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Mil años de escritura con la pluma de ganso

Magisterio
26/11/2019 - 12:30
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By Freepik

Para contextualizar, la escritura es un proceso básico e imprescindible en la formación académica de cualquier ciudadano que desee ser activo en la sociedad. Es importante señalar que por varios siglos la escritura estuvo restringida a gran parte de la sociedad, como en el periodo colonial americano cuando solamente el escriba o escribano que se formaba por medio de manuales sobre Caligrafía o Arte de Escribir procedentes de España, desarrollaba esta labor especialmente para la redacción de documentos oficiales. 

Aparte del escribano otros grupos sociales de nuestro territorio empezaron a tener acceso a la escritura como los pertenecientes a familias pudientes quienes “iban a la escuela y debían aprender a leer y escribir en latín, para poder entrar a las escuelas que formaban sacerdotes y abogados y leer los textos escritos en ese idioma”[1] como los Colegios Mayores del Rosario y San Bartolomé. En otros casos, las ‘escuelas’ regentadas por comunidades religiosas, estaban conformadas por grupos de niños de diferentes edades, quienes accedían a la práctica de la lectura acercándose a los textos de la doctrina cristiana. 

Esta clase de plumas se usaban para escribir con tinta antes de la invención de la pluma, la pluma estilográfica, y finalmente herramientas más avanzadas como el bolígrafo, instrumentos que transformaron la escritura, la posibilidad de transmitir e intercambiar gran cantidad de información y de comunicarnos a través del tiempo facilitando el desarrollo de trabajos manuscritos desde el S. VI hasta la actualidad. 

Con la paulatina descentralización de la educación dominada por la Iglesia Católica y una mayor presencia del Estado en el S. XVIII, el surgimiento de la escuela pública y el maestro que la dirigía, la escritura comienza a constituirse como un saber escolar al alcance de un mayor número de personas, apareciendo entonces textos específicos de apoyo cómo el Arte de escribir de D. Estevan Ximenez (1796), las Muestras de escritura para las escuelas primarias de la Nueva Granada (1859), El método en la enseñanza de la caligrafía de Cristina Sagest (1879), entre otros. 

Entrada la segunda mitad del S. XIX con la expansión de la escuela pública y el acceso colectivo a la escritura se empiezan a difundir materiales especializados para este ramo de instrucción como plumas, engobes, tinteros y porta tinteros; elementos básicos de los escolares de esa época. 

Retomando nuestra pieza del mes, fue elaborada artesanalmente a partir de la pluma de un ganso, y en otros casos se hicieron con las de otros tipos de aves de gran tamaño. Esta clase de plumas se usaban para escribir con tinta antes de la invención de la pluma, la pluma estilográfica, y finalmente herramientas más avanzadas como el bolígrafo, instrumentos que transformaron la escritura, la posibilidad de transmitir e intercambiar gran cantidad de información y de comunicarnos a través del tiempo facilitando el desarrollo de trabajos manuscritos desde el S. VI hasta la actualidad. 

Sobre su historia, la pluma de ganso fue la herramienta de escritura y caligrafía por excelencia por cerca de mil años, desde la alta Edad Media (S. VI) –cuando el teólogo español San Isidoro de Sevilla menciona por primera vez en sus escritos la pluma de cálamo[2]. A partir de aquí se usaría de manera indispensable en la caligrafía medieval como método de difusión de obras historiográficas, pero especialmente de la Biblia, de documentos religiosos y en general del cristianismo– y hasta el S. XVII. 

Considerando que hace más de 5000 años el hombre invento la escritura y que más de 3000 años aparecieron los primeros alfabetos, como antecedente a la pluma de cálamo, las primeras plumas comenzaron a usarse en el año 3000 a.C. por la antigua civilización Egipcia para la elaboración de papiros y otros manuscritos. Desde esos tiempos y hasta ahora la escritura ha evolucionado lentamente y continúa haciéndolo. 

El desarrollo de esta tecnología requería del plumaje perdido de aves vivas en tiempo de primavera, el cual era endurecido o curado por cocción en agua o disecación y se debían cortar en el ángulo preciso con un filo determinado.  Especialmente se preferían las últimas cinco plumas del ala izquierda, ya que se doblaban hacia afuera cuando eran utilizadas por escribanos derechos. 

En un comienzo las plumas más comunes y de uso frecuente para trazos grandes fueron de ganso, las de mayor calidad y también costo era las de cisne, mientras que para hacer líneas finas se utilizaron plumas de otras aves como cuervos, águilas, lechuzas, halcones y pavos; sin embargo los trazos de esta herramienta de escritura al inicio fueron gruesos y toscos, luego las técnicas de cortado y la forma de elección de las plumas optimizaron el ejercicio de la escritura. Para el S. XVIII el ancho de las plumas había disminuido y su longitud había aumentado, característica que permitió trazos más finos.    

Respecto al proceso por el cual la punta de la pluma lograba ser apta para la escritura, esta se debía afilar con un cuchillo especial –cortaplumas–; no obstante el tiempo de preparación de la pluma era tedioso. 

 Además al escribir y consignar información sobre el papiro[3] –que luego fue sustituido por el pergamino– la tinta de color negro que se usaba para poder escribir y que era almacenada en el cálamo (tallo hueco), tenía el inconveniente que tardaba mucho en secar y los manuscritos realizados había que ponerlos en estufas u hornos para que pudieran secarse tan pronto como fuera posible. Y aunque las plumas de aves eran herramientas prácticas, naturales y de escaso costo, tenían poca resistencia y desgaste rápido, por lo que al cabo de unas cuantas sesiones –sólo una semana– tenían que ser reemplazadas. 

Sin embargo, luego de mil años de esplendor las plumas de aves comenzaron un declive luego de la invención de la pluma de metal, patentadas primero en Estados Unidos en 1810, y posteriormente producidas en masa desde 1860. 

En relación, con la tinta que se utilizaba para escribir con este tipo de plumas, ya sabemos que la primera vez que se reseña su uso, fue en la Edad Medía y durante este periodo histórico se utilizaban dos tipos de tinta negra: la tinta de carbón (una suspensión de carbón, agua y goma) y la tinta ferrogálica[4] (obtenida de la corteza de roble). La tinta de carbón se utilizaba ya en el 2500 a.C. mientras que la ferrogálica se empezó a usar a partir del S. III siendo probablemente la tinta que usaba San Isidoro de Sevilla en el S. VI. 

Debido a la facilidad en la técnica de preparación, la calidad de permanencia de la información y resistencia al agua, la tinta ferrogálica se convirtió en la elegida por los escribas europeos, incluso su popularidad se extendió por todo el mundo durante el período de la colonización. No fue hasta la invención de las tintas producidas químicamente, en la segunda mitad del siglo XX, que esta tinta cayó en desuso. 

Como instrumento de la historia de la escritura, esta clase de pluma –de antecedente medieval– y en general los demás instrumentos que se han desarrollado para el ejercicio y la evolución de la escritura han sido más que una herramienta para esta labor. Teniendo en cuenta cada contexto histórico, fueron un soporte para la memoria; y aún son la forma de plasmar en texto y dejar testimonio de las vivencias y testimonios para la reflexión y el quehacer de las futuras generaciones como nosotros. 

Para conocer la pluma de ganzo, sus textos, otras piezas de la colección, los archivos pertenecientes al fondo documental y los objetos de la historia y la práctica pedagógica que exhibimos en el Museo Pedagógico Colombiano, convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional, estudiantes, egresados, investigadores, docentes y miembros externos de la comunidad académica y a todas las personas interesadas en conocernos, apoyarnos y difundir nuestras labores a visitarnos de lunes a viernes entre 8:00 a.m. y 4:00 p.m. en las instalaciones del Museo ubicadas en Bogotá en la calle 127 Nº 11–20, en el Instituto Pedagógico Nacional.  

+Lea: Franzisca Radke, tras las huellas de la educación en Colombia

El anterior artículo es tomado de la web del Museo Pedagógico Colombiano para visitar el contenido haga click en el siguiente enlace La pluma de ganzo  

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Referencias 

[1] Lozano, J; Gutiérrez, R; & Romero, F. (2010). Caligrafía expresiva, arte y diseño: Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira. 

[2] “El cálamo (del latín: calamum, griego: kalamos κάλαμος) es una caña hueca, cortada oblicuamente en su extremo, que se utilizaba para escribir en la antigüedad. Se obtenía del tallo de una planta o de una pluma de ave; de hecho, se denomina también cálamo a la parte inferior hueca de la pluma que está insertada en la piel de un ave.” Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1lamo_(escritura) 

[3] “Papiro (del latín papyrus, y este del griego πάπυρος) es el nombre que recibe el soporte de escritura elaborado a partir de Cyperus papyrus, una hierba palustre acuática. Fue profusamente empleado para la fabricación de diversos objetos de uso cotidiano, y su principal utilización fue la elaboración del soporte de los manuscritos de la antigüedad denominado papiro, precedente del papel moderno.” Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Papiro 

[4] “La tinta ferrogálica, también conocida como tinta de corteza de roble es un pigmento púrpura-negro o marrón-negro, elaborado a partir de sales de hierro y ácidos tánicos de origen vegetal. Fue la tinta estándar y de la escritura en Europa, desde el siglo V hasta XIX, y se mantuvo en uso hasta bien entrado el siglo XX.” Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Tinta_ferrog%C3%A1lica  

Pluma de ave (escritura). (2019, 10 de mayo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: Julio 5, 2019. Desde: https://es.wikipedia.org/wiki/Pluma_de_ave_(escritura)#cite_note-3 

Catálogo general del Museo Pedagógico Colombiano. (2017). Sin publicar. 

Inspirulina.com. (2019). ¿Te gustaría escribir con una pluma de ganso? – Inspirulina.com. Fecha de consulta: Julio 8, 2019. Desde: https://www.inspirulina.com/te-gustaria-escribir-con-una-pluma-de-ganso....

Didcticadelpatrimonicultural.blogspot.com. (2019). ¡COMO ENSEÑAR LA EDAD MEDIA CON UNA PLUMA DE GANSO!. Fecha de consulta: Julio 8, 2019. Desde: https://didcticadelpatrimonicultural.blogspot.com/2015/10/como-ensenar-l...

Inspirulina.com. (2019). Esa maravilla que es la escritura – Inspirulina.com. Fecha de consulta: Julio 8, 2019. Desde: https://www.inspirulina.com/esa-maravilla-que-es-la-escritura.html 

Supermileto.blogspot.com. (2019). La historia de la pluma de escritura. Fecha de consulta: Julio 8, 2019. Desde: http://supermileto.blogspot.com/2016/12/la-historia-de-la-pluma-de-escri...

Epocamedieval.top. (2019). Pluma Medieval. Fecha de consulta: Julio 10, 2019. Desde: https://www.epocamedieval.top/pluma-medieval/ 

Plumayboligrafo.blogspot.com. (2019). SOCIEDAD. Fecha de consulta: Julio 10, 2019. Desde: http://plumayboligrafo.blogspot.com/2014/04/sociedad.html 

Estudiantes.elpais.com. (2019). La pluma y el bolígrafo. Fecha de consulta: Julio 10, 2019. Desde: https://estudiantes.elpais.com/EPE2014/periodico-digital/ver/equipo/1498...

Tinta ferrogálica. (2019, 22 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: Julio 10, 2019. Desde: https://es.wikipedia.org/wiki/Tinta_ferrog%C3%A1lica#Historia 

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