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Manifiesto de pensamiento pedagógico antihumano

Por Andrés Santiago Beltrán Castellanos
Magisterio
07/03/2018 - 10:00
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Foto de bristekjegor. Tomada de Freepik

A modo de presentación del colectivo de docentes de la Secretaría de Educación de Bogotá Nodo Pensamiento Pedagógico Contemporáneo de la Red Distrital de Docentes Investigadores (Reddi)

Andrés Santiago Beltrán Castellanos. Docente de la Secretaría de Educación de Bogotá

(Colegio IED Las Américas).  santiagobeltran23@gmail.com

Cursar una licenciatura en educación, independientemente del campo disciplinar: matemáticas, idiomas, ciencias, humanidades, etc., implica, idealmente, partir de algo denominado vocación, en el sentido que el sujeto que la emprende encuentra en los contenidos del pensum una excusa para la tarea esencial: educar, que como acción focalizada en la escuela implica ir más allá de la trasmisión asertiva de un determinado contenido, pues esto dejaría la labor sometida a la didáctica, entendida como las estrategias de enseñanza que permiten que el sujeto sobre el cual se ejerce la acción, aprehenda habilidades y contenidos preestablecidos, para lograr de esta manera ascender en la escala de seriación institucional compuesta por grados.

Gran parte de la literatura sobre educación gira sobre esta premisa; la de cómo hacer que el estudiante diga y haga lo que el docente espera, de esta manera, la escuela ha potenciado personas inteligentes en su definición procedimental hija de la psicología cognitiva y conductual: han aprendido a resolver “problemas en contexto” pero no imaginativas, pues no se permite “soñar otro contexto”. La consigna es aprender más y mejor de lo que se debe. Educar en este panorama es instruir, transmitir, llenar el vaso vacío de la mente con lo establecido en la legislación educativa. El discurso sobre evaluación de competencias demarca el camino de lo que se debe enseñar: todo culmina en un óptimo examen de Estado. La mejor manera de cumplir con este objetivo es someterse al libro de texto, pues en éste está la verdad, lo que se preguntará en las pruebas Saber y Pisa; lo que permitirá ingresar a la universidad y obtener un buen empleo.

+Lea: Perspectivas para una educación humanista en la actualidad

Los docentes que intentan hacer frente a la tradición cognitiva conductual, hacen un llamado al humanismo, para hacer de la educación un acto de liberación; no sólo de didáctica, sino de pedagogía, en tanto, se muestran como los “antisistema”, aquellos que luchan contra lo establecido al mostrar que lo importante no es la aprehensión de los contenidos del texto, sino la clase de contenido que está en juego, la clave está en aprender cómo se es manipulado para iniciar la liberación.

El humanismo ha tomado dos caminos2, el primero, hijo del marxismo,  al concebir en la educación un instrumento de la burguesía para el mantenimiento del orden imperante; apela a la libertad como fin ulterior de la trasformación de las relaciones sociales, paradójicamente, esta liberación implica doblegar, ya que para desenajenar es preciso recurrir a la violencia de la escuela; educar para tomar conciencia de clase e iniciar la resistencia. El segundo, heredero de la tradición contractualista (Kant, Rousseau, Habermas), observa en la norma el vehículo de liberación y mitigación de las disimetrías sociales, acudiendo a la razón como esencia de lo humano, llevan sus esfuerzos a establecer acuerdos para fomentar el diálogo, con lo que se espera se potencien otras esferas del desarrollo de los individuos. No obstante, este último humanismo se constituye en otra forma de aprisionar, pues, al igual que el primero, somete para liberar, ya que no cuestiona el orden de cosas existente.

Lo que me asusta del humanismo es que presenta cierta forma de nuestra ética como modelo universal para cualquier tipo de libertad. Me parece que hay más secretos, más libertades posibles y más invenciones en nuestro futuro de lo que podemos imaginar en el humanismo, tal y como está representado dogmáticamente de cada lado del abanico político: la izquierda, el centro, la derecha. (Foucault, 2008, p.  150).

+Lea: El nuevo reto: humanizar la educación

La respuesta a esta última tendencia proviene del pensamiento antihumano, autores como Deleuze, Espósito, Agamben, Sloterdijk, Lazzarato, Rancière, entre otros, cuya reflexión ha sido alimentada o ha entrado en dialogo con Foucault, se encuentran en la línea de pensamiento que intenta contrarrestar los efectos del humanismo, al mostrar que sus grandes logros corresponden a nuevas formas de encadenar al hombre. En tanto, hacen una apuesta diferente a las construidas sobre el sujeto moderno, que confía en las fuerzas del progreso y de la razón. El Nodo “Pensamiento Pedagógico Contemporáneo”, que agrupa a los docentes de la Secretaria de Educación de Bogotá que realizan innovaciones e investigaciones educativas desde un horizonte de crítica epistemológica, retoma el trabajo de estos autores como rejilla analítica de los fenómenos educativos, para realizar una apuesta de educación libertaría alejada de los enfoques cognitivo-conductual y humanista que han sido hegemónicos en la filosofía de la educación.

Centrando la atención en la categoría Dispositivo3, el objetivo del colectivo es evidenciar la trama de subjetividades que las tecnologías biopolíticas y de gobierno despliegan sobre los sujetos, como primera instancia del ejercicio de resistencia, pues estas los constituye en productos de las relaciones de saber y poder que operan en la escuela dentro de los espacios de las sociedades de control (Deleuze) y de endeudamiento (Lazzarato). El docente que realiza dicha apuesta, pone en cuestión lo que piensa, dice y hace. Operación que lleva a desconfiar del sí mismo, ya que ese “yo” aparece como un producto de las máquinas de subjetividad, que capturan los sujetos y señalan sus sueños y aspiraciones al configurar la gama de deseos que supeditan la existencia. La libertad que se evidencia anulada de esta manera, se recobra más allá del ejercicio de la resistencia; en la tarea ética de autoconstitución, donde se rompe con la moral impuesta, con eso que se debe ser, con eso que se espera se haga porque es lo correcto, pues representa la forma en que las acciones son dirigidas.

Esta apuesta va más allá escenario educativo, a pesar de ser éste el foco de los intereses investigativos del colectivo, pues, como ejercicio académico-vocacional que involucra a los docentes del nodo, es necesario afirmar que fijar la atención en este ámbito no es suficiente; es preciso llevar la acción a las demás esferas del complejo de la existencia, ya que lo ético como correspondencia entre lo que se dice y hace, a modo de acción reflexiva, debe incidir en todas las facetas, incluso en aquellas que se cree están por fuera del dispositivo: como la libertad, ya que incluso en este ámbito se ha sido configurado. Los escapes han sido interiorizados.

+Conozca el libro Humanismo y argumentación

Luego de “hacer visible el dispositivo” (Martínez, 2014, p. 119), de caracterizar las cadenas, de ver al enemigo de frente, es necesario como segundo estadio, estructurar las estrategias de confrontación, pues si el dispositivo actúa sobre los sujetos mediante el despliegue de tecnologías dispuestas para someter, la resistencia no puede quedar en el ingenuo reclamo, es preciso erigir de igual modo un plan que permita contrarrestar la fuerza disciplinaria y de gobierno de las sociedades contemporáneas.

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.Las investigaciones que realiza el Nodo son una apuesta ética y política sobre una plataforma epistemológica que va a la lucha por el significado de la educación. Cuestionar la emergencia de los enunciados sobre los que se han construido los saberes y prácticas, posibilita agrietar el hegemónico enfoque de la “innovación” para el mundo del emprendimiento y abrir el espectro de posibilidades de potenciamiento humano no subordinadas al lucro. Las innovaciones son suscitadas como ejercicios que transitan esa delgada línea de la telaraña escolar dispuesta por los dispositivos biopolíticos y de gobierno, mostrando la necesaria tarea del cruce entre ocupar una posición de sujeto4 o ser sujeto de las propias acciones; entre ser un docente presa que no hace más que enredarse en ésta al intentar liberarse, o un docente araña que evidenciando el dispositivo crea nuevos hilos para conducir hacia la libertad a los insectos que por accidente caen en su red y no quiere devorar, pues ha trasmutado; ha empezado a pensar de otro modo.

Notas

* Este documento corresponde a un fragmento del artículo Innovar para una escuela otra (Beltrán, 2017)

2.  Aquí no se hace crítica a los ideales del humanismo, sino a las consecuencias de su implementación: “Rousseau, un enamorado de la libertad, fue utilizado durante la revolución francesa para construir un modelo social de opresión. A Marx le hubiera horrorizado el estalinismo y el leninismo”. (Foucault, 2008, p.  143)

3.  El dispositivo es la red de relaciones que se pueden establecer entre elementos heterogéneos: discursos, instituciones, arquitectura, reglamentos, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, lo dicho y lo no-dicho. (Castro, 2004, p. 148)

4. El sujeto es un emplazamiento o posición que varía mucho según el tipo, según el umbral del enunciado. (Deleuze, 1987, p. 83)

Referencias

Beltrán, A. (2017, enero - junio). Innovar para una escuela otra. Revista Educación y ciudad No 32, pp. 131- 140. http://www.idep.edu.co/sites/default/files/archivo_revista/Educaci%C3%B3n%20y%20Ciudad%20No.32_0.pdf

Castro, E. (2004). El vocabulario de Michel Foucault: Un recorrido por los conceptos, temas y autores. Argentina. Universidad Nacional de Quilmes.

Deleuze, Gilles (1987). Foucault. Barcelona. Paidós.         

Foucault, Michel. (2008). Tecnologías del yo.  Argentina. Paidós. 

Martínez, J. (2014). Subjetividad, biopolítica y educación: una lectura desde el dispositivo. Bogotá. Universidad de la Salle.

Foto de bristekjegor. Tomada de Freepik