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Lúdica y juego como refuerzo del desarrollo psicomotriz en niños de jardín

Magisterio
24/10/2019 - 11:30
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Palabras clave: desarrollo psicomotor, talleres pedagógicos, juego, prevención, lúdica. 

Introducción 

La psicomotricidad se constituye en la base fundamental del desarrollo de las habilidades motoras, cognitivas, sociales y afectivas de las personas, entendiendo la psicomotricidad como la relación directa que existe entre la mente y el movimiento (Pérez, 2004), es decir que se encarga de transformar el pensamiento en un motor de acción armónica, requiriéndose para ello, estudiar el desarrollo de las capacidades motoras y psicológicas para entenderlas en cada etapa de la vida, fortalecerla y plantear soluciones ante problemáticas que presenten (Camargos & Manciel, 2016). 

Con la práctica, el niño llega a comprenderse mejor a sí mismo, a los objetos y a las personas que le rodean, permitiéndole adquirir autonomía progresiva y creciente en sus movimientos. El desarrollo psicomotor depende de las condiciones de educación, sanidad, atención social y prevención, lo que se reflejará en las habilidades de los niños, demostrando que la formación preescolar es el momento específico en el cual se dan todas las condiciones favorables y oportunas para que los niños disfruten de un ciclo de formación escolar satisfactorio y favorable (Gálvez, 2000). 

+Lea: ¿Por qué el juego debe ser un elemento central en el aprendizaje?

En Colombia, se han llevado a cabo algunas investigaciones relacionadas con el desarrollo psicomotor en preescolar, identificando el perfil psicomotor de una muestra específica (Sánchez, y otros, 2016), estableciendo determinantes de desempeño psicomotor (Palacio, Herazo y Prieto, 2017) u observando la influencia de la psicomotricidad para el mejoramiento de la escritura (Torres, Sánchez y Díaz, 2018). 

El desarrollo psicomotor depende de las condiciones de educación, sanidad, atención social y prevención, lo que se reflejará en las habilidades de los niños, demostrando que la formación preescolar es el momento específico en el cual se dan todas las condiciones favorables y oportunas para que los niños disfruten de un ciclo de formación escolar satisfactorio y favorable (Gálvez, 2000). 

A partir de lo anterior surgió la necesidad de determinar y evaluar el desarrollo psicomotor de los niños pertenecientes al Liceo y Preescolar Nuestra Señora de la Luz, ubicado en la ciudad de Bogotá, quienes empiezan a percibir el movimiento coordinado y armónico del cuerpo sin asociación de movimientos de manos, rostro o pérdida de equilibrio (Arzola, 2018). El objetivo entonces, se centró en confirmar la necesidad de evaluar el desarrollo de la motricidad en los niños, partiendo de la aplicación de una encuesta dirigida al interior de la institución, en donde es posible afirmar que existen algunas problemáticas relacionadas con el desarrollo psicomotriz de los niños de la institución educativa, que aunque no representen una crisis o un problema mayor sí requieren de una atención preventiva que permita disminuir las posibilidades de brechas posteriores.   

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Material y Métodos 

El diseño de la encuesta estructurada, compuesta por 17 preguntas organizadas aleatoriamente, se orientaron en categorías que incluyeron: percepción docente sobre la composición corporal de los niños, motricidad gruesa y fina, coordinación general y específica, procesos de seguimiento de la institución y docentes en relación con el desarrollo de la motricidad de los niños, y el juego. Frente a cada indicador, se podía responder Sí/No, lo cual fue establecido siguiendo la escala motriz de Ozerestki, utilizada ampliamente en niños de 4 años y más adecuada para evaluar equilibrio y coordinación en esta edad (Arzola, 2018). 

El universo se constituyó por los estudiantes (65) del Liceo. La selección de la muestra (10 estudiantes) se hizo por conveniencia no probabilística, según las posibilidades de acceso y tiempo de trabajo con los niños, con quienes se realizó la actividad diagnóstica. Criterios de inclusión: edad, pertenencia a la institución y reconocimiento que el desarrollo de los menores se encuentre acorde los parámetros requeridos para actividades lúdicas. Criterios de exclusión: no pertenencia al grado jardín, edad > 5 de años o < de 4, no autorización por los padres para participar en la investigación. Los instrumentos de recolección se relacionan a continuación. 

Se aplicó también una encuesta estructurada a cuatro docentes de la institución, con las mismas categorías, empleando una matriz de vaciado para consignar la información, discriminada por 17 ítems, agregando una proposición inicial por ítem. Para completar el diagnóstico se aplicó una encuesta a los padres de familia, con 30 preguntas, estructurada en tres partes: Familia (nacimiento, embarazo, parto, peso, edad en la cual sostuvo la cabeza, se sentó, gateó, se paró, caminó); lenguaje (desarrollo de lenguaje, primeros balbuceos, palabras, frases, vocabulario, expresión, conversación); y social, (el desarrollo del juego en su cotidianidad). Acá las dos primeras partes se tomaron sólo como referencia, por ser datos específicos de cada niño. 

Para el análisis de los datos, se aplicó la batería de Ozeretski, la cual es una escala que consta de 6 ítems cuyos resultados se consignan en una matriz de vaciado que incluye la encuesta a docentes y a los padres de familia. Dicha información sirvió como insumo para el diseño de los talleres pedagógicos, a partir de una matriz construida de modo que fuera posible abstraer recomendaciones y pautas sobre la relación de los talleres con el juego, la lúdica y el desarrollo psicomotriz. 

Finalmente se implementaron talleres que respondían a las dificultades identificadas por medio del diagnóstico realizado. Por tanto, se diseñaron dos talleres por cada uno de estos aspectos: (1) Coordinación estática, (2) Coordinación dinámica general, (3) Movimientos simultáneos, (4) Movimientos rápidos, (5) Coordinación dinámica con las manos y (6) Lateralidad. Cada taller está compuesto por cinco actividades con una duración de 2 horas por taller, con lo cual se formula una estrategia articulada con las actividades académicas de los niños, y de modo que los recursos necesarios se limiten a recursos humanos y a materiales disponibles en el salón de juegos de la institución. 

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Resultados 

La Prueba de Ozeretski arrojó, buenos resultados en los niños estudiados. Sobre la coordinación estática y la coordinación dinámica general, los estudiantes demostraron que poseen una adecuada coordinación, equilibrio y control de los músculos grandes. Para movimientos simultáneos y los movimientos rápidos, los niños poseen control sobre los músculos gruesos (piernas), equilibrio y destreza en la coordinación viso-manual, aspecto fundamental en los procesos de escritura. En la coordinación dinámica con las manos, poseen un buen movimiento bimanual, pues la totalidad de ellos efectuó con precisión el ejercicio. Finalmente, para las sincinencias, los niños demostraron no presentarlas al estrechar la mano del examinador con fuerza (una mano, luego la otra, luego las dos). 

En la encuesta aplicada a las cuatro docentes de la institución respecto a su percepción frente a la composición corporal de los niños, la totalidad afirmó que éstos poseen una composición corporal adecuada para su edad, igualmente sobre la coordinación general y específica en actividades como coordinar las piernas al caminar o al bailar, así como en la categoría de juego. En cuanto a la motricidad gruesa y fina se obtuvieron resultados positivos excepto con lo relacionado con la facilidad para realizar diferentes posiciones con su cuerpo, el reconocimiento de los lados, la coordinación de brazos, la adecuada toma del lápiz y conocer las direcciones, donde las respuestas fueron negativas. Sobre los procesos de seguimiento de la institución y las docentes en relación con el desarrollo de la motricidad, se encontró que mientras las docentes afirmaron si realizan actividades para fortalecer la motricidad y la fuerza, integradas en la rutina escolar, señalaron que la institución no realiza seguimientos a las condiciones físicas de los niños. 

En cuanto a la entrevista a los padres, (centrada en la categoría juego), en lo referente al comportamiento del niño frente al juego la mayoría de los padres afirmaron, que la noción de juego está íntimamente relacionada con la competición, por lo que la derrota se asocia directamente con la frustración. Sobre la comprensión de las normas la mayoría de los padres afirma que sus hijos las comprenden en los juegos, y para la actitud de los niños frente a la derrota, la mayoría afirmó que sus hijos reaccionan enojándose o llorando, lo que permite inferir que para el padre de familia la reacción no es importante, pero sí la motivación o el conocimiento del niño sobre al juego, la competencia y la justicia. Sobre las preferencias de juegos, los padres respondieron de forma diversa demostrando que los tipos de juego dependen de cada niño. 

Sobre el análisis documental, se establecieron herramientas que permitieron realzar la actividad psicomotriz y que sirvieron de base para el desarrollo de los talleres, dejando dos procesos fundamentales dentro de la psicomotricidad educativa: la relación del niño con su cuerpo (psicomotricidad y coordinación motriz) y la relación del niño con los objetos y con los demás, (lúdica y juego). Por otra parte, el juego, se estableció como un puente de conexión entre el niño y su entorno. 

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En relación a los talleres pedagógicos, se encontró qué en lo psicomotriz, los talleres deben atender a la globalidad del niño, responder a sus intereses y a lo que quieren hacer, posibilitándoles que hagan uso y/o tomen como recursos los conocimientos previos que tienen para participar en el desarrollo de la actividad, potenciar el trabajo colaborativo, aparición de aprendizaje a largo plazo, y permitir que los niños sigan su propio ritmo, en vez de establecer límites que los cohíban e impidan el desarrollo particular de sus habilidades. 

Conclusiones 

A partir de la triangulación de los datos obtenidos en las fases anteriores, sobre el trabajo de campo se concluye que los estudiantes de jardín del Liceo presentan un adecuado desarrollo psicomotor, específicamente, en lo relacionado con la coordinación óculo-manual, lo que indica habilidad en las actividades que requieren mayor precisión y nivel de coordinación para ser ejecutadas (Ardanaz, 2009). 

Asimismo, se encontró que la lúdica tiene un papel importante en el desarrollo de las actividades psicomotoras ya que mediante ésta, los estudiantes muestran una participación activa lo cual mejora el seguimiento de reglas e instrucciones, como afirman Estrada, Ibarra y Pallares  (2018), la lúdica sirve como estrategia para atraer la atención de los niños y darles continuidad a las actividades. El juego, se debe implementar a diario en las diversas actividades que los niños realizan en el aula ya que potencian destrezas y habilidades como el liderazgo y la participación creativa. 

Respecto a los talleres, se pudo evidenciar, que los niños presentaron buenos índices de motricidad para el desarrollo de sus habilidades, además de avances significativos en los procesos de psicomotricidad gruesa antes y después de la implementación de los talleres, principalmente en la postura cuando están en el aula y en los espacios que se ofrecen en la institución para el juego libre. Se evidencian avances significativos en la aprensión del lápiz y la tolerancia a la aplicación de reglas en los juegos. 

En relación a la lúdica, se encontró que la mayoría de los niños conjugan la actividad física (fútbol, escondidas, correr, juego de espadas o acción como superhéroes) con las actividades desarrolladas en espacios internos o con menor movimiento corporal como rompecabezas, carros, peluches, juegos de cocina, juegos de belleza), por lo que el esquema de los talleres, facilitó la adquisición de conocimientos y habilidades. El empleo de música, danza y actividad física facilitó que la mayoría de las actividades culminaran con éxito. Aquellas que no lo hicieron se concentraron en problemas más de tipo individual, es decir, la mayoría de las veces se trataba de los mismos niños quienes presentaban problemas de adquisición de habilidades y capacidades psicomotrices. 

Por otra parte, un elemento por resaltar es la participación activa de las docentes y alumnos a través de elementos como la música, la danza, la actividad física y la interacción y uso de diversos salones de colores. Todos estos elementos, propuestos dentro de los talleres resaltan la utilidad de características relacionadas con la lúdica. Se destaca que el uso repetitivo de las actividades que refuerzan la motricidad gruesa podría ser de gran utilidad para mejorar aspectos como el equilibrio. 

Referencias 

Ardanaz, T. (16 de marzo de 2009). La psicomotricidad en educación infantil. Innovación y experiencias educativas(16), 1-10. 

Arzola, S. (2018). Juegos motores para fortalecer la psicomotricidad gruesa en el nivel inicial. Tesis de maestría. Lima, Perú: Escuela de Posgrado. Universidad César Vallejo. 

Berruezo, P. (2000). Hacia un marco conceptual de la psicomotricidad a partir del desarrollo de su práctica en Europa y en España. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 37, 21-33. 

Camargos, E., & Manciel, R. (2016). The importance of Psychomotricity in children education. Multidisciplinary Core Scientific Journal of Knowledge, 9, 254–275. doi:2448-0959 

Castro, M., & Morales, M. (2015). Los ambientes de aula que promueven el aprendizaje, desde la perspectiva de los niños y niñas escolares. Revista Electrónica Educare (Educare Electronic Journal), 19(3), 1-32. 

Estrada, Y., Ibarra, J., & Pallares, M. (2018). El proyecto lúdico-pedagógico y el taller como formas de trabajo para el desarrollo de las compentencias básicas en el grado transición. Trabajo de maestría. Barranquilla: Universidad del Norte. 

Gálvez, I. (2000). La educación inicial en el ámbito internacional: Situación y perspectivas en Iberoamérica y en Europa. Revista Iberoamericana de Educación(22). 

Redondo, M. (2008). El juego infantil, su estudio y cómo abordarlo. Innovación y experiencias educativas(13), 1-8. 

Sánchez, A., A, D., Mesa, C., Rojas, I., Guevara, M., Trejos, P., . . . López, C. (2016). Perfil Psicomotor de niños entre 4 y 5 años Centro de Desarrollo Infantil Otún, Pereira Colombia 2016. Cuadernos de investigacion, 9(9), 60-64. 

Sassano, M. (2008). La escuela: un nuevo escenario para la psicomotricidad. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 62 (22,2), 79-106. doi:ISSN 0213-8646 

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