad estética, diseñados artísticamente y que la contracara es cuidarlos, hacerlos crecer y mantenerlos como la propia casa. 

 

Todo esto será posible si logramos elegir funcionarios con ideología social y comunitaria, humanistas que privilegien la educación y la cultura sobre sus intereses, que pongan en acción programas integrales con planificación en todo el territorio y en red con todos los sectores de la sociedad con ideologías diversas trabajando en equipo para y con los niños, escuchando su voz en forma sistemática y organizada (Consejos de niños y niñas como los que propone el maestro italiano Francisco Tonucci y son una realidad en la ciudad de Rosario2 y en menor grado en la Ciudad de Buenos Aires Ley 1143). 

 

Esta es una necesidad para Latinoamérica que nos muestra a lo largo y a lo ancho de todos los países que la componen debilidades sociales, educativas y culturales paralelas que piden desesperadamente ser atendidas por la pasión de sus ciudadanos.

 

¿Cómo se construyen estos espacios? Solo son posibles con un verdadero trabajo en equipo con diversidad de aportes de diferentes personas con historias personales y formaciones diversas porque, tanto lo personal como lo profesional, influyen en la creación de espacios lúdicos. El equipo debe pasar por un proceso creativo donde la disposición al intercambio, la discusión, la construcción, el disenso llevan a la creación de los espacios y tiempos donde el hombre se construye en un devenir de propuestas transformadoras con contenido y forma, con colores y poesía, con realidades y fantasías.

 

Como comenzamos este artículo, los espacios de juego y públicos no son ingenuos, y sus facilitadores, seres formados especialmente para ese rol, son parte integral y como “magos”, a través de las artes expresivas logran sorprender, motivar, invitar, jugar y entrecruzar la cultura para que la convivencia lúdica se potencie y multiplique. 

 

Los invitamos a todos a investigar sobre espacios de juego, estudiar cómo multiplicarlos, para que entre todos podamos construir en el tiempo, hombres y sociedades donde lo más importante sean los valores humanos, el entretejido social y la cultura, donde la plenitud, el ser feliz de cada ser humano, no sea un punto de llegada, sino un proceso creativo que fabriquemos entre todos desde la maravillosa infancia.

 

Referencias

González, M. de los Á. (2005). Conferencia Políticas de Infancia. El paisaje de la ciudadanía. II CONGRESO INTERNACIONAL MÁSTER DE EDUCACIÓN. Rosario, Argentina: Editorial Master libros “Educando en tiempos de cambio”.

Loyola, C. (2008). El Jardín del IVA. Arte, educación y espacio público para los niños pequeños. Revista e- Eccleston. Temas de Educación Infantil. Año 4. Número 10. 2° Cuatrimestre. ISPEI “Sara C. de Eccleston”. DGES. 

Ministerio de Educación. GCBA. Argentina.

Tonucci, F. (2003). Cuando los niños dicen: ¡Basta! Editorial Losada.

 

Beatriz Caba, es Profesora de Psicología y Ciencias de la Educación, especializada en Juego y necesidades especiales (National Lekotek Center, Chicago USA), con posgrado en Planificación Estratégica de Competencias Organizacionales (GADIS y Universidad Diego Portales de Chile) y en Educación Inicial y Primera infancia (Flacso 2009). Es egresada de la Escuela del Tríptico de la Infancia (Rosario, Santa Fe 2011). Actual Presidente y Representante cional de IPA Argentina, OSC Asociación Internacional por el Derecho del Niño/a a Jugar, creadora del Programa Móviles de Juego, Museo lúdico cultural del uego y el juguete y del Curso de Formación de Ludoeducadores. Es Experta Técnica en seguridad de juguetes (IQC e IRAM). Actual profesora de Taller de Juego en Profesorados de Nivel Inicial. Ha publicado notas y trabajos académicos y de divulgación general. Coautora del Libro ¡Lo importante es Jugar! Editorial Homo Sapiens en 2010 y profesional invitada a Congresos nacionales e internacionales de Latinoamérica.

 

Tomado de: Revista Internacional Magisterio No. 61. El juego