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Maestros formadores en la educación de futuro

Por Germán Pilonieta
Magisterio
23/08/2019 - 10:15
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Foto de Adobe Stock

El problema fundamental de la educación actual tiene que ver con la formación de los actuales profesores a todos los niveles. Esto se ha venido repitiendo a lo largo de muchos años y también es mucho lo que se ha escrito al respecto y sin embargo las cosas no parecen cambiar. Tal vez sea preciso abordar este grave problema desde otras perspectivas.

Una nueva categoría en el panorama de la formación docente

 A lo largo de la reflexión y la investigación sobre el particular, ha venido apareciendo poco a poco una nueva, aunque muy añeja, categoría en el panorama de la formación de quienes ejercen la función de educar. Se trata de los maestros formadores. Acepción actual que solamente es aplicada a quienes ejercen la función de educar a los maestros en las escuelas normales y bueno, también en algunas de las facultades de educación. 

Por encima del aprendizaje y la enseñanza, está la formación, es decir, el poder desarrollar las potencialidades, las habilidades, las estructuras, los sentimientos, en función de la construcción de realidades cada vez más aproximadas a lo humano, como la autonomía, por ejemplo.

Hoy se necesitan urgentemente nuevos maestros formadores -mediadores, con un nuevo perfil y que se hayan formado en procesos de desarrollo humano, con altos niveles de interacción y conocimientos relativos al ser humano contextualizado, en neurociencias cognitivas, en bioética, en las nuevas economías, y en el dominio de las innovaciones disruptivas en todo sentido.

No más demagogia educativa de bajo nivel, en donde se ocultan bajos niveles de formación y compromiso. Creo que ya se conoce el juego que se ha venido haciendo en lo educativo tradicional, tanto en lo oficial como en lo privado, tapar con gritos, paros y protestas, la incapacidad de hacer un trabajo relevante y significativo. Parecería que fueran formas también de    expresar la frustración que resulta de ser docente o profesor oficial, por muchos factores, en especial, por la poca oportunidad para crecer y crear, pues a la larga, no es más que hacer un trabajo como cualquier otro. Pero también desde lo oficial las formulas y los reiterativos discursos en defensa de lo no defendible, también es el juego que se juega todos los días.

+Lea: El docente como enseñante, aprendiz e investigador

La democratización de la oportunidad, también debe ser para los profesores actuales que quieren convertirse en verdaderos maestros formadores, pero eso no se logra cambiando simples mecanismos o actos administrativos. Se trata de algo mucho más profundo. Es un valiente y radical rompimiento con las estructuras y prácticas escolarizantes que nada, o muy poco, tendrán que hacer en el tercer milenio.

Los planteamientos que se hacen desde el futuro en términos de ciencias, tecnología, desarrollo y convivencia, nada tienen que ver con los que se hacían en el pasado. Es otra cosa y si, por ejemplo, el destino de los pobres es seguir estando en desventaja, no hay necesidad de cambiar nada.

Democratizar la oportunidad desde lo formativo es reconocer y manejar de manera pertinente y profesional las más diversas manifestaciones de las innumerables desventajas que tienen los niños y los jóvenes (y los adultos también). Se trata de construir el espacio más adecuado para lograr dinámicas de formación que lleve a todos a ser verdaderos interlocutores del desarrollo en las más distintas manifestaciones.

Por encima del aprendizaje y la enseñanza, está la formación, es decir, el poder desarrollar las potencialidades, las habilidades, las estructuras, los sentimientos, en función de la construcción de realidades cada vez más aproximadas a lo humano, como la autonomía, por ejemplo.

De ninguna manera se debe dejar de lado todo el conocimiento elaborado por los hombres hasta el momento, pero el problema debe resolverse en una conjunción, entre capacidad real de acceso a ese conocimiento y la habilidad, también real, de hacer algo productivo con ese conocimiento en un nuevo contexto, es decir, poder para procesarlo y convertirlo en expresiones que mejoren la calidad de vida real de personas situadas y con muchas dificultades.

Democratizar la oportunidad es poder lograr que todas las personas se vayan desarrollado en la dirección correcta y entre todos puedan construir mejores condiciones de vida. Se trata de reconocer que lo educativo solo tiene sentido en cuanto se construyan espacios y dinámicas pertinentes para el mejoramiento continuo de la calidad de vida de las personas y la convivencia productiva y feliz de las comunidades.

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+Conozca el libro La identidad de los maestros frente al cambio social

Democratizar la oportunidad significa abrirle un camino a la esperanza en el terreno de la posibilidad de lograr personas autónomas gracias a procesos pertinentes de desarrollo personal y comunitario.

En concreto, se trata de establecer las condiciones reales para que los niños, los jóvenes y los adultos, puedan superar las dificultades que los han puesto en situación de desventaja, es decir, que tienen el síndrome de la deprivación cultural con todas sus nefastas consecuencias, para que, en el proceso, puedan llegar a ser interlocutores del desarrollo, tanto personal como comunitario.

Lo anterior, que parece una formulación muy bonita, como todas las que se leen, es decir, de buenas intenciones, debe hacerse efectiva y lo será, en la medida en que los agentes del desarrollo, como son los maestros formadores y demás profesionales comprometidos, rompan con las viejas estructuras y prácticas escolarizantes y mediante un proceso formativo permanente, se conviertan en generadores de experiencias sinérgicas y positivas de desarrollo y de formación significativo.

+Conozca las publicaciones de Germán Pilonieta: La educación estructurada en ciclos - Modificabilidad Estructural Cognitiva y educación - Evaluación de competencias profesionales básicas del docente. Estrategia efectiva

El trabajo para el logro de la democratización de la oportunidad en este nivel se inicia pues, con la formación de los maestros formadores mediadores, pero en el marco de procesos formativos alternativos y pertinentes a las tendencias de desarrollo del mundo y a las condiciones internas reales de las personas.

Sin un nuevo enfoque y una gama de estilos de formación, no será posible siquiera vislumbrar solución alguna y, por el contrario, tal como ha sucedido, será perpetuar las condiciones y resultados negativos de las formas de educar que actualmente se tienen.

La aproximación inteligente y efectiva al planteamiento que se nos hace desde las neurociencias, la bioética, las nuevas economías y las innovaciones disruptivas en ciencia y tecnología, es una excelente perspectiva estratégica de desarrollo. 

Palabas claves.  Democratización de la oportunidad. Disrupción. Deprivación cultural. Sinergia.

Autor: German Pilonieta PhD. Equipo Cisne de Investigación.

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