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15/12/2017 - 10:30

+Media-TIC-o… Ds-aprndr, ntre l scrt y l orl

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Pedro Rivera Prieto
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El presente ensayo es resultado de las primeras aproximaciones que, desde la Maestría de Educación-Comunicación en la Universidad Distrital, he tenido con lo mediático en la escuela, incluyendo la literatura sobre este tema, y sobre todo con mis experiencias en el aula como docente de tecnología. Se busca exponer la idea de cómo el desaprendizaje está ligado con los procesos de oralidad y escritura (presentes en todo aprendizaje) y, para hacerlo, se recurre a algunos elementos históricos y datos de estudios y actividades académicas locales e internacionales.

 

Palabras clave: Mediático, desaprendizaje, oralidad, escritura, escuela, ciudadanía.

 

“La educación está prohibida, muy poco de lo que pasa en nuestra escuela es verdaderamente importante… ¿cómo encontrarnos con la vida?”

La educación prohibida

 

Con esta frase finaliza la película documental La educación prohibida, que gira en torno a las representaciones (obsoleta y anacrónica) de los estudiantes frente a la escuela tradicional, reforzadas con valiosos aportes de maestros latinoamericanos. Esta frase final y en general los mensajes de la película pueden ser confirmados con solo mirar a nuestro alrededor; la responsabilidad la tenemos todos, los que dejamos pasar, los que hacemos poco o nada, los que se quedan callados o incluso aquellos que dicen mucho y son callados por otros (hay múltiples ejemplos, desde los buenos hasta…). No es hora de culpar o señalar, es tiempo de imponer nuevos retos y reafirmar nuestro lugar en los procesos educativos locales, distritales, nacionales e internacionales; de impulsar las iniciativas de las mentes nuevas, críticas y revolucionarias (rebeldes), y del aprovechamiento (+Media-tic-o) de los medios masivos de comunicación que tenemos a nuestro alcance. ¿Por qué no se hace?

 

“Si ya no se escribe ni se lee como antes es porque tampoco se puede ver ni representar como antes”, esta afirmación de Martin Barbero en La educación desde la comunicación (2003), puede estar apoyada por muchos maestros e incluso por nuestros estudiantes; pero, dentro de nuestras aulas la realidad es otra, numerosos maestros seguimos haciendo exactamente lo mismo que hicimos en nuestra época escolar (desde la primara hasta la universidad), vemos y representamos el mundo como si no hubiese cambiado y, desde de nuestro papel omnipotente, pasamos por alto las nuevas escrituras y lecturas del hombre actual. Hacemos esto sin tener presente a ese otro, el sujeto en formación, pasamos por alto esa experiencia transformadora que nos lleva desde la teoría hasta la práctica, desde la experiencia cultural de nuestros antepasados hasta la cibercultura actual; con las invenciones imaginativas de la tecnología a nuestro servicio, sería bueno preguntarnos por el Ds-aprndr, ntre l scrt y l orl.

 

+Lea: Lectura y escritura de narrativas en la red social Facebook

 

Estamos en una nueva época, el mundo cambió, ¿por qué la escuela no?, ¿por qué no ser más mediáticos en ella y desde ella?, ¿por qué ignorar lo que hay entre lo escrito y lo oral con la tecnología?, ¿por qué no poner en práctica nuestros desaprendizajes y los del otro? Estas son unas simples inquietudes que surgen dentro del aula y nos llevan a ponernos en perspectiva con el actual papel de la escuela, con los usos que nuestros estudiantes hacen de los medios y tecnologías que tienen a su alcance, y nuestras propuestas para enriquecer la formación de ciudadanía en cuanto a su uso y las implicaciones frente la oralidad y la escritura.

 

Me atrevería a decir que es todo un proceso de desaprendizajes que luego debe ser fortalecido y aplicado mediante herramientas mediáticas que generen productos escritos y orales. Citando a Eduardo Punset: “es muy importante desaprender la cantidad de majadería que hemos aprendido desde pequeños”. La sociedad actual se encuentra en un mundo aceleradamente variable, lo que una generación aprende hoy, en unos años no le servirá ya en su edad adulta; los acelerados cambios que las nuevas tecnologías introducen hoy, hacen de éste un hecho demasiado relevante en la actualidad, sobre todo cuando el docente toma un papel distante dentro del proceso y cuando sus estudiantes están inmersos en nuevos métodos comunicativos que son ajenos para nosotros.

 

Hoy los principales actores de las sociedades del conocimiento son los habitantes de la comunidad educativa (maestros directivos, maestros, estudiantes, padres de familia) que estén dispuestos a convertirse en ciudadanos activos, con la capacidad de generar y utilizar conocimientos y medios de comunicación de modo eficaz, crítico y propositivo. Este panorama se presenta como el gran reto en la actualidad, que radica en aprender, desaprender y reaprender para poder innovar pedagógica y tecnológicamente en y fuera del aula; la educación ya no es pensable desde un modelo escolar rebasado espacial y temporalmente (Martin Barbero, 2003), más aún cuando los avances tecnológicos se hacen cada vez mas acelerados y hacemos uso de ellos en cada una de nuestras actividades diarias, en espacios materiales e inmateriales (on line/off line), aprendiendo y desaprendiendo de formas tan rápidas y mediante lenguajes tan diversos.

 

Hacia el final del segundo milenio de la era cristiana distintos acontecimientos históricos transformaron el paisaje social de la vida humana (Castells, 1996); desde entonces, muchos han sido los desaprendizajes que permitieron y dieron viabilidad a las mutaciones que hoy en día hacen parte de la cotidianidad y la oralidad, que siempre han estado como intermediarios entre cada nueva idea. Una comprensión más profunda de la oralidad prístina o primaria nos capacita para entender mejor el nuevo mundo de la escritura (Ong, 1987), y en la escuela esto ha sido el eje fundamental para comprender y aprender, para establecer formas de pensamiento que llevarán a niveles más avanzados, como los medios y la tecnología, que están atados a la oralidad de los primeros pueblos y a sus formas escritas. Imaginemos un contexto cultural, socioeconómico y sociológico sin medios de comunicación (el comercio, la tradición de los pueblos, las normas y el enriquecimiento cultural, entre otros), estaríamos aún en las cavernas y, sin embargo, allí tendríamos los dibujos (las grafías) como indicios de un medio “masivo” de comunicación y aprendizaje, de representación de un enunciado, de palabras que alguien dice o que se supone que dice (Ong, 1987).

 

Para las sociedades primigenias y las que les precedieron, no fue fácil (sobre todo para las segundas) decodificar los mensajes y significados de aquellas formas antiguas (cuneiformes, jeroglíficos); hoy en día esto se repite, cuando tratamos de analizar el escrito presentado por un adolescente, no logramos entender y relacionar sus frases (sus signos, sus abreviaturas), no hay sentido, es un “sancocho” de letras mal escritas, y es peor cuando le solicitamos que nos explique, sus oraciones no están acorde con lo representado en el papel, divaga de una idea a la otra.

 

+Conozca el libro Innovación educativa y TICs. Guía básica

 

Nuestros jóvenes (y nuestros niños entre los 9 a 12 años) escriben como hablan, y quizás esto se deba a sus niveles de diálogo y sociabilidad, que están mediados por las páginas Web, las redes sociales, y el poco espacio (140 caracteres) que tienen cuando interactúan por medio del Twiter (aunque este no es el único medio que utilizan). En una de las tantas páginas de la Internet (www.estudiantes.info/internet/abreviaturas_messenger_mensajes.htm), podemos encontrar algunas de las "palabras" más comunes utilizadas en el MSN (messenger), el SMS (mensajes móviles) y su abreviatura:

 

Drmda = Dormida.

Iwal = Igual.

Xk = Porque.

Sts = Estas, estás.

Nxe = Noche.

Ktepsa = Que te pasa.

 

El objetivo principal es suprimir la mayor cantidad de vocales en cada una de las palabras para ocupar el mínimo espacio posible, por ejemplo:

 

  • Y así 1000es d plabrs +, la ksa sta n sprimir ls vkles d ls palbrs para oqpar l mnimo spacio psble.
  • YAsí1000esDPlbrs+,LaKsaStaNSprmirLsVklesDLsPalbrsPraOqparLMinimSpacioPosble

 

Al final de la página está en negrilla la siguiente frase: “Nota importante: ¡Que no se entere tu profesor de Lengua...”. Esto último, ejemplo claro de cómo nos ven los estudiantes (represión y dictadura), pero ¡cómo no!, si cuando el maestro entra al aula lo primero que se escucha son palabras (gritos) como: “¡Ramírez!, guarde ese celular”, “¡muy bonito hablando por celular!”, “en mi clase el celular se apaga”, y otros ejemplos. El uso de artefactos como los Smartphone hará nuestra labor mucho más fácil; en lo personal, he terminado mis clases teniendo a los chicos más atentos de lo que su compañero podía encontrar en las páginas, que en lo que mi discurso podría decir; se motivaron y luego de varios días ya no tenía a uno solo, sino a tres estudiantes conectados, quizás chateando, pero estarían aprendiendo.

 

+Lea: La lectura y la escritura en la era digital

 

Dan Kautz, estudiante de comunicaciones de la Universidad de Wilkes, envía un mensaje de texto a alguien: "No puedo esperar a salir de aquí", lo hace mientras está en plena clase, sin que el profesor se dé cuenta. Ha llegado a ser tan hábil para enviar mensajes de texto, que lo hace sin siquiera mirar la pantalla, aparentando prestar atención al docente, cuando realmente habla con su novia o con algún compañero: "cada persona que conozco envía mensajes de texto en clase por lo menos de vez en cuando", dijo Kautz, el cual está en ultimo año de comunicación en Pelham, Nueva York (Tecnometro.blogspot.com, 2010).

 

En el año 2000 se llevó a cabo en Italia una investigación cualitativa basada en treinta entrevistas no estructuradas, realizada a una muestra de adolescentes de 15 varones y 15 mujeres; en ella se analiza el uso de los teléfonos celulares y, en particular, las diferentes estrategias y lógicas de uso vinculadas a la oralidad y la escritura. En las conclusiones a las que se llegó vale la pena resaltar, por ejemplo, que el registro oral y escrito es elegido dependiendo especialmente a partir de la relación que existe con el interlocutor. La comunicación oral a través del celular se practica con sus padres, amigos o compañeros de liceo, pero con los padres la elección del código fónico es exclusiva, mientras que con los amigos la elección está entre el código fónico y el gráfico (Fortunati, 2000).

 

“Mi colegio en la Nube” es una iniciativa de una de las instituciones distritales de Bogotá, en ella se propone que antes de implementar un modelo pedagógico propio con este espacio educativo virtual, es necesario aportar herramientas a ambientes de aprendizaje y enseñanza, de mediación pedagógica, apoyadas por las TIC, referidas al entorno educativo institucionalizado, en el que profesores y alumnos planifican y llevan a cabo una serie de actividades orientadas a favorecer y estimular la construcción del conocimiento y el desarrollo de competencias tecnológicas y digitales para estudiantes del siglo XXI (Redacademica, Mi colegio en la nube).

 

Ejemplos como los anteriores dan muestra de los mundos posibles, en cuanto al uso que se hace y que se puede hacer en la escuela de los nuevos dispositivos de comunicación, podemos ver las ambivalencias que se viven en estudiantes y maestros. Es por ello que la escuela, hoy más que nunca, debe cambiar, debe buscar en las personas ese espíritu que las lleve a pensar y participar de manera activa, a pesar de que el mismo nivel de socialización que llevan les haga ir en contravía, aún más cuando no se ven reflejados en ella.

 

En nuestras aulas están sentados ciudadanos (los de hoy y del mañana) que devoran en todo momento mensajes que los convierten en consumidores (y últimamente en prosumidores), los vemos conectados al Ipod, a una revista de farándula, inmersos en mensajes que rondan sus cabezas (ávidas de conocimiento nuevo); mientras tanto, los adultos nos estamos desligando de saberes reales y útiles, y somos clientes también de un sistema masivo, nos hemos pasado a un ecosistema de redes, de discursos y de prácticas que lo único que buscan es el cumplir “con un programa”, completar todo nuestro cronograma académico y desarrollar una serie de contenidos. Sería bueno leer e interpretar los nuevos códigos que son empleados por los nuevos sujetos. Algo similar a lo que afirmara Punset: "Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender lo aprendido y volver a aprender"; quizás la escuela ya esté en su fase de analfabetismo, y más que ella, los maestros, anquilosados detrás de un escritorio dictando su asignatura.

 

Para Humberto Maturana, biólogo y epistemólogo chileno, un rasgo peculiar del ser humano está relacionado principalmente con el lenguaje y su entrelazamiento emocional. Si vemos a través de una ventana a dos personas para afirmar que están conversando sin oír lo que dicen, lo que tendríamos que observar es el curso de sus interacciones; al ver cómo éstas se presentan de forma recurrente, nos da la sensación de un fluir de coordinaciones conductuales recíprocas, entre un emisor y un receptor, y podemos señalar que se están poniendo de acuerdo, entonces decimos que están en uso del lenguaje (Rodes, 2011). De esta forma, tendríamos que ver las interacciones en la escuela, no como una serie de normas guiadas por los manuales de convivencia, sino por la apropiación del lenguaje que se constituye cuando se incorpora a nuestra vida como modo de vivir.

 

Siguiendo con los planteamientos de Maturana, en el caso de un niño que está creciendo y ha llegado a la edad escolar, se lo ubica en tal colegio, allí ha de crecer y aprender de una cierta manera aparente, con ciertas habilidades, y decimos que las ha adquirido, si lo ponemos en otro instituto diferente, crecerá de otra manera, con otras habilidades. En la escuela hablamos de aprender, pero de hecho lo que hacemos al poner a un niño en un colegio es introducirlo en un cierto ámbito de interacciones, en el cual, el curso de los cambios estructurales que se están produciendo en él, va a ser uno y no otro.

 

Hace años que existe la conciencia de que la formación debe prolongarse durante toda la vida y de que el reciclaje (desaprendizaje) y la formación continua son elementos clave en una sociedad desarrollada y moderna; sin embargo, los importantes cambios que las nuevas tecnologías están introduciendo en los puestos de trabajo han hecho de este principio algo muy evidente, relevante y más necesario, hoy más que antes (Marmolejo, V., 2012). Vivimos a un ritmo cada vez más vertiginoso, vemos como el conocimiento posee mayor difusión y relevancia, de una manera más rápida, fuera del ámbito de la escuela. Actualmente, como ha ocurrido antes, el dominio del conocimiento ha ido acompañado de desigualdades, exclusiones y luchas sociales. Desde la mitología griega el conocimiento ha sido acaparado por círculos de sabios e iniciados, y las sociedades del conocimiento eran secretas y privadas.

 

En el siglo XVIII, considerado como el siglo de las luces, se logró la apertura para que el conocimiento estuviera al alcance de todos, permitiendo una difusión de las ideas de universalidad, equidad y libertad. El cambio de sociedad industrial a la sociedad tecnológica o economía del conocimiento se dio sin que se hayan adecuado los mecanismos institucionales, socioeconómicos, educativos y culturales acordes con el nuevo panorama (Toffler, 2006). Esto determina que se busque dar a los ciudadanos las capacidades, destrezas y competencias necesarias para lograr desempeñarse adecuadamente y de forma activa en el campo laboral que la globalidad espera, por lo tanto, el conocimiento en la actualidad se ha convertido en una actividad propicia para generar grandes desafíos en la escuela.

 

Ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en común, mediatizados por el mundo (Freire. 1970) y el surgimiento de las ideas, de los conceptos (de las palabras), va de la mano, como afirman Freire y Maturana, con las interacciones. En el chatear y en el “textear” nuestros estudiantes encuentran su acción, ejercida recíprocamente entre él y el otro, entre dos o más sujetos y entre ellos con el mundo, para comprenderlo y buscar su lugar en él, quizás de manera no muy acertada, pero a su manera. El lugar del maestro debe estar enfocado en buscar su espacio en medio de las acciones entre los sujetos con la sociedad y el conocimiento, en medio de las mediaciones con los medios de comunicación, en lo oral y lo escrito, en las interacciones que generen nuevos saberes y productos y que se puedan realizar en compañía de los estudiantes y padres.

 

En el momento en el que nos reconozcamos como miembros sociales, políticos y culturales de nuestro entorno, podremos establecer que lo mediático es una herramienta más dentro del aula, que es la interacción entre estudiantes y maestros la que debe generar los procesos de desaprendizaje, mediada por la oralidad y la escritura de nuevos mundos, mundos que serán posibles en la medida en que traspasemos las barreras y las paradojas que se nos han presentado a lo largo de los años.

 

Referencias

Castells. M. (1996). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. 1. México: Siglo XXI.

Fortunati, L. (2000). El teléfono celular entre la oralidad y la escritura. Italia: Universidad de Udine. Obtenido desde http://revistadixit.ucu.edu.uy/?table=articles&ID=b38

76dec8f456ed672ff83820a43371b&action=detail.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Montevideo: Tierra nueva.

Gómez, D., Campos, E., Blanc, F., y Moreno, F. (Productores). (2012). La educación prohibida. [Documental]. Obtenido desde http://www.educacionprohibida.com/

Marmolejo, J. E. (2012). Desaprender en la era digital. En Congreso de Sociología PREALAS. Guerrero: Universidad Autónoma de Guerrero.

Martin Barbero, J. (2003). La educación desde la comunicación. Bogotá: Norma.

Ong, W. J. (1987). Oralidad y escritura. México: FCE.

Punset. Obtenido desde http://www.youtube.com/watch?v=i6mwaSyNFg8

Red Académica. (s.f.). Mi colegio en la nube. Obtenido desde http://www.redacademica.edu.co/index.php/preescolar-y-basica/colegios-01...

Rodes, J. (2011). El lenguaje fundamento de lo humano. Obtenido desde http://sitiocero.net/2011/humberto-maturana-el-lenguaje-fundamento-de-lo...

Tecnometro.blogspot. (2010). Enviando mensajes de texto. Obtenido desde http://tecnometro.blogspot.com/2010/11/enviando-mensajes-de-texto-durant...

Toffler, A. (2006). La revolución de la riqueza. New York: Knopf.

 

Pedro Rivera Prieto

Licenciado en Diseño Tecnológico, Universidad Pedagógica Nacional. Maestrante en Comunicación-Educación, Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Interesado en dar soluciones a situaciones problemáticas de orden educativo y pedagógico en el campo de la educación en tecnología.  dertodzod@gmail.com

 

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 67

 

Foto de nensuria-Freepik. Tomada de Free Photo

 

 

 

 

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