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Los “saberes otros” del pueblo afro en la formación ciudadana de niños, niñas y adolescentes

Por Sandra Milena Daza Caballero
Magisterio
11/08/2014 - 18:00
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Sandra Milena Daza Caballero* samiconsentida@yahoo.es I Sandra Patricia Luna Salamanca** sandy_lco@yahoo.com

El artículo presenta la problemática surgida del hecho de que en la escuela tradicional solo se ha tenido en cuenta un punto de vista, una voz, la del conquistador, el colono, lo que ha llevado a ignorar los “saberes otros” de los pueblos afro e indígenas. Se explica brevemente en qué consiste la red “Tras los hilos de Ananse”, como una forma de organización de maestros y maestras que buscan otras prácticas pedagógicas en el aula que promuevan la reivindicación de la memoria, la cultura, la tradición y la espiritualidad afro y para que otros grupos poblacionales reconozcan y valoren los saberes afrocolombianos. Finalmente, se pretende mostrar cómo la oralitura, a través de sus patakíes, proverbios y arrullos, permite conocer la otra historia y sus tradiciones y ayuda a descubrir otras cosmovisiones y fundamentos éticos, otras maneras de constituir los pueblos y de entender a los demás.

 

“¿Por qué la misma Historia?”

 

La expansión de la sociedad europea sobre los pueblos de América se desarrolló a partir de las decisiones de las esferas más altas de cada una de las potencias colonizadoras. En las regiones fronterizas, entre el universo cultural impuesto desde Europa y los universos culturales de los distintos pueblos, esta no fue una única historia, sino una gran articulación entre las diferentes historias no contadas de manera positiva según el lugar, el momento y el espacio. Sin embargo, a lo largo de la vida escolar, se narra una historia universal y homogénea del ser del pueblo africano, como esclavo, invisibilizando su cotidianidad y con ello, sus tradiciones y saberes, aquellos que hoy más que nunca se requieren reconocer como parte de la formación de memoria y condición política en niños y jóvenes.

 

En los relatos oficiales de América se han contado historias únicas, lineales, y con la verdad absoluta, a partir de ejes temporales centrales alrededor de los cuales giran las inmortalidades subalternas. Fue así como como todo el proceso de la conquista y colonización estuvo marcado desde las historias locales vivenciadas en el eurocentrismo y colonialismo, contando los mismos relatos que niegan las acciones que realizaron los pueblos afro e indígenas en la construcción de nación.

 

Estas historias son narrativas con un aire de herencia occidental y mono cultural plasmándolas en los diversos componentes pedagógicos, como en las formas de enseñanza, métodos, contenidos, el currículo y demás parámetros que se desenvuelven en este sistema, generando miradas unívocas sobre las historias de la colonización que sufrieron los pueblos afro e indígenas en América. En este sentido se hace un cuestionamiento sobre el papel del docente ante la memoria y la interculturalidad, dado que su esencia pedagógica es la ser un mediador de la comunicación cultural, donde es fundamental hacer evidentes las múltiples visiones de mundo de las diferentes comunidades.

 

Hasta el momento algunos investigadores, maestros y líderes con raíces africanas e indígenas o sencillamente personas que están en la reivindicación de su ancestralidad, han generado la propuesta de abordar “otros saberes”, desde la tradición y espiritualidad, para el fortalecimiento de los sujetos involucrados. Esos saberes llenos de sabiduría en contacto con otras cosmovisiones de vida, la diversidad del cuidado por la naturaleza, el cuidado y respeto por el otro, el estilo de vida encaminado a la relación y contacto que se tiene con el ser, reconfiguran bases sólidas para mirar la escuela de otra forma, abriendo un camino para transitar por nuevos senderos de reflexión y discusión desde la recuperación y esencia del ser afro.

 

Colombia como país pluriétnico y multicultural1 donde la diversidad y el mestizaje son, quizás, algunos de sus rasgos distintivos más importantes, entrecruza multiplicidad de historias, etnias, climas, costumbres, religiones, sentidos de vida y formas de asumir el mundo. Esto plantea el reto de reconocer como espacio de aprendizaje la convivencia conflictiva y la tensión permanente entre las múltiples temporalidades vitales, sociales, económicas y culturales de las comunidades, dadas por las desigualdades regionales, sectoriales e institucionales, para poder asumir una postura crítica frente a las situaciones de discriminación, racismo, violencia, conflicto armado, desplazamiento y demás acontecimientos de esta índole que se promueven en la cotidianidad de nuestro país.

 

Debido a la inequidad social nace la movilización de parte de algunas familias afrocolombianas que salen de sus lugares de origen, para desplazarse hacia Bogotá u otras regiones del país, en busca de mejores condiciones de vida, situándose en lugares de estratos uno, dos, tres de la ciudad; allí, los niños sufren un desarraigo de sus raíces culturales, sometiendo a la congelación total sus costumbres, pensamientos y cosmovisión de vida que ocasionan pérdida de identidad. A ello se suman las diferencias tanto culturales como económicas y étnicas, manifestadas en la discriminación racial en los colegios públicos y privados de Bogotá como se menciona en el informe de la SED & AECID (2010), evidenciando en el aula la falta de comprensión de algunos maestros y demás miembros de la comunidad educativa, haciéndolos ver como personas inferiores no solamente por su color sino también por su cultura, resaltando solo las habilidades para algunos deportes debido a las concepciones, estereotipos e imaginarios de fuerza que crea la sociedad para este grupo étnico.

 

Como resultado de ese desconocimiento e invisibilización, aún se vive en las aulas de clase el racismo como un acto de intolerancia de algunos miembros de la comunidad educativa creando el rechazo de los niños por la forma como se expresan oralmente por venir del Litoral Pacífico u otros lugares de Colombia donde prevalece la cultura afro ridiculizándolos por el tono de su piel llamándolos despectivamente “negros” negándoles su derecho a ser llamados por su propio nombre.

 

La red de Ananse irradia una luz

 

La Red de Investigadores ‘Tras Los hilos de Ananse’, es una organización que tiene como objetivo central la conformación de procesos autónomos, con el fin de asumir caminos propios construidos desde y para nuestra realidad, con el fin de reconocer, explicar y proponer soluciones a las problemáticas de exclusión étnica en la que viven diariamente los niños y docentes afrocolombianos y la violación de los Derechos Humanos en las escuelas de Bogotá y en la sociedad en general.

 

La red de maestras y maestros, teje una telaraña de “saberes otros” en sus escuelas y colegios que giran alrededor del conocimiento de sus mayores; visibilizando la identidad cultural, la oralitura y la espiritualidad del pueblo Afro como una estrategia de resistencia en la ciudad. Para ello, propone una discusión novedosa e importante para abordar la problemática de la individualidad y la indiferencia entre los sujetos, como un proceso de cimarronaje que explore e interactúe otras formas de relacionarse, fraternizarse y construir procesos integrales, es decir, como lo expresa Quiñones (2010), “la Red de Ananse desde la escuela crea una nueva ‘episteme’ que permita establecer diálogos para el reconocimiento de ‘saberes otros’ que no circulan”, se trata de argumentar otras cosmovisiones y fundamentos éticos, otras maneras de constituir los pueblos, y de entender a los sujetos.

 

Los maestros, en su largo recorrido de formadores, abren caminos para que transiten nuevos senderos de reflexión y discusión de las relaciones entre los sujetos, reafirmando la espiritualidad afro desde la recuperación de su esencia, de pertenecer a la familia Africana que ha dejado su legado aquí en Colombia y con ello, sus formas de resistencia política, cultural y ética, que en la historia de esclavización fue fundamental para la conquista de la libertad.

 

Desde la red se generan otras prácticas pedagógicas para ser llevadas al aula que hacen parte de las prácticas de laboreo: tonga, minga, mano cambiada, compadrazgo5; son las maestras quienes ya llevan un largo recorrido por la educación las que las proponen para ser usadas en las aulas, beneficiando a la comunidad.

 

Tejiendo- endo lenguajes ancestrales y lenguajes digitales

 

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Dentro de estos espacios de reflexión, la Red considera de gran importancia poder llegar a contar estas narrativas y estas grandes historias ancestrales por medio de los nuevos lenguajes digitales para ser explorados por los sujetos que habitan la ciudad. Iniciativas como estas fortalecen la sensibilidad de reconocer al otro como un ser humano capaz de concebirse en interacción con el cosmos, la naturaleza, la esencia de la vida y la forma de relacionarse con el otro.

 

La invitación que hace la red para abordar una temática desconocida pero necesaria en los escenarios convencionales y demás espacios de socialización y construcción de identidades es contar esa historia de la esencia Afro por medio de los Patakies2: estos son como los ancestros que justifican y explican la vida, son los consejos que se dan para construir el carácter, son una serie de historias, de narrativas que nos enseñan a vivir mejor y que se convierten en una de las puertas que debe abrirse para que entren sin restricciones otras formas de entender, concebir y relacionarse con el mundo. Hablar de la identidad afro nos invita a repensar, reescribir y deconstruir un pensamiento colonial que ha imperado durante siglos en América Latina y en la escuela.

 

Los patakíes como fuente de aprendizaje, permiten explorar otras formas de relacionarse con la naturaleza: el conocer cuentos mágicos, encantadores, llenos de fantásticas aventuras que los santos africanos vivieron en vida propia, cuando existieron en el plano terrenal; son narrativas que causan asombro y curiosidad en los niños. El hablar de Eleggua, –una deidad africana, que es el dueño de los caminos y el destino, el que abre o cierra el camino a la felicidad y es muy travieso y su nombre significa ‘el mensajero príncipe, representado los colores negro y rojo, parte de la ‘trilogía de los guerreros’,3 o de Obatalá, Yemaya, Oshum o Shango–, es otra forma de reinventar la escuela con saberes espirituales que cuentan la historia de las luchas que dieron los pueblos Africanos ante los colonizadores, siendo los santos quienes dieron valor y fortaleza para resistir a tantos atropellos en esa época.

 

 

 

Red Tras los Hilos de Ananse. Seminario “diásporas afro-latinas, perspectivas y desafíos de la escuela” en Bogotá, acompañados por los investigadores Adolfo Albán y Santiago Arboleda. Foto tomada por Sandra Luna Salamanca

 

La creencia en los Orishas se fundamenta en un método de relaciones que en la Filosofía del Muntú4 es el hombre lleno de fuerza que construyó resistencia, sabiduría, saber y cultura, nombra el mundo visible de los hombres y el mundo invisible regido por los creadores y, así mismo, explora una fuerza astral que nace de los ancestros, de la naturaleza, de los espíritus o de los muertos que hacen parte de la vida cotidiana.

 

En este hilo de ideas se pretende que las historias de los Orishas denominadas Patakíes se socialicen en las aulas de clase y dejen enseñanzas primarias en valores éticos, como la cooperación, la solidaridad, el respeto por el otro, la equidad y la creación de nuevas formas de entender la sociedad para todos. Que la escuela sea una institución incluyente para todos los pueblos del mundo, con el fin de construir caminos hacia la comprensión de las prácticas que permiten generar estudios interculturales desde lo Afrocolombiano en niños y jóvenes.

 

 

Foto tomada por Sandra Milena Daza

 

La línea de comunicación y educación es fundamental en este ejercicio ya que posibilita visibilizar y reconocer esos saberes ancestrales y espirituales del pueblo afrocolombiano a través del uso de los ecosistemas comunicacionales dándole a este contenido de aprendizajes un epicentro para generar conocimientos, transformando los medios y formas de aprender y, así, interactuar a través de otras metodologías.

 

Explorando-ando, ancestralidad desde la oralitura afrocolombiana

 

Para tomar parte de la visibilización de las producciones artísticas de esos pueblos “otros”, en este caso de los afrocolombianos, se debe rescatar la “oralitura” u “oraliteratura”, término que acuña el historiador senegalés Yoro Fall, para referirse a la tradición oral y expresiones verbales de los pueblos africanos, y que también se usa para referirse a lo indígena. Plantea Fall (2003) que “la oralitura continúa y se revitaliza al pasar el tiempo y se convierte en una fuente histórica de la realidad. Una manera de ver el pasado como sistema de conocimiento y de transmisión del mismo” (p.104). Para el profesor Alban Achinte (2009), es una forma para re-vitalizar esas memorias, es la tradición oral, que le apuesta a las estéticas de re-existencia como dispositivo que las comunidades crean y desarrollan para poder descentrar esas lógicas hegemónicas (p. 94).

 

Desde esta perspectiva, es vital hacer un espacio dentro del aula que visibilice ese saber otro que no ha sido contado, por medio de los patakíes, como narraciones que relatan la vida de los Orishas o Loas, santos que se convierten en dioses y se encuentran a la cabeza de la religión. Por eso, el panteón africano es de carácter politeísta como lo expresa Motta (2013), a través ellos relatan vivencias y dejan una enseñanza a través de rondas, canciones, declamaciones y arrullos.

 

Los siguientes ejemplos han sido contados a los niños y jóvenes.

 

 

OCHOSI

 

Lino Vizcaíno (2006). Ochosi y el Güije. Técnica Tinta sobre papel.

Fuente: http://www.tataya.com.mx/artistas/cuba/lino-vizcaino/ochosi-y-el-guije/

 

Ochosi , es el dios de la cacería y de la prisión. Hacía falta un cazador y Obatalá lo envió para que allí cazara. (Versión de Manuel Mendive, tradición oral de los Yorubas recopilado por Feijoo, 1986, p. 285)

 

 

ELEGGUA

 

 

 

Elegua oricha echu - cuadro pintado al óleo por Adelaida García.

Fuente: http://www.todocoleccion.net/elegua-oricha-echu-cuadro-pintado-oleo-por-...

 

Un niño llamado Eleggua, hijo de un rey, paseaba por un bosque cuando encontró un coco que tenía un brillo intenso (…). (Versión contada en clase).

 

A través de estos patakíes, niños y jóvenes expresan que aprenden a ser solidarios, lo relacionan con otras asignaturas, conocen otra forma de ver el mundo. He aquí dos comentarios de estudiantes de colegio.

 

* Una estudiante de tercero de primaria del Colegio Distrital Aulas Colombiana IED, expresa: Cuando nos enseñaron sobre Eleggua, nos enseñaron muchos valores para ser mejor persona.

 

* Otra estudiante del Colegio San Francisco IED, señala: Para mí es importante saber las historias, tradiciones y costumbres para que abramos nuestras mentes y conozcamos las costumbres que se usaban anteriormente.

 

Finalmente, cabe destacar que con la oralidad se reconocen aquellos pueblos marginados, sus narrativas se construyen a través de la memoria colectiva y sus relatos, historias, refranes, dichos, léxico (antropónimos, fitónimos, zoónimos, entre otros), décimas, mitos, leyendas, poesías cortas, relacionados con la música y la danza. Todas ellas forman los patakíes y con ellos, la oralitura como riqueza cultural de los pueblos ancestrales.

 

Por eso, la escuela debe incluir estos saberes como forma de reconocimiento de los grupos y comunidades étnicas, para mantener viva la memoria a través de sus expresiones orales que muestran formas “otras” de relacionarse con su entorno, de prácticas de crianza, de filosofía, de corporeidades, entre otros, con el fin de romper conceptos estereotipados que no permiten comprender y escuchar las múltiples historias de nuestra historia.

 

 

Referencias

 

Albán Achinte, A. (2009). “Artistas indígenas y afrocolombianos: Entre las memorias y las cosmovisiones. Estéticas de la re-existencia”. En: Mignolo, W. & Palermo, Z. (compiladora). Arte y Estética en la encrucijada descolonial, p. 83-130. Argentina: Ediciones del Signo.

 

Ararat Córdoba, A. del C. (2011). Con buen modo se saca el cimarrón del monte. Cantos, cuentos y rondas de la oralidad afrocolombiana. Bogotá: Andrés Cobos, diseño e impresión.

 

Burgos Cantor, R. (editor general). (2011). Rutas de libertad 500 años de travesía. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

 

Fall, Y. (2003). “Historiografía, sociedades y conciencia histórica de África”. En: Adonon Djogbénou, F. Antología de Estudios Africanos, Vol. 1 Hacia el universo negroafricano, pp. 99-120. México: FCPyS, UNAM.

 

Feijoo, S. (1986). Mitología cubana. Ciudad de la Habana, Cuba: Editorial Letras Cubanas.

 

García Martínez, A. & Sáez Carreras, J. (1998). Del racismo a la interculturalidad. Competencia de la educación. Madrid, España: Narcea S.A. De Ediciones.

 

Motta González, N. (2013). Gramática ritual. Territorio poblamiento e identidad afropacífica. Cali: Universidad del Valle.

 

Quiñones, A. M. (2010). La red de maestras y maestros investigadores ‘Tras los Hilos de Ananse’ (Un tejido de sabiduría otra). En Revista Kumba, pp. 5-7. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

 

SED & AECID (2010). Secretaría de Educación Distrital y Agencia Española de Cooperación Internacional, Investigando el racismo y la discriminación racial en la escuela. Informe ejecutivo. Colombia: Corporación Ketzakapa.

 

 

Notas

 

[1] La discriminación y el pluralismo cultural en la escuela, organización de las naciones unidas para la educación la ciencia y la cultura (UNESCO). Hevia, R. Hirmas, C. (2005). Políticas educativas de atención a la diversidad cultural. Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Santiago, Chile: AMF Imprenta.

 

2 Quiñones Fanny Milena, entrevista realizada el 23 de octubre del 2012 en la ciudad de Bogotá. Entrevistador Arias Gustavo Alonso.

 

3 Mouial, G. (2000). La Santería, religión popular cubana. Bogotá: Editorial Oveja Negra.

 

4 Cabezas, E. (1993). “Presencia lógica y poética del Muntú africano en la cultura americana”. En: Ulloa, Astrid (ed.). Contribución africana a la cultura de las Américas. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología-Biopacífico.

 

5 Quiñones, F., Grueso, A. & Villa, W. (s.f.). Red de maestros etnoeducadores. Tras Los Hilos de Ananse. Tejiendo la memoria desde la encuentros, pp.6-7. Bogotá: Suministros y Ediciones LCB Ltda.

 

 

 

* Licenciada en educación Infantil con énfasis en Básica Primaria, Referente niños, niñas y Adolescentes de la localidad de Kennedy; Miembro de la red ‘tras los hilos de Ananse’. Estudiante de tercer semestre Maestría Comunicación-Educación, línea de investigación en medios interactivos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

 

** Profesora de español e inglés, Colegio San Francisco IED. Maestría en Lexicografía Hispánica. Miembro de la red ‘tras los hilos de Ananse’. Estudiante de tercer semestre Maestría Comunicación-Educación, línea de investigación en medios interactivos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

 

 

 

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