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Metodología dalcroze para el desarrollo de la inteligencia musical

Por Catalina Rubio Páramo
Magisterio
06/07/2018 - 10:30
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Foto de Pixabay
El desarrollo argumentativo del documento tiene como eje la pertinencia del método Dalcroze , como propuesta innovadora en el desarrollo de la inteligencia musical. El punto de partida es el concepto de inteligencia musical, propuesto por Gardner y las habilidades implícitas en su desarrollo. Posteriormente se expone el origen del método, sus principios fundamentales y los aspectos didácticos del manejo del aula de clase, que contribuyen al desarrollo de la inteligencia musical, los cuales llevan al niño a adquirir las herramientas necesarias para entender, apreciar, vivenciar y crear música.
Palabras claves. Método Dalcroze, inteligencia musical, educación musical, desarrollo del oído interno, movimiento.
Introducción 
La educación musical, como aporte esencial en la formación integral del niño, es fundamental en el currículo escolar desde la primera infancia. Por esto, en el ámbito académico han surgido diferentes propuestas, en torno a cómo debe ser esta aproximación a la música, y qué aspectos debe contemplar desde lo pedagógico y lo didáctico. 
Este tema se ha abordado años atrás, a partir de un análisis de lo que significa el desarrollo integral y la educación del niño como un todo, y cómo el aprendizaje se da al involucrar las diferentes dimensiones en cada experiencia. De esta manera, se le ha dado al cuerpo y al movimiento un papel preponderante en la educación a nivel infantil, como herramienta de acercamiento a ese mundo que le rodea, para que las percepciones hagan parte de su experiencia, a través de todos los sentidos.
El método Dalcroze, aunque es conocido y aplicado desde la primera década del siglo XX, es una propuesta fundamental innovadora de la educación musical, pues plantea una didáctica basada en el aprendizaje activo y significativo, donde el niño, expuesto al ambiente sonoro que lo rodea de manera consciente (a través del oído, de la vista y también del cuerpo en movimiento), puede llegar a apropiarse no solo del conocimiento musical, sino además de las habilidades que la música exige para poder convertirse en una forma de comunicación propia.
Aproximación al concepto de inteligencia musical 
La inteligencia musical está definida por Gardner (1993, citado por Camacho, 2008, p.46) como “la habilidad que tiene el ser humano para apreciar, discriminar, transformar y expresar las formas musicales”.
Su adquisición se expresa a través del desarrollo de una sensibilidad y entendimientos particulares hacia aspectos de la música como el ritmo, la melodía, la armonía y el timbre. 
Desde el punto de vista educacional, su desarrollo comprende la adquisición de habilidades auditivas, motoras, expresivas y cognitivas, por medio de la experiencia, con los elementos que conforman la música. Estos elementos son el reconocimiento del propio cuerpo y del entorno, el desarrollo del sentido rítmico, el reconocimiento de la relación espacio temporal de los sonidos, la interiorización del pulso y de las alturas, la discriminación auditiva, el desarrollo vocal en el canto, la experiencia interpretativa de instrumentos, la creación musical, la improvisación y la adquisición del código universal de la música.
Origen del método 
El método Dalcroze surgió como respuesta a la falta de vida que encontró su fundador en la educación musical, que se reducía a frías clases teóricas y a desarrollar hábitos interpretativos mecánicos, cuyos resultados eran, en muchos casos, la falta de emoción, expresión y energía en las interpretaciones musicales de sus estudiantes. De esta manera, propuso una manera de abordar la enseñanza de la música buscando el perfeccionamiento de la audición, la sensibilidad nerviosa, la adquisición de sentido del ritmo, el desarrollo del oído interno, la relación entre el movimiento en el tiempo y el movimiento en el espacio y, por último, la facultad espontánea de exteriorizar sensaciones internas (Bachmann, 1991). 
Así fue como desarrolló una forma activa y sensitiva de abordar los elementos teóricos de la música a través del cuerpo, para que se volvieran experiencia, de lo perceptivo a lo expresivo. De esta forma, creó ejercicios que estimulaban al máximo la capacidad perceptiva de los estudiantes, ayudándoles a captar los conceptos, por medio de esta experiencia fisiológica y emotiva, promoviendo no solo el entender sino el hacer, y de igual manera, a superar obstáculos y barreras de aquellas ejecuciones que solo podían alcanzar aquellos que habían nacido con ese “talento innato”.
Su propuesta pedagógica se dividió en tres disciplinas concretas:
  • La rítmica
  • El solfeo
  • La improvisación, que planteó no como fines, sino como medios para la adquisición de las competencias de la inteligencia musical.
Educación musical a través del movimiento y el ritmo 
El niño sólo se da cuenta de la evolución del pensamiento
después de la experiencia de las sensaciones físicas.
(Dalcroze, 1942, p. 164)
Dalcroze, apasionado por la formación de sus estudiantes, evidenció la dificultad que tenían muchos en el control del ritmo y de sus movimientos en la ejecución instrumental y vocal y se dio cuenta del valor de las sensaciones corporales para intervenir adecuadamente en estos procesos.
De esta manera, en contraposición con el enfoque puramente académico de la enseñanza de la música a través de libros, concibió al estudiante como un sujeto vivo que hace experiencia, transmitiendo mediante el cuerpo y el movimiento, conceptos que la mayoría de las veces sólo se habían adquirido en el curso de una formación técnica intelectual (Bachmann, 1991). Dalcroze entendió que la comprensión de aspectos de la música como el ritmo y la melodía requieren que la totalidad de la persona las identifique en sus detalles desde lo propioceptivo. Esto se da desde la estimulación de la inteligencia corporal kinestésica, pues las sensaciones musculares tienen la capacidad de percibir la sensación de tensión-distención, alto-bajo, corto-largo, la amplitud de movimiento en el espacio y la sensación de la dirección de la música (Riveiro & Martins, 2007).
Concibió al estudiante como un sujeto vivo que hace experiencia, transmitiendo mediante el cuerpo y el movimiento, conceptos que la mayoría de las veces sólo se habían adquirido en el curso de una formación técnica intelectual (Bachmann, 1991)
Así, se vislumbró la importancia del espacio en la experiencia musical, porque aunque la música no se ve, ocupa espacios y tiempos que se pueden visualizar y entender en lo profundo de la mente, cuando suben y bajan las melodías, en los espacios que recorren las notas largas y cortas, etcétera. Por esta razón, el método no se limitó a la ejecución cantada de ejercicios leídos en un tablero o libro, sino que pasó a ser experiencia de movimiento en el espacio físico, tanto en el plano horizontal al desplazarse con los pies, como en plano vertical al seguir el movimiento con las manos en el aire. 
Dalcroze reconoció una conexión comunicativa entre el oído, la mente y la voz, observando las sensaciones musculares en la espalda y el cuello, cuando se piensa en una melodía. Esto lo llevó a hacer énfasis en el uso del canto y del movimiento para ayudar a los estudiantes a interiorizar la imagen sonora de los sonidos musicales (Hoge, 1994), logrando así el desarrollo del oído interno, la capacidad de hacer representación mental de sonidos de la misma manera como hacemos representaciones mentales de imágenes visuales.
El método muestra que el cuerpo es capaz de transmitir y mostrar los diferentes aspectos de la música como un todo. Por esto, el solfeo no solo se centra en el reconocimiento de las notas musicales en el pentagrama y su correcta afinación al cantar, sino que además pretende que cada experiencia sea musicalmente completa; es decir, que esté cargada de toda la sensibilidad, de un manejo temporal adecuado, de expresividad y fluidez, de matices, de fraseo, de lo que sea necesario en cada ejemplo musical. Así los niños pasan de hacer ejercicios musicales a hacer música. No se permite nada que sea inexpresivo. 
El uso del cuerpo como principal instrumento pone en juego el desarrollo de las capacidades emocionales, la libertad de la imaginación y la expresión. El niño logra expresarse musicalmente con precisión; primero con su cuerpo, para luego pasar a los instrumentos musicales, habiendo resuelto, en gran medida, las dificultades motoras, de coordinación y de ritmo que la música requiere.
Fundamentación pedagógica del método 
El fundamento principal a partir del cual surge el método es el concepto de inclusión, ya que reconoce la inteligencia musical como parte inherente de la naturaleza humana (Leão, 2001) y en consecuencia, es una posibilidad para todos, la cual se puede desarrollar con la estimulación adecuada.
En su didáctica, Dalcroze plantea los siguientes postulados:
  • La música, al ser un lenguaje como la lengua materna, debe adquirirse a través de la práctica para luego llegar a la comprensión de la teoría que la subyace.
  • Toda actividad planeada debe tener detrás una intención clara. 
  • Se debe respetar la espontaneidad del alumno a la hora de moverse y expresar. No se deben hacer ejercicios mecánicos.
  • La improvisación y la creación son imprescindibles a la hora de trabajar con el cuerpo, pues favorecen el desarrollo personal, expresivo y artístico. 
  • Se debe evitar el automatismo, y la dinámica de clase debe buscar en ciertos momentos ejercicios de reacción instantánea a nivel auditivo, táctil o visual, ya que esto exige toda la atención y concentración.
  • Se debe potenciar la escucha a través de todo el organismo, propiciando el uso del sentido kinestésico y luego orientar el análisis de lo experimentado, por medio de la estimulación auditiva.
  • Se debe ayudar al estudiante a adquirir control de la energía utilizando el poder dinamizante y canalizador de la música (Megías, 2009).
  • “El desarrollo del pensamiento musical y el sentimiento deben darse juntos” (Dalcroze, 1967, p 121). La educación musical es a la vez cognitiva y estética.
  • Las aptitudes motrices deben corregirse y potenciarse desde temprana edad.
Aplicación del método Dalcroze en el aula, implicaciones didácticas 
►  El profesor de música planea su clase partiendo de una intencionalidad clara sobre el tema a tratar y las habilidades que quiere desarrollar, escogiendo los ejemplos musicales adecuados y los materiales necesarios para un desarrollo variado de la actividad. Por lo general, en una clase se desarrollan más de cuatro actividades que pueden girar en torno al mismo tema o no, para dar variedad a la experiencia.
►  Las clases requieren ser desarrolladas en aulas amplias, donde los niños se pueden mover libremente, preferible que sea con ropa cómoda y sin zapatos. La sensación del pie descalzo es importante porque permite una mayor flexibilidad de movimiento, una mejor interiorización de las percepciones kinestésicas y además brinda posibilidades de percusión al contacto con el suelo.
►  En la mayoría de los casos, se comienza con una preparación o motivación donde se despierta el cuerpo, se agudizan los sentidos y se centra la atención. Pueden ser algunos ejercicios de calentamiento como relajar y sentir cada parte del cuerpo, un juego de seguir el ritmo o la melodía de una música propuesta, ejercicios de respiración, personificar un cuento relatado, entre otros.
►  Al abordar el tema, se presentan estímulos sonoros que siempre son ejemplos musicales, nunca ejercicios aislados y sin estética comunicativa. Los niños son animados a mostrar con el cuerpo las diferentes cualidades del sonido, según la intencionalidad del docente de manera individual o grupal, pero con la libertad de la propia expresión, nunca de manera coreográfica, ya que esto permite la creatividad y el pensamiento divergente. Esta expresión se puede dar con un desplazamiento por el aula, dibujos en el aire de las frases musicales con la mano, expresiones coreográficas grupales o movimiento de objetos como pañuelos, aros, palitos, balones, entre otros.
►  En algunos casos, las temáticas son la altura, cambios de tempo, dinámicas, acentos, tiempos fuertes y débiles, tono o altura, cantar internamente hasta generar representaciones mentales de los sonidos, etcétera (Dalcroze, 1967). 
►  Por lo general, las clases incluyen actividades de improvisación, que ayudan a los estudiantes a sintetizar y demostrar lo que han aprendido, los motiva a expresar con libertad sus propias ideas musicales y estimula su concentración, su escucha, su imaginación. También sirve para ejercitar su pensamiento musical y sobre todo, brinda a quien hace experiencia un gran gozo y sensaciones de satisfacción increíbles. 
►  En la clase, se utiliza el piano como el mejor recurso para mostrar ejemplos musicales. El profesor improvisa pequeñas piezas o fragmentos significativos, aunque también puede utilizar otros instrumentos y ejemplos grabados.
Aunque el cuerpo es el principal insumo, muchas veces se recurre al uso de objetos que permitan la expresión corporal estética como aros, cintas, pañuelos, pelotas o instrumentos musicales de percusión.
►  Al finalizar, se retoma la experiencia para lograr la adaptación cognitiva y metacognitiva del fenómeno musical.
Impacto del desarrollo de la inteligencia musical 
La educación musical es esencial en la formación del niño, no solo porque le da la posibilidad de adquirir las destrezas necesarias para hacer música y disfrutar de ella, sino porque además contribuye enormemente en su formación integral, potenciando otras áreas de su desarrollo.
Las personas con inteligencia musical logran una alta capacidad de atención y concentración, gran percepción auditiva y desarrollo de habilidades motoras gruesas y finas. Los niños poseedores de habilidades musicales presentan mayor coordinación y ubicación espacio temporal. Varios estudios mencionan el aporte de la música al desarrollo del pensamiento matemático, a través de las nociones de equivalencia, de duración, de simetría, de subdivisión y relaciones fraccionarias.
La música desarrolla un sentido estético amplio y habilidades sociales invaluables como el respeto, el autocontrol y la autoestima. Se potencia la creatividad y la espontaneidad. También se estimulan todas las zonas cerebrales y se potencian los dispositivos básicos de aprendizaje como la memoria, la atención, la organización mental, entre muchas otras.
Conclusiones 
El método educativo de Dalcroze retomó el valor de la corporalidad en el aprendizaje, y la importancia de generar experiencias en el niño, donde se involucre su cuerpo, su mente y su espíritu para una formación integral. En la educación musical está comprobada la eficacia de su planteamiento por las habilidades musicales que desarrolla y porque permite que se afiancen las funciones cognitivas y los dispositivos básicos de aprendizaje del niño, por medio de una didáctica innovadora. 
Walkman afirma que los primeros años de la niñez se consideran los más cruciales para el desarrollo musical (citada por Gatgens, 2003). Por ende, la atención y discusión sobre estas metodologías será de vital importancia en el ámbito educativo inicial.
Referencias
Bachmann, M. (1991). Dalcroze today – An education through and into music. New York: Oxford University Press.
Camacho, R. (2008). Mucho que ganar, nada que perder. Competencias: formación integral de individuos.México: ST Editorial.
Dalcroze, J.E. (1942). Souvenirs, notes et critiques. Neuchatel: Attinger.
Dalcroze, J.E. (1967). Dalcroze rhythm, music and education. New York: G.P. Putman
Gatgens, G. (2003). Inteligencias Múltiples: Enseñar a los niños en la forma en que ellos aprenden. Costa Rica: Tesis de maestría no publicada, Universidad Nacional.
Hoge, V. (1994). Dalcroze Eurhythmics in today's music classroom. New York: Schott Music Corporation 
Leão, E. (2001). Por qué estudiar música? Revista da ADUFG, n. 6, UFG, p. 35-42.
Megías M. I. (2009). Optimización en procesos cognitivos y su repercusión en el aprendizaje de la danza. Valencia: Universidad de Valencia. Recuperado el 10 de Junio de 2014 de http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/31869/Megias.pdf;jsessionid=D2... (2009)
Riveiro, D.&Martins, G. (2007). A Rítmica de Dalcrozeea Teoria das Inteligências Múltiplas de Gardner: uma Relação Possível. Brasil: XVI Encontro Anual de Associação Brasileira de Educação Musical. Recuperado el 20 de Junio de 2014 de http://www.abemeducacaomusical.org.br/Masters/anais2007/Data/html/pdf/ar...
 
La autora
 
*Es profesora de música del Gimnasio Iragua; músico del centro de orientación musical Cristancho, hoy facultad de música de la universidad Sergio Arboleda. Licenciada en humanidades y lengua castellana de la Universidad Javeriana, con maestría en educación con énfasis en desarrollo cognitivo del TEC de Monterrey. Especializada en metodologías Dalcroze y Orff. Experiencia de 15 años como profesora de música en preescolar y tallerista de método Dalcroze en diferentes eventos de formación docente. Actualmente desarrolla material didáctico para el desarrollo del pensamiento musical y el lenguaje. catalina.rubio@iragua.edu.co.
Foto de Pixabay
 

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